Franco Battiato, nómada y con su bandera blanca

Sevilla, 6/XII/2022

Cuando cambiaba ayer la página de un almanaque al que tengo especial afecto, dibujado y editado por Álvaro Reinoso, ARO, ilustrador y persona a la que admiro por sus metáforas visuales y por su calidad humana y profesional, me llevé una grata sorpresa al ver que este mes de diciembre lo presidía Franco Battiato, músico italiano al que recuerdo siempre por su compromiso y forma de aprehender la vida desde dimensiones eminentemente humanas y con compromiso activo para construir un mundo mejor, pero envueltas en su realismo mágico musical. ARO consiguió su objetivo: la metáfora de una caricatura de Battiato me iluminaba de nuevo en mi vida de nómada, en la búsqueda de un centro de gravedad permanente en este mundo al revés en el que vivo día a día y ahora, durante este mes, al contemplarlo a diario dándome los buenos días.

Este cuaderno digital tiene páginas dedicadas monográficamente a este cantautor italiano al que descubrí durante el tiempo que viví en Italia, en la década de los 70, entre las que destaco la que le dediqué el año pasado, Franco Battiato está muy cerca de su cielo particular, con motivo de su fallecimiento junto a su rincón querido del Etna y que vuelvo a reproducir hoy como homenaje a una vida que tuvo siempre presente la bandera blanca de la paz y la concordia, su famosa “bandiera bianca”, frente a los que instrumentalizan esta realidad simbólica sin compasión alguna, como ocurre aquí en Andalucía, con su bandera “oficial”, sobre las que se ponen manos no inocentes y que no respetan el auténtico sentido de nuestra enseña a lo largo de los siglos, desde la arbonaida andalusí hasta la de nuestros días, con una ideología detrás, a pesar de que ayer el presidente actual de esta Comunidad dijera ayer, en el Día de la bandera de Andalucía, que aquel 4 de diciembre de 1977 no estuvo presidido por las ideologías. Siento vergüenza ajena al escuchar estas palabras, aunque solo sea para respetar lo que ocurrió en Málaga ese día y ese año, en una manifestación inolvidable donde se pedía tierra y trabajo, donde un joven ilusionado con una nueva Andalucía, Manuel José García Caparrós, militante de Comisiones Obreras, murió por una bala, perdida pero certera, no se sabe bien, disparada por las llamadas fuerzas del orden público, asunto que todavía sigue “clasificado” y sin poderse investigar a fondo.

Gracias, Franco Battiato, cuando escucho tus palabras defendiendo la bandera blanca: “¡Ah, qué difícil es permanecer tranquilos e indiferentes / mientras en nuestro entorno hay tanto ruido! / En este tiempo de locos lo único que nos faltaba eran los idiotas del horror / He escuchado los disparos en una calle del centro // En el puente hay una bandera blanca”. Sigo atendiendo tu música. Hoy y durante este mes, gracias también al calendario de Álvaro Reinoso, ARO, a sus dibujos impregnados de realismo mágico.

Franco Battiato está muy cerca de su cielo particular

Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Franco Battiato, Nómadas

Sevilla, 18/V/2021

Acaba de saltar la noticia en los medios de comunicación: Franco Battiato ha fallecido a los 76 años de una vida especial dedicada a la cultura como lazo que une a la humanidad. He sentido un estremecimiento interior porque su música y, sobre todo, sus letras, siempre me han inspirado otra forma de entender la vida. Así lo he referido en este cuaderno digital en varias ocasiones, una de ella muy reciente, con motivo del estreno de la película Nomadland, multipremiada en los Premios Oscar de este año: “Así empezaba la canción de Franco Battiato, Nómadas (1987), que forma parte de la banda sonora de mi vida: Nómadas que buscan los ángulos de tranquilidad, / en las nieblas del norte, en los tumultos civilizados, / entre los claroscuros y la monotonía de los días que pasan. Lo he recordado al conocer la trayectoria última de una película, Nomadland, recientemente estrenada en nuestro país, escrita y dirigida por Chloé Zhao (Pekín, 1982), con un guion basado en el libro País nómada. Supervivientes del siglo XXI (Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century) de Jessica Bruder, una historia que conmueve en tiempos en los que se nos aconseja, incluso prohíbe, hacer mudanzas. Battiato me susurraba a los oídos, en mis años jóvenes, algo transcendental en la vida de los nómadas de espíritu: Caminante que vas buscando la paz en el crepúsculo / la encontrarás, la encontrarás al final de tu camino. / Bajo el tránsito de la aparente dualidad, / la lluvia de Septiembre despierta el vacío de mi cuarto / y los lamentos de la soledad aún se prolongan.

Aprendí hace ya muchos años, junto a la escritora india Anita Nair (Las nueve caras del corazón, 2006) que la alondra encrestada, la vanampaadi, permite convertir las necesidades en palabras. Al fin y al cabo, amor a lo desconocido, como una de las caras del amor en la primera expresión del kathakali, representación teatral a la que se incorporan danzas indias que tuve el honor de conocer por primera vez de la mano de Franco Battiato (Quiero verte danzar, 1982), cantor que conocí cuando vivía en Roma en el año 1976 y que es un prodigio en la escenificación de historias de vida a través de sus canciones. Después, en 1982, volví a conectar con él a través de un disco emblemático, La voz de su amo, en la que cantaba su famoso “Centro de gravedad permanente”, que he cantado junto a mi hijo Marcos cuando era muy pequeño, deletreando un estribillo que nunca he olvidado: Busco un centro de gravedad permanente, que nunca cambie lo que ahora pienso de las cosas, de la gente. Lo sigo buscando todavía hoy, en un tiempo convulso y complejo.

Es curioso constatar que la NASA recoge en sus páginas web una referencia al asteroide que lleva su apellidoBattiato, descubierto en 1979, con una reseña que hoy es una premonición: “Franco Battiato (b. 1945), artista siciliano poliédrico, es miembro honorario de la Asociación Astrofili Ionico-Etnei. Convierte sus sentimientos en música, pintura y cine. A través del telescopio observa el Universo, obteniendo inspiración para sus canciones”. Es verdad, porque hoy, más que nunca, está muy cerca de su cielo particular.

En un libro de Nuccio Ordine muy apreciado por mí, Clásicos para la vida, hay una referencia a una obra para no olvidar, El mercader de Venecia, de William Shakespeare, en un pasaje seleccionado por el autor, que me parece útil en cualquier momento de la vida: ¡Atiende a la música!: “El hombre que no tiene música en sí mismo y no se mueve por la concordia de dulces sonidos está inclinado a traiciones, estratagemas y robos; las emociones de su espíritu son oscuras como la noche, y sus afectos, tan sombríos como el Érebo: no hay que fiarse de tal hombre. ¡Atiende a la música!”. La obra de Shakespeare es un tratado contra la usura y la defensa de los valores humanos. Venecia representa hoy al mercado controlado por los hombres de negro, incapaces de poner música en vida alguna. Ordine termina este breve pasaje de Shakespeare citando obras que le conmueven el alma, porque atendiendo la música se puede buscar “la esencia de la vida en aquellas actividades que pueden ennoblecer el espíritu, que pueden ayudarnos a hacernos mejores, que privilegian la esencia sobre la apariencia, el ser sobre el tener”, citando finalmente a Franco Battiato, quizás para que no cambiemos, para que estemos siempre muy atentos a la música, para que seamos firmes en mantener criterios y valores sobre la dignidad de la vida, de las cosas de la pandemia, de la gente…, defendiendo hoy desde su cielo particular el anhelado centro de gravedad permanente que necesitamos todos, ahora más que nunca y sin dejar a nadie atrás.

Gracias, Franco Battiato.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La Atención Primaria en España, necesita Atención Pública Urgente, sobre todo en Andalucía

Sevilla, 4/XII/2022

Contra hechos no valen argumentos, que dice el adagio latino: contra facta non valent argumenta. He estudiado a fondo el trabajo científico que ha desarrollado la Fundación CIVIO, a la que tanto admiro, en relación con la presión de trabajo que sufre en la actualidad la Atención Primaria en nuestro país y, en concreto, en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, considerando que es un deber ético como ciudadano de base divulgar estos datos en la medida que pueda hacerlo con todas las garantías de trasladar la información tal y como la ha elaborado la Fundación: “En 2022, la carga de trabajo en medicina de familia se ha mantenido o incluso ha empeorado en todas las comunidades que han proporcionado datos a Civio, salvo en Castilla-La Mancha. Entre las diez áreas sanitarias más saturadas se encuentran dos de la Comunidad Valenciana, cinco de Andalucía y tres de la Región de Murcia, que rondan una media de 40 consultas atendidas al día. Aunque la Comunidad de Madrid no ha ofrecido sus datos desagregados al nivel que solicitamos, dieciséis centros de salud, la mayoría en el sur de la región, han superado los 40 pacientes diarios de media. Cataluña, Galicia, Asturias y Cantabria no han querido dar sus cifras actuales de presión asistencial”.

