La estrategia del océano verde

 

Sevilla, 3/VI/2020

Un niño mejicano de 6 años preguntó recientemente de qué color es el coronavirus, a lo que uno de los infectólogos más reconocidos de México respondió que “lo pintamos de muchos colores, pero en realidad los virus no tienen color. El color lo determina nuestra vista. Lo pintamos así para identificarlo, lo más común que yo he visto es que lo pinten de verde, de azul o de maneras fantasiosas” (1). Esta referencia me ha llevado a pensar que ante la situación actual de la pandemia de la COVID-19 y sus daños colaterales, la economía tendrá que plantear una nueva estrategia para que las empresas puedan emerger de nuevo con nuevas visiones que superen a las ya clásicas, denominadas del océano rojo y, la última, del océano azul. Yo propondría, en la clave de las proposiciones que aprendí hace ya muchos años de Pablo Milanés, porque la pandemia ha trastocado casi todas las teorías economías vigentes en la actualidad: Propongo compartir lo que es mi empeño / Y el empeño de muchos que se afanan / Propongo, en fin, tu entrega apasionada / Cual si fuera a cumplir mi último sueño.

Hace tan solo tres años, el color verde, con una tonalidad específica de nombre Greenery (15-0343), fue anunciado el color oficial del año, que marcaría tendencia en todas las variantes cromáticas de la vida. Me llamó en ese momento la atención de cómo se construye todo en el ecosistema de mercado en el que estamos instalados malgré tout (a pesar de todo). Esta declaración internacional inundó de verde Greenery todo lo que se mueve en el mundo y se eligió de forma no inocente, atendiendo las palabras de presentación de Leatrice Eiseman, Directora Ejecutiva del Pantone Color Institute: “Greenery irrumpe con fuerza en 2017 y nos ofrece la confianza que anhelamos en el tumultuoso contexto social y político en el que vivimos. Al satisfacer nuestro deseo creciente por re-juvenecer, re-vitalizar y unir, Greenery simboliza la re-conexión que buscamos con la naturaleza, con nosotros mismos y con un sentido más amplio de nuestras vidas”. El prefijo “re” es el que verdaderamente marcaria la tendencia, poniendo color a nuestras vidas, la de todos y la de secreto. Según ellos, utilizando el plural mayestático, una re-volución de mercado en toda regla.

Creo que lo que estamos viviendo desde la perspectiva económica con la pandemia es una auténtica revolución para la economía y para los mercados internacionales. Ya nada va a ser igual y un ejemplo basta para comprender que todo ha cambiado ya. El Circo del Sol, uno de los mayores espectáculos del mundo, por el que reconozco que siento desde que era un niño una gran admiración y debilidad personal, está atravesando momentos muy difíciles a consecuencia del coronavirus. Ha sido un ejemplo de gran proyecto empresarial basado en la estrategia denominada del océano azul, frente al rojo de toda la vida, debido a su búsqueda incesante de nuevos nichos que respondieran a su sentido de espectáculo envuelto en calidad e innovación. He conocido hoy (2) su situación de casi bancarrota y me ha entristecido. Es cierto que el poderoso caballero don dinero, a través de grandes fondos de inversión, cambiaron hace años la filosofía del Circo del Sol, porque la magia de su creador Guy Laliberté se perdió en el momento que desapareció de su esfera decisoria. ¡No todo es economía, payasos de negro!, se podría gritar hoy, sabiendo que el gran secreto del circo siempre ha sido abrir el espectáculo con alegría, abordar el más difícil todavía, porque el espectáculo siempre debe continuar. He recordado que cuando era niño y pensaba como niño, se presentó una vez en el Circo Price de Madrid, tan querido para mí, un espectáculo de motos voladoras. El director de pista, con voz engolada, anunció el número ¡más difícil todavía!, con una frase memorable, porque unos artistas portugueses tenían que subir y bajar en vertical por un majestuoso cilindro metálico a gran velocidad, obviamente sin caerse: “en el ejercicio que van a ver ahora, la palabra “miedo” ha sido sustituida por intrepideeez…”, con una “e” prolongada hasta el infinito que sobrecogía a nuestras almas pequeñas. Es verdad, en la nueva economía del océano verde habrá que sustituir la palabra miedo por intrepidez.

La economía tiene que analizar cómo se define la estrategia del océano verde. Todo cambia en el nuevo orden mundial o nueva normalidad, que no es tal. Problemas de distancia, aforo, protección, prelaciones y expectativas personales y sociales, necesitarán estudiarse por las Universidades y Escuelas de Negocio de todo el mundo (incluido el Circo del Sol, obviamente), porque ya nada es lo mismo. Cambiando lo que haya que cambiar, siguen siendo muy válidas las palabras que justifican la declaración del color verde para el año 2017, que ahora se deben rescatar para declararlo color oficial de la vida después del maremoto del coronavirus: “[…] nos ofrece la confianza que anhelamos en el tumultuoso contexto social y político en el que vivimos. Al satisfacer nuestro deseo creciente por re-juvenecer, re-vitalizar y unir, [el color verde] Greenery simboliza la re-conexión que buscamos con la naturaleza, con nosotros mismos y con un sentido más amplio de nuestras vidas”. Podría ser una re-volución de mercado en toda regla, porque el gran espectáculo de vivir dignamente debe continuar.

(1) https://verne.elpais.com/verne/2020/04/27/mexico/1588010389_405576.html
(2) https://elpais.com/cultura/2020-05-30/circo-del-sol-del-esplendor-a-la-ruina-en-tan-solo-tres-meses.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.