Obligatoriamente obligados a denunciarlo

ALEPO

Ni yo tampoco entiendo si se me abre
el grifo y sale una bala tras otra
bala, si abro la puerta y se nos entra
el fusilado y cierro y se me queda
fuera el dedo, si unto amor en el labio entreabierto
y nada, si miro al muro
y todavía distingo los boquetes

En el mundo digital en el que estamos inmersos y gracias a él, nos llega hoy una foto del bombardeo a un hospital atendido y apoyado por Médicos sin Fronteras en Alepo (Siria). Reconozco que no me ha dejado indiferente, sabiendo que los bits no son entes morales (Negroponte) y que gracias al progreso de las comunicaciones podemos conocer con carácter inmediato la parte más detestable del ser humano.

He vuelto a recordar una canción protesta de un poeta andaluz de antes, Rafael Ballesteros, que está alojada en mi memoria de largo plazo, Ni yo tampoco entiendo, que vuelve a recuperar todo su esplendor. Es verdad que de este mundo sabemos poco y, sin embargo, estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo, vivirlo, sufrirlo, denunciarlo por hechos como los de Alepo, morirlo, si se pudiera expresar así.

Con los medios digitales de los que dispongo, quiero denunciar a los cuatro vientos este hecho deleznable, que no tiene justificación alguna.

Y vuelvo a recordar aquél poema que me ayudó en la transición a creer que a pesar de todo… otro mundo es posible:

El tema 83, la democracia,
el ácido sulfúrico, los ceros,
el tacón, las hambres, el casamiento
orgánico. De este mundo los dos
sabemos poco. Y sin embargo, estamos
aquí obligatoriamente obligados
a entenderlo.

Sevilla, 28/IV/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de El País: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/04/28/actualidad/1461834915_454919.html

La revolución digital, pendiente, en España

REVOLUCION DIGITAL

He leído hoy un artículo muy interesante, La revolución digital en España se queda sin mano de obra, que aporta reflexiones de gran calado. Su lectura nos lleva a conclusiones que llevo planteando desde hace muchos años: es imprescindible que a nivel de Estado se planteen acciones de Gobierno Digital porque nos encontramos ya inmersos en la llamada cuarta revolución industrial.

Es muy claro el hilo conductor del artículo, pero como no renuncio a lo que es mi leit motiv digital, siempre extrapolo estas reflexiones a la Administración de este país, donde se confunden muchas veces los términos en el equívoco peligroso de creer que la revolución digital de la misma se centra en la Administración electrónica, que es importante, pero que muchas veces muere en el empeño porque no ataca el problema de fondo en la Administración, la revolución pendiente en la trastienda de la misma para llevarla a una revolución digital que permeabilice todas y cada una de las acciones administrativas en todas y cada una de sus manifestaciones posibles.

Me ha llamado la atención la clamorosa situación de déficit del llamado talento digital, constructo equiparable a inteligencia digital aplicada en diferentes sectores administrativos y de negocio, para no mezclar todo sin consideración contextual. ¿El problema es de la gente? No, de las políticas públicas que van desde la educación digital en todos los niveles, hasta su proyección priorizada en políticas públicas de salud, servicios sociales, economía, hacienda, industria y de las estructuras organizativas de la propia Administración.

Una vez más lo afirmo: no hay que confundir Gobierno Digital con Administración Digital, porque el antecedente es el Gobierno no la Administración, que siempre es consecuencia de quien tiene la responsabilidad de administrarla: Gobierno Digital es la continua optimización en la prestación de servicios públicos, acceso a la información pública y participación ciudadana mediante la transformación interna y externa de las relaciones institucionales, personales y sociales, con base en el uso de las TIC, como actitud política sostenida en el tiempo y en programas políticos llevados a cabo por la Administración Pública Digital. La Administración Digital utiliza las Tecnologías de la Información y Comunicación como soporte del Gobierno Digital, como componentes del mismo. Es decir, no existe Administración Digital sin Gobierno Digital, no se deben alterar los términos, porque se da el caso de Administraciones que tienen magníficas infraestructuras digitales sin Gobierno Digital alguno o muy desdibujado.

Y para finalizar esta reflexión sobre talento público digital, nada de lo dicho anteriormente y referido al sector público es posible si la cuarta (?) revolución administrativa no se adapta a la cuarta revolución industrial, planteando y desarrollando una Estrategia Digital acorde con estos principios. Estrategia que se define como el proceso organizativo mediante el cual el Gobierno Digital correspondiente, a través de la Política Digital, incorpora a sus funciones directivas y funcionales los sistemas y las tecnologías digitales de la información y comunicación, como escenario y motor de su progreso, y como modelo de integración tecnológica orientada a la ciudadanía. Formando a funcionarios, cientos de miles, en inteligencia (talento) digital aplicada, que se debe contemplar ya en el acceso a la función pública (gran debate pendiente en términos digitales), si se quieren prestar servicios digitales dignos a la ciudadanía formada ya en inteligencia digital aplicada a las necesidades de cada día, con medios tan accesibles como los teléfonos inteligentes, tabletas y el mando del televisor, que conoce a su dueño cada día más y casi sin darse cuenta a través de la memoria predictiva alojada en un chip que no es inocente y que no vemos por ningún sitio.

