Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 2. Ideología, ideología, ideología

Ideología, en una nube de palabras de este artículo

Sevilla, 18/V/2022

Vuelvo hoy desde mi corazón a mis asuntos, arropado por la ideología de Miguel Hernández. He repasado apuntes en este cuaderno digital sobre las elecciones en general, tanto a nivel de Estado como de la Comunidad Autónoma, que he escrito a lo largo de dieciséis años de vida de este cuaderno de derrota, en lenguaje marino. Entre las reflexiones que he considerado de especial interés, esenciales, señalo hoy una que tiene que ver con algo que considero transcendental en este tiempo de turbación permanente y de cuestionamiento de la democracia en sí misma. Me refiero a las ideologías, porque existir existen, sobre todo con el reconocimiento de la primera vez que se recoge en un Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47), editado en Madrid-París en 1847 y elaborado por Ramón Joaquin Domínguez, en el que se desarrolla esta palabra, no circunscribiéndola exclusivamente a «la ciencia de las ideas», sino a algo muy importante: «Ciencia que tiene por objeto describir y manifestar el modo de formarse las ideas, las combinaciones que con ellas hacemos en la mente, las operaciones todas del entendimiento, en fin de las admirables facultades del alma».

Las elecciones del próximo junio suponen siempre convertirse en una prueba objetiva para medir la madurez democrática en nuestra Comunidad, en un año especialmente complejo por la situación política mundial, destacando la guerra de Ucrania y sus daños colaterales, que son muchos, junto a la lenta salida de la pandemia, así como la de nuestro país, tan dual y cainita como demuestra la historia reciente. Vuelve a ser una oportunidad para calibrar la oferta política actual ante el panorama preocupante que nos ofrecen las encuestas en relación con la fragmentación posible de los votos de la izquierda, porque la derecha de centro y extrema está convencida de que la lealtad de sus electores se volverá a demostrar con el nuevo reguero de votos provenientes de partidos en caída libre como Ciudadanos, por ejemplo y en su trabajo de zapa permanente para socavar la auténtica democracia a través de diferentes supremacías nacionalistas de nuevo cuño, tanto ideológicas, de raza o de religión. Lo que verdaderamente es un clamor popular, como analizaba recientemente a tenor de los últimos resultados del Barómetro del CIS en abril de este año, es que hay un denominador común de desconcierto ciudadano ante el desencanto por hechos irrefutables de corrupción política y por el paro galopante que sigue sufriendo esta Comunidad y que sobre todo afecta a los jóvenes.

Ante este panorama tan complejo y preocupante, es necesario reflexionar en voz alta sobre las actuaciones que pueden ayudar a despejar las incógnitas electorales que nos abruman en estos días que anteceden al 19 de junio de 2022. Hay que considerar, en primer lugar, una base política, como ciudadanos de a pie, como punto de partida para preparar un voto razonable y que lo sustente. Se resume en una sola palabra, ideología, porque cuando existe la ideología, que forja siempre una creencia, la política se hace virtud ciudadana, porque es consecuente, porque somos ciudadanos políticos, en la clave que enseñó Aristóteles. Las ideologías no son inocentes, como tantas veces he explicado en este blog. Solo me refiero en la situación actual a las ideologías democráticas, las que pueden considerarse por su contenido de respeto a las personas y a la sociedad en general, en el largo camino que existe desde la izquierda a la derecha del arco político actual.

La ideología es una proyección fantástica de la inteligencia, entendida ésta como la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, gran objetivo de la política a través de programas electorales. La inteligencia que vehiculizamos a través de la ideología podemos llamarla inteligencia social o inteligencia política, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo que nos rodea y cómo se reacciona ante estos momentos electorales donde se decide cómo se van a abordar los problemas reales y actuales en Andalucía, a través de los programas de los partidos que participen en esta primera etapa anual de participación ciudadana. Es lo que aprendí hace ya muchos años del pensador neomarxista Georg Lukács, cuando decía que “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos o muchos entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de los partidos no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en la realidad social económica, educativa, de salud y bienestar social que cada persona debe elegir para ser y existir todos los días, de acuerdo con el programa político que mejor responde a la ideología de cada persona, a su creencia. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción (texto en cursiva). Por algo será. Y los Gobiernos, los partidos, los representantes políticos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, mediante el voto, en unas elecciones, porque todos no son ni somos iguales en Andalucía. Afortunadamente.

Creo que ante la convocatoria de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversas razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio. En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político, como el campo, es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma. Somos, como bien decía Aristóteles, animales políticos queramos o no decirlo o sentirlo en lo más íntimo de nuestra intimidad.

Lo que no se comprende es la abstención masiva, dejar pasar una ocasión mágica de la democracia, no depositando el voto, dejando que la Comunidad Autónoma de Andalucía viaje posiblemente, de nuevo, hacia ninguna parte, como si la cosa política, la res pública, no fuera cosa de todos, a pesar de lo que muchas personas piensan en la actualidad, que la política es uno de los principales problemas de este país. El Partido Abstencionista prepara ya, apasionadamente, estas elecciones en Andalucía. Estamos avisados.

Y una cosa más. A diferencia de la famosa frase atribuida dudosamente a Groucho Marx, “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”, siempre escribo y no me escondo sobre mis principios éticos para vivir dignamente, interpretando la política e intentando transformar la sociedad salvando siempre el interés general. Si estos principios ideológicos no gustan a los demás, no tengo otros. Sé que las personas que lean estas palabras pensarán con nostalgia en días ya lejanos para algunos, en los que con orgullo, conciencia y sentimiento de clase no nos importaba sentirnos parte de lo que todo el mundo conocía como “la izquierda” y que te identificaran como integrante de sus formaciones políticas que no ocultaban con actitud vergonzante sus siglas e ideologías implícitas. Tampoco importaba que los que no estaban en este espacio ético de la izquierda se burlaran de nuestras «utopías», como la de los ideólogos de siempre, porque para tranquilizar sus conciencias han llamado y siguen llamando hoy a toda pre-ocupación por los demás desde las políticas de izquierda, la de los “comunistas”, sobre todo cuando se centran en el beneficio del interés general, de los nadies de Eduardo Galeano, de los que menos tienen (por cierto, no solo en relación con el dinero). Esa ideología es la que hay que recuperar en beneficio de todos, la que permita devolver el interés de vivir a los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida. Si se consigue con una ideología concreta, porque todas no son iguales, podremos ser felices por nuestra responsabilidad electoral llevada a feliz término a través del voto.

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ennio Morricone, el maestro imprescindible

Melodía principal de Cinema Paradiso

Sevilla, 17/V/2022

En esta ocasión y ante la página en blanco, voy a ir de mis asuntos a mi corazón, porque el viernes pasado se estrenó en este país una película especial, Ennio, el maestro, dirigida por Giuseppe Tornatore, el inolvidable director de Cinema Paradiso (1988), gran amigo del músico, que compuso una banda sonora inolvidable para su película emblemática y que forma parte del cine de culto mundial y, con bastante modestia lo digo, de la banda sonora de mi vida y de mi persona de secreto. Morricone había afirmado, más de una vez, que Tornatore era la única persona que podía hacer una película sobre él con todas las garantías de verdad cinematográfica. 

Ennio Morricone jamás pensó que la música sería su destino, aunque la profesión del padre, trompetista, le abrió desde pequeño un camino para saber qué era verdaderamente la música. Como se dice en los títulos de crédito de su tráiler oficial, la historia de su música es la historia de su vida, porque la hemos seguido escuchando durante toda la vida en momentos especiales de cada vida, de cada historia personal. Él pensó en sus primeros pasos como compositor que componer música de cine era una humillación y ese sentimiento de culpa lo venció poco a poco componiendo bandas sonoras inolvidables.

