Política Digital / 6. Como el grafeno, nos cambiará la vida

Es verdad. Si analizáramos en profundidad una correcta política digital, llevada a cabo por el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, la vida de hoy y del futuro nos podría cambiar definitivamente integrando las tecnologías de la información y comunicación, obedeciendo a los parámetros enunciados a lo largo de esta serie que inicié el pasado 20 de marzo, dedicada a una forma diferente de ver y hacer una determinada política, pero que está inserta de forma consustancial en el mundo en que vivimos, estamos y somos. Sería necesaria la aplicación de Política Digital en sentido estricto, para salvaguardar sobre todo el principio de equidad en la accesibilidad a los productos y servicios digitales, traspasando fronteras trasnochadas en el mundo actual.

Necesitamos declarar las proposiciones decentes digitales para avanzar en una sociedad más justa para todos. Escuchamos todos los días noticias que reflejan un mundo hecho polvo en búsqueda permanente de paz política e interior. Faltan proposiciones compartidas para aunar esfuerzos y voluntades a través del amor y el sufrimiento, como aquellos habitantes ejemplares de Santa María de Iquique.

Pablo Milanés lo sintetizó muy bien en una canción muy corta, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno: Proposiciones. No hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos que la felicidad es tener y no ser. Es más fácil estar atentos a disfrutar esta jornada, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo digital es posible en España, porque la primavera llega siempre, de forma puntual, haciendo nuestro el crisol de esta morada.

Si estamos atentos a una correcta implantación de políticas digitales que representen un marco unificado y transversal a todas las vertientes de un programa general de gobierno, estamos ofreciendo nuevas posibilidades de que la inteligencia digital, con base científica, ofrezca resultados excelentes a corto, medio y largo plazo, a coste razonable porque se aplican nuevas fórmulas de planificación y programación digital que rompen los modelos actuales sustituyéndolos por nuevos sistemas de información y nuevas plataformas digitales de amplio espectro que superan barreras territoriales sin que por ello sufran las autonomías en tiempo real. El tiempo digital no es el tiempo autonómico, por ejemplo, ni tampoco el político. Una perfecta sincronización en la prestación de servicios digitales interoperables en materias tan sustantivas como la educación, salud o servicios sociales, redundaría en beneficios sociales de amplio espectro y a costes mucho más reducidos que los actuales, en un plazo de tiempo muy razonable por el rápido despliegue que permiten hoy las TIC.

Ya lo he manifestado en el post dedicado a resolver las bases de la dialéctica digital existente entre inversión y gasto. Si lleváramos a cabo en un tiempo record, que se puede hacer, una auditoría digital de la planificación y programación digital existente en el país, en áreas tan sensibles como las enunciadas anteriormente, educación, salud y servicios sociales, sin olvidar la industria en general, así como el gasto que soportan en la actualidad, se produciría una auténtica revolución digital que tendría que liderar el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, pero con profunda participación social de científicos, empresas TIC y organizaciones de base digital. Quedaría al descubierto el innecesario y vergonzante gasto digital que está soportando el país, sin horizonte de contención alguna, cuando hay respuestas eficaces y eficientes al respecto, como ya he enumerado en post anteriores.

Es verdad. Una correcta política digital nos puede cambiar la vida. La he comparado hoy como la revolución del grafeno que todavía está por llegar definitivamente. Me ha parecido extraordinario escuchar atentamente al Premio Nobel de Física 2010 Konstantín Novosiólov, porque la construcción del mundo que predice es de corte digital al servicio de la sociedad pero con el apoyo indefectible de la investigación científica, que es la que debe soportar cualquier política digital en su core más profundo. Gracias a las TIC, que han contribuido de forma sustancial al espectacular salto científico del silicio al grafeno, se están construyendo las respuestas próximas a los avances científicos sobre cristales bidimensionales, entre los que se encuentra el grafito, que permitirá llevar a cabo grandes avances sociales.

Lo importante es la actitud política al respecto. No vale solo la buena voluntad advenediza del cortoplacismo. Es importante reflexionar que la política digital es cuestión de muchos esfuerzos que ponen en común un objetivo, con la sabia humildad científica de Novosiólov: construir un mundo digital que sirva al bienestar de la humanidad, sin excepción alguna pero con especial atención a los más débiles, aunque sepamos de antemano que los bits no son entes morales, como nos recordaba Negroponte en sus primeros años de investigación digital: “Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”. Es lo que no debería olvidar nunca un buen político digital. Como si fuéramos a cumplir el último sueño…

Sevilla, 11/IV/2016

 

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