Sevilla, 26/IV/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://cik.zonalibre.org/

Marcos y Grándola

Cada 25 de abril se convierte en un día especial para mi vida de todos y la de secreto. En este blog ya lo he reflejado en bastantes ocasiones porque se funden dos hechos transcendentales en el imaginario de mi día a día: el nombre de mi hijo, Marcos, del que hoy se celebra su santo y el recuerdo de lo que ocurrió en Portugal, hace ya cuarenta y dos años, en la llamada revolución de los claveles. No es una fecha inocente, tal y como escribí a tal efecto el año pasado y que reproduzco a continuación para que no se me olvide en mi calendario de compromisos activos en el mundo digital que tanto estimo:

Cada año vivo este día de forma especial. En primer lugar, porque celebramos el santo de nuestro hijo Marcos, no tanto por el olor de la santidad de su nombre sino porque su nombre programático, que ya he explicado otras veces en este cuaderno digital, me activa la memoria de hipocampo para recordar que poner el nombre no debe ser nunca una tarea inocente, sino un programa de vida que hay que cumplir. Marcos, un avezado “periodista” en tiempos de Jesús de Nazareth, hizo un trabajo encomiable: preparar las buenas noticias de un tal Jesús a pesar de hacer una maravillosa crónica de una muerte anunciada (lo que luego se llamó “evangelio”), de que el mundo podía cambiar, de que podemos ser diferentes, más siendo que teniendo: “Al apearlo de la peana santa, Marcos es hoy símbolo de revolución humana, de los que pensamos que todavía es posible ser personas en su real medida, la que cada uno desea a pesar de los pesares”. Marcos fue el intérprete directo y sincero de las historias que contaba Pedro sobre la amistad que tuvo con Jesús de Nazaret, y que le sobrecogió de tal forma que decidió grabarlas en su cerebro y transmitirlas boca a boca a toda aquella persona que quisiera escucharle, tal como lo ha confiado a la historia Eusebio de Cesarea: Porque todo su empeño lo puso en no olvidar nada de lo que escuchó y en no escribir nada falso (Eusebio, Hist. Ecl. iii. 39).

En segundo lugar, porque tal día como hoy, hace ya cuarenta y un años, aprendimos de la revolución de los claveles que era verdad, que la vida puede y debe ser más agradable para todos, sobre todo para los que menos tienen. Y que las revoluciones silenciosas o ruidosas existen, son necesarias y triunfan cuando compartimos ideologías, sentimientos y emociones: “En 1974, tal día como hoy, 25 de abril, festividad de San Marcos, muchos portugueses pensaron en sus corazones que otro mundo era posible en su país y surgió la revolución de los claveles, con expresiones cantadas por Jose Afonso (Grândola, Vila Morena) de forma admirable:

“en cada esquina, un amigo
en cada rostro, igualdad…”

No es una fecha inocente, como le ocurre siempre a las ideologías cuando son sinceras y comprometidas con las personas que nos acompañan a vivir juntos, con el tu quiero y mi puedo que cada uno, cada una, mejor conoce, se aplica a sí mismo y entrega a los demás.

Sevilla, 25/IV/2016

Gratitud

No puedo fingir que no tengo miedo. Pero el sentimiento que predomina en mí es la gratitud. He amado y he sido amado; he recibido mucho y he dado algo a cambio; he leído, y viajado, y pensado, y escrito. He tenido relación con el mundo, la especial relación de los escritores y los lectores.

Oliver Sacks, Mi propia vida

En el día internacional del libro he querido simbolizar el homenaje que merece ahora más que nunca el mundo de la letra impresa con un comentario sobre mi última lectura, Gratitud (1), una recopilación breve de las últimas publicaciones de Oliver Sacks antes de su fallecimiento en 2015, autor al que he dedicado ya algunas palabras en este cuaderno de inteligencia digital, en la búsqueda incesante de islas desconocidas no ciegas al color.

Gratitud, según la última versión del Diccionario de la lengua española (RAE, 23.ª ed.), es un sentimiento que nos obliga a estimar el beneficio o favor que se nos ha hecho o ha querido hacer, y a corresponder a él de alguna manera. Oliver Sacks, a través de cuatro ensayos breves, desea expresar su agradecimiento a lo que le ha ofrecido su vida apasionante y llena de contrapuntos existenciales, fruto de una ruptura con la tradición judía y la inmersión en la neurología clínica que tanto ha aportado a la humanidad a través de sus libros llenos del encanto didáctico de la locura existencial.

Mercurio, De mi propia vida, Mi tabla periódica y Sabbat, son cuatro reflexiones llenas de sentimientos y emociones, aunque tengo que reconocer que me quedo con la dedicada a su propia vida, en un ejercicio humilde de la memoria que habla, tal y como lo había expresado él mismo en un artículo excelente sobre la dialéctica de la memoria histórica y relativa, cuando seleccionamos, incluso de forma involuntaria, lo que queremos recordar: “Nosotros como seres humanos hemos desarrollado sistemas de memoria que tienen fallos, fragilidades e imperfecciones” […] “La indiferencia sobre las fuentes nos permite asimilar lo que leemos, lo que nos cuentan, lo que dicen otros y pensar, escribir y pintar, de una forma tan rica y tan intensa como si fuesen experiencias primarias. Nos permite ver y escuchar con los ojos y los oídos de otros, entrar en la mente de los demás, asimilar el arte y la ciencia y la religión de toda una cultura”.

