Ciudadano Jesús (2ª edición)

Enrique Irazoqui y Pier Paolo Pasolini, durante el rodaje de Il vangelo secondo Matteo / Domenico Notarangelo

Sevilla, 21/XII/2020

Vuelvo a poner a disposición de la Noosfera, a modo de promoción ética digital y fuera de la lógica habitual de mercado, mi nueva publicación, Ciudadano Jesús, una pequeña obra que -siguiendo el aserto de Baltasar Gracián, lo breve, si bueno, dos veces bueno– pretendo que también sea buena, en el buen sentido de la palabra «buena» (siempre cerca de Antonio Machado), porque ante la discutida Navidad que ya está con nosotros y que muchos pretenden «salvar», sólo reinterpreto a través de voces autorizadas la comprensión del niñodios y del ciudadano Jesús, según la palabra y obra de escritores, poetas, músicos, pintores y artistas de variado género.

Me ha servido para acercarme a su figura y agradezco que me hayan dado la oportunidad de seguir interesándome por una historia contada a lo largo de los siglos, que siempre ha despertado un gran interés general, situación que me sigue sobrecogiendo en el momento actual de tanto desamparo existencial.

En tal sentido, adjunto el Prólogo completo del libro, como guía de lo que viene después, una recopilación de la Navidad anterior, la de 2019, a la que miro ahora por el espejo retrovisor de mi vida, la de la «antigua» normalidad, fundamentalmente porque me ofrece un horizonte de espera y esperanza cuando frecuento también el nuevo futuro.

Michel Corrette (1709-1795), José es un buen compañero (Seis sinfonías de Navidad, Sinfonía III, Allegro), interpretado por La Fantasía.

PRÓLOGO

Las páginas que siguen, marcadas por la brevedad de una efeméride que se celebra anualmente, tienen este año un texto y contexto muy especiales, lastradas por una pandemia que no ha dejado nada igual que antes. Este año, en un tiempo de silencio, en el que vivo en la actualidad, he querido salir de él por un momento y recuperar a modo de termómetro vital los artículos que escribí en torno a la navidad del año 2019, hasta la fecha de cierre oficial de las fiestas que se celebra el 6 de enero, el día de Reyes, a modo de espejo retrovisor de cómo escribía en la “antigua normalidad” navideña. Fundamentalmente, por un motivo: la Navidad, este año, ya no será lo que era, aunque como aviso para navegantes esa es la gran preocupación del mercado, salvarla a toda costa, cuando lo que necesitamos es comprender que puede ser una gran oportunidad para pasar más tiempo en el rincón de pensar y actuar adecuadamente, de forma responsable, aunque sólo sea como homenaje al auténtico protagonista de la navidad: el ciudadano Jesús y su familia, a los que siempre retraté de la misma forma.

En plena pandemia, esta navidad no quiero que tenga mayúscula ni siquiera en su grafía ordinaria, sino que sea una navidad laica, con especial atención a la navidad de los nadies, los dueños de nada, excelentemente descritos por Eduardo Galeano y con especial relevancia ahora como consecuencia directa de la pandemia, interpretando su verdadero contenido, es decir, una historia que tiene muchos siglos de antigüedad en torno a la figura del nacimiento del ciudadano Jesús de Nazareth, que hilvanó un mensaje lleno de esperanza en su corta vida y recogido de forma espléndida, con un toque periodístico, por el joven Marcos, que lo hizo más cercano y humano para todos.

Hace treinta y seis años publiqué por estas fechas un artículo periodístico con el título de Ciudadano Jesús [1]. Lo he repasado cada Navidad desde aquella ocasión y me reafirmo en cada párrafo del mismo, porque no ha perdido su vigencia: “Esta Navidad podía ser algo diferente. No sería bueno entrar en maniqueísmos desfasados, pero sí sería conveniente no malinterpretar el contenido revolucionario del mensaje del ciudadano Jesús. Con normalidad, con alegría, con coherencia, pero sabiendo de antemano que trabajar en su ideología y actitud de creencia lleva indefectiblemente a encontrarse de lleno con la actitud oceánica de la sociedad actual, donde el oleaje de consumo, violencia y desprecio humano suele ser el acicate para todo aquel que prescinde de la realidad del compañero. Porque nuestro sistema democrático vigente debe mucho al ciudadano Jesús, sobre todo a su actitud ante la necesidad de cambiar una sociedad tranquilizada con el bienestar codificado por las multinacionales de la alegría navideña”.

Decía Baltasar Gracián que “lo breve, si bueno, dos veces bueno”. Este pequeño libro se hace grande por su hilo conductor, que intenta reinterpretar en voces autorizadas la comprensión del niñodios y del ciudadano Jesús, para escritores, poetas, músicos, pintores y artistas de variado género. Me ha servido para acercarme a su figura y agradezco que me hayan dado la oportunidad de seguir interesándome por una historia contada a lo largo de los siglos y que siempre ha despertado un gran interés general que es lo que me entusiasma.

Espero que la lectura pausada de estas líneas sirva para algo bueno en un tiempo en el que necesitamos defender a toda costa el principio llamado esperanza, ante el poder omnímodo del mercado, que reviste de necesidad lo que solamente es consumo, incluso de un relato histórico que, como la rosa de Juan Ramón Jiménez, no deberíamos tocarlo en beneficio de todos. Sólo reinterpretarlo, para poder transformar el mundo que no nos gusta, volviendo a leer las “pequeñas memorias” de Saramago, buscando el final de la microhistoria navideña del Nobel portugués. Y no me sorprende su reflexión recordando aquellos días: la ansiada presencia de los ángeles, una recreación de sus mayores, a los que nunca divisó en su cocina real, aunque los adultos que le rodeaban en aquella Nochebuena se empeñaban en demostrar que “lo sobrenatural, además de existir de verdad, lo teníamos dentro de casa”. Y Saramago niño, incluso ya mayor, aun dejándose llevar por el niño que siempre fue, nunca los vio, “ni uno como muestra”, porque el Niño Jesús que llevaba dentro estaba en otras cosas más mundanas, yendo del corazón a sus asuntos proletarios… Los que un día, no muy lejano, atendería como compromisos sociales el Niño-Ciudadano Jesús, incluso en la navidad de 2020.


[1] teatro-de-barrio-libro1.pdf (wordpress.com)

NOTA: la imagen de la portada del libro, utilizada en la cabecera de este post, está tomada durante el rodaje de la película de Pier Paolo Pasolini “Il vangelo secondo Matteo” (1964). Figuran en ella Enrique Irazoqui (izqda.), que interpretó el papel de Jesús y el director, Pier Paolo Pasolini (dcha.). Fue realizada por Domenico Notarangelo – (Opera propria, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=52221008).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Siente un pobre (o un allegado) a su mesa

Sevilla, 19/XII/2020

Creo que soy una de las personas de este país que comprenden perfectamente el sentido profundo de la palabra allegado, reconocida ampliamente por la Real Academia Española a lo largo de los últimos siglos, tal y como expliqué hace unos días en unas páginas de este cuaderno digital y porque la he experimentado en primera persona. En estas fechas, todavía más, perteneciendo a una generación donde la burguesía, con su discreto encanto, prefería sentar a «sus pobres» en «sus mesas» antes que a los allegados, que eran miles en aquella época, en un fariseísmo que clamaba al cielo (nunca mejor dicho). Esta es la razón de por qué vuelvo a traer a colación el mensaje de una película de mi adolescencia, Plácido, que no he olvidado jamás, porque retrataba la España que helaba el corazón de los españolitos que habíamos venido al mundo a los pocos años de finalizar la guerra civil.