Para emitir juicios bien informados es imprescindible tener el conocimiento adecuado del asunto que se está tratando y trascender la mera opinión sobre lo que está pasando y estamos viviendo en la Atención Primaria de nuestro país, con resultados muy preocupantes en Andalucía, como se decía antes en la transcripción de resultados de áreas sanitarias en nuestro país, donde de las diez áreas más saturadas en medicina de familia por número de pacientes que atienden a diario, cinco se encuentran en Andalucía, concretamente en Sevilla Norte, Jaén Norte, Sevilla Este, Córdoba Sur y Jerez Costa Noroeste.

En relación con la Pediatría, la situación es todavía peor porque “está desbordada” en el momento actual y muestra de ello es que “la comunidad con peores datos ha sido Andalucía, donde se concentran nueve de las diez áreas sanitarias con mayor presión asistencial [la negrita es mía], cercana a los 30 pacientes atendidos al día”.

Esta situación, bastante dramática y significativa en Andalucía, se vuelve a repetir al analizar en 2022, la presión asistencial máxima en enfermería, situándose en torno a los 25 pacientes atendidos al día, que concentra siete de las diez áreas sanitarias más saturadas, seguida de Comunidad Valenciana, con dos, y Murcia, con una.

Ante la situación expuesta, en la que faltan lamentablemente los datos correspondientes a cuatro Comunidades, Cantabria y Galicia, porque no contestaron a la petición de CIVIO, así como Cataluña y Asturias que, aunque sí contestaron, en realidad no ofrecieron la información que se pedía, sólo caben dar respuestas urgentes, que pasan por atender las demandas justas de los profesionales directamente afectados, tanto de presupuesto público como de incremento de contratación de los profesionales que faltan, porque cuando se les escucha se constata algo todavía mucho más preocupante: los datos expuestos no reflejan la dramática situación que atraviesan a diario en las consultas, porque junto a las citas programadas, atienden también urgencias, suplencias casi a diario por ausencias de diferentes titulares cuyas bajas no se cubren y otras tareas asistenciales agregadas y no contabilizadas en estos datos, como se afirma en la investigación de CIVIO: “Por desgracia, la realidad es todavía peor que la que dibujan las cifras oficiales de los servicios de salud. “Nunca me he creído [los datos oficiales de presión asistencial]. Las medias son engañosas. Infracuantifican la realidad en la mayoría de los sitios”, dice el médico de familia Vicente Baos. En el centro de salud donde trabaja, ubicado en Madrid, la presión asistencial oficial en 2022 se ha situado en torno a las 36 consultas atendidas al día, cuando, según el médico de familia, es habitual que vean “entre 48 y 55 pacientes”. ¿Dónde está el truco? Para hacer el cálculo de los promedios, se estima el total de días laborables -sin restar las vacaciones- y se incluye el número total de personas en plantilla, sin tener en cuenta posibles ausencias. Baos pone como ejemplo su propio centro de salud, donde otro médico ha estado de baja durante ocho meses sin ser sustituido. Como consecuencia, el resto de compañeros se ha organizado para poder atender a sus pacientes, aunque, en los datos oficiales, la presión asistencial se calcularía como si la plantilla estuviera al completo”.

Para no reinterpretar los datos que se han obtenido por el excelente trabajo de investigación llevado a cabo por la Fundación Civio, recomiendo entrar directamente en el buscador que han elaborado y que permite consultar la presión asistencial en la atención primaria del área de salud sobre la que se tenga especial interés en conocer su situación. La realidad es muy terca y lo expuesto debería levantar un clamor popular para trazar un plan de urgencia y emergencia en la Atención Primaria en el Sistema Nacional de Salud y en cada Comunidad Autónoma en lo que le afecte, debiéndose tener en cuenta por la Autoridad correspondiente, porque ante la evidencia de lo que está pasando el Ministerio de Sanidad debe actuar a través del Consejo Interterritorial para intentar paliar con legislación sustantiva las desigualdades territoriales que se están dando y para buscar financiación especial para atender con urgencia extrema las demandas existentes, que también son organizativas junto a la ordenación legislativa correspondiente.

En cualquier caso, es evidente que aun habiendo financiación posible en determinadas Comunidades, las prioridades políticas no son inocentes, algo que se evidencia en el incremento de pólizas de seguros privados de salud en todo el país y que también se puede verificar en la propia patronal de este ámbito de actuación, lo que se traduce en un desmantelamiento progresivo del Sistema Público de Salud, controlado por el mercado de la salud con el silencio cómplice de determinadas autoridades sanitarias. El año pasado ya lo manifesté en este cuaderno digital, al referirme a la situación del Sistema Nacional de Salud y el beneficio obtenido por ello por el aseguramiento privado: “Analizar los datos del El seguro de salud en 2020 (2021), publicado por la Asociación Empresarial del Seguro (UNESPA), refrenda que por ejemplo, en Andalucía, la suscripción de pólizas de seguros de salud privada ha crecido seis puntos desde 2009, es decir, ha pasado del 15% de la población asegurada al 21%, ocupando en la actualidad el 8º puesto en la capilaridad del seguro privado de salud en el país. Personalmente, me ha preocupado mucho este dato y debería plantearnos qué es lo que provoca este incremento, como una manifestación más de que la sanidad pública tiene graves problemas estructurales sin resolver. Es sólo un síntoma, pero de momento sabemos que la enfermedad por la que atraviesa el Sistema Nacional de Salud es grave en su diagnóstico actual y que persiste en todo el territorio nacional desde hace tiempo”. En este contexto, traigo a colación lo manifestado de forma rotunda esta semana por la doctora Anna Lluch, la mayor experta de España en oncología de mama e incluida entre los 100 mejores médicos del mundo, según ‘Forbes’, que “defiende la precisión del diagnóstico para la eficacia del tratamiento, la biopsia líquida y la humanización del trato con las pacientes”, al responder lo siguiente a una pregunta sobre por qué se van de España tantos médicos formados aquí: “Si hay pocos médicos y muchos turnos, se queman. Eso no se soluciona con voluntarismo, sino con voluntad política. El sistema público de salud se decide en las urnas”. Impecable respuesta, que no se debería olvidar en la situación actual de la Atención Primaria, analizada hoy, que se comenta por sí misma.

Como actividad complementaria a los datos anteriormente expuestos, recomiendo consultar también los datos oficiales que el Ministerio de Sanidad presentó en abril de este año en un informe monográfico sobre Recursos Humanos, ordenación profesional y formación continuada en el Sistema Nacional de Salud, 2020-2021, que complementa y amplía la información sobre los recursos humanos del Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2020-2021, porque las cifras presentan la realidad de las desigualdades que existen en nuestro país al respecto. Se puede comprender entonces por qué estamos ante la situación actual, con desigualdades muy preocupantes ante una realidad de un Sistema Nacional de Salud que se tambalea en sus bases de recursos humanos y financiación asociada.  Como ya finalizaron los aplausos al personal sanitario durante las fases agudas de la pandemia, recojo como homenaje a estos profesionales y para comprender mejor la situación actual, tan injusta, de la Atención Primaria, lo que el Informe Anual del Ministerio, citado anteriormente, dice textualmente, algo que hemos olvidado rápidamente: “En el ámbito de atención primaria en 2020, se han realizado el 40% de pruebas COVID-19, se ha atendido a 2,3 millones de personas diagnosticadas de infección COVID-19 y se ha realizado el seguimiento a 5,3 millones de contactos. La atención primaria ha mantenido un alto nivel de actividad en toda la pandemia; en las primeras semanas, el número de diagnósticos COVID-19 registrados en este nivel fue superior al de casos confirmados por laboratorio. Los períodos de aislamiento o contagio de las personas trabajadoras como consecuencia del virus COVID-19 se han considerado, excepcionalmente, como situación asimilada a accidente de trabajo. Esto ha supuesto una importante carga de trabajo para los médicos de atención primaria, que han gestionado 4 millones procesos de incapacidad temporal relacionados con la COVID-19 en 2020 y de 2,8 millones en 2021. En plena situación pandémica la Atención Primaria ha atendido un total de 379 millones de consultas en 2020, con un incremento de la actividad de 12,3 millones respecto a 2019 (+3%). Las teleconsultas entre profesionales y pacientes (127 millones) aumentaron un 600% con respecto al año previo y la actividad domiciliaria (13,5 millones de visitas) un 4%. Se observa un incremento considerable en la actividad de vacunación antigripal (+48%) y antineumocócica (+21%). La morbilidad atendida en atención primaria durante 2020, presenta una disminución en casi todos los diagnósticos habituales, con un importante descenso de las enfermedades respiratorias no relacionadas con la COVID-19. En 2021 el 26% de las personas que pidió cita con su médico de familia la obtuvieron para el mismo día o el día siguiente, mientras que el resto tuvo que esperar una media de 10,8 días. En 2019 estos valores eran del 42% para la cita en el mismo día o al día siguiente y 5,9 días de espera media para el resto”. Verdaderamente clarificador para que haya un movimiento reivindicativo de todo el país en favor de estos profesionales de Atención Primaria, que tanto hicieron durante la pandemia y que tantas vidas salvaron en condiciones extremas y a los que no deberíamos olvidar ni siquiera un momento.