Muchas veces, cuando me enfrento a la lectura de la vida ordinaria, en días sin celebración especial, estoy tentado de soñar con la acromatopsia (2), la enfermedad maravillosamente descrita por Oliver Sacks en su obra “La isla de los ciegos al color”, aunque tuviera que pasar fragmentos de la película de mi vida en blanco y negro, donde las tonalidades de gris me permitieran soñar que el color es una versión amable de la vida que los seres humanos podemos captar en toda su gama, sin limitaciones. Surge entonces la pregunta del doctor Sacks en su fascinante libro, cuando se refiere a la persona ciega al color: “¿nos consideraría acaso seres singulares, engañados por aspectos irrelevantes o triviales del mundo visual, o insuficientemente sensibles a su verdadera esencia visual?” (3).

Y vuelvo a leer la última frase de su gratitud a la vida, para aprender de él cómo se puede alcanzar la paz con uno mismo cuando se reconoce el auténtico color de la vida en el carpe diem que, a veces, tanto nos abruma: “Me descubro pensando en el Sabbat, el día de descanso, el séptimo día de la semana, y quizá también el séptimo día de la propia vida, cuando tienes la sensación de que tu obra está terminada y de que, con la conciencia tranquila, puedes descansar”.

Sevilla, 23 de abril de 2016, Día Internacional del Libro

(1) Sacks, Oliver (2016). Gratitud. Barcelona: Anagrama.
(2) Acromatopsia: ceguera del color, enfermedad que no permite agregar a la óptica de la vida el color. Todo se ve siempre de color gris. Para comprender bien los efectos de esta enfermedad, recomiendo la lectura de un libro de Oliver Sacks, excelente, que tengo entre mis preferidos: La isla de los ciegos al color, editado por Anagrama en 1999. Ante una realidad tan sugerente, recuperaré la lectura que en su momento me sobrecogió tanto y la proyectaré en este cuaderno que registra ya tantas islas desconocidas: “experimentos de la naturaleza, lugares benditos y malditos por su singularidad geográfica, que albergan formas de vida únicas”, en frase del propio Sacks.
(3) Sacks, Oliver (1999). La isla de los ciegos al color. Barcelona: Anagrama, p. 22.

Diraya, mejor que Riwaya

Se acerca el decimosexto aniversario de un día mágico en la historia de Andalucía, el próximo 25 de abril, porque ese día se presentó en 2000 el proyecto Diraya por primera vez, en sus primeros pasos como historia de salud del ciudadano en Andalucía, de base digital, para que siempre estuviera disponible, para quien la necesitara recuperar, escribir o estudiar en ella, como ya ocurre en la actualidad. Ha sido un viaje digital muy largo, con muchas personas, profesionales extraordinarios, que han trabajado en este excelente proyecto para que sea una realidad casi mágica hoy día y con un claro beneficio propio y asociado con otros proyectos, como la receta electrónica o la gestión de la cita previa por Internet. Fue en un encuentro de directivos del Servicio Andaluz de Salud, en el Salón de Actos del recién inaugurado Hospital de Antequera, en el que se firmaba también el contrato-programa de aquél año, un formato nacido para la gestión que aún perdura como método incontestable en el Sistema Sanitario Público de Andalucía.

Reconozco que fue un momento emocionante. Era un día especial porque también recordé el aniversario de la revolución de los claveles, con una canción emblemática en clave de revolución, Grândola, Vila Morena, de Jose Zeca Afonso, casi como una premonición de lo que iba a ser Diraya en Andalucía, una auténtica revolución de derechos y deberes sanitarios de la ciudadanía con una base digital incuestionable e imprescindible.

Se presentó el proyecto y el significado de Diraya, “conocimiento” en árabe, porque nos hace más libres, frente a Riwaya que significa “transmisión”, en una dialéctica que debería marcar una impronta en la historia de este grandioso proyecto. ¿Por qué este nombre? En esos días estaba leyendo un libro muy interesante sobre el médico de Cámara cordobés Averroes, junto con otros de clara inspiración informática, en la búsqueda de razones de la razón y del corazón para justificar la implantación de nuevos sistemas digitales en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, de amplio espectro y con respeto reverencial al interés general. Y en aquella lectura sobre Averroes, descubrí el valor de la dialéctica en el vuelo de su inteligencia que es el que nos enseña aprender a aprender: es más importante trabajar en el conocimiento (diraya) que progresa, que estar viviendo permanentemente de la tradición (riwaya). Así lo expresaba Dominique Urvoy, en su libro “Averroes”: ”bajo la estabilidad social del cuerpo de los ulemas se manifestaban tensiones, crujidos, que explican la insatisfacción de Averroes ante la orientación ideológica predominante en al-Ándalus durante su juventud, y su opción decisiva a favor de una reforma que, ante todo, se concibe como el resultado del uso de la razón. Tanto más cuanto que, nos dice su biógrafo más próximo a él en el tiempo, Ibn al-Abb¬ar, se sentía más inclinado hacia el conocimiento (diraya) que hacia la simple transmisión (riwaya)” (1).