Adjunto de nuevo el artículo de referencia, ¡Siente la realidad (o un pobre) a su mesa!, porque en tiempos de COVID-19 y actualizando las fechas y hechos citados (mutatis mutandi, porque los tenemos identificados), creo que no ha perdido su sentido ético de la navidad verdadera. Es una forma de respetar la memoria histórica de este país y, también, la realidad de la pobreza existente en la actualidad, que algunos sabemos dónde están los más pobres, que merecen que los invitemos a sentarse ahora y siempre en nuestras mesas. También, la de los allegados, porque en muchos casos han sido, son y seguirán siendo multitud en su soledad sonora.

Sólo les pido una cosa: presten atención a la letra del villancico, al finalizar la película, en el vídeo que encabeza estas líneas. No lo he olvidado desde que lo cantaba en mi niñez sin comprender que era lo quería decir. Ahora sé que el niño Jesús, proletario, fue un allegado más de esta tierra: ¡Madre, en la puerta hay un niño, tiritando está de frío! ¡Anda, dile que entre, se calentará, porque en esta tierra ya no hay caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá!

¡Siente la realidad (o un pobre) a su mesa!

El 30 de marzo de 2008 escribí un post (Plácido…, Azcona), en homenaje a Rafael Azcona, guionista al que he seguido de cerca por su buen saber y hacer cinematográfico, interpretando la vida real, sin muchas concesiones y que falleció el 23 de marzo de 2008. A punto de finalizar el año, vuelvo a recordar siempre la película que marcó mi infancia en tierras de Castilla, Plácido (Siente un pobre en su mesa, su título original), porque me ayuda a comprender mejor los fastos navideños que nunca me supieron levantar, al igual que la música militar que cantaba Paco Ibáñez.

En aquella película “el guion no tenía desperdicio y Azcona lo sabía. Con motivo de la promoción de las ollas Cocinex, la burguesía -donde reside la clave del dinero y el buen hacer- se puede llevar a casa por una noche a grandes artistas, como el lote de “la más prometedora promesa de nuestro cine, Maruja Collado y el niño cantor Paquito Yepes”. Además, por la buena causa de “cene con un pobre”, la gente de clase media y alta puede elegir entre los ancianos del asilo o los pobres de la calle. Y se retransmite en directo una cena en la casa de la presidenta de la Comisión de Damas que es la que organiza esta campaña “de maravillosa hermandad, de magnífica caridad o de hondo significado, que une a pobres y a ricos en todos los hogares de la ciudad”. Inconmensurable. Tan real como la vida misma».

Y en aquella ocasión, aprovechando la dolorosa ausencia de un maestro del cine de autor, comprometido con la vida y la muerte, con la auténtica Navidad de cualquier año, reflexionaba que “hoy, pueden cambiar los actores, el decorado, incluso los pobres, y seguro que no habrá problema alguno de patrocinadores. Menos, probablemente, la nueva clase de nuevas ricas y de nuevos ricos que asola el país, en todas las proyecciones de supuesta riqueza posible, dispuestos a sentar a los nuevos pobres en sus mesas, como maravillosa y nueva hermandad, pero sin que cambie un ápice su patrimonio mental, personal, familiar y social, asentado todo en la falta de educación ciudadana y en la mayor de las pobrezas: la autosuficiencia basada en el des-conocimiento [sic]. Pero Rafael Azcona, desde donde quiera que esté, puede volver a escribir un guión utilizando el mismo discurso porque la doble moral sigue campando por sus respetos. Digo moral y no ética, porque esta última sigue, con perdón, sin saberse qué es, como gran desconocida que fundamenta todos los actos humanos, constituyéndose en el suelo firme de la vida, la solería de nuestra existencia. Berlanga y Azcona lo resumieron maravillosamente en la letra desgarradora y trucada (¿dónde estaba el censor de turno?) del villancico final de la película: en esta tierra nunca ha habido caridad, ni nunca la ha habido, ni nunca la habrá. Y no se puede andar por la vida sin suelo, aunque los Plácidos de turno tengan que escenificar, a veces, que la felicidad está en los plazos interminables que hay que pagar para tener una vida sobre ruedas. Porque, para ser, ¡eso es otra cosa!”.

Ahora, paso la página de mi al-manaque [el clima, en árabe) particular, a pocas horas de finalizar el que llamaban ¡feliz 2008!, hace solo 365 días, para constatar que las imágenes de Gaza, con la muerte y desolación por doquier, la recesión crítica ó el contador incesante de muertes de mujeres por violencia de género, en nuestro educado país para la ciudadanía, solo arrancan, a veces, frases parecidas a las que pronunciaba el matrimonio que en Plácido le había tocado un pobre, además enfermo, “con la sutileza no confesable del cambio de las sábanas “buenas” por las “corrientes” para depositar al pobre enfermo -acogido como rey por un día– que encima se muere y que en aquella corrosiva película arrancaba frases corales de este tenor: «Con lo bien que iba la campaña, ¡qué fatalidad!»”. Puede que se deba al cambio climático, de cada al-manaque [sic] particular, al llegar el 31 de diciembre, en todos los sentidos.

Sevilla, 30/XII/2008

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Se podrá elegir la muerte digna

Escena de «Antes de ti», con el fondo musical del Concierto para oboe y orquesta de Mozart (KV 314), primer movimiento (Allegro aperto), bajo la dirección de Claudio Abbado y con la interpretación como solista de oboe de Lucas Macías

Sevilla, 18/XII/2020

El Congreso de los Diputados aprobó ayer, jueves 17 de diciembre, la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia con 198 votos a favor, 138 en contra y 2 abstenciones “en una votación de conjunto tal y como exigen el artículo 81 de la Constitución y el 131 del Reglamento del Congreso, donde también establece la necesaria mayoría absoluta para su aprobación y continuar así su tramitación en el Senado”. Según informa la página web del Congreso, se aprobó también “el dictamen remitido por la Comisión de Justicia con la incorporación de las correcciones técnicas de los G.P Socialista y Confederal de Unidas Podemos-En Comú Podem-Galicia en Común aprobadas en Pleno, con 198 votos a favor, 138 en contra y 2 abstenciones. 

Según las fuentes oficiales, “esta Proposición de Ley Orgánica, impulsada por el Grupo Parlamentario Socialista,  introduce en el ordenamiento jurídico la eutanasia como un nuevo derecho individual, entendida como «la actuación que produce la muerte de una persona de forma directa e intencionada mediante una relación causa-efecto única e inmediata, a petición informada, expresa y reiterada en el tiempo por dicha persona, y que se lleva a cabo en un contexto de sufrimiento debido a una enfermedad o padecimiento incurable que la persona experimenta como inaceptable y que no ha podido ser mitigado por otros medios».