Personalmente, creo que la banda sonora de Cinema Paradiso es la mejor muestra de lo expuesto anteriormente. Recientemente, con motivo del fallecimiento del actor Jacques Perrin, que interpretaba en esta película el papel de Salvatore, de adulto, con el alma de Totó/Salvatore niño en su interior, escribí un artículo en el que lo recordaba con emoción por su papel en los planos finales, con una música envolvente de Morricone que no olvido. Salvatore aprendió que lo que hiciera en la vida tenía que amarlo y Totó/Salvatore lo comprendieron de forma especial cuando descubrieron, cada uno en su tiempo y en su momento, lo que Alfredo le había guardado en aquella caja metálica con un rollo de las escenas que la censura no le permitía proyectar en su amado Cinema Paradiso. Las lágrimas de Salvatore o Jacques Perrin, tanta monta, monta tanto, en las escenas finales de la película, no las he olvidado. Jacques Perrin se fue a su cielo particular en una búsqueda eterna de besos perdidos y acompañado por unos compases mágicos de Ennio Morricone. Fue una ocasión más de recordar el mundo mágico de esa gran película, porque todavía suenan en mi interior las palabras de Alfredo a Totó, Salvatore en la edad juvenil y adulta, en unas  escenas inolvidables, en las que Alfredo le aconseja que salga de sí mismo para buscar islas desconocidas, las que describía extraordinariamente José Saramago en su cuento «La isla desconocida»: “La vida es más difícil… Márchate…, el mundo es tuyo, … no quiero oírte más, solo quiero oír hablar de ti… Hagas lo que hagas, ámalo”. Le ayudó a salir de su zona de confort y nunca he olvidado aquellas escenas ni aquellas palabras. Todo un símbolo.

Al título oficial de la película, Ennio, el maestro, le he agregado a la palabra “maestro” otra: “imprescindible”, que amo en su contenido, explicitado muchas veces en este cuaderno digital, que Bertolt Brecht desarrolló en Elogio a los combatientes: “Hay hombres que luchan un día y son buenos, otros luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles. Su contribución a la música, entendida como “compañera en la alegría y medicina para el dolor (musica laetitiae comes, medicina dolorum)”, a lo largo de su larga carrera como compositor, lo atestiguan, formando parte de la banda sonora de las vidas de muchas personas, engrandeciendo sus almas. Nuestras almas.

Gracias, Giuseppe Tornatore. Ennio Morricone, un maestro imprescindible, falleció el 7 de julio de 2020 y sus obras seguirán manteniendo y expresando siempre su dignidad personal y profesional. Ahora, al contemplar esta película de alguien en el que siempre confió sus recuerdos, estoy seguro de que seguirá poniendo música inolvidable a su cielo particular, en beneficio de todos.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 1. Hay que votar de forma diferente

Sevilla, 16/V/2022

Nos vamos acercando a una fecha transcendental para la democracia en Andalucía y, probablemente, para el país. Sé que se propaga el pan y circo para todos, modernizado, incluso utilizando los medios digitales a nuestro alcance, por tierra, mar y aire, en un jiji, jajá permanente y eurovisivo, para quedarnos instalados -en la dialéctica de Blas Pascal- con el divertimento, más que con el compromiso, que en francés suena muy bien: divertissement frente a engagement. Lo que no olvido, es que el próximo 19 de junio se votará a las personas de diferentes partidos que nos representarán durante la próxima legislatura en el Parlamento de Andalucía. En este sentido, deseo tomar partido ya, nunca mejor dicho, participando activamente en este periodo preelectoral mediante el compromiso intelectual y de vida, que también existen, utilizando un medio tan maravilloso como es la palabra, en este blog, que todavía nos queda, así como el análisis de los verdaderos hechos democráticos cuando son amores y no solo buenas razones. Sobre una idea forjada en un anuncio inolvidable de Apple publicado en 1997, ante unas elecciones transcendentales en Andalucía, escribo hoy en un acto responsable como ciudadano al que preocupa la deriva política de este país tan dual y cainita, con visos de ocaso de la democracia.

Es de tanta importancia lo que va a ocurrir en Andalucía a partir del 19 de junio próximo, con la que está cayendo, que la situación me lleva a reflexionar que pensar y votar de forma responsable es a veces un asunto de locos, inadaptados, rebeldes y de problemáticos. Los que no encajan en ningún sitio. Aquellos que ven las cosas de otra manera. No siguen las reglas. Y no tienen ningún respeto por seguir pensando y haciendo solo lo establecido. Es verdad que puedes citarlos, puedes no estar de acuerdo con ellos, puedes glorificarlos o vilipendiarlos, pero la única cosa que no puedes hacer es ignorarlos. Porque ellos cambian las cosas. Ellos impulsan la humanidad hacia adelante, porque el mundo solo tiene interés cuando va así, hacia adelante. Y mientras algunos los ven como locos, nosotros vemos genios. Porque la gente que está lo suficientemente loca como para pensar que con su voto pueden cambiar el mundo, Andalucía, sin ir más lejos, es la que logra hacerlo. En beneficio del interés general, no el de unos pocos, sin dejar a nadie atrás, cuidando especialmente a los nadies, en defensa del mejor Estado de Bienestar posible, protegiéndonos del poderoso caballero Don Mercado, porque las personas no deben ser mercancía para nadie. Es lo que me lleva a pensar… y votar de forma diferente.

Espero como agua de mayo, nunca mejor dicho, la publicación de los programas políticos de los partidos con posible presencia en el nuevo Parlamento de Andalucía que salga de las urnas, con objeto de conocer bien sus objetivos y la ideología implícita o explícita en ellos, porque partimos de la base de que ninguno es inocente, pero no todos transforman de la misma forma la sociedad, porque todos no son iguales. Es la única forma que conozco de emitir posteriormente un voto responsable, bien informado y que responda a mi ideología, para no llamarme después a engaño. Recuerdo en este contexto a un político canadiense, Michael Ignatieff, que publicó un libro de lectura obligada para personas inquietas en política, Fuego y cenizas (1), cuando afirmaba algo que me parece transcendental en el acto de votar en unas elecciones: “El ideal democrático es la fe, continuamente puesta a prueba, en que los hombres y mujeres corrientes puedan elegir adecuadamente a aquellos que van a gobernar en su nombre, y en que aquellos que elijan puedan gobernar con justicia y compasión”. No he olvidado la experiencia política de Ignatieff en su país natal, Canadá, desde 2008 a 2011, liderando la oposición y con una clara opción a gobernar ese país como Primer ministro. Un profesor universitario en Harvard que fue captado para iniciar una carrera política implacable, tal y como nos la narra él en sus reflexiones cargadas sobre todo de sentimientos y emociones, éxitos y fracasos, fuego y cenizas. Sobre todo, porque expuso también una idea clave para los pesimistas en política, que siguiendo a Benedetti, suelen ser optimistas bien informados: “nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad. Estamos avisados.

(1) Ignatieff, Michael (2014). Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política. Madrid: Taurus.

