La mariposa Apolo volará sobre el concierto de Año Nuevo

Daniel Barenboim, Salón Dorado del Musikverein (Viena) y mariposa Apolo

Sevilla, 31 de diciembre de 2021

Este año habrá una protagonista especial en el Concierto de Año Nuevo 2022, que se celebrará en el Salón Dorado del Musikverein de Viena, mañana 1 de enero de 2022, siguiendo un rito de buenas costumbres, dirigido esta vez por Daniel Barenboim, a quien tanto apreciamos en Andalucía y especialmente en esta ciudad, por su vinculación a ella en la Fundación Barenboim-Said desde su creación en 2004, cuyos fines son “promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, fundamentalmente a través de la música. En ese espíritu, será un referente esencial la historia de convivencia pacífica a lo largo de los siglos en Andalucía entre las distintas culturas; promover la acción formativa en el ámbito de la música, siempre con el objetivo de la formación integral humanística; elaborar, promover, ejecutar y difundir proyectos de formación y cooperación para el desarrollo en Andalucía, en los Territorios Palestinos y en otros países de Oriente Próximo, promover la investigación y la experimentación musical y promover el intercambio de información sobre cuestiones relativas a los derechos humanos, a la lucha contra el racismo y la xenofobia garantizando el respeto a la diversidad y el pluralismo”.

Junto a Daniel Barenboim y la Filarmónica de Viena, habrá otra protagonista que no pasará desapercibida, una mariposa Apolo, autóctona en Austria, que viajará durante el concierto por los sitios que ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad en ese país y que lleva en sus alas la letra “D” final de Libertad, según explico más adelante. Asimismo, recomiendo la lectura previa de contenidos acerca del concierto de este año que ha preparado la Radiotelevisión de España (RTVE), en su página oficial, donde podrán observar hasta el último detalle de este gran acontecimiento musical, en la que el musicólogo Martín Llade nos acercará con sus comentarios a los momentos clave de este encuentro.

Según la página oficial de esta orquesta “La estrecha asociación musical de Daniel Barenboim con la Filarmónica de Viena comenzó en 1965. Después de 2009 y 2014, el concierto del 1 de enero marca la tercera vez que Daniel Barenboim dirige este prestigioso concierto”, con un programa con obras de insignes compositores como la representación habitual de la familia Strauss: Josef Strauss, Johann Strauss Jr., Joseph Hellmesberger Jr., Eduard Strauss y Carl Michael Ziehrer, que se podrán escuchar y ver en directo gracias a la retransmisión de la radiotelevisión austriaca que posibilitará la señal a más de noventa países en el mundo, con una audiencia media de 55 millones de telespectadores y un potencial de 1.000 millones.

El concierto de este año contará con la intervención habitual del Ballet Estatal de Viena, con una obra emblemática, el Vals de Las Mil y Una Noches (Johann Strauss, Jr.), en el Palacio de Schönbrunn, que conozco bien y que todavía recuerdo en mi memoria de secreto. También se podrá contemplar y escuchar otra obra, la Polca de las Ninfas, de Josef Strauss, en la Escuela Española de Equitación, que nos recordará la presencia regia de nuestro país en aquél territorio austriaco. Quizás sea el intervalo o descanso entre las dos partes del concierto la que más me ha llamado la atención en esta ocasión. Explicaré el motivo. Este año se ha querido resaltar una vez más la tríada que compone este acontecimiento musical, la Filarmónica, Viena y Austria, en definitiva, uniendo mediante imágenes y música la localización de los 12 sitios del Patrimonio de la Humanidad en Austria, al cumplirse el 30º aniversario de su adhesión al Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que en 2022 cumplirá a su vez su 50 aniversario también. Con este motivo se ha elegido a la mariposa Apolo, una especia autóctona protegida en la actualidad, a la que acompañará por las cámaras “en su poético vuelo por los lugares del Patrimonio Mundial austríacos, conectando los 12 monumentos y paisajes naturales que han sido merecedores de este reconocimiento”: Centro histórico de Salzburgo, Palacio y Jardines de Schönbrunn, Paisaje cultural de Hallstatt-Dachstein / Salzkammergut, Ferrocarril de Semmering, Ciudad de Graz, Centro histórico y Palacio de Eggenberg, Paisaje cultural de Wachau, Centro histórico de Viena, Paisaje cultural de Fertö / Neusiedlersee, Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa, Palafitos prehistóricos en el entorno de los Alpes, Fronteras del Imperio Romano / Limes del Danubio en Carnuntum-Petronell, y Grandes ciudades balnearios de Europa / Baden bei Wien, siendo estas cinco últimas localizaciones compartidas con otros países.

Libertad alada

Curiosamente no es la primera vez que cito a esta mariposa Apolo en este cuaderno digital, porque cuando lo hice la vinculé con una misión en sus alas: señalar que en ellas aparece siempre una “D”, como última letra de la palabra “LIBERTAD”, una propuesta que hice en su momento para ensalzar esta hermosa palabra: “Si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especia Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones”.