Creo que es una gran noticia para los que creemos en el respeto derecho fundamental a la vida y a morir con la libertad que ofrece siempre la dignidad humana, tal y como lo he manifestado en reiteradas ocasiones en este cuaderno digital. En este sentido vuelvo a publicar el artículo que publiqué el pasado mes de julio, Dignitas, porque entendí que había que hacer una labor divulgativa del derecho a morir con dignidad. Sigue vigente en todas y cada una de sus palabras, reforzado hoy con la aprobación ayer en el Congreso de la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia.

Gracias, Democracia, por permitirnos ser más libres para vivir y morir dignamente.

DIGNITAS

El cine es un medio extraordinario para crear conciencia y tejido crítico social sobre muchos asuntos de la vida ordinaria. Cumple una función cultural y social muy importante. Anoche repusieron una película que se ha presentado siempre como una historia de amor (lo es), Antes de ti, que tiene un hilo conductor muy profundo: la eutanasia en su sentido más exquisito de amor y respeto a la vida digna. Está basada en un best seller de Jojo Moyes, que se ha tratado siempre como un film edulcorado, pero creo que es justo y necesario que se reconozca que aborda también un problema que no acabamos de asumir con normalidad absoluta: la elección de una muerte digna por parte del protagonista, un joven que es atropellado por una moto y queda tetrapléjico por una lesión medular, frustrando plenamente su vida personal y profesional.

En España tenemos una muestra cinematográfica que conmovió a muchos patios de butacas y salas de estar, no sé si de ser, no hace tantos años. Me refiero a la película “Mar adentro”, basada en un hecho real, la muerte asistida de Ramón Sampedro hace ya 22 años, derecho sobre el que ya había reflexionado previamente en su obra Cartas desde el infierno, en 1996, antes de elegir una buena muerte ante tanto sufrimiento personal: “No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar”.

El 11 de febrero pasado sentí una emoción especial al conocer que el Congreso de los Diputados había “tomado en consideración” la proposición de ley para regular la eutanasia, con el siguiente resultado: 201 votos a favor, 140 votos en contra y 2 abstenciones y, por tanto, se comenzaba «a tramitar la ley orgánica de regulación de la eutanasia que presentó el Grupo Parlamentario Socialista [el 24 de enero de 2020]. Este es el primer paso del procedimiento legislativo, que continuará con la apertura del plazo para presentar enmiendas”, según recoge la nota de prensa del Congreso. Creo que ha sido un hecho memorable en este país, después de un recorrido tortuoso de esta proposición de ley, tal y como lo recordaba en mi post anterior dedicado a la eutanasia y publicado en este medio el 6 de abril de 2019. Desgraciadamente, el proceso del coronavirus ha ralentizado de nuevo su tramitación parlamentaria, pero de momento está blindado el procedimiento legal y en la fase de presentación de enmiendas al articulado en el seno de la Comisión de Justicia del Congreso.

Soy especialmente sensible a esta realidad humana que tanto sufrimiento supone a las personas y a sus familias. Tengo presentes hoy a miles de alumnas y alumnos a los que enseñé que la eutanasia era una buena opción humana, la mejor decisión cuando el hecho de vivir en estadios permanentes de sufrimiento y dolor, sin esperanza alguna, deja de tener sentido. Les hablaba de la ética de situación, como resquicio ético para estas situaciones, en un país en el que una gran parte de él tenía helado el corazón, jugándome el tipo porque los comisarios políticos del Régimen también asistían a clase camuflados: “Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring [del que fui alumno durante un Curso impartido por él] me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la existencia, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum en Roma, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente” (1).

Estas reflexiones ya las he hecho anteriormente en este cuaderno digital, pero he considerado que debía rescatarlas hoy. Más pronto que tarde, ya no hará falta recurrir a la ética de situación vergonzante y oculta, porque la libre elección de morir dignamente estará regulada legalmente en este país, esperemos que a muy corto plazo. Literalmente, lo único que pretende esta ley es “legislar para respetar la autonomía y voluntad de poner fin a la vida de quien está en una situación de enfermedad grave e incurable, o de una enfermedad grave, crónica e invalidante, padeciendo un sufrimiento insoportable que no puede ser aliviado en condiciones que considere aceptables. Con ese fin, la ley regula y despenaliza la eutanasia en determinados supuestos, definidos claramente, y sujetos a garantías suficientes que salvaguarden la absoluta libertad de la decisión, descartando presión externa de cualquier índole» (2).

Ha sido un recorrido largo y lo verdaderamente lamentable es que no se ha llegado a tiempo para ayudar a miles de personas a morir dignamente por una elección personal que permite, como decía Sampedro, cruzar la línea de la intransigencia, saltar…, en un acto de libertad plena para elegir la mejor muerte, sobre todo, la más digna. Anoche, en un plano casi final de la película se podía leer el membrete de la carta que recibe el protagonista, Dignitas, porque había elegido una muerte digna. Dignitas es un grupo suizo “que ayuda y asiste a morir, con la asistencia de médicos y enfermeras calificados, a personas con enfermedad terminal y enfermedades graves físicas y mentales. Además proporciona el suicidio asistido para personas con plenas facultades mentales que deben someterse a un informe médico riguroso preparado por un psiquiatra, que establecerá la condición del paciente, aspectos todos ellos requeridos por la legislación y la Corte Federal de Suiza” (3).

Concierto para oboe y orquesta de Mozart (KV 314), primer movimiento (Allegro aperto), bajo la dirección de Claudio Abbado y con la interpretación como solista de oboe de Lucas Macías, andaluz universal

Afortunadamente, cualquier parecido de la película de anoche con la realidad, ya no será en los próximos meses en nuestro país una pura coincidencia. Mientras, escucho con veneración una versión muy premiada del concierto para oboe y orquesta de Mozart (KV 314), bajo la dirección de Claudio Abbado y con la interpretación como solista de oboe del valverdeño Lucas Macías, recogido en su primer movimiento en planos especiales en la película, recordando cómo la pareja protagonista intenta con la música dar un sentido a sus vidas, porque es compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum). Una gran lección que no olvido.

(1) https://joseantoniocobena.com/2019/04/06/eutanasia-y-muerte-digna/

(2) Proposición de ley orgánica de regulación de la eutanasia, Exposición de motivos, p. 2.

(3) http://www.dignitas.ch/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Música de Mozart para soñar despiertos en Navidad

MOZART: SOÑAR DESPIERTOS – YouTube

Sevilla, 14/XII/2020

La navidad que vengo denunciando desde hace años, tan cerca de la interpretación de mercado y tan lejos de su esencia histórica, es la que Gabriel García Márquez describía en un artículo extraordinario publicado en el diario El Pais, en 1980, como un tiempo en el que por la irrupción del poder del mercado lo que se celebra realmente es “[…] la alegría por decreto, el cariño por lástima, el momento de regalar porque nos regalan, o para que nos regalen, y de llorar en público sin dar explicaciones” y donde es probable que los niños del mundo, por la presencia omnímoda de Papá Noel, pueden terminar “[…] por creer de verdad que el niño Jesús no nació en Belén, sino en Estados Unidos”. Ante la pandemia actual, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum), tal y como aparece en la tapa de mi clave, Es por ello por lo que creo que podría ser una oportunidad, entre otras, para conocer a Mozart en su trayectoria vital y soñar despiertos con él a través de composiciones magistrales, respetando su cronología de creación, en las que he seleccionado movimientos serenos, sobre todo andantes, andantinos y adagios, que inspiran tranquilidad, confianza y esperanza en cada presente y para animarnos a frecuentar el futuro.