Hace un año escribí en este blog un artículo, El Sistema Nacional de Salud ingresa en la Unidad de Cuidados Intensivos, en el que dije algo que ratifico de nuevo en esta situación concreta de abandono de la Atención Primaria: “Desde este blog escribo estas líneas de denuncia por el silencio cómplice, clamoroso, que se detecta en casi todos los niveles de responsabilidades públicas y privadas, porque hay cauces para establecer un clima de opinión que llegue ante las autoridades pertinentes para que se aborde el citado Pacto de Estado para reforzar el Sistema Nacional de Salud, aunque los silencios son más que evidentes. ¿A qué más hay que esperar? Las Mareas Blancas, por ejemplo, hacen lo que pueden, pero hay que crear un estado de opinión que sea favorable a este abordaje inmediato de soluciones para atender a una sanidad pública enferma, que necesita inmediatamente cuidados intensivos si no queremos que desaparezca a lo largo de los años, porque el deterioro va a más hasta alcanzar situaciones insostenibles, en las que la Sanidad Privada hará su agosto una vez más como gran solucionador, teórico, de todos los problemas actuales denunciados”.

Felicito una vez más a la Fundación CIVIO por el trabajo que llevan a cabo y que ya he reconocido en varias ocasiones en este cuaderno digital. Consultar sus datos, sus trabajos en diferentes frentes, es la única forma de emitir juicios bien informados para transformar el país en el lugar que a cada uno le corresponde y trascender así el campo sin vallar de la mera opinión que nada cambia. Si además refrendamos el conocimiento que adquirimos por medio de actividades tan encomiables como las CIVIO, nos debería llevar a entender que, efectivamente, los problemas del Sistema Nacional de Salud no se solucionan con voluntarismo, sino con voluntad política, es decir, el sistema público de salud tanto a nivel nacional como de Comunidades Autónomas, se decide en las urnas, porque la ordenación, organización y financiación sanitarias, no es la misma en todos los territorios del país y porque está demostrado que no es inocente.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible

Sevilla, 2/XII/2022

Publico hoy la tercera edición, revisada y aumentada, de mi obra «Ciudadano Jesús», con un subtítulo nuevo, Otra navidad es posible, tal y como lo explico en el Prólogo que adjunto a continuación. Una vez más, pongo esta obra a disposición de quien la quiere leer, como ejemplo de inteligencia conectiva al alcance de todos, para compartir el bien más preciado de la humanidad, la inteligencia que nos ayuda siempre a ser más libres y en este caso, a través de un medio tan poderoso como es la palabra difundida a través de Internet, donde la inteligencia digital se muestra con todo su valor intrínseco. Espero que disfruten de su lectura tanto como yo lo he hecho al prepararlo en esta nueva edición, que he cuidado especialmente para enriquecerla con nuevos artículos que surgieron en un texto y contexto especial, muy cerca de esta realidad tan próxima de la navidad, año nuevo y reyes, pero lejos del mercado y sus mercancías.

La imagen de la portada lleva un mensaje dentro: los «niños Jesús proletarios», según José Saramago, de un asentamiento de chabolas en Sevilla, El Vacie, que sigue siendo una vergüenza pública por su continuidad en el tiempo, sin que se haya logrado desmantelar todavía, en 2022, para que las personas alojadas allí vivan una vida digna, aparecen junto a una imagen del actor Enrique Irazoqui en su interpretación de Jesús de Nazareth, en un descanso en el rodaje de la película de Pier Paolo Pasolini, El evangelio según San Mateo (1964), porque estimo que ha sido la mejor versión cinematográfica, humana y cercana, «comunista», como se descalifica hoy a cualquier defensor de los nadies, del gran protagonista de esta navidad, tan manipulada a lo largo de los siglos. Con esta imagen, el que quiera entender que entienda.

Pasen hojas y lean… También, podrán escuchar música seleccionada en los artículos que forman parte de este libro, porque en muchas ocasiones está comprobado que podemos soñar despiertos en navidad, una etapa en la que podemos descubrir caminos que nos enseñó Eduardo Galeano: Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena. O que Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser solidario y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.

Ciudadano Jesús. Otra navidad es posible

Prólogo

Las páginas que siguen, marcadas siempre por la brevedad de una efeméride que se celebra anualmente, vuelven a tener este año un texto y contexto muy especiales, lastradas por una guerra y un desconcierto mundial que no deja nada igual que antes. Seguimos experimentando un tiempo de silencio, en el que vivo en la actualidad, del que salgo de nuevo un momento para recuperar una nueva edición (3ª), revisada y aumentada, de la anterior publicación del pasado 2021, Ciudadano Jesús, con un subtítulo no inocente, Otra navidad es posible, formando un todo a través de una recopilación de los artículos que he escrito a lo largo de los años de vida de mi cuaderno digital, el blog “El mundo sólo tiene interés hacia adelante”, a modo de espejo retrovisor de cómo me he aproximado a la realidad de la navidad, año nuevo y reyes, sin mayúsculas, desde que decidí abrir este medio de comunicación personal con la Noosfera en diciembre de 2005. Fundamentalmente, por un motivo que se vuelve a repetir a través de las sucesivas navidades pasadas: la navidad, este año, tampoco será ya lo que era, aunque como aviso para navegantes sigue siendo la gran preocupación del mercado salvarla siempre (económicamente) a toda costa, cuando lo que necesitamos es comprender que puede ser, de nuevo, una gran oportunidad para pasar más tiempo en el rincón de pensar y actuar adecuadamente, de forma responsable, aunque sólo sea como homenaje al auténtico protagonista de estas celebraciones: el ciudadano Jesús y su familia, a los que siempre retraté de la misma forma, a lo largo de los diecisiete años que cumple ya este cuaderno digital. En definitiva, se abre una vez más la posibilidad de que vivamos una navidad diferente, porque es posible.

Desde mi perspectiva laica, no quiero que esta navidad se escriba con mayúscula ni siquiera en su grafía ordinaria, sino que sea una navidad con especial atención a los nadies, los dueños de nada, excelentemente descritos por Eduardo Galeano y con especial relevancia ahora como consecuencia directa de la postpandemia y la guerra en Ucrania, interpretando su verdadero contenido, es decir, una historia que tiene muchos siglos de antigüedad en torno a la figura del nacimiento del ciudadano Jesús de Nazareth, que hilvanó un mensaje lleno de esperanza en su corta vida y recogido de forma espléndida, con un toque periodístico, por el joven Marcos, un “periodista” de la época que lo hizo más cercano y humano para todos.

Hace treinta y ocho años publiqué por estas fechas un artículo periodístico con el título de Ciudadano Jesús [1]. Lo he repasado cada navidad desde aquella ocasión y me reafirmo en cada párrafo del mismo, porque no ha perdido su vigencia: “Esta Navidad podía ser algo diferente. No sería bueno entrar en maniqueísmos desfasados, pero sí sería conveniente no malinterpretar el contenido revolucionario del mensaje del ciudadano Jesús. Con normalidad, con alegría, con coherencia, pero sabiendo de antemano que trabajar en su ideología y actitud de creencia lleva indefectiblemente a encontrarse de lleno con la actitud oceánica de la sociedad actual, donde el oleaje de consumo, violencia y desprecio humano suele ser el acicate para todo aquel que prescinde de la realidad del compañero. Porque nuestro sistema democrático vigente debe mucho al ciudadano Jesús, sobre todo a su actitud ante la necesidad de cambiar una sociedad tranquilizada con el bienestar codificado por las multinacionales de la alegría navideña”.

Decía Baltasar Gracián que “lo breve, si bueno, dos veces bueno”. Este pequeño libro se hace grande por su hilo conductor, que intenta reinterpretar en voces autorizadas la comprensión del niñodios juanramoniano y del ciudadano Jesús, para escritores, poetas, músicos, pintores y artistas de variado género. Me ha servido para acercarme a su figura y agradezco que me hayan dado la oportunidad de seguir interesándome por una historia contada a lo largo de los siglos y que siempre ha despertado un gran interés general que es lo que me entusiasma.

Espero que la lectura pausada de estas líneas sirva para algo bueno en un tiempo en el que necesitamos defender a toda costa el principio llamado esperanza, ante el poder omnímodo del mercado, que reviste de necesidad lo que solamente es consumo, incluso de un relato histórico que, como la rosa de Juan Ramón Jiménez, no deberíamos tocarlo mucho en beneficio de todos. Sólo reinterpretarlo, para poder transformar el mundo que no nos gusta, volviendo a leer las “pequeñas memorias” de Saramago, buscando el final de la microhistoria navideña del Nobel portugués. Y no me sorprende su reflexión recordando aquellos días: la ansiada presencia de los ángeles, una recreación de sus mayores, a los que nunca divisó en su cocina real, aunque los adultos que le rodeaban en aquella Nochebuena se empeñaban en demostrar que “lo sobrenatural, además de existir de verdad, lo teníamos dentro de casa”. Y Saramago niño, incluso ya mayor, aun dejándose llevar por el niño que siempre fue, nunca los vio, “ni uno como muestra”, porque el Niño Jesús que llevaba dentro estaba en otras cosas más mundanas, yendo del corazón a sus asuntos proletarios… Los que un día, no muy lejano, atendería como compromisos sociales el Niño-Ciudadano Jesús, incluso en la navidad de 2022.

