El país de los prodigios

PRODIGIOS

Prodigios, 23/03/2019

Anoche se estrenó en la televisión pública, en su canal 1 y en tiempo privilegiado (prime time) desde la perspectiva de audiencia, un programa muy interesante dedicado al reconocimiento de talentos artísticos de niños y jóvenes de España, comprendidos entre 10 y 16 años, en las categorías de instrumento, canto y danza, con música sinfónica, excelente, en directo continuo, interpretada por la orquesta Sinfónica y Coros de Castilla y León. Tiene un nombre programático, Prodigios, que simboliza la búsqueda de talento infantil y juvenil en ámbitos culturales de suma importancia para ennoblecer la cultura de este país. El objetivo final del programa es que uno de los concursantes sea declarado “Prodigio del Año”.

Me pareció una apuesta arriesgada pero muy aleccionadora y me alegra que la cadena pública aborde estos formatos de entretenimiento y educación artística. Una imagen vale más que mil palabras y aunque invito a visualizar el programa completo en RTVE a la Carta, he escogido un momento que me pareció sublime por su resultado final. Me refiero a la semifinal que disputaron dos concursantes de instrumento, Pelayo y Jaime, cada uno en su especialidad, piano y violín, que sobrecoge al contemplarlos y oírlos. El alma de Jaime flotó continuamente en el ambiente y en las lágrimas del jurado.

Vuelvo a ver el programa hoy porque me reconforta pensar que España es un país de prodigios, porque necesito regresar a menudo a mi rincón de pensar. El jurado me pareció impecable, porque su trayectoria los avala y porque emiten juicios muy bien informados. Ainhoa Arteta, Nacho Duato y Andrés Salado, estuvieron a la altura de los prodigios que intentaban hacernos ver que la vida puede ser amable con todos cuando a través de las artes se ennoblece el alma humana. Boris Izaguirre sabe estar y su cultura también lo avala en la presentación de tanto prodigio por metro cuadrado, delante y detrás del escenario.

Quedó claro al finalizar el programa que tenemos niños y niñas prodigio en España, entendido como niños o niñas que tienen unas dotes excepcionales (RAE) para el canto, instrumento y danza, porque son personas que poseen unas cualidades en grado extraordinario (RAE). Es muy importante que con dinero público, en tiempo público y en espacio público, se nos ofrezca este regalo de la parte más amable del país, que necesitamos descubrir día a día, sin anuncios de mercado y sabiendo distinguir siempre valor y precio en la cultura. No es lo mismo.

Sevilla, 24/III/20