Confieso ahora una debilidad a la hora de componer esta lista de obras, playlist en términos actuales, creada especialmente para una persona muy querida y que ocupa un lugar preferente en mi mente y en mi corazón, que ahora comparto con la Noosfera, la malla pensante y libre de la humanidad. Hago esta declaración de principios habiendo elegido, mayoritariamente, movimientos de conciertos dirigidos por Nikolaus Harnoncourt, director alemán con alma austriaca que falleció en 2016 y que estudió de forma pormenorizada el contexto histórico, instrumental y musical del genio salzburgués. Junto al Concentus Musicus Wien, nos ofrece una selección de movimientos que suenan de forma diferente por su respeto histórico a la forma en que compuso Mozart estas obras y, en muchas ocasiones, con instrumentos del siglo XVIII, rescatados por Harnoncourt para no alterar la esencia de las partituras analizados compás a compás, frase a frase y en la partitura completa.

Incorporo también una breve descripción del año y motivo de su composición para contextualizar cada obra en el mundo interior de Mozart. Espero que disfruten con su música de sueños en tiempos de coronavirus.

PLAYLIST: MOZART: SOÑAR DESPIERTOS

  1. Andante de la Sinfonía número 1, en Si bemol mayor, KV 16: https://youtu.be/NrLnuYvoiy8, que Mozart escribió en su viaje iniciático a Londres, junto a su padre, cuando sólo tenía 8 años (Ver El niño Mozart, artículo de mi blog).  
  2. Andante de la Sinfonía número 25, en Sol menor, KV 183, compuesta con 17 años y bajo la influencia de Haydn, utilizando en esta ocasión cuerdas con sordina: https://youtu.be/eDfEmlLCjdw, dirigida por Harnoncourt e interpretada por la Orquesta Concentus Musicus Wien. Es una obra muy querida por Harnoncourt y que cita de forma continua en sus conversaciones y obras musicales.
  3. Andantino del Concierto para flauta y arpa, KV 299 – 2nd mov., dirigiendo Harnoncourt al Concentus Musicus Wien. Esta obra fue escrita en París, en 1778, cuando Mozart contaba con 22 años. Fue un encargo del Duque de Guines, embajador de Francia en Inglaterra, que nunca pagó al compositor.
  4. Adagio non troppo del Concierto para oboe y orquesta, en Do mayor, KV 314, interpretado al oboe por Lucas Macías, oboísta valverdeño y bajo la dirección de Claudio Abbado. Lucas consiguió el Grammy de 2015 por esta grabación, exactamente el Premio Internacional de la Música Clásica. Este Concierto fue muy controvertido porque hay disparidad de opiniones musicales sobre su origen, dado que Mozart lo compuso, también con 22 años, para oboe y no para flauta como en un principio se creyó, dada la aversión a este instrumento.
  5. Adagio de la Sonata para piano número 12, en Fa mayor, KV 332, conocida como La Parisina número 4, por haberse escrito durante su estancia en París cuando tenía 22 años y en una etapa muy prolífica en su vida: https://youtu.be/Im_JIgP3fJg, interpretada por la excelente pianista Maria João Pires.
  6. Andante de la Sinfonía Concertante in Mi mayor, KV 364, compuesta en 1779 en Salzburgo, de vuelta de su viaje a París, con 23 años: https://youtu.be/5VsO9Ce-7_I, interpretada por el que considero el mejor violinista de los últimos treinta años: Itzhak Perlman, junto a Pinchas Zukerman, con la Orquesta Filarmónica de Israel dirigida por Zubin Mehta. Es maravilloso en este género Concertante, el diálogo que se establece entre los dos violines y la orquesta.
  7. Andante de la Sonata para 2 Pianos in Re mayor, KV 448, compuesta en Viena en 1781, con 25 años: https://youtu.be/ksUywh3vIgI interpretado por Martha Argerich y Alexandre Rabinovitch. En su estreno, Mozart la tocó junto a Josepha Auerhammer, el 23 de noviembre de 1781.
  8. Andante del Concierto para piano y orquesta, número 21, en Do mayor, KV 467: https://youtu.be/df-eLzao63I, interpretado por la pianista Alicia de Larrocha, junto a la Orquesta Inglesa de Cámara y dirigido por Sir Colin Davis. Esta obra la finalizó Mozart en Viena, el 9 de marzo de 1785, cuando tenía 29 años. Fue una obra exaltada por Albert Einstein en su riguroso estudio sobre Mozart.
  9. Adagio del Concierto para piano, número 23, KV 488: https://youtu.be/vne1E6VH23s, interpretado al piano por Mitsuko Uchida, bajo la dirección de Nikolaus Harnoncourt. Este concierto fue presentado por el autor en Viena, el 7 de abril de 1786, interpretado también por él en una Academia de Cuaresma de ese año, cuando tenía 30 años, con un éxito arrollador.
  10. Adagio del Concierto para clarinete en La mayor, KV 622, compuesto en 1791 por Mozart, el último año de su vida, cuando tenía 35 años: Wolfgang Amadeus Mozart: Clarinet Concerto in A major, K.622. Es una versión que aprecio mucho, interpretada por la Iceland Symphony Orchestra, dirigida por Cornelius Meister y con la intervención de la clarinetista solista Arngunnur Árnadóttir. Para mí, una obra sublime que cierra esta lista elaborada para experimentar sueños diferentes en un tiempo complejo como el actual.

– Guía de audición completa del Concierto (sobre todo, atención al Adagio)

K.622 0:00 – Allegro 0:27 – Adagio 12:58 – Rondo (Allegro) 20:07

– Ver: https://joseantoniocobena.com/2019/06/15/memorias-de-mozart/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

España, el país más rico del mundo

Sevilla, 9/XII/2020

Soy consciente de que este país, tan descreído consigo mismo, ha pasado por alto la campaña publicitaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, en su estrategia de Alimentos de España, en la que el cocinero José Andrés, hace una declaración de principios para todo el mundo, que le avalan para que pudiera ocupar en este país la cartera de Ministro de Asuntos Culinarios, como embajador plenipotenciario en el arte de cocinar: «Cuando llegué a Washington por primera vez, me preguntaron de dónde venía. Y yo les dije que del país más rico del mundo».

La campaña tiene el objetivo de que “el consumidor sienta la grandeza y la diversidad de nuestros productos, hacer que se sienta seducido con lo que contemos y con lo que vea. Una campaña que despierte sentimientos profundos tanto en el consumidor como en el resto de la cadena agroalimentaria y pesquera. Se ha contado con la presencia como prescriptor del chef JOSÉ ANDRÉS una persona comprometida, con un gran respeto por nuestra cocina y amor por nuestro producto y lleva como mensaje principal: EL PAÍS MÁS RICO DEL MUNDO. #AlimentosdEspaña”.