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Aceras con alfombras del jacarandá

Tiempo del jacarandá. Letra del compositor uruguayo Osiris Rodríguez Castillos. Música y Voz del cantor argentino Eduardo Falú

Sevilla, 15/V/2022

Cada año me emociona la belleza de esta ciudad con sus aceras a modo de alfombras del jacarandá. Recurro a mi memoria de hipocampo y recuerdo palabra a palabra lo que tantas veces he escrito ya sobre este regalo de la naturaleza en esta sacrosanta ciudad. Esta mañana, en el amanecer maravilloso de esta ciudad, en la que Stefan Zweig me recuerda todos los días que se puede ser feliz, he caminado a través de alfombras de jacarandá, sorteando sus flores para no hacerles daño. Me acompaña de nuevo, en este día de mayo, Eduardo Falú, que rescata de mi banda sonora de secreto una canción preciosa, Tiempo del Jacarandá, una zamba con profundas raíces argentinas compuesta y cantada por él, con letra de Osiris Rodríguez Castillos. Sevilla se llena de alfombras dos veces al año gracias a las flores del jacarandá, árbol traído desde América a través del Río Grande (Guadalquivir, al-wādi al-kabīr). Estos días hay que pasear con cuidado para no estropear estas obras de arte de la naturaleza en el amanecer precioso de la ciudad, cuando adornan las aceras que tanto amaba la urbanista Jane Jacobs, en una ciudad diseñada por personas que fueron respetuosas a través de su historia con la naturaleza, la sociedad, sus habitantes y… Dios, cuatro creencias necesarias según Ferrater Mora cuando estamos atravesando cualquier encrucijada de la vida.

Por aquí y por allá se llenan las aceras de un manto de flores con tonos violáceos, acampanadas, efímeras, que nos obligan a ser cuidadosos para no estropearlas ni pisarlas, después de que se ofrezcan a millares como un regalo fuera de la dinámica de los mercados, porque todavía no las han convertido en mercancía. Cualquiera puede recogerlas del suelo y preparar un ramillete de libre composición donde lo único que cuenta es la sensibilidad del respeto a un bien entregado por la propia naturaleza, que sabe lo que entrega aunque es probable que ella dude de qué es lo que se recibe.

Jacarandá

Disputa su posición en la ciudad con las buganvillas ante miles de ojos buscadores de otra forma de admirarse y ver como transcurre la cotidianidad de la vida vestida con vistosos colores, porque saben que Antonio Machado recomendó cómo utilizar el campo de la visión personal e intransferible: “El ojo que ves no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve”. Con él he paseado esta mañana por aceras-alfombras del jacarandá, buscando el sentido de un acertijo ético que escribió junto a su manera de ver a las otras personas, a la vida: Entre el vivir y el soñar hay una tercera cosa. Adivínala. Y buscando la mejor respuesta la he encontrado también en él: el despertar a nuevas sensaciones en tiempos revueltos, de turbación, donde a diferencia de la recomendación de Ignacio de Loyola, procuro hacer alguna mudanza cuando voy de mi corazón a mis asuntos: “Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar”.

Sorteando un campo de flores, he sabido que ha llegado la hora de mi corazón: la hora de una esperanza y una desesperación, porque vivo en un contexto político muy preocupante. Hoy he salido a pasear de nuevo con Antonio Machado, un gran amigo de Sevilla, aunque fuera su hermano quien mejor la definiría como ciudad que a veces te deja sin palabras. Ella, Sevilla, se vale por sí sola, aunque hoy necesite las alfombras del jacarandá para recordarnos que en nuestro andar de soledad vemos cosas muy claras que no son verdad.

Pienso en la lección cíclica de la naturaleza jacarandosa que siempre llega a punto en sus dos floraciones anuales. Un regalo a cambio de nada, aunque reconociendo hoy que cuando se regala algo se sabe lo que se entrega pero no lo que se recibe. Quizás, en este aquí y ahora, podríamos quedarnos con el fondo de la letra de Osiris Rodríguez y la música de Falú, en una zamba o danza de raíces peruanas y argentinas, cuyo nombre “se refiere al término colonial que se aplicaba a las mestizas descendientes de indio y negra (o viceversa). La danza está diseñada para seducir a las zambas, y de allí su nombre, tanto en el Perú como en la Argentina”, porque podemos ser protagonistas de una nueva aventura cantora en esta ciudad: Portador de una estrella soy / Fuego mío lumbre del solar. / Copla encendida, bicho de luz / Con que alumbro mi andar, / Mi tierra gaucha me la encendió / Ya nadie la ha de apagar. Sin olvidar a Machado porque “Tras el vivir y el soñar, está lo que más importa: despertar”, en aceras del jacarandá.

Arde ya la primera luz
Noche arriba voy con mi cantar,
Donde la estrella tiembla
Y la luna nieva soledad.
La tierra sube en zambas por el
Pulso del jacarandá.


Portador de una estrella soy
Fuego mío lumbre del solar.
Copla encendida, bicho de luz
Con que alumbro mi andar,
Mi tierra gaucha me la encendió
Ya nadie la ha de apagar.

(Estribillo)
Antiguamente trovero andaré
Poblando la soledad
Donde madura el silencio
Y la copla se hace manantial.
Mi canto es tiempo que vuelve a ser
Tiempo del jacarandá.


Sé muy bien que cuando no esté
Una zamba me recordará,
Bajo la cruz del sur seré tierra
Tierra del solar
Y he de subir en zambas por el
Pulso del jacarandá.


Pero aún tengo la pasión
El ardor, el ansia de cantar
Bebo la luz, los besos y el vino
Por los que no están.
Y alzo este grillo loco de amor
Por una estrella fugaz.

Tiempo del JacarandáEduardo Falú, música y voz; letra de Osiris Rodríguez Castillo

Paseando hoy de nuevo por esta ciudad, siento más cerca que nunca las palabras de Stefan Zweig dedicadas a Sevilla: “¿no es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida?”. Gracias también al jacarandá y sus alfombras de color violeta, efímeras, porque así es el mes de mayo en las aceras de esta tierra, por un regalo que hace ya muchos siglos vino de América a través de las aguas de un Río Grande, el Guadalquivir, al-wādi al-kabīr de nuestros antepasados, cuyo nombre perdura hasta nuestros días, haciendo cada día más grande la memoria histórica positiva de esta ciudad.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Siempre es posible el amanecer de una era en España

Sevilla, 14/V/2022

La Filmoteca Española presentará el próximo 25 de mayo un noticiario sonoro de la Fox Movietone News, que testimonia la alegría del cambio de Estado en España en abril de 1931, El amanecer de una nueva era en España, 1931, una auténtica revolución política en el país que no acabó felizmente. La película apareció en 2006 en Priego de Córdoba (Córdoba), en la casa de Francisco Adame, un amigo del presidente Niceto Alcalá-Zamora, que también era natural de esa localidad. En los tiempos que corren, donde el estado de ánimo de la ciudadanía es de desafección política y hartazgo de determinada política y sus acciones asociadas, es como si llegara viento fresco para “reparar”, valga la expresión, esta situación tan delicada.

