Ganarás la luz con el dolor de tus ojos

He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
“y la luz con el dolor de tus ojos”.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.

León Felipe, en El dolor (Ganarás la luz, 1975)

Sevilla, 1/V/2021

Dedicado, en la celebración del Día Internacional del Trabajo, a todas las personas que crecimos con el mensaje bíblico de las primeras palabras de Dios sobre el trabajo humano, aquello de conseguir el pan con el sudor de la frente, para que comprendamos junto a León Felipe, de nuevo y con sus palabras llenas de exilio interior y físico, que una de sus razones laicas es que se puede ganar con el trabajo digno la luz para iluminar el sentido de nuestras vidas. También lo dedico a todas las personas que siguen afectadas en su trabajo diario por la pandemia, que son millones. Las que la sufren, la atienden de mil formas y las que la controlan de la mejor forma posible. Por último, a los niños y niñas del mundo, pobres y nadies, que con su trabajo visten y distraen al primer mundo, por ejemplo, gracias al coltán de la telefonía móvil, que extraen siendo eso, niños, sin que puedan ver a su corta edad la luz de otro mundo posible.

Vuelvo a publicar, contextualizándolo en la realidad actual, las palabras que dediqué el año pasado a la celebración del día internacional del trabajo. Hoy, siguen teniendo el mismo valor, es más, no sólo hoy por ser fiesta laboral nacional, sino porque cada día que pasa en cada hoja de calendario personal o familiar, sin que tengamos que esperar a celebrar nada, sí debemos recordar con cierta amargura la situación de miles de personas y hogares españoles que siguen en el paro y con un horizonte muy complicado para encontrar trabajo y la dignidad asociada.

“Las palabras que siguen, en un poema desgarrador de León Felipe, El dolor, siguen teniendo hoy un sentido especial en el contexto de los efectos de la pandemia, por el dolor que ha llevado a las familias de las personas que han fallecido, sobre todo personas mayores que vivieron tiempos difíciles de la posguerra y que con su trabajo ayudaron a ganar la luz de la libertad con el dolor de sus ojos. También por los efectos en miles de personas que han sufrido la enfermedad y se han recuperado con secuelas. También por lo que ha supuesto la ardiente impaciencia ante los efectos benéficos de las vacunas que finalmente han llegado en beneficio de todos. Obviamente, por su alcance en miles de trabajadores, en este día tan especial, profesionales sanitarios y de servicios esenciales que nos han atendido de forma ejemplar. La lectura de este poema simboliza también el mejor homenaje a las personas que desean dar un nuevo sentido a la vida a través del trabajo digno, bien remunerado y desarrollado con todas las garantías de realización personal, más allá de reconocerse como recursos humanos, tal y como nos recordaba Eduardo Galeano, porque somos seres humanos, mucho más que nadies que necesitan trabajar a diario. Con ojos que son fuentes del llanto y de la luz.

El dolor

No he venido a cantar
No he venido a cantar, podéis llevaros la guitarra.
No he venido tampoco, ni estoy aquí arreglando mi expediente
para que me canonicen cuando muera.
He venido a mirarme la cara en las lágrimas que caminan hacia el mar,
por el río
y por la nube…
y en las lágrimas que se esconden
en el pozo,
en la noche
y en la sangre…

He venido a mirarme la cara en todas las lágrimas del mundo.
Y también a poner una gota de azogue, de llanto,
una gota siquiera de mi llanto
en la gran luna de este espejo sin límites, donde
me miren y se reconozcan los que vengan.
He venido a escuchar otra vez esta vieja sentencia en las tinieblas:
Ganarás el pan con el sudor de tu frente
“y la luz con el dolor de tus ojos”.
Tus ojos son las fuentes del llanto y de la luz.

Todo lo expuesto tiene hoy un sentido especial, sin quitar un ápice de importancia a la luz que este tiempo tan complejo lleva dentro, cuando el trabajo de cada día, de cada uno, de todos, es digno.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de México recuerda a León Felipe como símbolo del exilio español (eluniversal.com.mx)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.