La locución del anuncio merece la pena escucharla con el detalle que merece. Junto a la primera frase citada anteriormente, José Andrés sigue explicando su frase rotunda: “Les conté que en mi país existen bosques minúsculos donde reside el secreto de nuestra longevidad [verduras y plantas digestivas]. Y que tiene árboles donde nace oro [olivos]. Oro líquido [aceite]. Que hay llanuras extensas de colores rojos y vetas blancas [jamón ibérico]. Volcanes de los que emanan los mejores aromas del mundo [guisos variados]. Que hay lugares de extrañas rocas, esencia del Mediterráneo [frutas variadas]. Y que hay millones de perlas que salen de la tierra [uvas]. Cuevas preciosas que se pueden comer con las manos [quesos]. Les dije que los bancos más importantes, los más ricos, están en el mar [pescado variado]. Y que en ellos hay criaturas marinas que son riquísimas [mariscos]. Les conté todo eso y desde ese día, nadie dudó que venía del país más rico del mundo”. Una gran lección de ciudadanía para la malla pensante de la humanidad, la Noosfera.

Las metáforas son obvias y el hilo conductor supone también una declaración de principios: «Se ha creado un concepto paraguas que recoge toda la fuerza que debe tener #AlimentosdEspaña, potenciando su significado y que conecta directamente al consumidor con todo nuestro tejido productivo: agricultura, ganadería y pesca. Con ello generaremos el deseo de valorar y consumir nuestros productos, confiriendo así una mirada positiva y orgullosa sobre nuestros alimentos, sobre la marca y su porqué: las campañas se focalizarán en la diversidad del territorio español, vinculando turismo y gastronomía con el origen de los alimentos, a la par que otorgando merecido protagonismo a los profesionales del sector como creadores de los alimentos: si España es ”El País Más Rico del Mundo”, lo es gracias a las personas que hacen posible “la gran despensa española”.

Todo lo anterior me ha recordado el empeño que deberíamos poner en reconocer la riqueza de nuestro país en todas las vertientes imaginables y lo que un día manifestó hace años el eminente cardiólogo español Valentín Fuster, también residente en Estados Unidos, porque en cierta ocasión, en una visita que hizo a España en 2013, dijo algo verdaderamente deslumbrante para nuestro país, tan amigo de pecados capitales y descrédito de lo propio, más que de lo ajeno y que necesita urgentemente transmitir positividad: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…”, si “algo” se hace bien, o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato de lo que no nos gusta de España y Andalucía, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona… Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas en esta este país, el más rico del mundo. Necesitamos creer en ello, potenciarlo, expandirlo y comunicarlo a los cuatro vientos, empezando por nuestro entorno más cercano. Comenzando hoy a respetar el ejemplo de José Andrés, nuestro embajador culinario de alma solidaria.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Sé lo que significa ser o sentirse “allegado”

Sevilla, 8/XII/2020

En estos días de coronavirus estamos escuchando y leyendo debates estériles sobre el término “allegado”, que se hizo oficial el pasado 2 de diciembre en la expresión «familiares o personas allegadas», fecha en la que se publicó el Acuerdo del Consejo Interterritorial de Sanidad por el que preveían medidas de salud pública frente a COVID-19 para la celebración de las fiestas navideñas. Creo que lo que se ha pretendido es dejar una puerta abierta para que se puedan sentar en la mesa de nochebuena, fin de año y Reyes, los “allegados” que cada familia tiene perfectamente identificados, pero que no son un asunto policial, en definitiva aquellas personas que son consideradas por quienes acogen o reciben “como de la familia”. La palabra desborda la definición del socorrido Diccionario de la lengua española, desde su primera acepción en mi apreciado Diccionario de Autoridades, que ya “acogió” en 1726 el lema desarrollándolo como sustantivo, singular y plural (atención a ese dato): “Usado como sustantivo masculino, y de ordinario en plural se toma por los parientes, amigos, parciales, o criados cercanos a las personas de sus amos” (RAE A 1726, pág. 221,1). El pueblo llano sabe bien de qué hablamos, en un país que ha necesitado durante tantos años acoger a “allegados” porque la vida individual era muy difícil para muchos y la familia era el único recurso que quedaba a veces para la condición de “allegados”. También lo hemos sabido en los años de la crisis económica iniciada en 2008 y, últimamente, durante el confinamiento. Y, obviamente, durante la dictadura, porque ser allegado era la única garantía para sobrevivir en la España que tenía helado el corazón. Sólo se puede contrastar esta última explicación preguntándolo a las personas mayores de nuestras casas, las que saben bien lo que dicen, sienten y han padecido esa realidad existencial.

Me ha llamado la atención que el diccionario recoge la palabra “parciales” asimilándola a “allegados”. Vuelvo a consultarlo en el de Autoridades y encuentro un sentido todavía más amplio al término en discusión: “Por extensión vale amigo, familiar y estrecho. También, se extiende el lema a “sociable, comunicable, y que trata afablemente con todos”. Ante esta extensa acepción creo que no hay duda alguna: allegado es aquella persona que es considerada como de la familia, aunque no sea pariente, sólo amiga de todos, con una amistad estrecha, sociable y comunicable. Lo demás, sólo corresponde ya al mundo afectivo, es decir, al de los sentimientos (estados afectivos duraderos) y emociones (estados afectivos pasajeros).

Quizá sea la palabra “estrecho” la que mejor se desarrolla en el diccionario de Autoridades de 1732, asimilada a “allegado”: “Vale también por alusión cercano, allegado, amigo, confidente y unido, ya sea por lazo de sangre, ya sea por intimidad y conformidad de voluntades y afectos: en fuerza de lo cual se dice, es pariente mío muy estrecho, son amigos muy estrechos”. Creo que estas múltiples acepciones de la palabra “allegados”, a lo largo de los siglos en nuestro país, han fijado, dado brillo y esplendor a una forma de entender la vida de afectos de una forma muy amplia más allá de la familia directa y asumiendo que cualquiera puede ser o sentirse allegado llegado un determinado momento. Quizá ahora, como el que nos ocupa y pre-ocupa (así, son guion) a todos.

Para terminar y acordándome de las personas y familias que menos tienen y han sido más golpeadas por el coronavirus en este país, sólo quiero hacer una referencia a una obra con el título de “Allegados”, que he conocido recientemente y que me ha aclarado qué significa ser “allegado” en tiempos difíciles. Su autor es el escritor, periodista y crítico de cine chileno Ernesto Garratt y en ella se narra una historia deslumbrante, dura y aleccionadora de una madre y un hijo adolescentes, que tienen perfectamente asumido qué significa en sus vidas ser “allegados”. En una crónica que he leído sobre esta obra, se explica muy bien qué significa ser allegado en un país como Chile: “La novela de Ernesto Garratt me golpeó. Sabía que iba a ser así, desde el título. Yo también fui cuando niño un allegado, alguien que no tiene casa, cuyo techo es la solidaridad caritativa de sus familiares más cercanos. Vivimos en la casa de mi tío Lucho en Macul por casi un año, cuando yo tenía 14 y mi prima Paloma 6. Esta condición, que aún hoy es más extendida de lo que queremos ver, afectó a mi familia durante la dictadura y hasta que se materializó el sueño de la casa propia. Yo también fui un adolescente en ese entonces, y por eso, Allegados me identificó directamente”.

