El Sur también resiste

[…] con sus predicadores
sus gases que envenenan
su escuela de chicago
sus dueños de la tierra
con sus trapos de lujo
y su pobre osamenta
sus defensas gastadas
sus gastos de defensa
con su gesta invasora
el norte es el que ordena
[…]

Mario Benedetti, extracto de El Sur también existe

Sevilla, 12/VI/2020

Si algo hemos aprendido durante el confinamiento obligado por el estado de alarma, ha sido conjugar en todos los tiempos posibles el verbo resistir, mucho más allá del futuro simple del himno que hemos cantado casi todos. Pero resistir, según la RAE, es también pervivir, es decir, seguir viviendo a pesar del tiempo o de las dificultades, junto a su primera acepción: tolerar, aguantar o sufrir. Lo traigo a colación porque he leído con pena una información acerca del comportamiento del Partido Popular en Europa: “El PP se alía con los ‘halcones’ para pedir férreos controles por la ayuda de la UE. Los populares apoyan al bloque que reclama una estricta vigilancia a los países del Sur” (1). Resistir es pervivir más que nunca a pesar de la política actual.

Sé, desde pequeño, que este mundo y yo estamos obligatoriamente a entendernos, pero comportamientos políticos de este corte son incomprensibles. No logro entender cómo en política, en este país, vale todo desde hace años, pase lo que pase, caiga quien caiga y con el modelo de cuanto peor, mejor. ¡Ya está bien! ¿Cuándo se va a desarrollar una política digna de oposición? Es incomprensible que con lo que hemos pasado y lo que nos queda por pasar, no haya forma de establecer un diálogo de reconstrucción nacional que se perciba directamente por la ciudadanía como ejemplo a seguir en todos los ámbitos de la sociedad en general.

En la información citada, que considero fiable, se manifiesta lo siguiente: “El líder del grupo, el eurodiputado alemán Manfred Weber, asegura que es una iniciativa compartida por toda la formación. “Todo el grupo apoya la idea de que la solidaridad va acompañada de responsabilidad. También los colegas españoles como Dolors [Montserrat], Esteban [González Pons] o Pablo Casado, tienen muy claro que debemos insistir en que el dinero se invierta en el futuro del país para ayudar a crear oportunidades de trabajo y perspectivas para los jóvenes y en que eso debe quedar claro”, aseguró el jueves Weber durante una entrevista por videoconferencia con EL PAÍS y otros cuatro diarios europeos. Weber subraya: “Desde el PPE tenemos, por decirlo así, dos condiciones. La primera es que no queremos desperdiciar el dinero en gastos del pasado, sino invertir en el futuro”. Y el eurodiputado alemán colocó la diana de su vigilancia en España. “El PPE no está dispuesto a que se financien las falsas promesas de Podemos”, advierte”.

No hay lugar a dudas del principio de desconfianza plena en el Gobierno actual, gritada a los cuatro vientos, que plantea el Partido Popular de España en Europa, que practica el principio de “lluvia fina” pertinaz hasta que cale en los altos mandatarios de la Unión Europea y con un solo fin: obstaculizar y desacreditar permanentemente el trabajo que en el sentido de la reconstrucción de España, con la ayuda de Europa, lleva a cabo el Gobierno de Coalición en sus negociaciones en las altas instancias del gobierno de Europa, en un momento delicado y transcendental para el país.

Es difícil salir de este túnel amargo de la COVID-19 sin una visión estratégica de alcance planetario que siente las bases para establecer un nuevo orden mundial político y económico para salvaguardar la salud pública, económica y democrática del planeta Tierra. Las soluciones que hasta ahora cohesionaban el mundo declarándolo una aldea común ya no valen y los ordenadores portátiles de los hombres de negro han comenzado a cerrarse masivamente sin capacidad de reinicio alguno. Eso sí, habiendo salvado previamente la totalidad del dinero invertido, dejando a millones de ciudadanos y Estados a su “mala” suerte. La Iglesia acuñó una frase, Fuera de la Iglesia no hay Salvación (extra Ecclesiam nulla salus), que en el catecismo de mi infancia me causaba mucho desasosiego porque figuraba bajo una viñeta en la que aparecía un tren descarrilando y saltando personas por las ventanas hacia el Infierno en el que campaban, a sus anchas, dragones con lenguas de fuego y serpientes amenazantes. Prefiero quedarme hoy con una imagen más laica y esperanzadora que dijera algo así como Fuera del Congreso del Mundo, de Europa, no hay forma posible de Reconstruir la Vida, la pervivencia, tras esta pandemia. Salvando lo que haya que salvar.

Se cita con frecuencia a Groucho Marx en estos momentos difíciles, porque él sufrió de forma muy especial las consecuencias de la recesión del 29, en el siglo pasado, en aquella aventura que él mismo narraba en su obra autobiográfica Groucho y yo, en plena recesión mundial, quizá superada por primera vez, con creces, por la que se avecina. Asocio ahora la necesidad de trabajar unidos en este país tan dual a la genialidad de Groucho Marx, en aquella frase gloriosa en Sopa de ganso, pronunciada en una reunión memorable de la Cámara de Diputados de Freedonia: “¡Hasta un crío de cuatro años sería capaz de entender esto!… Búsqueme un crío de cuatro años, a mí me parece chino“. Es lo que tendríamos que gritar todos ahora rodeando virtualmente el Congreso de los Diputados o la Sala de la Cámara Europea reunida en pleno, porque determinados representantes políticos están obligatoriamente obligados a entenderse en la responsabilidad de sostener de la mejor forma política posible al Estado o a Europa, tan golpeados y dañados por el coronavirus, sobre todo cuando nos parece chino el diálogo de sordos en el que están instalados algunos líderes de la llamada “derecha”, formando parte del grupo de halcones europeos en el actual espectro político nacional y europeo.

Por mi respeto casi reverencial a la trazabilidad de las palabras en nuestro idioma, me ha llamado la atención cómo en el Diccionario de Autoridades (RAE) publicado en 1737, se aceptaba el lema “resistir” como tolerar, aguantar o sufrir, recogiendo expresamente una frase de una Autoridad “competente” para justificarlo y para que se entendiera mejor: “Porque ha de estar siempre firme e inmutable a la fuerza de los contrarios y al ímpetu de la artillería, como el Caballero ha de estar a resistir las injusticias y agravios”. Impecable transcripción de cómo se vivían las palabras en la sociedad española antes de fijarlas, dándoles brillo y esplendor. Ahora, desde el Sur, que también lo es España en Europa, perviviendo, porque existe y resiste a pesar de todo.

(1) https://elpais.com/economia/2020-06-11/el-pp-se-alia-con-los-halcones-para-pedir-ferreos-controles-por-la-ayuda-de-la-ue.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.