Esperando a nuestro Godot político

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Se han celebrado ya las elecciones en Galicia y País Vasco y… no hay nada nuevo que celebrar, porque seguimos esperando a nuestro Godot político que sabemos que no está en los cielos, ya que ni siquiera se asaltan para reducir la espera. Como si no hubiera pasado nada, todos podemos ser hoy en España como Vladimir y Estragón, los dos vagabundos de la famosa obra de Samuel Beckett, que seguimos esperando a un tal Godot político que según dicen los viejos políticos del lugar ni existe ni se le espera.

Pertenezco a una generación que lleva mucho tiempo esperando a ese tal Godot, que durante muchos años nos intentaron convencer que era lo más parecido a Dios, pero que luego algunos descubrimos que era un ser imaginario que no existía en la realidad terca de cada día. Por ese motivo lo he recordado hoy, porque en la situación política actual podemos caer en la tentación de creer que necesitamos un Godot para salvarnos o por lo menos para que nos lleve por el buen camino político en nuestro país.

Pero Godot no existe, ni se le espera, aunque algún líder se empeñe todavía en demostrarnos que hoy todavía no viene, como cualquier Ernst Bloch aficionado, pero mañana sí, sabiendo de antemano que es mentira. Pero ya lo he manifestado en varias ocasiones en este blog: si en política, determinados políticos de siempre dijeran alguna vez la verdad, mentirían. Porque sigo defendiendo que todos no son iguales, con perdón de Godot si es que existe.

Me voy a la cuarta pared, a la que pertenezco desde siempre y leo un párrafo inicial de la obra citada de Samuel Beckett, para ambientar humildemente el escenario de representación en el gran teatro del mundo en el que cada uno desempeña un papel: Un camino en el campo. Un árbol. De tarde (Primer acto). Como la vida misma, nada más, porque todos seguimos esperando a un tal Godot, político por más señas, que en verdad no existe. Y asalto el escenario para decir a los principales actores políticos de hoy que no somos vagabundos o ignorantes, que hemos votado ya dos veces, que ya está bien, que por qué no se sientan a dialogar y a comprender que en la nueva mesa política tiene que estar la mayoría que ha salido en las urnas, variopinta, diversa, abierta, dialogante, soñadora (¿por qué no?), realista, atenta a los que menos tienen, que marquen prioridades políticas que forjarán el presente y el futuro de este país en ámbitos tan delicados como la educación, la salud, los servicios sociales, la economía social y distributiva. Que tenemos prisa personal y social legítima. Que se den cuenta de que todos no somos iguales y que eso se nota en los votos emitidos. Porque, de verdad, el nuevo Godot político ni existe, ni se le espera, por mucho que se empeñen en demostrarnos lo contrario.

Sevilla, 26/IX/2016

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://asbarez.com/App/Asbarez/eng/2012/04/Waiting-for-Godot-1.jpg

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