Fue un momento mágico. Diraya simbolizaba algo trascendental para Andalucía con la ayuda de las Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC), sin las que hubiera sido imposible acometer una aventura tan apasionante. Creímos en ello y el resultado hoy es excelente. Todos los ciudadanos y ciudadanas de Andalucía forman parte de Diraya, como un todo digital. Es lo que deseo seguir manteniendo como llama viva: las TIC pueden ser el instrumento imprescindible para hacer habitable el mundo digital en lo que somos, estamos y existimos. Averroes lo vio claro en al-Ándalus hace ya muchos siglos: el conocimiento (diraya), es decir, la inteligencia digital, es lo único que nos hace libres y es más importante protegerlo en términos de educación permanente y liberadora que seguir creyendo en la pura tradición por transmisión (riwaya). Esa fue su gran lección de progreso y cambio que he querido recordar hoy, como muestra inteligente de que otro Gobierno, digital por supuesto, es posible.

Sevilla, 17/IV/2016

(1) Urvoy, Dominique (1998), Averroes. Madrid: Alianza, pág. 43.

 

Política Digital / 7: Y una cosa más…

ONE MORE THING

Hay un momento mágico en las keynotes de Apple, que hizo célebre Steve Jobs, cuando el CEO correspondiente pronuncia la siguiente frase con fondo de pantalla en negro y azul: “One more thing…” (Y una cosa más…). He recordado estas palabras de gran trasfondo digital al finalizar esta serie con un post dedicado a la ética digital, que también existe. Realidad inexorable que debe estar presente en la Política Digital (sí, sí, con mayúscula), que debería estar muy cerca de la Presidencia del Gobierno correspondiente.

Siempre me ha gustado asimilar la ética a la solería de nuestras casas. Así lo aprendí del profesor López-Aranguren hace ya muchos años, cuando comparaba la ética al suelo firme que justifica todos los actos humanos a lo largo de la vida: es la “raíz de la que brotan todos los actos humanos, o todavía mejor, el suelo firme que justifica dichos actos, en definitiva, una forma de vida”. Y es verdad, porque la ética no debería estar sometida a la moda o al mercado, como una mercancía más, como sucede ahora, porque bien entendida es una actitud permanente ante la vida personal y social, pública y privada, sostenida en el tiempo que corresponda vivir a cada uno, es decir, una forma de vida. Indudablemente, a observar también por el Gobierno Digital que corresponda.

Estas reflexiones deberían incorporarse en los programas políticos concretos y factibles de los partidos que deben implantar un Gobierno Digital en los términos que vengo planteando en esta serie, es decir, que como tampoco es inocente, son aquellos que podemos identificar bien porque se comprometen con la ética en todos sus niveles, con la transparencia, porque todos los partidos políticos no son iguales. Quien defiende el mercado puro y duro, la austeridad, los recortes y abrocharse permanentemente el cinturón, digital por supuesto, defiende normalmente las mercancías en todos los niveles de la vida y la ética no suele aparecer por ningún sitio, porque compromete y mucho. Además, suele convivir mal con el capital. Es más, no se pueden diseñar programas políticos éticos, si no se conoce qué significa esa palabra en las vidas de los que los diseñan.

El objeto principal de la ética digital de carácter público es respetar el interés general digital de los ciudadanos, distinguiendo “mercancía” de “valores y derechos humanos” digitales, que se instrumenta por el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, mediante la Administración, no al revés, con carácter unificado y no estrictamente disperso en los diferentes departamentos ministeriales e instituciones públicas instrumentales. Además, inteligencia y ética digital son indisolubles, porque son las bases humanas para ser y estar en el mundo de una forma diferente gracias a las tecnologías de la información y comunicación. ¿Por qué? Porque la inteligencia digital es la capacidad que tenemos los seres humanos para adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación; capacidad para recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de las TIC; capacidad para resolver problemas o para elaborar productos y servicios que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural y factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través todo ello de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

Una pregunta de ética digital muy importante, que todavía no tiene respuesta pública alguna, es en qué se gasta el dinero público digital en nuestro país, tanto a nivel de Gobierno central como de Comunidades Autónomas. Los presupuestos del Estado y de las Comunidades Autónomas, que contemplan gasto digital de todo tipo y con una dispersión abrumadora, son ya un reflejo de la gestión ética de los poderes públicos y creo que, en general, no estamos muy encima de su elaboración, aprobación y ejecución final. No digamos de su evaluación tanto formativa (a diario) como sumativa (final). ¿No deberíamos conocer exactamente en qué se gasta el dinero público en gestión pública digital?.

La inteligencia pública digital, como ya expliqué en el post Política Digital / 2. Vocabulario propio, que trasciende los actos individuales como consecuencia de las políticas que se ejecutan en la Administración correspondiente, mediante ordenación y organización administrativa de corte digital, necesita la ética como suelo firme que justifique todos sus actos políticos. Tenemos un ejemplo reciente en la publicación de dos Leyes (39/2015 y 40/2015) que ordenan y organizan parcialmente la Administración digital, aunque no sean un ejemplo desde la perspectiva de Gobierno Digital al trocear de nuevo la visión de marco unificado legal que tendría que respetarse desde una perspectiva de política digital de amplio espectro.

