Defendamos el principio de confianza en la sanidad pública

CORONAVIRUS MSCSC INFORMACIÓN ACTUALIZADA SOBRE EL BROTE

Sevilla, 13/III/2020

Es imprescindible en estos días estar atentos a lo que se nos comunica sobre el brote de coronavirus en el país. Recuerdo en estos momentos unas palabras de Mónica Bradford, directora ejecutiva de la revista Science, premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 2007, sobre el papel que debe desempeñar la ciencia a la hora de transmitir datos científicos, que me enseñó en un determinado momento la importancia de saber comunicarlos a través de un blog como éste: “[…] Sin buenos comunicadores para ayudar a informar sobre lo que nos dicen los datos científicos, la sociedad sería más vulnerable a tomar decisiones malinformadas” (1). De ahí la responsabilidad de los poderes públicos al respecto o de espacios de divulgación social como son hoy los medios de comunicación social, blogs y redes sociales.

Estamos viviendo situaciones extremas en torno a la atención profesional al coronavirus y las cifras, en aumento, anuncian ya un desbordamiento de la atención de este grave problema de salud en la sanidad pública. Creo que no opera de la misma forma la información pública sobre este posible desbordamiento, también, en la sanidad privada, cuestión que se debería conocer para comprobar cómo el tejido de atención sanitaria del país, público/privado, está funcionando en estos momentos. Sobre todo por el trasvase que se pueda estar produciendo desde la atención privada a la pública por el reconocimiento social que tiene en este país el dicho de que “si tienes algo importante hay que acudir al sistema público, porque en este seguro que lo solucionan”. Por algo será.

Un problema real que se está produciendo ya es el desabastecimiento de material sanitario y de protección, con especial repercusión en los respiradores: “Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, alertó el miércoles [11 de marzo] de que “el riesgo de desabastecimiento podría ser inminente en los próximos dos o tres días”. Añadió que los envíos a las comunidades “van a solucionar el problema durante un periodo de tiempo, unos días, una semana o 15 días”, pero que hay que seguir buscando material. “A nivel global la producción está limitada y todos los países están aprovisionándose”, dijo” (2).

Lo verdaderamente preocupante, junto a la carencia de medios materiales, es que ahora se están descubriendo de forma amarga los rotos y descosidos del Sistema Público por la carencia de profesionales. La sanidad pública está hecha unos zorros desde todas las perspectivas posibles porque los últimos doce años han sido demoledores por el recorte económico sin compasión (tupida alfombra sobre la que se ha escondido mucha ineficacia y mediocridad en las autoridades políticas correspondientes, que ha ido por barrios, es decir, por Comunidades Autónomas), no cobertura de plazas necesarias e imprescindibles, bajos salarios, escasez de material, problemas graves de gestión profesional directiva, turnos imposibles y lo que es peor, falta de reconocimiento diario al esfuerzo de millones de profesionales que dejan la piel a diario para sobrevivir en este caos silencioso y oculto, pero real como la vida misma. La “joya de la corona” no es tal, en determinados lugares, porque muchos responsables en diversos ámbitos de decisión tratan de forma indigna al Sistema Nacional de Salud como “bisutería” de la citada corona, por cierto cada vez más desvirtuada.

La situación actual del coronavirus en el momento que escribo estas líneas, publicada en la página oficial del Ministerio, con datos a las 18 h. de ayer y en continua revisión es que en España hay ya 2.965 casos confirmados, con las siguientes áreas de transmisión: las Comunidades Autónomas de Madrid y de La Rioja; los municipios de Labastida-Bastida y Vitoria-Gasteiz (País Vasco) y Miranda de Ebro (Castilla y León), pudiéndose leer un interesante resumen en la página destinada al resumen epidemiológico de casos confirmados oficialmente y notificados a las autoridades sanitarias. Esta es la información de la que debemos disponer en cada momento para conocer con exactitud qué está pasando realmente en el país, junto a medios de comunicación fiables que saben contar con objetividad plena lo que está pasando a pie de calle.

Quiero defender, una vez más, el principio de confianza en la sanidad pública. A pesar de los males que está sufriendo desde tiempo atrás, es innegable lo que hacen todos los días sus profesionales para atender a la población que la elige como principal recurso de atención a su salud. Fundamentalmente, la de aquellos que menos tienen y que gracias a un Sistema Público tienen garantizada la atención en cualquier caso. Ahora es cuando debemos recordar la importancia de nuestra contribución con impuestos al sostenimiento de estos servicios públicos y a la denuncia sin compasión alguna de la economía sumergida que pasa de largo en este tipo de contribución constitucional, legal y obligada.

Después de la tempestad vendrá la calma y será el momento de poner muchas cosas en su sitio. Ahora toca trabajar en unión y acatando las pautas de comportamiento social responsable ante una pandemia que nos afecta a todos, sin excepción alguna, sin olvidar que millones de profesionales del Sistema Nacional de Salud están en este momento entregando lo mejor que tienen, conocimiento, aptitudes y actitudes, de forma heroica y con una generosidad extrema en muchas ocasiones, para mitigar un virus desbordante y del que todavía se sabe muy poco, para atacarlo con la rotundidad que todos esperamos que se alcance, en su fase actual y futura, en el menor plazo de tiempo posible.

(1) https://joseantoniocobena.com/2007/10/28/blogs-y-mision-cientifica/

(2) https://elpais.com/sociedad/2020-03-12/la-falta-de-mascarillas-y-respiradores-pone-en-tension-a-los-hospitales-espanoles.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.