Esta reflexión simbólica ronda por mi cabeza desde que el escritor Manuel Rivas me orientó una lectura urgente para almas aladas, El alfabeto alado (1), un libro precioso de Mario Satz, que descubrí por un resumen apresurado del mismo, programático para almas entusiasmadas y por el trabajo llevado a cabo por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra psique para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa. Hoy es la fotografía la que documenta la vida de estos espléndidos insectos, cuya milagrosa existencia muestra a su vez cuán volátil y extraordinaria es la vida humana. Breves e intensos, los relatos que Mario Satz reúne en este bellísimo libro dan cuenta de las aventuras y desventuras de esas joyas aladas que han dado lugar a tantos mitos, leyendas y fábulas dignos de ser recordados”.

Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma. Una vez más y en plena explosión de la sexta ola de la pandemia tendremos la oportunidad, a través de este Concierto de Año Nuevo, de experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Ahora, de las manos de Daniel Barenboim y de los miembros de la Filarmónica de Viena, sabiendo de antemano que sobrevolará durante el concierto la mariposa Apolo en el Salón Dorado del Musikverein en Viena, llevando en sus alas la letra “D”, la última de la palabra libertad, una “D de decisión para todos, sin excepción alguna, para que volemos siempre junto a la música en sueños libres y posibles.

(1) Satz, Mario, El alfabeto alado, 2019. Barcelona: Acantilado-Quaderns Crema.

NOTA: la imagen de cabecera es un fotomontaje de elaboración propia sobre imágenes recuperadas de la página web de la Filarmónica de Viena, excepto la de la mariposa Apolo. La de la palabra LIBERTAD, es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Nueva alocución para recibir con esperanza un año nuevo

Ángel González

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

Ángel González, en Alocución a las veintitrés

Sevilla, 31/XII/2021

En unos días de discursos inocuos de Reyes, Barones y Presidentes de Comunidades Autónomas, Ángel González nos ofrece una visión personal de la vida en una alocución de fin de año cargada de historia reciente en este país y en el mundo que nos rodea, salvando lo que haya que salvar. Lleva por título “Alocución a las veintitrés” (1). Hoy, cuando quedan muy pocas horas para que finalice un año complejo, para olvidarlo, vuelvo a leerla detenidamente porque siempre calma mi ardiente paciencia y conmueve mi alma de secreto.

Lo decía el año pasado a estas alturas del calendario: estas palabras de Ángel González son un símbolo de lo que a veces no queremos ver aunque es evidente lo que está pasando, aplicando el principio de realidad de Freud cuando finaliza este año. Las preguntas serias son las que enuncia metafóricamente el poeta: ¿quién se dirige a quién? ¿quién, con poder suficiente, sean reyes, presidentes o ministros, se dirige así a sus subordinados con un discurso paradigmático de doble moral? ¿lo pronuncian solo los políticos o todas las personas que no quieren ver lo que miramos todos, solo por ejercer cierta prepotencia sobre los demás? ¿afecta solo a los de arriba o solo a los de abajo, a los de izquierdas o a los de derechas? ¿a todos?

Alocución es un discurso o razonamiento breve por lo común y dirigido por un superior a sus inferiores, secuaces o súbditos [sic, según la RAE]. Lo que sí tengo claro es que cuando cambie el año, suenen las campanadas y nos enfrentemos a las uvas, esta alocución va a ser un revulsivo a las veinticuatro horas para que aprendamos del valor de la libertad de la palabra de ciudadanos imperfectos que aún nos queda en tiempos difíciles de coronavirus y que, afortunadamente, no está a la venta en Amazon ni en los mercados porque, seamos sinceros, interesa escucharla solo a unos pocos. Porque nos ofrece, entre otras muchas cosas, tener fe en ella aunque la terca realidad nos complique a veces la vida. Porque ahí está, a pesar de que algunos ciudadanos perfectos sólo ven el mundo del nunca jamás en todo lo que les rodea, sin mezcla de esperanza alguna.

ALOCUCIÓN A LAS VEINTITRÉS

Ciudadanos perfectos a estas horas,
honorables cabezas de familia
que lleváis a los labios vuestra servilleta
antes de pronunciar las palabras rituales
en acción de gracias por la abundante cena:

vuestra responsabilidad de sólidos pilares
de la civilización y de Occidente,
del consumo de bicarbonato sódico
y del paternalismo hacia la servidumbre,
exige de vuestra parte
cierta ignorancia de hechos también ciertos,
un esfuerzo final en bien de todos,
la tozuda incomprensión de algunas realidades,
la fe más meritoria, en resumen,
que consiste en no creer en lo evidente.

Yo podría jurar que la tierra está fija
–ya lo juré otras veces–
y que el sol gira en torno a ella;
yo podría negar que la sangre circula
–lo seguiré negando, si hace falta–
por las venas del hombre; yo podría
quemar vivo a quien diga lo contrario
–lo estoy quemando ahora–.

No es que sean importantes los asuntos
objeto de polémica:
lo importante es la rígida
firmeza en el error.
Pues las mentiras viejas se convierten
en materia de fe, y de esa forma
quien ose discutirnos
debe afrontar la acusación de impío.
Con esto, y una buena cosecha de limones,
y la ayuda impagable de nuestros coaligados,
podemos esperar algunos lustros
de paz como ésta de hoy,
en una noche semejante a ésta de hoy,
tras una cena lo mismo que ésta de hoy.

Tal como siempre, pues, pedid conmigo:
Más fe, mucha más fe.
Que en cierto modo,
creer con fuerza tal lo que no vimos
nos invita a negar lo que miramos.

(1) González, Ángel, Palabra sobre palabra, 2018. Barcelona: Austral, p. 176s.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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