Las personas que viven en entorno de pobreza o soledad, millones en este país, saben bien qué significa ser o sentirse “allegado o allegada” en tiempo de coronavirus. Sólo quiero recoger unas palabras del libro citado en el que en las primeras páginas (Libro Primero, 1988, un sábado cualquiera), se enmarca bien la condición existencial de ser y sentirse allegados en un mundo al revés, en el pensamiento y obra de un adolescente de 16 años:

Allegado.
Allegarse.
Yo me allego.
Tú no te allegas.
Mi mamá sí se allegas.
Nosotros nos allegamos.
Ellos nunca se allegan.
Ellos, ellos, me dan terror.
Ellos son los dueños.
Vosotros ¿os habéis allegado?

Al fin y al cabo, preguntas y reflexiones de quienes saben bien qué significa ser allegado, sin concesión a discusiones bizantinas sobre qué significa el vocablo, porque a veces viven lo contrario, no como allegados sino como alejados del mundo en el que les agradaría vivir algo tan sencillo como una vida propia y una navidad diferente.

Una cosa más y para despejar cualquier duda: si tuviera que extender un certificado de desplazamiento para un allegado mío, lo haría en una hoja en blanco, identificándome con los datos necesarios míos para una localización por parte de la autoridad competente, porque soy el que recibe y acoge, explicando que una persona o varias, en su calidad de allegados, bien identificadas, van a estar conmigo y con mi familia en los días de nochebuena, navidad, nochevieja, año nuevo y reyes [márquese lo que proceda], sin sobrepasar el número de diez personas, porque como allegados, son familiares, cercanos, estrechos, allegados, amigos, confidentes y unidos ya sea por lazo de sangre, ya sea por intimidad y conformidad de voluntades y afectos [elíjase lo que mejor los identifiquen]. Todo ello, cumpliendo la legislación vigente y por si fuera solicitado por alguna autoridad competente. Lo firmaría en Sevilla, en la fecha que proceda y se lo enviaría a mis allegados del alma. Por si acaso, no vaya a ser que siga in crescendo el debate sobra la palabra y al final no podamos sentar en nuestra mesa a los allegados, ahora alejados. Además, así, nos allegamos todos, conjugando un verbo, allegarse, que nos aclarará muchas dudas existenciales, si cuando llegue esta Navidad todavía persisten.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: «Allegados», de Ernesto Garratt: Buscando un hogar – Cine y Literatura

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Gitánjali Rao, niña del año

Sevilla, 7/XII/2020

Recibo con gran ilusión una noticia conmovedora: Gitánjali Rao, una niña de 15 años americana y de origen indio, ha sido nominada por la revista Time como Niña del Año, por sus trabajos de investigación llevados a cabo en Michigan desde bastantes años atrás. Rápidamente he recordado una obra leída en mi juventud, escrita por Rabindranath Tagore, que recupero inmediatamente en mi biblioteca del alma, con su nombre, Gitánjali, una colección de 103 poemas, perfectamente enlazados y con un hilo conductor: estoy aquí para cantarte canciones, atendiendo a la traducción de Gitánjali del bengalí: ofrenda de canciones.

Todos los medios de comunicación, a escala mundial, se han hecho eco de la noticia. Aquí, en España, se puede leer una detallada descripción biográfica de esta niña del año, para conocerla en su perfil más mediático, en la revista citada y que ha hecho el preciado reconocimiento. También se puede leer un artículo descriptivo sobre la vida de esta niña, en una revista del periódico El País, que recoge los hitos más interesantes de su ingeniosa investigación. Su corta vida está llena de reconocimientos y premios por sus descubrimientos científicos, entre los que se encuentran el de la científica más joven en América con tan sólo 11 años, por su invención de un instrumento para la detección del agua contaminada o su inclusión en la revista Forbes, en 2017, como una de las 30 jóvenes más influyentes del mundo, por debajo de los 30 años.

Es probable que el poema 15 de Gitánjali, simbolice su vida a través de su nombre, aunque tengamos que pensar por un momento lo necesario que es buscar un rincón de pensar para ofrecer canciones a un mundo que necesita oírlas y comprenderlas, para crecer en un mundo nuevo gracias a la capacidad científica de esta niña admirable que compone inventos con su alma bengalí, junto a millones de niñas anónimas de cada día, también en India, que viven en las más extrema pobreza y son imprescindibles, cada segundo, en la vida de sus familias, por su inteligencia creadora para seguir viviendo:

Estoy aquí para cantarte. Mi rinconcito está en este salón tuyo.

Nada tengo que hacer en este mundo tuyo; mi vida inútil no sabe más que saltar en melodías sin razón. Cuando en el oscuro templo de la medianoche dé la hora de adorarte en silencio, ¡mándame que te venga a cantar, maestro mío!

Cuando el arpa de oro esté afinada en el aire matutino, ¡hónrame tú ordenando mi presencia!  

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Sigo queriendo a la Constitución como para leerla cada noche (II)

Te quiero como para leerte cada noche, como mi libro favorito quiero leerte, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio…

Mario Benedetti, Te quiero sin mirar atrás

Sevilla, 6 de Diciembre de 2020, Día de la Constitución

La Constitución es como el noray para barcos que se amarran a él para asegurar su permanencia en el puerto con todas las garantías, sobre todo para protegerlos de oleajes procelosos como los de la vida misma. Es un símbolo que me emociona siempre y los observo en mis incursiones en puertos seguros cada vez que recalo en ellos con mi «Isla Desconocida» que, un día ya lejano, me regaló José Saramago en un cuento inolvidable.

Hoy, cuando se cumple el 42 aniversario de nuestra Constitución, vuelvo a utilizar las palabras que me quedan en mi persona de secreto y en la de todos, escritas el año pasado, también el anterior y… siempre, desde 1978, recordando este día tan especial para la convivencia de este país. La Constitución se aprobó por las Cortes en sesiones plenarias del Congreso de los Diputados y del Senado celebradas el 31 de octubre de 1978, ratificada por el pueblo español en referéndum de 6 de diciembre de 1978, y sancionada por S.M. el Rey ante las Cortes el 27 de diciembre de 1978.

La Constitución es la base de la identidad del Estado. Así lo vivo y así lo he expresado en varias ocasiones en este cuaderno digital. Es uno de mis principios políticos como ciudadano demócrata en tiempos muy modernos, de turbación, en los que siempre he creído que se pueden hacer mudanzas intelectuales. Además, si no gustan en la actualidad a muchos recién llegados a la política activa o a los pasados de rosca, que haberlos haylos, lo siento porque no tengo otros (a diferencia del gran aserto de Groucho Marx). Para ello, vuelvo a leer reflexiones mías elaboradas y dedicadas a Aristóteles en el rincón de pensar, que nos dejó un tratado de Política con mayúsculas, gran ausente en estos tiempos de cólera independentista y desconcierto andaluz. He vuelto a leer el libro tercero de esta magna obra, que se refiere a la relación del Estado con los ciudadanos y, más en concreto, a la teoría de los gobiernos y de la soberanía, porque recordaba que en ese texto se encontraba una frase que habría que grabar en el Congreso con letras de oro: a la constitución es a la que debe atenderse [siempre] para resolver sobre la identidad del Estado.