Escribo con frecuencia sobre inteligencia digital aplicada. Es lo más preciado que tenemos como seres humanos: la inteligencia que se desarrolla a lo largo de la vida en nuestro cerebro, que es único e irrepetible y que nos juega siempre buenas y malas pasadas, a través de unas estructuras cerebrales que condicionan la amplitud de nuestro suelo firme en la vida, lo que llamaba anteriormente “solería” de nuestra vida, o “lamas de parqué” en términos más modernos, puestas una a una a lo largo de nuestra existencia, dependiendo de cada experiencia construida en el cerebro individual y conectivo, que es la razón que nos lleva a ser más o menos felices. Además, con proyección específica en el mundo real en el que vivimos, en la inteligencia digital. Al fin y al cabo, es lo que pretende el cerebro siempre: devolver en su trabajo incansable, porque nunca deja de funcionar, ni de noche ni de día, es más, durante la noche sobre todo, la razón lógica del funcionamiento de las neuronas, un trabajo maravilloso, que ya desarrollé en mi libro Origen y futuro de la ética cerebral, donde justifico nuestro origen y futuro humano, el comportamiento de género, la influencia diaria y constante en la inteligencia y en el compromiso para que el mundo propio digital y el de los demás merezca la pena vivirlo, compartirlo y habitarlo.

One more thing…: la ética digital también existe, aunque a diferencia de las sorpresas de Apple, que con todos los respetos son siempre mercancía, no se compra ni se vende, sino que conforma el suelo firme digital de un Gobierno, de su política digital y de la protección y empoderamiento de derechos y deberes digitales de los ciudadanos. Todos somos iguales ante la ley y el derecho, no ante el mercado, afortunadamente. Recordarlo, se convierte en un refuerzo para nuevas creencias, fundamentalmente porque necesitamos la ética digital como una nueva forma de vida, tal y como la definió excelentemente el profesor López-Aranguren en su famoso tratado de Ética, publicado en 1958, “raíz de la que brotan todos los actos humanos”. Ahora, como solería digital, hecha en España y Andalucía, como raíz de la que brotan todos los actos políticos digitales.

Sevilla, 12/IV/2016

 

Política Digital / 6. Como el grafeno, nos cambiará la vida

Es verdad. Si analizáramos en profundidad una correcta política digital, llevada a cabo por el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, la vida de hoy y del futuro nos podría cambiar definitivamente integrando las tecnologías de la información y comunicación, obedeciendo a los parámetros enunciados a lo largo de esta serie que inicié el pasado 20 de marzo, dedicada a una forma diferente de ver y hacer una determinada política, pero que está inserta de forma consustancial en el mundo en que vivimos, estamos y somos. Sería necesaria la aplicación de Política Digital en sentido estricto, para salvaguardar sobre todo el principio de equidad en la accesibilidad a los productos y servicios digitales, traspasando fronteras trasnochadas en el mundo actual.

Necesitamos declarar las proposiciones decentes digitales para avanzar en una sociedad más justa para todos. Escuchamos todos los días noticias que reflejan un mundo hecho polvo en búsqueda permanente de paz política e interior. Faltan proposiciones compartidas para aunar esfuerzos y voluntades a través del amor y el sufrimiento, como aquellos habitantes ejemplares de Santa María de Iquique.

Pablo Milanés lo sintetizó muy bien en una canción muy corta, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno: Proposiciones. No hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos que la felicidad es tener y no ser. Es más fácil estar atentos a disfrutar esta jornada, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo digital es posible en España, porque la primavera llega siempre, de forma puntual, haciendo nuestro el crisol de esta morada.

Si estamos atentos a una correcta implantación de políticas digitales que representen un marco unificado y transversal a todas las vertientes de un programa general de gobierno, estamos ofreciendo nuevas posibilidades de que la inteligencia digital, con base científica, ofrezca resultados excelentes a corto, medio y largo plazo, a coste razonable porque se aplican nuevas fórmulas de planificación y programación digital que rompen los modelos actuales sustituyéndolos por nuevos sistemas de información y nuevas plataformas digitales de amplio espectro que superan barreras territoriales sin que por ello sufran las autonomías en tiempo real. El tiempo digital no es el tiempo autonómico, por ejemplo, ni tampoco el político. Una perfecta sincronización en la prestación de servicios digitales interoperables en materias tan sustantivas como la educación, salud o servicios sociales, redundaría en beneficios sociales de amplio espectro y a costes mucho más reducidos que los actuales, en un plazo de tiempo muy razonable por el rápido despliegue que permiten hoy las TIC.