En Sevilla, en el mes de diciembre de 2022


[1] teatro-de-barrio-libro1.pdf (wordpress.com)

En un futuro próximo, ¿tendré quien escriba por mí?

Sevilla, 30/XI/2022

Se veía venir y la verdad es que estábamos avisadas las personas a las que nos entusiasma escribir palabras útiles para todos, que luego se enlazan en múltiples formatos para llegar a formar libros en sus múltiples versiones. Ante la página en blanco de hoy, intento traducir a palabras lo que se elabora por mi cerebro, lo “esencial” para decir algo “especial”, que decía Ítalo Calvino en su “arte de empezar y arte de acabar” una obra escrita, teniendo muy presente un artículo que he leído con atención plena a primera hora de la mañana y que me resulta siempre inquietante: GPT-3 y como pueden afectar los sistemas de escritura, un artículo de Keith Darlington en el que se plantea que Internet se va a ver inundado próximamente de contenidos generados por GPT-3 (Generative Pre-Trained Transformer Version 3), desarrollado por la organización OpenAI de Elon Musk, un sistema de inteligencia artificial (IA) mediante el cual se elaborarán, por máquinas, narrativas de todo tipo, “blogs y noticias, chatbots e incluso creación de juegos ‘trivial’”.

A pesar del carácter aparentemente novedoso de esta realidad digital, hay que recordar que desde la década de 1960 ya se trabajaba en este tipo de diseños: “Por ejemplo, Sharples y Pérez describen programas automáticos de escritura de novelas que comenzaron en la década de 1960. Eran en su mayoría colaboraciones entre humanos y máquinas. Sin embargo, fue un programador llamado Scott French quien fue el primero en afirmar que había creado una novela completa escrita por IA. La novela se tituló “Solo por esta vez” y estaba escrita de tal manera que emulaba el estilo de la autora de la década de 1960, Jacqueline Susann. Scott hizo esto mediante el uso de reglas explícitamente escritas de IA simbólica. Por ejemplo, su programa usaba las reglas «Si… entonces» para mostrar cómo reaccionaría un personaje ante un evento. También usaría reglas para mostrar cómo es probable que el autor describa alguna acción en palabras. Este proyecto de escritura de libros de IA no terminó bien para Scott porque más tarde fue demandado por el patrimonio de Jacqueline Susann por copiar su estilo. El problema con el uso de IA basada en reglas era que requería mucho tiempo: Scott tardó ocho años en completar este libro. Otros proyectos de escritura automática encontraron problemas similares. La IA simbólica carecía de las capacidades de aprendizaje de las redes neuronales. Esto significaba que la programación humana que consumía mucho tiempo era la única forma en que este tipo de proyecto podía completarse”.

GPT-3, como modelo lingüístico de aprendizaje automático, funciona de la siguiente forma: “[…] el usuario puede introducir una secuencia incompleta de palabras y generar un texto a partir de ella.  Por lo tanto, se le puede comparar a un modelo de ‘autocompletar’, algo así como cuando un usuario está escribiendo un correo electrónico y el sistema le sugiere palabras para completar la frase y reducir así el esfuerzo. GPT-3 se ha entrenado con un conjunto de datos de unos 175.000 millones de parámetros (ponderaciones de neuronas artificiales) recogidos de sitios web como Reddit, Wikipedia, Google y otros, sumando mucho más texto del que ningún humano verá durante toda su vida. El entrenamiento de los programas generativos consiste en introducir parte de una frase y pedirle a la máquina que prediga la siguiente palabra. Luego se comprueba si el resultado coincide con la palabra correcta. Como en todas las redes neuronales, las ponderaciones se ajustan en función de lo bien que coincidan con la palabra correcta, por lo que, a medida que se introducen más ejemplos, la red predice la siguiente palabra con mayor precisión”.

Cuando el autor aborda conclusiones acerca de este sistema, afirma que “Sin duda, GPT-3 ha dado paso a una nueva ola de aplicaciones lingüísticas de IA que permitirá mejorar la comunicación con los ordenadores. También es probable que desencadene un movimiento hacia la automatización de los contenidos de Internet, como las crónicas deportivas, por ejemplo. El futuro de la comunicación lingüística de la IA ha tomado un nuevo rumbo como consecuencia de GPT-3. Sin embargo, a pesar de su fenomenal capacidad de aprendizaje, todavía carece de la comprensión semántica del lenguaje, ya que, a pesar de las apariencias, todavía no ofrece capacidades de escritura de narrativa extensa a nivel humano”. Aunque casi todo llegará y estando de acuerdo con él con este nuevo aviso digital, creo que olvida algo muy importante a la hora de enfrentarnos a la página en blanco: cuando se escribe siempre está detrás el alma humana y las máquinas, hoy por hoy, no la tienen, porque podemos escribir la historia mejor y jamás contada pero, si le falta alma, no es nada: «Y eso el lector lo nota. Intuye que a esa perfección le falta algo». Se llama corazón, alma, un texto en el cual se nota si el autor se ha enamorado de su libro más allá de las ideas que quiere contar”.

Esto me pasa a mí y dudo que las máquinas “copien” este sentimiento no escrito. Me he enamorado de las palabras y estoy viviendo esos momentos en los que mi alma está pendiente de todo, para que no falte de nada a las personas que quieres y, a las desconocidas que van a captar esos sentimientos y emociones que adornan siempre la inteligencia conectiva que escribe, que se expresa desde dentro de cada autor, siendo Internet un medio poderoso y lleno de recursos para difundir este momento mágico, dando la razón a San Agustín cuando escribía en un perfecto latín un constructo que me ha acompañado siempre: bonum est diffusivum sui (el bien, se difunde a sí mismo). O lo que es lo mismo: la buena literatura, escrita con alma, se difunde a sí misma. Todavía más, con la ayuda de las tecnologías y sistemas de información, porque se construye y difunde con la inteligencia digital, cada día más al alcance de muchas personas que saben qué es escribir con el alma de la pasión, aunque GPT-3, todavía, no sea capaz de sentirlo así.

Recuerdo en este momento, ante la página que escribo hoy y para finalizar, a Gabriel García Márquez,  con motivo de la edición de un millón de ejemplares de Cien años de soledad, en un homenaje dedicado a él en Cartagena de Indias, durante la jornada inaugural del IV Congreso Internacional de la Lengua Española, el 26 de septiembre de 2007, donde recordó cómo empezó su aventura de escribir: “No sé a qué horas sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado, para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente”. También, me acuerdo ante GPT-3 de Orhan Pamuk, Premio Nobel de Literatura en 2006, en su artículo Una mirada a mis fuentes de inspiración, en el que explica de forma minuciosa, cómo se fraguó una novela que ha tenido luego su proyección en un museo de Estambul que conserva su título: El museo de la inocencia: “Treinta y cinco años después, al terminar El museo de la inocencia, decidí que había llegado el momento. De todos los libros que había escrito, esta novela era la que más claramente suscitaba preguntas como: “¿Cuándo se le ocurrió esta idea?”, “¿Qué le inspiró para escribir esta novela?”, “¿De dónde se sacó esto?”, y así sucesivamente. Y escribe una lista de influencias, hasta trece, “sacadas de la vida, la literatura y el arte”, con una maestría proverbial, con alma.

Quizás, al escribir hoy estas palabras especiales, para decir algo especial, he copiado una experiencia contada una vez por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, como cavando un pozo con una aguja. Lo verdaderamente difícil es la soledad sonora ante la página en blanco, en cualquier soporte (no sé si le ocurre eso a GPT-3), porque podemos decirlo todo o nada, de todos los modos posibles, aunque lo verdaderamente fascinante es comprometerse todos los días en decir algo especial. Porque nos queda la palabra. Nunca inocente, por cierto, sobre todo porque en mi caso, tienen alma, algo que nunca podrá descifrar una máquina, por muy “inteligente” que sea y aunque componga con “arte digital” palabras hilvanadas y extraídas de cien mil millones de neuronas que tiene mi cerebro. El alma no está ahí ahora. Estuvo cuando escribí esas palabras «especiales»…, para nunca más volver.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Los ciudadanos nunca fueron ignorantes molestos para Hans Magnus Enzensberger

Sevilla, 29/XI/2022

Uno de los referentes intelectuales durante los últimos años de mi vida profesional fue el polifacético pensador alemán Hans Magnus Enzensberger, que falleció la semana pasada en su país natal a los 93 años de edad. Lo descubrí en su vertiente crítica del mundo digital, pero cargado de razones existenciales para desarrollar tejido crítico necesario en esta revolución digital tan controvertida hoy.

Como homenaje personal, justo y necesario, porque siempre le admiré en mi caminar diario como maestro intelectual, vuelvo a publicar hoy un artículo que le dediqué en 2015 en este cuaderno digital, Los ciudadanos no son ignorantes molestos, porque resume bien esa admiración aristotélica sobre una persona enciclopédica, extraordinaria e imprescindible, que tanto ha entregado al mundo de la cultura y del ensayo.