No hay que despreciar el contexto en la que lo escribe: “Pero admitamos que el mismo lugar continúa siendo habitado por los mismos individuos. Entonces ¿es posible sostener, en tanto que la raza de los habitantes sea la misma, que el Estado es idéntico, a pesar de la continua alternativa de muertes y de nacimientos, lo mismo que se reconoce la identidad de los ríos y de las fuentes por más que sus ondas se renueven y corran perpetuamente? ¿O más bien debe decirse que sólo los hombres subsisten y que el Estado cambia? Si el Estado es efectivamente una especie de asociación; si es una asociación de ciudadanos que obedecen a una misma constitución, mudando esta constitución y modificándose en su forma, se sigue necesariamente, al parecer, que el Estado no queda idéntico; es como el coro que, al tener lugar sucesivamente en la comedia y en la tragedia, cambia para nosotros, por más que se componga de los mismos cantores. Esta observación se aplica igualmente a toda asociación, a todo sistema que se supone cambiado cuando la especie de combinación cambia también; sucede lo que con la armonía, en la que los mismos sonidos pueden dar lugar, ya al tono dórico, ya al tono frigio. Si esto es cierto, a la constitución es a la que debe atenderse para resolver sobre la identidad del Estado. Puede suceder por otra parte, que reciba una denominación diferente, subsistiendo los mismos individuos que le componen, o que conserve su primera denominación a pesar del cambio radical de sus individuos” (1).

Salvando lo que haya que salvar, mutatis mutandis, es impecable el análisis. Todo cambia y nada permanece (panta rei), siguiendo el adagio de Heráclito de Éfeso. Es verdad. Quienes no se adaptan a los entornos cambiantes, sufren mucho porque pierden seguridad en el quehacer y quesentir (perdón por el neologismo) de todos los días. En España, ante la realidad de Cataluña, hemos reaccionado tarde y mal, agarrándonos a la Constitución como un clavo ardiendo, en lugar de entenderla como un noray al que se deben asegurar los cabos cuando llegamos de la alta mar de los conflictos o del que hay que quitarlos para poder navegar en mares abiertos de libertad. Y la historia demuestra que esta realidad viene de antiguo, desde la etapa presocrática, cuando Heráclito pretendió que las personas dignas nos acostumbráramos a pensar que todo fluye y que nada permanece, como actitud vital, incluso las Constituciones, porque solo hay que pensar en una imagen preciosa: nadie se baña dos veces en el mismo río o en el mismo mar. Porque no controlamos la perpetuidad de lo que hacemos, vivimos, somos, sentimos y conocemos. Es verdad, porque si comprendiéramos estas palabras excelentes de Aristóteles en su tratado más político, pueden cambiar las asociaciones de ciudadanos (el que quiera entender que entienda), las Comunidades, la Constitución, pero hay un magma que aglutina todo, la propia Constitución, que es a la que debe atenderse siempre para resolver sobre la identidad del Estado. Aunque haya un cambio, incluso radical, de los individuos y las organizaciones en las que se integran, que son los que componen el Estado.

Finalmente, vuelvo a analizar también unas palabras esclarecedoras de lo anteriormente expuesto, que se encuentran también en el referido capítulo IV del libro tercero de Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno.

Es verdad, quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche, como mi libro favorito, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. No la olvido en uno de los marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. El país, Cataluña, País Vasco y los brotes del nacionalismo en general, a lo que deben aspirar siempre es a ser asociaciones de personas libres articulada por la Constitución, una Asociación escrita y hecha en vista exclusiva del interés general.

NOTA: la imagen que encabeza este post es mía, tomada en Punta Calero (Lanzarote) en agosto de 2010.

(1) Aristóteles. Política · libro tercero. Del Estado y del ciudadano. Teoría de los gobiernos y de la soberanía. Del reinado.

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Ciudadano Jesús

Enrique Irazoqui y Pier Paolo Pasolini, durante el rodaje de Il vangelo secondo Matteo / Domenico Notarangelo

Sevilla, 5/XII/2020

Hoy pongo a disposición de la Noosfera una nueva publicación, Ciudadano Jesús, una pequeña obra que, aunque breve y siguiendo el aserto de Baltasar Gracián, lo breve, si bueno, dos veces bueno, pretendo que también sea buena, en el buen sentido de la palabra «buena», porque ante la discutida Navidad que viene y que muchos pretenden «salvar», sólo reinterpreto a través de voces autorizadas la comprensión del niñodios y del ciudadano Jesús, según la palabra y obra de escritores, poetas, músicos, pintores y artistas de variado género. Me ha servido para acercarme a su figura y agradezco que me hayan dado la oportunidad de seguir interesándome por una historia contada a lo largo de los siglos, que siempre ha despertado un gran interés general, situación que me sigue sobrecogiendo en el momento actual de tanto desamparo existencial.

En tal sentido, adjunto el Prólogo completo del libro, como guía de lo que viene después, una recopilación de la Navidad anterior, la de 2019, a la que miro ahora por el espejo retrovisor de mi vida, la de la «antigua» normalidad.

PRÓLOGO

Las páginas que siguen, marcadas por la brevedad de una efeméride que se celebra anualmente, tienen este año un texto y contexto muy especiales, lastradas por una pandemia que no ha dejado nada igual que antes. Este año, en un tiempo de silencio, en el que vivo en la actualidad, he querido salir de él por un momento y recuperar a modo de termómetro vital los artículos que escribí en torno a la navidad del año 2019, hasta la fecha de cierre oficial de las fiestas que se celebra el 6 de enero, el día de Reyes, a modo de espejo retrovisor de cómo escribía en la “antigua normalidad” navideña. Fundamentalmente, por un motivo: la Navidad, este año, ya no será lo que era, aunque como aviso para navegantes esa es la gran preocupación del mercado, salvarla a toda costa, cuando lo que necesitamos es comprender que puede ser una gran oportunidad para pasar más tiempo en el rincón de pensar y actuar adecuadamente, de forma responsable, aunque sólo sea como homenaje al auténtico protagonista de la navidad: el ciudadano Jesús y su familia, a los que siempre retraté de la misma forma.

En plena pandemia, esta navidad no quiero que tenga mayúscula ni siquiera en su grafía ordinaria, sino que sea una navidad laica, con especial atención a la navidad de los nadies, los dueños de nada, excelentemente descritos por Eduardo Galeano y con especial relevancia ahora como consecuencia directa de la pandemia, interpretando su verdadero contenido, es decir, una historia que tiene muchos siglos de antigüedad en torno a la figura del nacimiento del ciudadano Jesús de Nazareth, que hilvanó un mensaje lleno de esperanza en su corta vida y recogido de forma espléndida, con un toque periodístico, por el joven Marcos, que lo hizo más cercano y humano para todos.