Es un noticiario producido y rodado por la Fox Movietone, un estudio de Hollywood «que hablaba por sí mismo», según sus títulos de crédito, que recoge voces e imágenes inéditas de los primeros actos de la II República en 1931, abriendo un camino de noticiarios hablados que llega hasta nuestros días como nuestros actuales “informativos”, con una calidad impecable en la conjunción de imagen y sonido, ahora restaurado para un visionado perfecto. En sus títulos de crédito, a modo de presentación, figura esta dedicatoria: «La organización Fox Movietone News (Noticiario Fox Sonoro), se honra en ofrecer a la joven República Española y a los ilustres hombres que forman su Gobierno Provisional, esta recopilación de los hechos que pudo impresionar, acaecidos con motivo del cambio de Régimen y el histórico día 14 de abril de 1931 y durante los días posteriores a aquella fecha memorable». Hace doce años, así comentaba Francisco Durán, director del Patronato Niceto Alcalá-Zamora, el sorprendente hallazgo en Priego de Córdoba, : “Cuando se produjo el golpe de Estado, Alcalá-Zamora estaba fuera de España. Adame guardó algunos objetos de Alcalá-Zamora a instancias de éste. La película fue uno de ellos. La casa de Adame fue derribada hace tres meses. En la tercera planta y detrás de un armario, estaba la película». El Patronato informó en enero de 2014 del Índice de la película original, con una duración de 21 minutos y 30 segundos, rodada en 35mm., en Nitrato:

  1. Texto introductorio de la Fox sobre la II República.
  2. Los acontecimientos de la Puerta del Sol el 14 de abril, imágenes de la plaza y del balcón con diferentes personajes (del segundo 46” al 1’44”).
  3. Discurso de Niceto Alcalá-Zamora y Torres, presidente del Gobierno provisional (de 1’44” a 2’17”)
  4. Regreso de Ramón Franco del destierro: (2’17” al 2’57”) Hay un desfile de tropas y una breve intervención, en francés, del protagonista.
  5. “Socialistas y republicanos aclaman a sus leaders” (2’57” al 4’46”): Debe ser el acto de homenaje multitudinario a Pablo Iglesias, que se celebró a finales de abril. Imágenes de la concentración en la puerta del cementerio, con una intervención de Indalecio Prieto. Escenas de manifestantes y de un grupo de niños que canta la Internacional.
  6. Celebración en Madrid del 1º de mayo, hasta llegar al Parque real (Retiro) (4’46” al 8’43”) Escenas de la manifestación con Francisco Largo Caballero, Indalecio Prieto y Miguel de Unamuno. Encuentro en la presidencia del Gobierno con Niceto Alcalá-Zamora, que aparece en un balcón junto a otros ministros Fiesta popular con música de organillo.
  7. “Una gran victoria del feminismo en España” (8’43” al 13’23”) Toma de posesión de Victoria Kent como Directora General de Prisiones, con un discurso de Fernando de los Ríos y otro de ella.
  8. “Los bienes de la Corona de España declarados Bienes Nacionales” (13’23” al 17’23”) Entrega de la Casa de Campo al ayuntamiento de Madrid. Himno de Riego y revista de tropas Discursos de Indalecio Prieto y de Pedro Rico, alcalde de Madrid Desfile de banda militar.
  9. “El estado de sitio proclamado en Madrid” (17’23” al 18’38”) Quema de convento del 11 de mayo: tropas que custodian los edificios religiosos.
  10. “La República española amiga de los pueblos libres” (18’38” al 19’36”) Intervención de Salvador de Madariaga, Embajador de España en Washington.
  11. “Nuevo himno republicano” (19’36” hasta el final) Celebración en la plaza de toros Monumental de Madrid de un acto musical donde se presenta la propuesta de un nuevo himno republicano (con letra), compuesto por Dª Adela Anaya y su hermano, D. Francisco Ayala, autor de la letra.

Lo que me conmueve al ver estas imágenes del vídeo que adjunto es la alegría que se percibe en las palabras de Niceto Alcalá-Zamora, el bullicio de la gente arremolinada entorno a un líder y la participación de los niños cantando la Internacional. Es muy importante resaltar estos valores en los momentos actuales de ocaso de la democracia porque, a pesar de todo lo que ha ocurrido desde entonces, es necesario blindarla y preservarla siempre para dotar al país de un estado de convivencia pacífica necesario para todos. Por ello, creo siempre que es posible el amanecer de una nueva era en nuestro país.

Este año ya he escrito sobre algo que vuelvo a manifestar hoy con letras de oro: el cine es también memoria histórica, como este noticiario de la segunda república, en 1931. Lo decía al haber leído una crítica a la película premiada el pasado 12 de febrero con el Goya a la mejor película Iberoamericana, La cordillera de los sueños (2019), dirigida por Patricio Guzmán, a modo de veredicto: para no olvidar que el cine también es memoria histórica. Este blog tiene una seña de identidad muy clara y que he pretendido respetar a lo largo de más de sus dieciséis años de vida en la red de redes: buscar islas desconocidas a través de la inteligencia digital. La película de Guzmán es una isla desconocida para el gran público, sin menospreciar los premios entregados ayer básicamente al cine que se produce en este país. Es la última parte de una trilogía que comenzó con Nostalgia de la luz (2010), seguida de El botón de nácar (2015). Una muestra de esta navegación al desvío, por mi parte, es el artículo que escribí en 2015 sobre estas dos películas, Nostalgia de la dignidad, del que reproduzco pasajes de este reconocimiento personal que hice en su momento al director premiado anoche en la gala de los Goya.

Dije en aquél artículo que había leído una crónica de la 65ª edición de la Berlinale, en el diario El País, en la que se recogía una declaración del director de cine chileno Patricio Guzmán, acerca de un documental realizado en 2010, Nostalgia de la luz, que había tenido un recorrido tortuoso para su exhibición en España y en su televisión pública: “Siempre he tenido el sueño de hacer un filme sobre la falta de memoria de España. En especial, sobre el pacto de silencio que Felipe González inventó con el Ejército. Es un escándalo lo que pasó. La falta de memoria de España le ha quitado energía para jugar un rol importante en Europa. Sigue siendo un país secundario, cuando por elementos históricos y culturales debería estar en primera línea de la UE. Pero no sé dónde encontrar el dinero para ese proyecto. Y las televisiones no emiten documentales. Nostalgia de la luz fue cofinanciada por TVE hace cinco años y aún no lo han emitido… ni lo van a hacer”. Aquellas palabras de Patricio Guzmán no me dejaron tranquilo en aquella ocasión. Además, en el contexto de esa Berlinale, había presentado un nuevo documental, El botón de nácar, que seguía completando el homenaje a la historia dolorosa y reciente de Chile, junto a Nostalgia de la luz, porque no quería ocultar lo que había pasado en su país. Tengo un tremendo respeto a la historia y por eso me duele como a él que ahora se quiera olvidar oficialmente la etapa dolorosa de la dictadura hasta que la Transición consolidó la democracia en España. De ahí la importancia del Goya a Patricio Guzmán por su película final de la trilogía, La cordillera de los sueños.

Es cierto que en España se falta muchas veces al respeto de su memoria histórica. Me indigna que ahora se quieran quitar del imaginario social, histórico y político de nuestro país, las palabras izquierda o derecha, dictadura o represión fascista, cuando todo el mundo sabe qué se quiere decir con ellas. Falta hacer todavía un recorrido objetivo sobre el dolor de la izquierda española durante la dictadura (que tuve que vivir y sufrir), probablemente con la ayuda de Patricio Guzmán, aunque tengamos que utilizar medios de financiación popular como el crowdfunding, tal y como se financió en parte Nostalgia de la luz. En la sinopsis oficial de aquél documental precioso, El botón de nácar, se decía que simbolizaba la dualidad de la distancia “entre el cielo y la tierra, entre la luz del cosmos y los seres humanos y las misteriosas idas y vueltas que se crean entre ellos. En Chile, a tres mil metros de altura, los astrónomos venidos de todo el mundo se reúnen en el desierto de Atacama para observar las estrellas. Aquí, la transparencia del cielo permite ver hasta los confines del universo. Abajo, la sequedad del suelo preserva los restos humanos intactos para siempre: momias, exploradores, aventureros, indígenas, mineros y osamentas de los prisioneros políticos de la dictadura. Mientras los astrónomos buscan la vida extra terrestre, un grupo de mujeres remueve las piedras: busca a sus familiares”. Nada más, dije en aquella ocasión. Se trata también de la nostalgia de la dignidad que todavía algunas personas tenemos. Como la de Valentina, la hija de las estrellas, que “a pesar de ser hija de madre y padre desaparecidos, es el personaje más jubiloso de la película. Tiene una mirada serena que observa más lejos que nosotros. Sus abuelos la criaron y le enseñaron a observar el cielo. Desde que se dedica a la astronomía, ella supo que la materia de las estrellas es la misma materia de sus padres”.