Lo dije en aquel artículo y lo vuelvo a repetir hoy, al recordar aquel “descubrimiento”, un artículo suyo publicado en Revista de Occidente, El evangelio digital, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, que volvió a rescatar en su obra Reflexiones del señor Z, “sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, etc.)”.

Aprendí mucho de su sabiduría infinita y me ayudó a comprender la quintaesencia de los albores de la revolución digital en el Sistema Sanitario Público de Andalucía. No lo he olvidado y su ausencia me duele especialmente.

Los ciudadanos no son ignorantes molestos

En 2001 ya lo expuse en un momento especial en mi vida profesional: “No pertenezco a la legión de embajadores del tratamiento de la informática como los proclamadores de la buena nueva digital, del evangelio digital, en frase de Hans Magnus Enzensberger, aquellos que declaran a los ciudadanos como ignorantes molestos. No soy tampoco vendedor de cajas de trucos pragmáticas, en expresión del mismo autor. No me gustan las brechas digitales… Lo que he venido haciendo desde que tengo uso de razón es buscar sentido a la vida cualquiera que sea la posición que se ocupa en ese momento en el vivir diario”.

Hoy, he vuelto a encontrarme con Enzensberger, en una entrevista realizada por el maestro Juan Cruz, que he leído varias veces porque me ha vuelto a sorprender su frescura mental cuando ya ha alcanzado 87 años de experiencia vital, en el marco temporal de la publicación de su último libro, Reflexiones del señor Z. o migajas que dejaba caer, recogidas por sus oyentes.

Han pasado catorce años y he recordado de forma entrañable un artículo suyo publicado en Revista de Occidente, El evangelio digital, que me conmocionó en momentos transcendentales de mi carrera pública digital, fundamentalmente porque hacía una defensa de la ciudadanía tildada presuntamente de “ignorante”, que ha vuelto a rescatar en el libro citado, sobre todo por las precauciones que hay que tomar en la llamada sociedad de la información y del conocimiento, así como por lo que fabrican algunos intelectuales a través de los departamentos de tonterías [sic], que incluso algunas pueden ser digitales por el uso y abuso desordenado de medios electrónicos (teléfonos inteligentes, tabletas, televisión, etc.): “Sí, en ese sentido hay una parte reaccionaria del señor Z. Naturalmente estos aparatos no le gustan: no tiene móvil, lo rechaza, por tanto no tiene Twitter, ¡no, por favor, qué horror! En él hay todos los aspectos: el sabio, pero también el provocador, el gurú, el payaso… ¡Sí, está entre Sócrates y Jeff Koons! [risas]. Y sí, esta es una enciclopedia que alerta contra la estupidez humana. Pero tengo la cortesía de escribir libros breves; creo que es más amable que imponerle al público libros de mil páginas”.

Indiscutiblemente, hay que leer entre líneas estas afirmaciones sin darles patente de corso, porque es indudable que no dice tonterías de intelectual de tres al cuarto. Me ha preocupado siempre su reflexión acerca de que a veces digitalizamos tantos procesos humanos que se llega a considerar a los ciudadanos como ignorantes molestos por el mundo analógico en el que creemos que están instalados, pasando a formar parte del macromundo de torpes digitales. En todo se debe marcar siempre una delgada línea roja, sobre todo cuando la equidad digital sigue siendo una quimera en la sociedad actual donde se están tomando decisiones desde determinados centros de poder digital, por personas que caben en un taxi (digital, por supuesto) y que pueden llegar a afectar a la quintaesencia del ser humano (1). 

Juan Cruz aborda con delicadeza una cuestión esencial para una persona de tan dilatada vida intelectual, con la prevención digital que tanto lo ha caracterizado. Su protagonista, el señor Z, “dice que la avalancha de información se evaporará. Y añade que “existe vida más allá de los medios”. Ante esta observación, Enzensberger se muestra en estado puro: “Yo también digo que en este momento todos los medios hablan de la digitalización y predicen que todo ha de ser digital. ¡Abajo con el papel, es demasiado analógico! No estoy de acuerdo: yo como analógicamente, duermo analógicamente… Este es un sistema analógico. La rodilla es analógica, la lengua no es un ordenador. ¡No hay que exagerar con lo digital, no es la solución de todo! Los industriales dicen que hay que digitalizar lo más posible, porque hay capacidad de reducir el tamaño de las máquinas… ¿No te parece que se muere también analógicamente, no digitalmente?”.

Con esta reflexión, he vuelto a pensar en el maravilloso avance de la sociedad digital, aquél mundo que preconizó Negroponte y que ha aportado a la humanidad avances tan espectaculares. Pero voy a leer con intención sana este nuevo libro de un autor que hace casi quince años me creó una inquietud razonable sobre el progreso digital, porque lo que verdaderamente me preocupa es que todo esté tan maravillosamente bien planificado desde la revolución digital, superando incluso a la industrial, que lo único que sobra realmente es la persona “ignorante molesta” a la que no se le suelen ocurrir las tonterías de los intelectuales altaneros a los que critica Enzensberger.

Sevilla, 17/V/2015

(1) Morozov, Evgeny (2015, 16 de mayo). Siervos y señores de Internet, El País.com. Artículo extraordinario que demuestra que Internet tampoco es inocente.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

El cerebro, ese gran desconocido

Sevilla, 28/XI/2022

A pesar de que las ciencias adelantan que es una barbaridad, hay que reconocer que en el mundo mágico del cerebro todavía queda mucho camino científico por recorrer. He dedicado centenares de páginas de este cuaderno digital para divulgar extraordinarios avances científicos sobre las estructuras cerebrales que permiten buscar caminos de prospección sobre la justificación de los actos humanos, porque nuestra identidad más clara reside en el cerebro, lugar donde se procesa cada vida humana a través de cien mil millones de neuronas que interactúan sin descanso alguno a lo largo de nuestra vida para “expresarse” a través de cada inteligencia humana. A pesar del tiempo transcurrido desde que se produjo el gran salto del momento alfa de la humanidad, la aparición de los humanos sobre el planeta, la verdad es que seguimos sabiendo muy poco de cómo funciona la compleja maquinaria estructural del cerebro y, sobre todo, por qué pensamos e interactuamos regidos por órdenes de ese cerebro, un gran desconocido todavía para la ciencia en todas sus proyecciones posibles, en los millones de maniobras de aproximación a su quintaesencia que se producen en el laboratorio de la vida corriente y de las ciencias neurológicas todos los días.

En este contexto, se acaba de publicar un libro extraordinario del profesor Javier DeFelipe, De Laetoli a la Luna. El insólito viaje del cerebro humano, cuya sinopsis oficial nos abre la curiosidad sana de iniciarnos en esta investigación a través de sus páginas: “En este libro el autor se ocupa de ciertos aspectos del origen de nuestras ideas, sobre la estructura del cerebro y su relación entre creatividad artística y cognición, temas que representan un puente muy interesante entre la ciencia y la filosofía. Con una sugerente narración, el autor utiliza numerosas obras y pensamientos de artistas y escritores como metáforas para saltar del mundo del arte al de la ciencia y viceversa, y para que al mismo tiempo sirvan de inspiración al lector para meditar sobre la naturaleza del cerebro, la esencia de nuestra humanidad. El resultado final es un libro híbrido —divulgativo, humanístico y científico— que aúna el rigor científico y el placer intelectual” DeFelipe es en la actualidad profesor de Investigación en el Instituto Cajal (CSIC), especializado en el estudio microanatómico del cerebro.

En el llamado “dossier de prensa” sobre esta publicación, nos podemos aproximar al contenido de la obra, con detalles de sumo interés, en palabras del autor: “En este libro trataré principalmente la evolución, la estructura y la función de la corteza cerebral humana. En concreto, haré hincapié en ciertos aspectos del origen de nuestras ideas sobre la estructura cortical y la relación entre microoorganización cortical, creatividad artística y cognición, temas que representan un puente muy interesante entre la ciencia y la filosofía. […] A lo largo del libro utilizo numerosas obras y pensamientos de artistas y escritores como metáforas para saltar del mundo del arte al de la ciencia y viceversa, y para que al mismo tiempo sirvan de inspiración para meditar sobre la naturaleza del cerebro. Entre los pintores incluyo a Leonardo da Vinci, el Bosco, Vincent van Gogh, Salvador Dalí y Pablo Picasso, entre otros, y a los escritores Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Ramón del Valle-Inclán, Miguel de Unamuno, Antonio Machado, Fernando Pessoa y José Saramago, por mencionar solo a algunos”.