Hace treinta y seis años publiqué por estas fechas un artículo periodístico con el título de Ciudadano Jesús [1]. Lo he repasado cada Navidad desde aquella ocasión y me reafirmo en cada párrafo del mismo, porque no ha perdido su vigencia: “Esta Navidad podía ser algo diferente. No sería bueno entrar en maniqueísmos desfasados, pero sí sería conveniente no malinterpretar el contenido revolucionario del mensaje del ciudadano Jesús. Con normalidad, con alegría, con coherencia, pero sabiendo de antemano que trabajar en su ideología y actitud de creencia lleva indefectiblemente a encontrarse de lleno con la actitud oceánica de la sociedad actual, donde el oleaje de consumo, violencia y desprecio humano suele ser el acicate para todo aquel que prescinde de la realidad del compañero. Porque nuestro sistema democrático vigente debe mucho al ciudadano Jesús, sobre todo a su actitud ante la necesidad de cambiar una sociedad tranquilizada con el bienestar codificado por las multinacionales de la alegría navideña”.

Decía Baltasar Gracián que “lo breve, si bueno, dos veces bueno”. Este pequeño libro se hace grande por su hilo conductor, que intenta reinterpretar en voces autorizadas la comprensión del niñodios y del ciudadano Jesús, para escritores, poetas, músicos, pintores y artistas de variado género. Me ha servido para acercarme a su figura y agradezco que me hayan dado la oportunidad de seguir interesándome por una historia contada a lo largo de los siglos y que siempre ha despertado un gran interés general que es lo que me entusiasma.

Espero que la lectura pausada de estas líneas sirva para algo bueno en un tiempo en el que necesitamos defender a toda costa el principio llamado esperanza, ante el poder omnímodo del mercado, que reviste de necesidad lo que solamente es consumo, incluso de un relato histórico que, como la rosa de Juan Ramón Jiménez, no deberíamos tocarlo en beneficio de todos. Sólo reinterpretarlo, para poder transformar el mundo que no nos gusta, volviendo a leer las “pequeñas memorias” de Saramago, buscando el final de la microhistoria navideña del Nobel portugués. Y no me sorprende su reflexión recordando aquellos días: la ansiada presencia de los ángeles, una recreación de sus mayores, a los que nunca divisó en su cocina real, aunque los adultos que le rodeaban en aquella Nochebuena se empeñaban en demostrar que “lo sobrenatural, además de existir de verdad, lo teníamos dentro de casa”. Y Saramago niño, incluso ya mayor, aun dejándose llevar por el niño que siempre fue, nunca los vio, “ni uno como muestra”, porque el Niño Jesús que llevaba dentro estaba en otras cosas más mundanas, yendo del corazón a sus asuntos proletarios… Los que un día, no muy lejano, atendería como compromisos sociales el Niño-Ciudadano Jesús, incluso en la navidad de 2020.


[1] teatro-de-barrio-libro1.pdf (wordpress.com)

NOTA: la imagen de la portada del libro, utilizada en la cabecera de este post, está tomada durante el rodaje de la película de Pier Paolo Pasolini “Il vangelo secondo Matteo” (1964). Figuran en ella Enrique Irazoqui (izqda.), que interpretó el papel de Jesús y el director, Pier Paolo Pasolini (dcha.). Fue realizada por Domenico Notarangelo – (Opera propria, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=52221008).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Melena de campanas

Detalle de las campanas y sus melenas, de La Giralda de Sevilla

Sevilla, 30/XI/2020

Durante el tiempo de silencio en el que vivo actualmente y del que sólo saldré cuando deba decir algo más importante que lo sustituya, respetando el arte de callar, me he acercado a mi biblioteca, a la que llamo también clínica del alma, buscando a Antonio Machado y recordando su poema A un olmo seco (Campos de Castilla, CXV), escrito en Soria en la primavera de 1912,  en momentos personales muy delicados por la enfermedad reciente de Leonor, su compañera tan amada y necesaria en su vida, que fallecería el 1 de agosto de ese año. Es la razón de por qué, hoy, dejo de callar aunque sólo sea un momento.

En este poema, Machado refleja su dolor personal asimilándolo al del olmo seco, herido, en el que al contemplarlo atisba un rayo de esperanza en su vida:

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido
.

Añora la ausencia, junto a él, de álamos cantores que suelen albergar ruiseñores, como nos sucede en la vida ordinaria al sentir la lejanía de personas y situaciones portadoras de buenas noticias:

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Un olmo así o una persona afectada por el rayo de la vida y por la edad, tiene muchos destinos, del que destaco uno, precioso, que me ha llamado la atención. Me refiero al verso en el que Machado escribe sobre uno de los destinos de la madera del olmo derribado, propios de su época, al poder convertirse también en melena de campana (1):

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;

Es una expresión muy desconocida en la actualidad, pero que encierra un mensaje esperanzador. La melena o yugo, armazón de madera [de olmo] unido a la campana que sirve para voltearla, tiene un papel transcendental en los campanarios de nuestros pueblos y ciudades porque, gracias a sus “melenas”, las campanas puedan voltear y sonar por sus propios medios manuales o mecánicos. Me ha parecido una comparación que viene ahora como anillo al dedo, porque hace falta mucha resistencia física, psíquica y social para que nuestra vida voltee y suene como una campana, aferrados solamente a la quintaesencia de nuestras personas de secreto y a la ética que fundamenta nuestras vidas y todos los actos humanos.

Recordando la melena de la campana, Machado anota también en su cartera “la gracia de su rama verdecida”, la que ya observó en su primer verso. Y me recuerda hoy algo muy importante junto a un olmo seco o a nuestras almas dolidas y dolientes: nuestros corazones pueden esperar siempre que se haga la luz y la vida en nuestra particular existencia, porque son imprescindibles para seguir viviendo. Además, en tiempos de coronavirus y de silencio, las necesitamos desesperadamente, tal y como lo expresaba Machado en sus versos finales que hoy, al interrumpir el silencio, no olvido:

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

También, milagro del otoño y del próximo invierno, para volver a ser melena de campanas con la compañía de Machado, cuando ya en Baeza, en el Sur que siempre existió en su alma solitaria y poética, canta de nuevo a Leonor en el otoño de su existencia, en versos que inundan el alma de sana melancolía: Los caminitos blancos / se cruzan y se alejan, / buscando los dispersos caseríos / del valle y de la sierra. / Caminos de los campos… / ¡Ay, ya no puedo caminar con ella! (Caminos, CXVIII). Sobre todo, porque la esperanza del corazón nunca debe ser olvido.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de Miradores de Sevilla | Sevilla City Centre

(1) Melena 6.f.: yugo de la campana (se introdujo por primera vez, como 6ª acepción, en el Suplemento del Diccionario de la lengua española (Usual), Decimonovena edición, Real Academia Española, Madrid: Espasa-Calpe, 1970. Yugo 2. m. Armazón de madera unida a la campana que sirve para voltearla (Diccionario de la lengua española, edición del Tricentenario, actualización 2020).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.