Ya lo he manifestado en el post dedicado a resolver las bases de la dialéctica digital existente entre inversión y gasto. Si lleváramos a cabo en un tiempo record, que se puede hacer, una auditoría digital de la planificación y programación digital existente en el país, en áreas tan sensibles como las enunciadas anteriormente, educación, salud y servicios sociales, sin olvidar la industria en general, así como el gasto que soportan en la actualidad, se produciría una auténtica revolución digital que tendría que liderar el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, pero con profunda participación social de científicos, empresas TIC y organizaciones de base digital. Quedaría al descubierto el innecesario y vergonzante gasto digital que está soportando el país, sin horizonte de contención alguna, cuando hay respuestas eficaces y eficientes al respecto, como ya he enumerado en post anteriores.

Es verdad. Una correcta política digital nos puede cambiar la vida. La he comparado hoy como la revolución del grafeno que todavía está por llegar definitivamente. Me ha parecido extraordinario escuchar atentamente al Premio Nobel de Física 2010 Konstantín Novosiólov, porque la construcción del mundo que predice es de corte digital al servicio de la sociedad pero con el apoyo indefectible de la investigación científica, que es la que debe soportar cualquier política digital en su core más profundo. Gracias a las TIC, que han contribuido de forma sustancial al espectacular salto científico del silicio al grafeno, se están construyendo las respuestas próximas a los avances científicos sobre cristales bidimensionales, entre los que se encuentra el grafito, que permitirá llevar a cabo grandes avances sociales.

Lo importante es la actitud política al respecto. No vale solo la buena voluntad advenediza del cortoplacismo. Es importante reflexionar que la política digital es cuestión de muchos esfuerzos que ponen en común un objetivo, con la sabia humildad científica de Novosiólov: construir un mundo digital que sirva al bienestar de la humanidad, sin excepción alguna pero con especial atención a los más débiles, aunque sepamos de antemano que los bits no son entes morales, como nos recordaba Negroponte en sus primeros años de investigación digital: “Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”. Es lo que no debería olvidar nunca un buen político digital. Como si fuéramos a cumplir el último sueño…

Sevilla, 11/IV/2016

 

España necesita recordar hoy a Machado

PATIO LIMONEROS DUENAS1

Patio de los limoneros. Palacio de Dueñas. Sevilla / JA Cobeña

Esta tarde he estado muy cerca de Antonio Machado, en el Palacio de Dueñas. He paseado por el patio de los recuerdos de su infancia y de un huerto claro donde madura el limonero. Lo he sentido hoy muy cerca de mi persona de secreto. Fundamentalmente, porque echo de menos la asunción colectiva de un proverbio suyo sobre el diálogo, que me acompaña siempre. En ese patio lo he recuperado de mi memoria de hipocampo ante una carencia de diálogo, como problema de Estado que nos afecta a todos en momentos políticos transcendentales que estamos viviendo estos días.

La escucha atenta debería ser una propuesta de necesidad extrema en este país tan dual y cainita. Necesitamos aprender a escuchar porque no es habitual en la vida ordinaria, sobre todo a los otros. Escuchar es saber dialogar, como nos enseñó mi admirado poeta: “Para dialogar, preguntad primero; después… escuchad”. Esta tarde lo leí otra vez en el cielo azul de Dueñas.

Escuchar es una actitud, un proceso de educación transversal a lo largo de la vida que no se improvisa, necesariamente acompañada de la aptitud social de la escucha atenta y activa. La persona que escucha vive instalada en el respeto mutuo, dispuesta a aprender siempre porque solo sabe que no sabe nada. La vida es una caja de sorpresas y preguntas para quien escucha porque todos los días surge una posibilidad nueva de aprendizaje. Y para el diálogo es fundamental. Este país necesita declararlo como deber fundamental de carácter casi constitucional. Nos arrollamos en las vicisitudes diarias porque no dialogamos, no solemos buscar juntos la verdad de la vida, guardando cada uno la suya.

Y volvemos al arte de escuchar, elemento imprescindible para desarrollar esta habilidad nacida para consolidarse en una actitud que se ha desarrollado gracias a la inteligencia humana, que sabe distinguir oír de escuchar, que no es lo mismo. Es lo que les ocurre a los que alardean de decir a los cuatro vientos, cuando oímos algo que no nos interesa, que “por un oído me entra y por otro me sale”, como si la inteligencia humana estuviera ausente. Acabamos de negar la quintaesencia de la escucha, porque nos instalamos en el particular reino de la autosuficiencia o descalificación ajena, negando la capacidad intelectual de elaborar el proceso de escucha atenta que nos separa de estos procesos auditivos que también desarrolla el reino animal. Es un problema que estriba sencillamente en prestar siempre la necesaria atención a lo que los demás dicen, porque probablemente podríamos darnos cuenta de que lo que hasta hoy tenía patente de corso en nuestra vida ya no es así, dado que muchas veces los demás pueden pensar y decir algo mejor que nosotros. Esta actitud nos permitiría sobrevolar, a partir de ese momento, un cielo de preguntas.

Cuando salía del Palacio de Dueñas, de su patio tan querido, he recordado también otra estrofa del poema citado, que me ha permitido comprender mejor cómo la escucha atenta es un compromiso activo de ética pública y privada que tanto necesita este país, sobre todo su clase política en estos días de tanta ausencia de escucha y preguntas sin respuesta alguna: “Desdeño las romanzas de los tenores huecos / y el coro de los grillos que cantan a la luna. / A distinguir me paro las voces de los ecos, / y escucho solamente, entre las voces, una”. Y me he perdido finalmente por las calles de su querida Sevilla, haciendo como siempre su camino al andar.