¿Qué significa el título, De Laetoli a la Luna? Según DeFelipe, el rastro humano más antiguo quedó grabado sobre el barro en lo que hoy es el yacimiento de Laetoli (Tanzania), hace tres millones de años, hasta que lo llevó a la luna en 1969 y el viaje del cerebro a lo largo de este tiempo multisecular ha sido muy largo y complejo, algo que la ciencia multidisciplinar sigue intentando descifrar todavía en estos tiempos tan modernos. Queda mucho por hacer pero el profesor DeFelipe es optimista en el estado del arte actual sobre la investigación del cerebro humano: “La neurociencia ha avanzado de un modo espectacular en las últimas décadas, permitiendo el estudio del cerebro desde múltiples ángulos —genético, molecular, morfológico y fisiológico—; sin embargo, tan solo hemos comenzado a desentrañar algunos de los misterios que encierra, ya que el salto de una disciplina a otra es gigantesco y está poco explorado. […] Meditamos poco sobre nuestra humanidad, sobre lo que somos y el porqué de nuestra esencia. Pero esto cambiará en los próximos años y la neurociencia será el motor de una revolución cultural que transformará nuestra sociedad. Estoy convencido de que en un futuro próximo la sociedad y los dirigentes políticos comprenderán que el cerebro es el responsable de nuestra humanidad, y que para tener un cerebro sano y más “humano” o civilizado es fundamental considerarlo como un órgano especial: el cerebro puede ser dañado no solamente por diversos agentes materiales (por ejemplo, las drogas de abuso), sino que otros factores que podríamos llamar agentes psíquicos o mentales, como los inducidos por el medio ambiente familiar durante la infancia o la educación y la cultura, son también piezas fundamentales a las que debemos conceder la máxima atención”.

El libro me recuerda el trabajo que he desarrollado en este cuaderno digital y en las publicaciones que he puesto a disposición de la Noosfera sobre el cerebro y la inteligencia humana y digital desde el inicio de esta singladura digital a través del blog en 1995. Como curiosidad tengo que decir que la Introducción del libro de DeFelipe comienza también con un texto de Hipócrates de Cos (c. 460 a. C.-c. 370 a. C.), en su obra Sobre la enfermedad sagrada, que incluí a modo de portadilla en mi libro Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera Digital, publicado en 2007: “Los hombres deben saber que los placeres, las alegrías, la risa y las diversiones, así como también las penas, las aflicciones y las in[1]quietudes no se localizan en ningún otro órgano sino en el cerebro. Gracias especialmente a él, pensamos, vemos, oímos y distinguimos lo feo de lo hermoso, lo malo de lo bueno, lo agradable de lo desagradable […]. También por obra suya deliramos, enloquecemos, sufrimos la presencia de pesadillas, terrores, unas veces de noche, otras incluso durante el día, insomnios, extravíos injustificados, preocupaciones infundadas, desconocemos cosas habituales y realizamos actos insólitos. […] Por estas razones yo opino que el cerebro es un órgano de capital importancia en el hombre, pues es él quien nos interpreta los fenómenos procedentes del aire […]. Los ojos, las orejas, la lengua, las manos y los pies actúan en relación acorde con el conocimiento cerebral […]. El cerebro es el mensajero de la inteligencia”. Maravilloso.

Junto al texto anterior, publiqué también unas palabras de Howard Gardner, el precursor de la teoría de las inteligencias múltiples, sobre el que me especialicé con el paso de los años y durante mi etapa de investigación de la conducta humana y sus habilidades sociales, porque siempre me preocupó intentar descifrar el cerebro como el gran laboratorio personal e intransferible de cada inteligencia humana y porque en este largo viaje del cerebro humano, enunciado por el profesor DeFelipe, siempre se buscó su obstinación legítima, su auténtico sentido, resolver los problemas del día a día para poder ser felices: “Es de la máxima importancia que reconozcamos y alimentemos toda la variedad de inteligencias humanas y todas las combinaciones de inteligencias. Somos tan diferentes entre nosotros, en gran parte, porque todos tenemos diferentes combinaciones de inteligencias. Si llegamos a reconocer esto, pienso que, como mínimo, tendremos una oportunidad mejor de enfrentarnos adecuadamente a los muchos problemas que se nos presentan en el mundo. Si podemos movilizar toda la gama de habilidades humanas, no sólo las personas se sentirán más competentes y mejor consigo mismas, sino que incluso es posible que también se sientan más comprometidas y más capaces de colaborar con el resto de la comunidad mundial en la consecución del bien general. Tal vez, si podemos movilizar todas las inteligencias humanas y aliarlas a un sentido ético, podamos ayudar a incrementar la posibilidad de supervivencia en este planeta, e incluso contribuir a nuestro bienestar”.

Comienzo a leer el libro a través de las veintisiete páginas de su Introducción que facilita la editorial, hasta que pueda comprarlo con carácter inmediato. Me permitirá seguir avanzando en el conocimiento de este maravilloso viaje que describe el profesor DeFelipe, recordando también algo que me asombró hace ya muchos años al iniciar el proceso de divulgación en este cuaderno digital sobre mi investigación sobre la inteligencia digital, cuando escribí que hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos han aportado datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin”. Empezó la aventura de una mente maravillosa que sigue siéndolo en nuestros días y que ya alcanza la cima de ocho mil millones de mentes pensantes. El profesor DeFelipe lo demuestra de forma fehaciente y con autoridad científica en esta publicación, necesaria e imprescindible. Bienvenida sea.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Los desposeídos y nadies, en el siglo XXI

Detalle del acto final de la manifestación de Sevilla, en la Plaza de la Encarnación (Las Setas) – 26/XI/2022 / JA COBEÑA

Sevilla, 27/XI/2022

Vivimos momentos muy especiales en la sociedad mundial y, obviamente, en nuestro país, afectados como estamos por un movimiento silente que se sitúa en la cola del mundo, que a modo de cordón umbilical de seguridad existencial lo quieren cortar los ideólogos capitalistas y liberales de turno. Esa cola la ocupan los desposeídos, situados estadísticamente en un centro en el que algo tienen y algo son, junto a los nadies defendidos por Eduardo Galeano, que nada tienen y nada son, los últimos de la cola existencial que, juntos y en una desunión sólo aparente, siguen presentes en la sociedad y cada día que pasa con mayor protagonismo, triste honor, en la sociedad actual, en nuestro país, en nuestra Comunidad Autónoma. En este contexto, he leído un artículo de opinión muy interesante en el diario El País, Los desposeídos, en el que su autor, Christophe Guilluy, afirma algo inquietante: “Se acusa con frecuencia a las clases medias y trabajadoras de dejarse llevar por pasiones tristes y elaborar un discurso contra las élites. Este análisis simplista esconde la verdadera naturaleza de un movimiento que no está “en contra de”, sino “en otro lugar”. Autónomos, impermeables a las arengas de quienes los desposeen cuando les dicen cómo deben sobrevivir y comportarse, los desposeídos ya no se dirigen a las “élites”, a las que consideran impotentes y ridículas, sino a la sociedad en su conjunto. Impulsado por el instinto de supervivencia, este llamamiento existencial que hace saltar por los aires el relato de quienes nos prometieron el mejor de los mundos no tiene más que un objetivo: reconstruir todo mediante el regreso a las realidades sociales y culturales de la vida ordinaria”. Ya no se aspira a nada más, sólo que nos quedemos, como dicen en el modismo popular, al igual que cuando se pide a la Virgen, como estamos y, sobre todo, que “a mí que no me llamen para nada, porque no estoy”. O algo peor, cuando se afirma: “¡no me hable de ideología, por favor! Yo no soy político o política”, porque aquí, el género, da lo mismo.

El retrato social que he expuesto anteriormente creo que no es fatalista sino realista en grado sumo. Ayer, sin ir más lejos, lo viví codo con codo con los manifestantes de la Marea Blanca aquí en Sevilla. No había casi siglas de partidos políticos o sindicatos, con toda la parafernalia clásica, sino múltiples movimientos ciudadanos de todo tipo, que se unieron, nos unimos, para reivindicar algo muy concreto, Recuperemos la salud pública, con un eslogan, entre otros muchos, que estaba escrito en minipancartas y que se coreaba por los allí asistentes: “Gobierne quien gobierne, la salud se defiende”. Aquello no era algo promovido por la conciencia de clase sino por miles de personas anónimas hastiadas de que se juegue con sus principales intereses personales y sociales, es decir, gritaban por ser desposeídos de algo que se les estaba robando, y aunque entendía perfectamente el fondo de la cuestión no me acababa de sonar bien porque los logros sociales del Estado de Bienestar no se alcanzan por cualquier gobierno que gobierne, porque todos los partidos políticos no son iguales, ni los Gobiernos tampoco. Tomé conciencia, en vivo y en directo, de que las ideologías están heridas de muerte y lleva razón el articulista de El País cuando dice en su columna de opinión lo siguiente: “Esta revuelta no está impulsada por la conciencia de clase, sino porque a la gente se le han arrebatado sus prerrogativas, se la ha empujado poco a poco hasta el borde del mundo. Su fuerza y su serenidad derivan de su integración a largo plazo. Por eso, este movimiento descoloca a los defensores del presente perpetuo y la agitación permanente. Sus motivos de fondo —y esta es su especificidad— no son solo materiales, sino, sobre todo, existenciales. Su dimensión inmaterial la hace imparable e incomprensible para las clases dirigentes, acostumbradas a resolver todo de forma “material”, a base de cheques. En contra de lo que se dice, la protesta tampoco distingue entre los que luchan por “llegar a fin de mes” (la gente corriente) y los que se preocupan por “el fin del mundo” (los intelectuales)”.