Finalmente, La cordillera de los sueños pone bastantes cosas en su sitio, sobre todo en el pueblo chileno que sufrió la dictadura desde 1973: “En Chile, cuando el sol se levanta ha debido escalar colinas, paredes, cumbres, antes de alcanzar la última piedra de Los Andes. En mi país, la cordillera está en todos lados pero para los chilenos es tierra desconocida. Luego de haber ido al norte por Nostalgia de la luz y al sur por El botón de nácar, he querido filmar de cerca esta inmensa columna vertebral para develar los misterios, reveladores potentes de la historia pasada y reciente de Chile”. En el documental se dice algo que me impresiona escucharlo y leerlo con atención casi reverencial: “Durante todo el tiempo de la dictadura la cordillera ha permanecido en su lugar. Creo que la montaña es un testigo, los adoquines están aquí y están tallados con piedras de la cordillera. Aquí están grabados algunos de los nombres de las víctimas. Si pudiéramos traducir lo que dicen las piedras, hoy tendríamos las respuestas que no tenemos”.

Felicito siempre que puedo a Patricio Guzmán, por su compromiso activo a través del cine! Me alegra y reconforta desde una determinada ideología de izquierda, el reconocimiento que le hizo nuestro país, en febrero, en los premios Goya, porque debemos mucho al pueblo chileno por su acogida a los españoles en el exilio tras la guerra civil y la férrea dictadura que sufrimos años después. Gracias, a través de estas palabras, que aún nos quedan. Aquello fue una misión de amor por su parte, que no olvido en la memoria histórica de nuestro país.

Volviendo finalmente al Noticiario completo de la Fox Movietone News, El amanecer de una nueva era en España, 1931, que se presentará perfectamente restaurado el próximo 25 de mayo en la Filmoteca Española, sigo creyendo firmemente en que siempre es posible el amanecer de una nueva era en nuestro país, a pesar del hartazgo actual con determinadas políticas y políticos, porque todos no son iguales. Escuchar a Niceto Alcalá-Zamora, sentir la alegría que se percibe en sus palabras y en quienes las escuchan, disfrutar de la Casa de Campo como bien público en en el acto oficial de entrega al Ayuntamiento de Madrid de toda su extensión, el breve discurso de Victoria Kent, el bullicio de la gente arremolinada entorno a un líder y la participación de los niños cantando la Internacional, constituyen un documento gráfico y sonoro que no me deja indiferente ante la necesaria consolidación de la democracia en nuestro país, en sus valores de igualdad, fraternidad y libertad para todos. El cine, una vez más, vuelve a demostrar que también es memoria histórica, a la que hay que respetar siempre y no olvidarla jamás aunque sea a través del soñar despierto y hasta que amanezca una nueva era.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

¿Qué es lo que más preocupa a los ciudadanos de este país?

Sevilla, 13/V/2022

El último barómetro elaborado por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de abril, ha contemplado una pregunta que considero de sumo interés para su análisis y toma de consideración por quien corresponda. La formulación era la siguiente: ¿Cuál es, a su juicio, el principal problema que existe actualmente en España? ¿Y el segundo? ¿Y el tercero? (RESPUESTA ESPONTÁNEA). (MULTIRRESPUESTA). He tomado en consideración sólo las diez primeras respuestas de un total de 71, porque creo que representan bien el estado anímico de la Nación y porque porcentualmente hablando son muy significativas.

Fuente: CIS, Barómetro de abril de 2022 (diez primeras respuestas de la pregunta 13).

Queda claro que un gran problema es el de la política actual, no sólo la crisis económica o el paro, porque de las diez respuestas, tres de ellas, referidas a asuntos políticos, suman un total del 42,9%, es decir, ocuparían el segundo puesto en esta clasificación estadística al darles un tratamiento homogéneo. Es muy significativo el resultado porque en política en este país no se salva nadie, ni el Gobierno y partidos o políticos concretos/as, ni los problemas políticos en general y, tampoco, el mal comportamiento de los/as políticos/as. La verdad es que es un resultado lamentable, que debería hacernos reflexionar ante las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, concretamente el 19 de junio.

Estos resultados son una muestra palpable del estado de opinión de la ciudadanía de este país, que quiero tomar en consideración hoy, fundamentalmente porque la democracia creo que está en peligro, tal y como vengo analizando días atrás en los antónimos de su “ocaso”, como mensajes que la ensalzan como la mejor forma de vivir en común y sujetos al principio de legalidad social. Es difícil pensar en estos momentos que con la impresión política de la ciudadanía, el voto se pueda traducir en un principio de confianza hacia ella, con lo que esto supone de desafección generalizada y aseguramiento del triunfo, una vez más, del Partido Abstencionista, el principal beneficiado de este estado de opinión recogido por el Barómetro de abril.

En relación con lo expuesto anteriormente, basta recordar con lo sucedido en Andalucía en las últimas elecciones a su Parlamento, en 2018, cuando calló con una abstención clamorosa, 2.760.726 electores, ganando también las elecciones el “Partido Abstencionista” con el 55,31% de ausentes. Surge hoy de nuevo la gran pregunta democrática en aquella cita electoral: ¿qué pasa en Andalucía para que más de dos millones y medio de andaluces no hablaran ese día si suyo es también el mañana, si con su silencio permiten que otros sean los que intenten solucionar sus problemas o agravarlos, según se mire; si cientos de miles pueden apagar la voz de sus deseos legítimos pero no expresados mediante el voto, porque se guarda silencio de cuatro años, porque al final varios millones de andaluces y andaluzas deciden por ellos? ¿Sucederá de nuevo el 19 de junio?.

Como en otras ocasiones que me he acercado a esta realidad, vuelvo a hacerme las siguientes preguntas, mucho más al conocer los resultados del barómetro de abril, al respecto: ¿desencanto, pasotismo, irresponsabilidad, hartazgo?, que deberíamos hacerlas por parte de todos, empezando por los círculos familiares, laborales y de amigos más próximos, porque la realidad es muy terca y la abstención está más cerca de todos de lo que parece y pensamos. Contra hechos no valen argumentos y la realidad es que en las elecciones en Andalucía, en 2018,  quien perdió fue la democracia como cultura política inherente a la ciudadanía, en un «ocaso» que da miedo. Algo grave está pasando en este país y en esta Comunidad Autónoma, entre otras, cuando se da este espectáculo antidemocrático con tanta frecuencia, en el sentido etimológico del término «democracia», que conlleva siempre la participación en las cosas de la ciudad, porque los que alardean de que “no son políticos” y no están de acuerdo con la política tal y como está y se ejerce, tienen la posibilidad de hacerlo en blanco, pero no renunciar a un derecho fundamental, constitucional (Art.23.1), de «participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal» y a un deber inherente a todo ciudadano responsable.