Sevilla, 9/IV/2016

Política Digital / 5. Tecnologías inteligentes para las personas, no solo para las cosas

Si la clase política mostrara inteligencia digital, salvo honrosas excepciones, se daría cuenta de que al hacer política digital en sentido estricto, como marco unificado de actuación transversal para todas las políticas a llevar a cabo en una legislatura y bajo la responsabilidad del Gobierno correspondiente, la respuesta ciudadana sería extraordinaria porque tiene una herramienta de participación y comunicación en alta disponibilidad (24x7x365), que no tiene parangón en la democracia actual. Me refiero en concreto al teléfono móvil inteligente con acceso a Internet, “el smartphone se asienta definitivamente como el dispositivo de acceso más utilizado”, atendiendo al nivel de penetración en la sociedad española que ha alcanzado en la actualidad, tal y como se recoge en la 16ª edición del informe “La Sociedad de la Información en España“, correspondiente a 2015, elaborado por Telefónica. No tiene el informe patente de corso en sus páginas y conclusiones, ni es inocente, pero es indudable su calidad técnica que se puede colegir al consultar las fuentes que ha utilizado en su elaboración, tal y como lo recoge el apartado denominado “Los informes claves para entender la Sociedad de la Información en 2015”, en su página 54.

Junto al teléfono inteligente, está también el mando a distancia de la televisión y las tabletas, con la conectividad a Internet, constituyendo una tríada digital de una capacidad de inteligencia desbordante y al alcance de la ciudadanía, sin grandes brechas digitales según los últimos datos conocidos.

ISIE 2015

Figura 1. Telefónica. Informe de la Sociedad de la Información en España, p. 39.

Ante este panorama y las tendencias señaladas en el citado Informe, se puede deducir que ahora más que nunca urge hacer política digital con altura de miras y como acción de Gobierno indispensable en la situación actual de impasse en la que se encuentra el país. Sirvan como botón de muestra las principales conclusiones que se presentan en el mismo:

  • El 83% de los early adopters [usuarios avanzados] prefiere disfrutar experiencias a tener cosas y el uso que hacen de Internet es tan intenso que un 26,1% lo utiliza durante más de tres horas diarias.
  • El estudio señala el principio del fin de la frontera entre el mundo off y online.
  • Llega a España la realidad aumentada de segunda generación y la comunicación multisensorial. Durante 2015-2020 el crecimiento de ventas de los cascos de realidad virtual será del 99% anual.
  • El smartphone se asienta definitivamente como el dispositivo de acceso más utilizado.
  • Las mujeres utilizan más comúnmente los mensajes a las redes sociales para comunicarse con familiares y amigos (42,7% frente al 36,6%), mientras que los hombres utilizan más twitter (10,9% frente al 6%).
  • El Internet industrial supondrá una aportación al PIB español de los próximos 15 años de entre 108.000 y 137.000 millones de dólares.
  • Los servicios inteligentes comienzan a ser capaces de reaccionar ante el entorno e interaccionar proactivamente con el usuario, llegando a recurrir a la inteligencia artificial y a capacidades como la percepción, conexión, “inteligencia” y reacción.
  • El Smart data es capaz ya de predecir atascos y epidemias con antelación.

Si por razones de oportunidad política unimos a estas conclusiones el análisis que también hace de las últimas tendencias de uso que se analizan en el informe, podemos calibrar hasta qué punto es imprescindible el abordaje de la política digital enunciada a lo largo de esta serie y su extraordinaria proyección social en la ciudadanía de este país:

  • La tecnología nos hace bellos. La mayoría de las personas ven más atractiva a una persona o a una organización cuando es tecnológicamente avanzada.
  • Breaking generations. Gran incremento del uso de Internet para actividades relacionadas con la productividad en el segmento de personas más maduras. En concreto en los internautas de entre 55 y 64 años, se produce un incremento del 48,5% a la hora de realizar compras, del 41,83% para realizar cursos de formación, del 28,45% en las operaciones bancarias, y del 24,87% en las operaciones con las administraciones.
  • Digitalización junto a formatos tradicionales. Aumenta el número de personas que combinan el uso de medios tradicionales y digitales, pasando del 7% al 13,1%.
  • Los usuarios demandan “libertad digital”: quieren tener la capacidad de controlar sus datos y moverlos entre plataformas. El 85,2% de los internautas consideran muy importante poder identificar y borrar los datos personales.
  • Miedo al ojo indiscreto. Un 43% la población internauta desactiva la cámara Web o incluso la tapa por miedo a que alguien la controle de forma remota.
  • Los usuarios españoles, los más avanzados de la clase. España destaca como país avanzado tecnológicamente entre los internautas y los Early Adopters. Además, el 83% de estos últimos prefieren disfrutar experiencias a tener cosas.
  • Transmitiendo cariño: abrazos y caricias a distancia. Se están desarrollando sistemas que permiten detectar y dar una cierta interpretación a las ondas cerebrales en lo que se llama neuro comunicaciones.
  • Los millennials ponen sus condiciones a las empresas: el 60% valora más tener un trabajo que le apasione al salario, y un 72% prefiere empresas que dispongan de la modalidad de teletrabajo.
  • Mucha afluencia pero poca influencia. Las personas hacen mucho menos caso de la información personalizada que reciben que de la información que buscan ellos.
  • Mensajería instantánea. La gente empieza a racionalizar el uso de la mensajería instantánea: a salirse de grupos, limitar a horas concretas el acceso (56,8%), silenciar a gente (44,1%) y a utilizarla sólo para las buenas noticias (68,2% de media).