Por cierto, si la “manifestación pacífica de ayer” sólo era un problema de 4.000 personas según algunos medios oficiales (había muchas más y puedo dar fe de ello), periódicos de la órbita de la derecha y obviamente con el refrendo del Gobierno actual en Andalucía, podemos deducir claramente que los desposeídos, los nadies, lo tienen difícil para seguir defendiendo sus intereses legítimos, porque la mayoría actual en el Parlamento de Andalucía seguirá con su rodillo imparable y la oposición seguirá con silencios clamorosos ante una realidad dolorosa para este territorio que, digámoslo de paso, supone el 20% del país. Las ideologías de izquierda representadas por partidos políticos que pueden transformar la sociedad, no solo cambiarla, fueron ayer las grandes ausentes de la manifestación y lo considero algo como muy preocupante en este país, en pleno ocaso de la democracia. Personalmente, lo tengo muy claro: para los desposeídos y los nadies, no es lo mismo gobierne quien gobierne a la hora de atender las claves sociales de un Estado de Bienestar: educación, salud y servicios sociales, basadas en el principio de equidad en la accesibilidad a esos servicios en espacios públicos, financiados con dinero público y llevados a feliz término en tiempo público, es decir, el presupuestario que guían los resultados de una legislatura democrática y como resultado de unas prioridades no inocentes, en una tríada capitolina que no se debería olvidar nunca: espacio, dinero y tiempo, públicos. No es lo mismo, no es lo mismo, gobierne quien gobierne, transformar una sociedad que cambiarla, porque para llevar a cabo esta acción hace falta mucha ideología y liderazgo social, detrás y delante de cada movimiento ciudadano, para alcanzar logros sociales no inocentes, donde el interés general, por encima del individual, presida cualquier acción pública democrática de transformación social en favor de los desposeídos y nadies, fundamentalmente porque de ello se trata.

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Vuelvo de una manifestación imprescindible, como testigo de mí mismo

Acto final de la manifestación de Sevilla, en la Plaza de la Encarnación (Las Setas) – 26/XI/2022/ JA COBEÑA

Sevilla, 26/XI/2022

Huyo de cualquier conformismo, entendido como una actitud de parálisis ante todo lo que está ocurriendo a nuestro alrededor. Hoy, al regresar de mi participación en una manifestación convocada por la Coordinadora de Mareas Blancas en Andalucía, en defensa de la sanidad pública en todas sus proyecciones posibles para salvaguardar el interés general, bajo el lema “Recuperemos la sanidad pública”, con asistencia de miles de personas, sin entrar en la guerra de cifras habitual de izquierdas y derechas, porque sólo me consta lo que he escuchado de quejas y consignas de megafonía proclamadas durante las dos horas en que avanzábamos desde la sede del Gobierno andaluz hasta la Plaza de la Encarnación, me he acordado de Mario Benedetti, porque en una obra suya preciosa, Testigo de uno mismo (1) un soneto del pensamiento, hay una estrofa que me remueve, conturba y conmueve todavía al leerlo de nuevo: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos. Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa sanitaria? lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos de salud pública del Sur, que también existe.

Las cuatro razones por la que se ha convocado la manifestación las comparto en su fondo y forma: la falta de plantilla de profesionales, el aumento de las derivaciones a la sanidad privada, la fuga de talento de miles de profesionales que emigran a otros territorios del país y fuera de él, así como la imprescindible y necesaria dotación urgente de recursos en la atención primaria. El manifiesto final de la manifestación así lo ha expresado con datos concretos acerca del incremento del 17,94% respecto de 2022 para el año que viene en los Presupuestos Generales de Andalucía, que permitirá -sobre todo- seguir incrementando los conciertos con entidades privadas de salud, la incertidumbre sobre 12.000 profesionales a los que finaliza en diciembre de este año su actual contrato vinculado con el plan especial de atención a la COVID-19 y la imprescindible y urgente reordenación del Sistema Sanitario Público de Andalucía, para rentabilizar al máximo todo sus dispositivos, infrautilizados en muchas ocasiones por falta de recursos públicos.

El conformismo hace estragos allí donde nace, se desarrolla y muere, porque se instala en el confort de las personas tibias y tristes, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que la tibieza y el conformismo me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa sanitaria está fatal, entre otras muchas. Pero ¿qué es la cosa, su cosa? Dice Mario Benedetti más adelante en el soneto citado anteriormente que la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe en sus necesidades de salud pública, como nos pasa con el conformismo general en esta tierra de maría santísima, donde a veces nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en las necesidades de salud pública de esta tierra…, a troche y moche, tal y como Benedetti nos recuerda en su precioso poema. A mí, hoy, como testigo de mí mismo durante la manifestación.

(1) Benedetti, Mario, Testigo de uno mismo, 2014, 2º ed.  Madrid: Visor Libros, pág. 122.

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El Congreso de los Diputados debe blindar la Verdad y Dignidad de sus Palabras

Sevilla, 25/XI/2022

Lo vivido en los últimos días en el Congreso de los Diputados, sobre todo la descalificación machista y soez de la diputada de Vox, Carla Toscano, dirigida a la ministra Irene Montero, de Unidas Podemos, creo que ha sobrepasado todas las barreras de la dignidad humana. Insultos, descalificaciones, citas torticeras, manipulación de noticias hasta límites insoportables, lenguaje soez, odio en definitiva, protagonizado siempre por la derecha en todo su arco parlamentario, muestran un mal ejemplo que provoca una instantánea desafección política y, por tanto, el ocaso de la democracia que tantas veces he citado en este cuaderno digital, porque es una pre-ocupación, con guion, que me con-mueve (también con guion) a diario, para no caer en el conformismo maldito que lo atenaza todo, como si todo esto fuera cosa de los demás y no un asunto propio como ciudadano demócrata de base.

En este contexto, se ha publicado un libro aleccionador, un ensayo didáctico en definitiva, El Ministerio de la Verdad: Una biografía del 1984 de George Orwell, de Dorian Lynskey, que viene a poner bastantes cosas en su sitio en el momento actual a pesar de su distopía intrínseca. Su sinopsis oficial no deja lugar a duda alguna: “La fascinante obra 1984, de George Orwell, se ha convertido en un relato definitorio del mundo moderno. Su influencia cultural puede observarse en algunas de las creaciones más notables de los últimos setenta años, desde El cuento de la criada de Margaret Atwood hasta el hito televisivo Gran Hermano, mientras que ideas como «Policía del Pensamiento», «doblepensamiento» y «nuevalengua» están arraigadas en nuestro discurso. El Ministerio de la Verdad traza la vida de uno de los libros más influyentes del siglo XX y una obra que es cada vez más relevante en esta tumultuosa era de «noticias falsas» y «hechos alternativos». Dorian Lynskey investiga las influencias que confluyeron en la escritura de 1984, desde las experiencias de Orwell en la guerra civil española y en el Londres de la guerra hasta su fascinación por la ficción utópica y distópica. Lynskey explora el fenómeno en que se convirtió la novela cuando se publicó por primera vez, en 1949, y las formas cambiantes en que se ha leído desde entonces, revelando cómo la historia puede orientar a la ficción y cómo la ficción a su vez puede influir en la historia”.

El ocaso de la democracia tiene una misión muy próxima a la creación de un Ministerio de la Verdad, en términos orwellianos. La derecha cerril y la ultraderecha crean poco a poco a modo de gota malaya un “nuevo lenguaje”, equívoco casi siempre, para defender su supuesta Verdad con mayúscula, manipulando todo lo que toca, convirtiendo todo en el contrario que haga falta, sin escrúpulo alguno y utilizando la maquinaria orwelliana de la única verdad posible. Creo que se puede llegar a entender así ya que los tres lemas del Ministerio de la Verdad de Orwell, El lema del Ingsoc (acrónimo del “socialismo inglés” en la novela de Orwell), es decir, «La guerra es paz, la libertad es esclavitud, la ignorancia es la fuerza», se puede trasladar a cualquier partido totalitarista de corte ultraderechista, como hemos podido visualizar y escuchar estos días atrás en el Congreso de los Diputados de nuestro país. Triste experiencia que va más allá de una distopía con visos de realidad, porque también frecuentan un lema que me horroriza: “Quien controla el pasado controla el futuro”, es decir, no conviene en este país que se respete la memoria democrática, porque los guardianes de la Verdad son ellos, a través su propia policía del pensamiento político. Si hay que cambiar la verdad de la Historia se cambia, porque para eso está detrás la maquinaria del partido ultraderechista.

Lo que me ha acabado sorprendiendo al acercarme a esta publicación de Dorian Lynskey es la justificación de por qué tituló así su obra, El Ministerio de la Verdad, extraída de una entrevista muy interesante con el autor: “[…] Me cuenta que, de entre todos los títulos posibles, eligió el de El Ministerio de la Verdad «para llamar la atención sobre la idea de un asalto a la realidad objetiva, que es esencial para los autoritarios y que se ha acelerado enormemente con Internet. Añade que no le habría sorprendido al autor descubrir que el Gran Hermano no era un requisito, que los ciudadanos se las apañan solos con la desinformación”. El totalitarismo social y político está cerca y estamos avisados.

