Agosto 2020 / 8. Pasolini y Modugno o cuando no todo es volar 

Sevilla, 11/VIII/2020

Domenico Modugno no sólo cantó Volare, oh, oh, / cantare, oh, oh, oh, oh, envuelta en su melancolía característica, volviendo a nuestras casas casi todo los veranos. La verdad es que siempre me sorprendió la relación del cantautor italiano Domenico Modugno y Pier Paolo Pasolini, que muchas personas desconocen. Ocurrió con motivo de la letra de una canción, ¿Qué son las nubes?, que el cineasta italiano escribió y utilizó en la banda sonora de una de las seis historias de la película Capricho a la italiana (1968), que tenía el nombre de la canción, dirigida por Pasolini y cantada por Modugno, sirviendo de fondo a las escenas finales de su relato de apenas veinte minutos en las que Totó (en el papel de Yago) y Ninetto Davoli (en el de Otelo), dos actores muy apreciados por Pasolini, dan vida a los protagonistas de Otelo, el moro de Venecia, la excelente obra de Shakespeare, siendo arrojados finalmente a un basurero como títeres de la vida. Allí es donde Otelo se hace la gran pregunta, ¿Qué son las nubes? Antes, Modugno, conduciendo el camión que va a este basurero de la vida, canta la canción escrita por Pasolini, de la que entresaco unas estrofas shakesperianas, aunque suenan mejor en italiano:  “Al que roban que sonríe, roba algo al ladrón. Pero al que roban, cuando llora, se roba algo a sí mismo. Por eso os digo que sonreiré siempre y así nunca te perderé”. El estribillo nos daba claras señas de identidad de lo que la letra quería decirnos: “Todo mi loco amor por ti lo insufla el cielo, lo insufla el cielo. Es así”. El que está por encima de las nubes. Es así.

La película no fue bien vista en nuestro país, porque algunos de los directores de las seis historias, entre los que se encontraba Pasolini, eran “comunistas redomados”, a pesar de que el propio Pasolini filmara una de las mejores versiones de la vida de Jesús de Nazareth, El evangelio según San Mateo, que nunca se comprendió en su justo sentido, así como Teorema, con un hilo conductor apasionante: un visitante de una familia burguesa italiana que al final seduce a todos. La Iglesia, a través de la Oficina Católica Internacional del Cine (OCIC) la premió, confundida, porque asimiló el visitante al Espíritu Santo. Sin comentarios. Al poco tiempo, cuando comprendió su justo sentido, le retiró el premio, causando bastante tristeza a Pasolini que devolvió el premio que había recibido en 1964, también de la OCIC, por su película sobre el evangelio de San Mateo. El argumento de ¿Qué son las nubes? es de una actualidad apabullante porque trata sutilmente de la violencia de género en el contexto histórico de 1968, con una reinterpretación asombrosa de Otelo y la muerte de Desdémona. El público asistente asalta el escenario y se pone de lado de Desdémona y Casio, en un ataque frontal a Otelo y Yago, en sus artimañas para matar a Desdémona por celos, como cantaba Modugno, el basurero: “Estas palabras son solo palabras / Y nunca he oído que un corazón / un corazón roto / se cure. / El único y todo mi loco amor por ti lo insufla el cielo, lo insufla el cielo. Es así”.

Es importante resaltar también el fenómeno de la cuarta pared (aunque Pasolini lo represente todo en un local cerrado, aparentemente sin puertas), el público que interviene en el argumento, utilizando el director en los primeros planos de la película un cuadro de Velázquez, Las Meninas, en el que aparece el autorretrato del autor, como antesala de lo que allí va a ocurrir. Se plantea la dialéctica de un basurero y un títere, pero con un papel estelar para el público en general que presencia la representación de Otelo: “Cuando la platea inicia una rebelión subiéndose al escenario y alterando el curso de la historia (¿la Historia?) queda a cargo del asistente a la película la actitud a tomar. De la misma manera que Velázquez se incluía pintando dentro de los límites de su ya mencionado cuadro célebre, Pasolini se incluye dentro de su trabajo de corta duración dejando al descubierto no sólo cómo se construye una representación, sino también cómo ésta crea diversos tipos de espectadores. Acá éstos no son el Rey y la Reina, ausentes del campo y encarcelados en un reflejo, sino que pueden también constituirse como actores” (1). Todos podemos ser marionetas de la vida, sujetos a hilos que desconocemos, que nos mueven al antojo de otros y que nunca podemos romper.

¿Qué son las nubes? es algo mucho más profundo que una pregunta: “El movimiento popular destroza a Yago y a Otelo, pero Pasolini no olvida que son nada más que títeres que deben decir, so pena de ser dados de baja, un texto que no les pertenece. Y entonces les concede uno de esos maravillosos arrebatos líricos, de esas epifanías en las que es tan pródiga su filmografía. Ya arrojados por el sepulturero (el estercolero cantor) a un basural, desde allí, y sólo desde allí, desde su agonía, convertidos en hombres porque ya no sirven más para títeres, observan la naturaleza. El más joven dice: “Y eso ¿qué es?”. El más viejo le responde: “Aquellas son…son las nubes”. “¿Y qué son las nubes?”. “Quién sabe”. “¡Qué hermosas son! ¡Qué hermosas!”. “¡Dolorosa, maravillosa belleza de lo creado!”. La imagen congelada de las nubes recortándose en el cielo cierra el film”. Los títeres sólo han leído un argumento de Otelo pero no saben lo que quiere decir. Han pasado de largo por la vida.

A veces, la vida no nos permite tener altura de miras y valorar lo más próximo como la historia más maravillosa que nos puede ocurrir y que jamás será contada. O sí. El mensaje es claro: no sólo podemos volar y cantar, que también, sino que es necesario valorar siempre lo más próximo, que está muy cerca con todos sus valores pero que desconocemos. Como aquellos jóvenes de la famosa parábola de David Foster Wallace que recogió en un discurso que pronunció en 2005 en la ceremonia de graduación de los alumnos del Kenyon College (Ohio): “Van dos peces nadando por el mar y se encuentran con un pez más viejo que viene nadando en dirección contraria. El pez mayor los saluda y les dice, “Buenos días, chicos. ¿Qué tal está el agua?”. Los dos peces jóvenes siguen nadando y al cabo de un rato uno de ellos mira al otro y le pregunta, “¿Qué demonios es el agua?”. Hoy, la pregunta se ha referido escuetamente a otra maravilla de la vida, las nubes, que a veces nos impiden ver el cielo o lo que es lo mismo, ¿Qué demonios son las nubes?

(1) https://emiliotoibero.blogspot.com/2014/06/que-son-las-nubes-de-p-p-pasolini.html

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