A modo de conclusión hoy, creo que el Internet de las cosas será asumido e introyectado por la ciudadanía cuando se tome conciencia de que es el internet de las personas y para ellas, a través de las cosas. Solo será posible cuando se capacite a la sociedad española, mediante el uso intensivo de Internet, en inteligencia digital desde la educación infantil hasta la permanente a través de la vida, por una decisión del Gobierno Digital correspondiente, que decide y aprueba legalmente que la inteligencia digital permita a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que vive, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.  Permitirá que la sociedad sea más libre a través de la responsabilidad digital, entendida también como la capacidad de dar respuestas conjuntas a la vida mediante el conocimiento y la libertad de decisión que mantenemos vivas a través de las TIC, de la educación digital y de un teléfono inteligente, tan accesible hoy.

Sevilla, 6/IV/2016

Política Digital / 4. Hay que romper la cuarta pared

En Política Digital hay que romper la cuarta pared de una vez por todas, porque existe a día de hoy en Gobiernos, Ministerios, Secretarías de Estado, Consejerías, Partidos políticos, Organizaciones y Empresas del sector TIC, etc., todos ellos con múltiples y difusas competencias políticas digitales en planes, programas y financiación pública y privada, sin mezcla a veces de integración o cohesión alguna. Siempre recuerdo una escena emocionante de una película excelente, El moderno Sherlock Holmes (1924), en la que el proyeccionista sale de su cabina y atravesando el patio de butacas se introduce en la escena que se está proyectando en ese momento, como un actor más, para comprender esta experiencia integradora, porque es un ejemplo clarificador de cómo la ciudadanía, profesionales del sector TIC y organizaciones que forman parte de los diferentes ecosistemas digitales, pueden romper esa cuarta pared digital de una vez por todas para levantarse, participar y sentarse en una simbólica mesa digital de diálogo político y técnico de amplio espectro que ponga muchas cosas digitales en su sitio. Es el elemento de cohesión por excelencia para un ejercicio práctico de política de transparencia, que no se quede solo en un portal web ad hoc, sino como actitud mantenida en el tiempo político del Gobierno Digital y Abierto correspondiente mediante planes y programas financiados y con evaluación continua.

No se comprende esta integración si no se dan elementos de cohesión en el Gobierno Digital tales como, empoderamiento, escucha activa, co-creación, transparencia en la ordenación (disposiciones) y organización administrativa digital (que no son lo mismo), mesas abiertas de diálogo sin exclusión de nadie a sabiendas de que las TIC no son inocentes e instauración de redes sociales de participación, de carácter público, que convivan con las privadas, aunque haya que declarar reglas de juego de democracia digital, que también existe. No digamos nada de la contratación de bienes y servicios digitales en el sector público, donde hay que dar una vuelta de tuerca completa a la legislación vigente para buscar fórmulas novedosas que permitan aplicar en la Administración Pública el auténtico sentido de la frase impertinente pronunciada por un pintor protegido por Alejandro Magno, Apeles de Cos que dejaba ver a través de sus pinceles su auténtica persona de secreto: Ne supra crepidam sutor judicaret: el zapatero no debe juzgar más arriba de las sandalias. ¡Valiente atrevimiento el del zapatero! Todo, porque contemplando un día una obra suya, ya había mostrado su insolencia al hacerle un comentario, a priori constructivo, sobre un fallo en el diseño de las sandalias del cuadro. Apeles, todo orgullo, corrigió el fallo. Y cuando pensó que el zapatero ya no hablaría más, ¡zas!, vuelta a empezar. Ya no solo estaba el fallo en las sandalias, dijo el humilde zapatero, sino también en la forma de las piernas pintadas en el cuadro. No sabemos si siguió opinando sobre otras zonas del cuerpo pintado por Apeles, ante su monumental enfado. Solo que le espetó la enigmática frase que después ha derivado en otra más popular y muy mal entendida: ¡Zapatero, a tus zapatos!

Él, este zapatero humilde, había roto la cuarta pared para acceder a la sabiduría infinita. La que se puede romper con un Gobierno Digital Abierto y Transparente, que permita la participación ciudadana para que quien ostenta el poder transferido por la ciudadanía y comprenda que estamos obligatoriamente obligados a entendernos en el mundo digital en el que vivimos, somos y estamos a diario.

Apeles digitales hay en todas partes, zapateros también, y es probable que debamos mirar antes nuestros pies para que no se descubra la debilidad de nuestro cerebro. Ya comprendo mejor la frase popular: ¡zapatero, a tus zapatos!, porque de piernas, brazos y cabezas mal pintados, en el ámbito político digital, andamos sobrados todos.

Sevilla, 4/IV/2016