Y algo muy concreto en esta Comunidad Autónoma de Andalucía: ¿qué pasa en la izquierda de Andalucía? Hablo en presente porque creo que es necesario hacer un examen profundo de la situación actual de la denominada “izquierda” (para entendernos) y no quedarnos solo en lanzar ataques furibundos sobre todo el espectro del centro y de las derechas y su más allá, como una mal entendida defensa numantina ante lo que viene. La democracia nos enseña que hay que respetar de forma casi reverencial el resultado de las urnas. Otra cosa es conformarnos con lo ocurrido y dejar que todo siga igual. Decían los clásicos que evaluar es emitir juicios bien informados. Salvo error por mi parte en el rastreo técnico que he efectuado durante estos cuatros años en Andalucía, para evaluar lo ocurrido con la izquierda, creo que todavía no se ha hecho un examen riguroso de cómo se ha comportado como oposición. La crisis de la izquierda data ya de hace varios años, quizá demasiados, donde se han ignorado continuamente las señales de falta de identidad de la militancia activa y pasiva en torno al espectro de la denominada izquierda. Si no se lleva a cabo un análisis riguroso y extremadamente urgente, casi de emergencia política, de cara a las próximas elecciones de 19 de junio,  facilitaremos la crónica de un desastre anunciado por el rebosamiento de la grave fractura de la izquierda. ¿Por qué un absentismo también de la izquierda tan abrumador y lejano del derecho a votar? Lo ocurrido en los últimos días con la coalición frustrada de la izquierda total, es un esperpento político de consecuencias graves, así como “anunciar” el cordón sanitario que la coalición establecería en relación con la ultraderecha, si fuera necesario “abstenerse” para que VOX no llegara al poder, aunque ya se deja entrever el triunfo del Partido Popular, que, siquiera por decoro político, no se  debería ni mencionar, si tan convencida está la coalición de izquierda de que sale a ganar y a sumar y porque cree que el cambio de signo político es posible en Andalucía para propiciar la salvaguarda del interés general, a través de políticas que garanticen el espacio público, no privado, de los derechos sociales fundamentales y de acuerdo con la Constitución.

De nuevo, acudo a mi suelo firme, a la solería ética de mi vida, a mis principios políticos aprendidos de la didáctica de la izquierda ideológica, no inocente, según Lukács, a quien profeso un gran respeto desde mis años jóvenes: “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Creo que ante la convocatoria de las próximas elecciones al Parlamento de Andalucía, estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversas razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio.

En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político, como el campo, es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma. Somos, como bien decía Aristóteles, animales políticos queramos o no.

Lo que no se comprende es la abstención masiva, dejar pasar una ocasión mágica de la democracia, no depositando el voto, dejando que la Comunidad Autónoma de Andalucía viaje posiblemente, de nuevo, hacia ninguna parte, como si la cosa política, la res pública, no fuera cosa de todos, a pesar de lo que muchas personas piensan en la actualidad, que la política es uno de los principales problemas de este país. El Partido Abstencionista prepara ya estas elecciones en Andalucía. Estamos avisados.

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

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Antónimos para el ocaso de la democracia / 6. Grandeza

Sevilla, 12/V/2022

Busco apasionadamente los antónimos positivos frente a “ocaso”. Hoy recurro a una palabra, grandeza, que estimo necesario rescatar en este planteamiento de defensa de la democracia, en su sexta acepción de la Real Academia Española de la Lengua: elevación de espíritu, excelencia moral. Efectivamente, la democracia engrandece al ser humano, su espíritu, su alma, cuando alcanza la excelencia ética en la vida. En el contexto en el que escribo esta serie, es decir, el tiempo preparatorio para las elecciones al Parlamento de Andalucía, el próximo 19 de junio, vinculo el antónimo de hoy a una reflexión que hago siempre cuando nos enfrentamos a dos momentos clave en democracia: la reflexión sobre la decisión de opción política a elegir en unas elecciones y el acto de votar en sí mismo.

Una vez más me he detenido a leer con detalle las diferentes modalidades del lema “reflexión”, algo que frecuento como presente y futuro democrático, en el sentido que decía el Dr. Cardoso al Señor Pereira en la obra de Tabucchi, Sostiene Pereira: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”. He buscado de nuevo estas palabras en mi querido Diccionario de Autoridades (RAE), que tanto aprecio, y en su contexto he descubierto una vinculada con el adverbio de modo “reflexivamente”, que recupero hoy para reforzar el antónimo “grandeza” y complementarlo. Se trata del verbo “hermosear” que vinculo siempre a la democracia porque ésta se hermosea con la reflexión que podemos llevar a cabo antes de acudir al acto de votar. Votar enriquece la democracia, la hermosea que decían los clásicos, porque mediante el voto responsable se considera y se da una oportunidad a nuestro acto de decidir porque, en definitiva, se piensa más cuidadosamente todo.

Así reflexionaban nuestros antepasados del siglo XVIII en este país y así lo recogió el Diccionario de Autoridades (1734) para la posteridad, enriqueciendo ese acto tan sencillo, aparentemente, de reflexionar. La calidad intrínseca que contiene el verbo «hermosear» también lo recoge el citado diccionario con una acepción preciosa: “Hacer vistosa, perfecta y hermosa una cosa”. Dignifica la grandeza de la democracia. Quizá está ahí su encanto, porque si reflexionamos sobre lo que va a ocurrir el próximo 19 de junio en las elecciones al Parlamento de Andalucía, a través del voto responsable, con sus consecuencias obvias, hacemos grande, vistosa, perfecta y hermosa la democracia. Aunque la auténtica grandeza, la del alma propia de la democracia, no se recogería hasta el 1767 en España, en el Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana […], de Esteban de Terreros y Pando, cuando aparece por primera vez la acepción de “grandeza” como poder, dignidad, autoridad, riqueza, esplendor y magnificencia, completándose con la locución “grandeza de alma”, de ánimo, de generosidad y heroicidad. Es lo que tiene descubrir este antónimo precioso, grandeza, frente al ocaso de la democracia. La hermosea en el alma de todos y en la de secreto.

Una cosa más. La grandeza de la democracia en este país está recogida en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía para Andalucía, en el caso concreto de esta Comunidad y ante sus próximas elecciones. A tal fin, traigo a colación unas palabras esclarecedoras de Aristóteles recogidas en el capítulo IV del libro tercero de su Política: “todas las constituciones hechas en vista del interés general, son puras, porque practican rigurosamente la justicia; y todas las que sólo tienen en cuenta el interés personal de los gobernantes, están viciadas en su base, y no son más que una corrupción de las buenas constituciones; ellas se aproximan al poder del señor sobre el esclavo, siendo así que la ciudad no es más que una asociación de hombres libres”. Dicho queda por Aristóteles hace muchos siglos y por Baltasar Gracián después: lo breve, si bueno, dos veces bueno. Es verdad, que en democracia quiero a la Constitución como para seguir leyéndola cada noche, como mi libro favorito, línea tras línea, letra por letra, espacio por espacio. Igual, el Estatuto de Autonomía para Andalucía. No los olvido en los marcapáginas que utilizo en el libro de mi vida. Aspiro en democracia a reivindicar permanentemente su grandeza, porque nos enseñan a constituir asociaciones de personas libres (Aristóteles), articuladas por la Constitución o el Estatuto de Autonomía correspondiente, escritos y hechos con grandeza y altura de miras, la que da la grandeza del alma de cada persona en democracia, salvaguardando siempre el interés general.

NOTA: la imagen se ha recuperado de http://blog.cristianismeijusticia.net/2015/04/10/inmigracion-y-nuevas-encrucijadas-como-ser-profeta-en-un-mundo-diverso

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Antónimos para el ocaso de la democracia / 5. Resplandor

Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.

John Keating (Robin Williams), en El club de los poetas muertos

Sevilla, 11/V/2022

Los antónimos de “ocaso”, que estoy eligiendo para escribir sobre ellos y decir algo esencial, cumpliendo con la salvaguarda del alma para escribir, que aprendí hace ya muchos años de Ítalo Calvino, no son inocentes. Hoy, elijo uno precioso, resplandor, porque su significado es una inyección de ánimo ante el espectáculo decadente de la democracia. Me quedo con la interpretación literal de la primera acepción del Diccionario de la lengua española, Luz muy clara que arroja o despide el sol u otro cuerpo luminoso, porque entiendo que la democracia es una luz muy clara que arroja ella cuando está instaurada en la sociedad y, también, cuando los ciudadanos y ciudadanas de este país se convierten en portadores de esta luz que llevan dentro de su ser y estar democrático en la sociedad.