Visto lo visto estos días pasados en el Congreso de los Diputados, entro de nuevo en mi Clínica del Alma, mi biblioteca, para leer a  Marco Fabio Quintiliano, abogado y profesor de retórica, nacido en Calahorra en el siglo I d. C., porque es rotundo en su Instituciones oratorias (1): “Por lo común, el discurso manifiesta las costumbres y descubre los secretos del corazón, y no sin razón dejaron escrito los griegos que cada uno habla en público según la vida que tiene” (XI, 1), es decir, el orador será honrado si es creído o creíble, como manifiesta también en el mismo libro, en el capítulo IV, 2: “Nunca habla mejor el orador que cuando parece hablar con verdad”. Lo que de verdad me llama la atención en Quintiliano es la contundencia a la hora de unir oratoria con ética, tal y como lo demuestra de forma reiterada en su libro: “No separo el oficio de orador de la bondad moral” (II, 18),  “Porque no solamente digo que el que ha de ser orador es necesario que sea hombre de bien, sino que no lo puede ser sino el que lo sea. Porque en la realidad no se les ha de tener por hombres de razón a aquellos que habiéndose propuesto el camino de la virtud y el de la maldad, quieren más bien seguir el peor; ni por prudentes a aquellos que no previendo el éxito de las cosas, se exponen ellos mismos a las muy terribles penas que llevan consigo las leyes y que son inseparables de la mala conciencia. Y si no solamente los sabios, sino que también la gente vulgar ha creído siempre que ningún hombre malo hay que al mismo tiempo no sea necio, cosa clara es que ningún necio podrá jamás llegar a ser orador” (XII, 1).

El que quiera entender que entienda, pero necesitamos buena oratoria de hombres buenos y mujeres buenas en política, para acabar con los escándalos y sonrojos parlamentarios. Lo que puedo asegurar es que hay que blindar la Verdad en el Congreso de los Diputados y en el Senado para responder de la mejor forma posible y no desde un Ministerio de la Verdad no inocente, de la derecha cerril y ultraderecha, a la pregunta que deja entrever lo sucedido: ¿No será que no hablan bien algunos padres y algunas madres de la patria, porque no son buenas personas? En Quintiliano se puede encontrar alguna solución a esta realidad que nos asola.

(1) López Navia, Santiago A. (ed.), El arte de hablar bien y convencer. Platón, Aristóteles, Cicerón y Quintiliano, 1997. Madrid: Ediciones Temas de Hoy. Sobre la obra de Quintiliano, he utilizado la citada por el autor en su libro, Quintiliano, Instituciones oratorias, en la traducción de Ignacio Rodríguez y Pedro Sandier, editada en Madrid en 1916 por la Librería de Perlado y Páez, sucesores de Hernando, a la que se puede acceder online en la Biblioteca Virtual de la Universidad de Sevilla, en la siguiente dirección: Instituciones oratorias – Universidad de Sevilla (us.es), con alguna corrección sintáctica para facilitar la comprensión del texto.

NOTA: la imagen del autor, en la fotocomposición mía junto a la portada del libro, se ha recuperado hoy de Dorian Lynskey – Better Known

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ser, simplemente ser, no lo cubre el seguro

Sevilla, 24/XI/2022

La dialéctica entre tener o ser no se despejó con el famoso libro homónimo de Erich Fromm que leí en mis años jóvenes, los de Cllff Richard. Vuelve a mi mapa mental esta encrucijada permanente en la vida al contemplar ayer un anuncio de la aseguradora valenciana Divina, en una campaña, Tener, que ha lanzado para atraer clientes jóvenes, abandonados por algo que es real: lo difícil que es que tengan propiedades o cosas en el mundo de la precariedad en el que les ha tocado vivir por la sinrazón humana. La publicidad no es inocente y este anuncio tampoco, a pesar de que está muy bien realizado en su fondo y forma. Lo importante no es lo que se ve, sino entrar a fondo en lo que se escucha en la transcripción del guion con un hilo conductor, dar a conocer “el primer programa de ayudas para jóvenesque tienen algo que asegurar por primera vez”:

“Nos pedisteis una campaña de seguros para jóvenes. Pero no podemos hacerla. No vamos a participar en este juegos de anuncios, películas y series que venden una imagen de la gente joven que no es real. Jóvenes sin trabajo o con trabajos precarios, pero que viven en pisos de 200 metros en los barrios más caros de Madrid. Tres de cada cuatro jóvenes no pueden comprarse una vivienda. Sin embargo los mostramos felices, porque a compartir piso ahora lo llamamos “co-living”. A no poder abrir una oficina se le llama “co-working”. Y siempre encontramos la palabra perfecta para blanquear la precariedad. ¿Sabéis lo que dice el FMI? “En 2030 no tendrás nada y serás feliz”. Pero nadie nos ha preguntado si queremos tener. Una casa. Un negocio. Hijos. Igual no queremos vivir bajo suscripción, bajo un recordatorio constante de que no puedes permitirte nada, que lo que crees que tienes en realidad es prestado. ¿Qué sentido tiene hacer una campaña de seguros para jóvenes? Si la mayoría no tiene la oportunidad de tener nada, ¿qué van a querer asegurar?”.

El texto anterior se transmite en un minuto y medio, toda una filosofía no inocente de tener más que ser en definitiva, ante una serie de personas muy mayores y serias que, probablemente, no entienden nada de lo que se está diciendo. Cuando una persona se hace dueña de su ser, algo harto difícil en la actualidad, asediados continuamente para tener, como estamos todos por tierra, mar y aire publicitarios, es posible que tenga la libertad para decidir qué es lo que de verdad quiere tener. Es posible que entonces no tenga casi nada por asegurar porque descubre que se es más feliz siendo que teniendo, sabiendo que a cada día le basta su afán y que el carpe diem también genera riqueza del alma humana, que no necesita campaña alguna de aseguramiento “divino” de la muerte. Otra cosa es el trabajo digno y bien remunerado para vivir con seguridad vital personal y familiar. Tener trabajo sí es importante para poder ser y, asegurarlo de la mejor forma, también, huyendo de la precariedad que lo corroe.

La campaña no es inocente. A través de cuatro líneas del Programa Tener, se ofrecen rebajas de seguros de hogar, de vida, salud, decesos, comercio y accidentes personal, junto con unas “oportunidades” de participar en concursos de cortos, becas de estudios en ESIC y becas de gimnasia. Todo legítimo, pero no inocente, porque lo verdaderamente importante es que el Estado, con su legislación sustantiva, y las Comunidades Autónomas, con sus peculiaridades,  “aseguren” y provean de garantías totales para salvaguardar la esencia del ser humano, los derechos y deberes de jóvenes en general, para que sean a través de una educación pública equitativa en todos sus tramos y para que tengan un trabajo digno y no precario para proteger sus legítimos intereses particulares, que no pasan siempre por tener que asegurar casas, vehículos  o cosas innecesarias, posiblemente inútiles, porque desearán siempre ser más que tener. El aseguramiento de ser no existe en el mercado, porque es un proyecto de vida, no una mercancía.

Recuerdo en este contexto el papel actual que juegan los jóvenes en nuestro país, como fuerza motriz del mismo y su débil relevancia del peso cuantitativo en la participación social en todos los estamentos posibles, a la luz de datos muy fiables que se publicaron en el Informe Juventud en España 2020, así como su Resumen Ejecutivo, publicados por el Instituto de la Juventud en 2021: “En la actualidad España cuenta con 10.094.500 jóvenes de entre 15 y 29 años. Desde mediados de la década de los noventa hasta 2020 este número se ha reducido en casi tres millones siendo España el segundo país con menos población joven, porcentualmente, de toda la Unión Europea. La cohorte de edad comprendida entre los 15 y los 29 años alcanza el 10,8% de la población de hombres (5.098.616) y el 10,5% de las mujeres (4.995.884). Por su parte, los mayores de 50 años suponen el doble de personas que la juventud española, lo que se traduce en un escaso peso cuantitativo de estos últimos”. España es una sociedad de “hijo único” y con un envejecimiento progresivo. En la presentación se decía que “es importante contar con datos fiables y representativos que nos ayuden a hacer un correcto diagnóstico para poder plantear soluciones. El diseño de políticas públicas de juventud debe estar basado en la realidad juvenil y esa es la intención del Informe Juventud en España 2020, cuyo objetivo es presentar una radiografía general de la situación de las y los jóvenes españoles teniendo en cuenta su enorme heterogeneidad. Es por ello que hemos preguntado por la situación de la educación, del empleo, de la emancipación, por sus intereses y actitudes con respecto al ocio, a la sexualidad, a la igualdad de género y al cambio climático”.

Estos datos sí que necesitarían una buena campaña para “Ser joven en España”, porque conociéndolos bien y buscando soluciones a los problemas detectados con datos fiables y verdaderos, se pueden ofrecer alternativas a la dura situación actual que atraviesan más de 10 millones de jóvenes en nuestro país y con un objetivo muy claro y digno: “asegurarles” un país mejor para que puedan ser antes que tener.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.