Cernuda lo decía de forma esplendorosa en su definición de andaluz: enigma al trasluz, el andaluz: Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz. / Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz. / Oh hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz (El andaluz, en Como quien espera el alba, 1947). Precisamente, en esta obra, Cernuda nos lleva de la mano para contemplar el alba de la democracia, que ya he tratado en el antónimo alborada. El poeta vive durante su exilio en Inglaterra, desde 1941 a 1947, un ocaso muy triste de la democracia en su país por la guerra civil y busca desesperadamente los mejores antónimos existenciales para salir de él, en este caso su tierra nativa, una metáfora preciosa sobre la democracia: Es la luz misma, la que abrió mis ojos / Toda ligera y tibia como un sueño, Sosegada en colores delicados / Sobre las formas puras de las cosas, que culmina con un verso que hoy podemos interpretar proyectado en la democracia: Tu sueño y tu recuerdo, ¿quién lo olvida,/ Tierra nativa, más mía cuanto más lejana? (Tierra nativa, en Como quien espera el alba, 1947) o lo que es lo mismo ahora: Tu sueño y tu recuerdo, ¿quién lo olvida,/ Democracia nativa, más mía cuanto más lejana?  .

Hans Christian Andersen, de quien aprendí tantas maravillas en los cuentos de mi infancia, también nos regaló un relato precioso y bastante desconocido, El Ave Fénix, del que me quedo con las palabras amables de la metáfora de este cuento: En el jardín del Paraíso, cuando naciste en el seno de la primera rosa bajo el árbol de la sabiduría, Dios te besó y te dio tu nombre verdadero: ¡poesía!, en el carpe diem de cada uno, para que tomemos conciencia de que renacer de las cenizas en las que a veces convertimos la democracia es un trabajo diario y concienzudo para intentar comprender todo aquello que nos hace sufrir a diario y no sabemos cómo resolverlo. Andersen aporta una luz muy clara, un resplandor, en este túnel tan complejo: El pájaro [la nueva Ave Fénix] vuela en torno a nosotros, rauda como la luz, espléndida de colores, magnífica en su canto. Cuando la madre está sentada junto a la cuna del hijo, el ave se acerca a la almohada y, desplegando las alas, traza una aureola alrededor de la cabeza del niño. Vuela por el sobrio y humilde aposento, y hay resplandor de sol en él, y sobre la pobre cómoda exhalan su perfume unas violetas.

Al final, nos queda la palabra, el antónimo buscado con ardor guerrero ante el ocaso de la democracia, para vestirla de sus mejores galas. Siento hoy, junto a Cernuda en su Noche del hombre y su demonio, algo profundo en sus palabras humanas: Hoy me reprochas el culto a la palabra. / ¿Quién sino tú puso en mí esa locura? / El amargo placer de transformar el gesto / en son, sustituyendo el verbo al acto. / Ha sido afán constante de mi vida. / Y mi voz no escuchada, o apenas escuchada, / ha de sonar aun cuando yo muera, / sola, como el viento en los juncos sobre el agua. Porque la luz del resplandor de la democracia nos ofrece la oportunidad de componer con palabras la mejor defensa de su existencia. Estoy de acuerdo con Eugenio Trías cuando afirmaba que “En esta vida hay que morir varias veces para después renacer. Y las crisis, aunque atemorizan, nos sirven para cancelar una época e inaugurar otra”. Puede que así ocurra con el despertar nuevo de la democracia, con su resplandor, que es una responsabilidad de todos la que la amamos y no la olvidamos ni siquiera un momento.

NOTA: la imagen se ha recuperado de Ave Fénix (amuraworld.com)

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Antónimos para el ocaso de la democracia / 4. Despertar

Le somneil, fotografía de Man Ray en la que aparecen Consuelo de Saint-Exupéry y Germaine Huguet, 1937

Recuerdo los ojos de mi esposa otra vez. Nunca veré cualquier cosa más aparte de esos ojos. Ellos preguntan.

Antoine de Saint Exupéry,
en Terre des Hommes, 1939

Sevilla, 10/V/2022

Despertar es preguntar a la vida. Ante el ocaso de la democracia, acudo de nuevo al despertar de la misma, como revulsivo del mal sueño que estamos viviendo en la actualidad, en un contexto histórico concreto, hace más de dos mil años, en el que Quinto Tulio Cicerón escribió un breviario para la campaña electoral (Commentariolum Petitionis (1), en la que su hermano Marco aspiraba al consulado de la república de Roma, en el año 63 antes de Cristo, que finalmente ganó compartiéndolo con Gayo Antonio. Su gobierno, colegiado, duraba solo un año, alternándolo cada mes y asumiendo la más alta magistratura civil y militar. Es un libro precioso que sigue vivo en su fondo y forma, salvando lo que hoy haya que salvar (mutatis mutandis) en el contexto actual de las próximas elecciones en Andalucía. Las consideraciones que contiene son perfectamente aplicables en estos tiempos de ocaso de la democracia, porque tiene un hilo conductor entretejido en tres grandes principios que debía atender el candidato Marco, en el que proyecto un nuevo modelo de líderes políticos en liza: era un hombre nuevo (no tenía antecedentes sociales relevantes y tenía que saber utilizar esta condición), aspiraba al consulado (cargo de la máxima excelencia para gobernar la República) y debía saber que “ésta es Roma”, es decir, debía conocer bien cómo era en su esencia el Imperio Romano, la Ciudad que tendría que gobernar: “una ciudad constituida por el concurso de los pueblos, en la que abunda la traición, el engaño y todo tipo de vicios, en la que hay que soportar las arrogancias, la obstinación, la envidia, la insolencia, el odio y la impertinencia de muchos. Creo que tiene que ser muy prudente y muy hábil el que vive rodeado de tantos hombres con vicios tan diversos y tan graves, para poder evitar la hostilidad, las habladurías, la traición, y para que una misma persona pueda adaptarse a tal variedad de costumbres, de discursos y de intenciones”. Roma, en un ocaso histórico que hoy nos sirve de ejemplo.

He recordado el contexto anterior porque, en 2019, recopilé unas consideraciones ya publicadas en este cuaderno digital en el sentido etimológico de breviario, epítome, consideraciones breves, bajo el epígrafe de “Elecciones generales 2019”, una serie de once artículos publicados entre febrero y marzo de 2019, en los que traté, a modo de breviario de campaña electoral, asuntos muy relevantes a tener en cuenta por los partidos políticos en liza y por sus líderes, con un hilo conductor ideológico y de creencia situado en la izquierda, no inocente, en la amura de babor de la embarcación imaginaria de Saramago en su Cuento de la isla desconocida. El breviario de campaña electoral que publiqué recogía los siguientes principios para despertar a la democracia, que hoy reproduzco de nuevo a modo de antónimos del ocaso de la democracia al que estamos asistiendo en una ceremonia continua de confusión política y de silencios cómplices: la construcción de grandes alamedas de libertad para que puedan pasear por ellas las personas libres, la dignidad de la izquierda por encima de todo y la elaboración de programas ajustados al principio de realidad; el aviso claro de que el Partido Abstencionista prepara ya su campaña, la defensa del sufragio real y efectivo de las personas discapacitadas y la imprescindible austeridad del gasto en las campañas electorales; la presencia en las mismas de los jóvenes como claro objeto de deseo electoral, la verdad política en los programas electorales y el aviso sobre un enemigo político que acecha siempre: la corrupción de la mente; la declaración prioritaria de políticas sociales y la ética del voto que, como la palabra, siempre nos queda.

Animo a leer de nuevo estas reflexiones, a modo de breviario urgente para una campaña electoral transcendental para nuestro país, aunque radica ahora su foco en Andalucía, el próximo 19 de junio, para que pueda normalizarse la vida “política” en el sentido más puro del término y quedarse anclada al despertar continuo de la democracia. Lo necesitamos como agua de mayo, nunca mejor dicho, para recuperar serenidad suficiente que nos permita vivir con la libertad a la que aspiran las personas dignas en una democracia digna y clara. ¿Saben por qué? Porque los principios expuestos anteriormente, como alborada, principios, oripandó o despertar, como antónimos del ocaso en el que está instalada la democracia, puede llevar a muchas personas indecisas a votar, como acto supremo en democracia, confiando en candidaturas dignas, porque todas no son iguales. Así lo decía Quinto a su hermano mayor Marco Tulio Cicerón en el breviario de referencia: “Cuentas con muchas personas, haz que sepan la importancia que les das. Si consigues que deseen apoyarte los que están indecisos, éstos te ayudarán mucho”. Porque los ciudadanos, es verdad, responsables, importamos mucho. Es el auténtico secreto de la democracia, la identidad del pueblo en ella, el que decide y vota, sin el que esta parte de la bella palabra “democracia” no es nada. Anna Applebaum, en «El ocaso de la democracia» lo avisa: «Los líderes despóticos no llegan solos al poder; lo hacen aupados por aliados políticos, ejércitos de burócratas y unos medios de comunicación que les allanan el camino y apoyan sus mandatos. Asimismo, los partidos nacionalistas y autoritarios que han ido tomando relevancia en las democracias modernas ofrecen unas perspectivas que benefician exclusivamente a sus partidarios, permitiéndoles alcanzar unas cotas de riqueza y poder inigualables». En su libro, «retrata a los nuevos defensores de las ideas antiliberales y denuncia cómo estas élites autoritarias utilizan las teorías de la conspiración, la polarización política, el terrorífico alcance de las redes sociales e incluso el sentimiento de nostalgia para destruirlo todo y redefinir nuestra idea de nación». Leerlo es contribuir a conocer qué es lo que está pasando en la actualidad y una forma de ser conscientes de cómo podemos defender los valores democráticos por encima de todo. Estamos avisados. De despertar a la democracia se trata.

Pablo Neruda hizo una vez una pregunta inquietante, que recogió en su Libro de las preguntas, la XVI, que decía: “¿Es verdad que en el hormiguero los sueños son obligatorios?”. Creo que sí, así como el despertar de los mismos, proponiendo de nuevo en este cuaderno digital una respuesta solidaria a su pregunta a modo de fábula: estamos obligatoriamente obligados a soñar en nuestras ciudades y barrios hormigueros para que el viaje de la democracia sea siempre hacia alguna parte feliz de nuestra existencia, porque tenemos un recurso que intentan controlar como mercancía los hombres de negro (dueños del Gran Supermercado del Mundo), que se llama inteligencia emergente que despierta ante ese ocaso que nos invade y que convierte todo en mercancía. Debemos conocerla bien y compartirla juntos con «tu puedo y mi quiero» de cada día, porque forma parte de nosotros desde el momento precioso en el que nacemos y porque nos acompaña siempre como lo más íntimo de nuestra propia intimidad, para ayudarnos a resolver los problemas diarios de la vida en el despertar continuo de la democracia, yendo juntos, compañeros. Cuando soñamos despiertos, que también es posible, compañeros.

Audio de Mario Benedetti recitando Vamos juntos

(1) Cicerón, Quinto Tulio (1993). Breviario de campaña electoral. Barcelona: Quaderns Crema.

NOTA: la imagen es un fragmento de una fotografía de Man Ray, Le somneil, realizada en 1937 y en la que aparecen Consuelo de Saint-Exupéry (esposa-rosa del autor de El principito, tan de actualidad siempre) y Germaine Huguet, que figuraba en el programa oficial de una exposición sobre El surrealismo y el sueño, celebrada en Madrid, en 2014 en el Museo Thyssen-Bornemisza.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Antónimos para el ocaso de la democracia / 3. Oripandó

El Caminante, José Mercé, acompañado por Lang Lang, en El Oripandó, con letra de Antonio Orozco.

Sevilla, 8/V/2022

Hoy tomo prestado del diccionario caló un antónimo precioso, Oripandó, el sol al amanecer, frente al ocaso de la democracia, al que ya he dedicado un artículo en este cuaderno digital por la publicación de un disco de ese nombre, una obra musical excelente llevada a cabo por el cantor Antonio Orozco (cantante es el que puede y cantor, el que debe hacerlo, que no es lo mismo, según Facundo Cabral), gestada a lo largo de dos largos años, que narra la vida de otro cantor José Mercé, en un homenaje en el que el sol, el amanecer de cada día, Oripandó en su esencia pura, es el auténtico protagonista en la vida de Mercé, que  canta de forma muy sentida una composición poética de Orozco, El caminante, letra de Antonio Orozco, acompañado al piano por el gran intérprete Lang Lang, que hoy, al convertirme de nuevo en un escuchaor del sentir del canto andaluz, me abre horizontes de grandeza ante el ocaso de la democracia:

Se sueñan, se compran, se riman
Caminos rodados, caminos de espinas
Se vuela, se rompe y se envidia
Con tanta emoción que la vida no es vida

Se habla, se anda y se rifan
Medallas de hombres que no tienen cima
Búsqueda eterna sin firma
Eterno reguero de un ego sin rima

Cuentan que canto sin guía,
Que bebo en la fuente que ya está vacía
Cuentan que cuento y descuento
Los versos que hace ya tiempo decían

[Estribillo] Caminante, no hace frío
Caminante, calma el río
Caminante sin hastío
Caminante, no hay olvido

Ganan los mundos vacíos
Hombres que alumbran a los duendes con hilos
Se juzga, se habla y critica
Con tanta ilusión que de ilusión moriría

Se canta, se copia y se mima
Talento de sabios que nunca leían
Dueños de tanto y de dónde
Del todo y del como
De cuándo y de nada

[Estribillo] Caminante, no hace frío
Caminante, calma el río
Caminante sin hastío
Caminante, no hay olvido

Si anuncio hoy de nuevo este hallazgo de una isla desconocida llamada El Oripandó, es porque los que vivimos en Andalucía respetamos su identidad flamenca y a sus cantoras y cantores. Antonio Orozco y José Mercé lo son de origen y de cuna, aportándonos luz en tiempos de tinieblas y oscuridad democrática. Llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él, aprendiendo cada día a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla al cante frente al ocaso de la democracia que tanto nos inquieta. No olvido tampoco a Luis Cernuda, que hizo un retrato precioso del andaluz, porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra. Nos tratamos como hermanos en democracia, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos.

Si anuncio hoy esta palabra, oripandó, como antónimo de ocaso, el de la democracia, al que la estamos llevando por el hastío hacia la política por la corrupción, mediocracia e indignidad que impera, es porque soy un caminante que escucho a mi tierra cómo se canta, se copia y se mima el talento de sabios que nunca leían, en el amanecer de cada día, pero que eran dueños de tanto y dónde, del todo y del cómo, de cuándo y de nada. ¿Saben por qué? Porque eran alumnos de la vida democrática en un mundo al revés, que denunciaban con su quejío, con el dolor permanente de nuestra tierra, que otro mundo es posible y que todos los días amanece la democracia, que no es poco, desde hace siglos, en Andalucía. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.