Mediocracia o la tiranía de los mediocres

MEDIOCRACIA

Sevilla, 4/IX/2019

Hoy se publica en la editorial Turner un libro muy interesante, necesario, imprescindible, para conocer esta plaga del siglo XXI, Mediocracia. Cuando los mediocres toman el poder, es decir, el gobierno universal de todo lo que se mueve a nuestro alrededor, del que se apropian las personas mediocres, escrito por Alain Deneault, filósofo y escritor, profesor de Sociología en la Universidad de Québec y director del programa del Collège international de philosophie de París.

He leído un extracto de este libro en el diario El País, que recomiendo en todas y cada una de sus líneas: “El término mediocridad designa lo que está en la media, igual que superioridad e inferioridad designan lo que está por encima y por debajo. No existe la medidad. Pero la mediocridad no hace referencia a la media como abstracción, sino que es el estado medio real, y la mediocracia, por lo tanto, es el estado medio cuando se ha garantizado la autoridad. La mediocracia establece un orden en el que la media deja de ser una síntesis abstracta que nos permite entender el estado de las cosas y pasa a ser el estándar impuesto que estamos obligados a acatar. Y si reivindicamos nuestra libertad no servirá más que para demostrar lo eficiente que es el sistema”.

Aunque ya lo he escrito en diversas ocasiones en este cuaderno digital, me sigue preocupando mucho “[…] la situación actual del país y la mediocridad que nos invade en todos los ámbitos posibles, aquí, allá, acullá. He reflexionado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital sobre esta lacra social, porque constato que estamos instalados en el reino de la mediocridad. Por esta razón, no hay tiempo que perder y hay que desenmascarar a los mediocres con urgencia vital, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en todos los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son personas de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia”.

Mediocridad de mediocridades, (casi) todo es mediocridad. Casi todo es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres están haciendo de cada día su día, su mes, su año. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres! Es probable que los mediocres salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les puede hacer sombra. Si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en los que nos gobiernan. Cuando se instalan en nuestras vidas, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que un mediocre, además triste y tibio. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones.

 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Robinsonismo en tiempos modernos

ROBINSON CRUSOE

Sevilla, 1/IX/2019

En los últimos días leo con frecuencia que muchas personas recurren a la obra maestra de Daniel Defoe, Robinson Crusoe, para comprender sus vidas. Por esta razón, he recordado un poema de Jorge Luis Borges, Alexander Selkirk (1), que me dio la clave en un momento determinado de mi vida para comprender la dualidad de la experiencia íntima de Robinson Crusoe en una isla desierta muy desconocida, tentación que tenemos los seres humanos de buscarlas en determinados momentos cruciales de la existencia, aunque al volver a la dura realidad añoremos los momentos amables que pasamos allí, si es que alguna vez las visitamos: 

Sueño que el mar, el mar aquel, me encierra
y del sueño me salvan las campanas
de Dios, que santifican las mañanas
de estos íntimos campos de Inglaterra.

Cinco años padecí mirando eternas
cosas de soledad y de infinito,
que ahora son esa historia que repito,
ya como una obsesión, en las tabernas.

Dios me ha devuelto al mundo de los hombres,
a espejos, puertas, números y nombres,
y ya no soy aquel que eternamente

miraba el mar y su profunda estepa
¿y cómo haré para que ese otro sepa
que estoy aquí, salvado, entre mi gente?

La realidad diaria es que esta tentación tan humana, ante un mundo diseñado a veces por el enemigo, nos devuelve a la orilla de nuestras vidas personales e intransferibles, por mucho que nos agrade emular a Robinson Crusoe: “Lo cierto es que nunca se llega a una isla desierta sin también querer dejarla. Desde tierra firme, soñamos con partir, navegar más allá del horizonte, desembarcar allí donde no hay nadie y donde podremos reconstruir el mundo tal como se nos antoja, rigiendo despóticamente un pequeño universo. Pero una vez en la isla, una vez rodeado de frío, hambre, miedo, aburrimiento y desolación, lo único que pedimos es que nos saquen de allí. Por eso, cuando le preguntaron a G. K. Chesterton qué libro llevaría a una isla desierta, respondió: «Un manual de construcción de barcos» (2).

Voy a leer el libro de Defoe de nuevo, porque necesito retirarme a una isla desierta virtual por un tiempo, aunque lo que me preocupa de verdad, después de haber pasado tantos años de la primera lectura, es confesar que he vivido muchas aventuras que me han alejado de la Providencia y es mal asunto si leo con detalle reverencial el prefacio del autor del libro: “Si alguna vez el relato de las aventuras de un hombre ha sido digno de publicarse y de ser bien acogido por el público, el editor cree que este es el caso de esta historia. Lo portentoso de la vida de este hombre supera (eso cree) a todo lo dicho, siendo difícil hallar en otra vida mayor variedad. La historia está contada con modestia, con seriedad, y haciendo que los hechos sirvan de ejemplarización religiosa, que es como los hombres cuerdos los utilizan siempre; es decir, que sus fines son instruir a los demás con este ejemplo, y justificar y honrar la sabiduría de la Providencia, en todo género de circunstancias, dejando que estas se produzcan como quieran producirse. El editor cree que esta es una historia completamente real, y que no hay en ella ni sombra de invención; habrá, porque siempre tales cosas suscitan opiniones diversas, quien piense en lo aleccionador del relato, quién en lo ameno, quién en lo instructivo, pero todo conduce a lo mismo, y así es como, sin más cortesías para con el mundo, el editor cree, al publicar esta obra, prestar un gran servicio a quien la lea”.

Me queda el consuelo de llevarme otro libro a esta isla desierta virtual, El cuento de la isla desconocida, de Jose Saramago, porque un día ya lejano me dio la clave para estos tiempos difíciles y tan modernos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”

No voy solo, después de la lección aprendida de Antonio Machado: Converso con el hombre que siempre va conmigo / —quien habla solo espera hablar a Dios un día—; / mi soliloquio es plática con este buen amigo / que me enseñó el secreto de la filantropía. Hablaré, con más frecuencia que antes, con la persona de secreto que siempre va conmigo. Y caminaré en suelo firme con los zapatos coherentes que tanto aprecio.

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Alexander_Selkirk
(2) Defoe, Daniel, Vida y extraordinarias y portentosas aventuras de Robinson Crusoe, de York, navegante, 2015. Madrid: Siruela, p. 10.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

El Después de Brazos Abiertos (Open Arms)

OPEN ARMS

23/VIII/2019

Ya estamos en el Después que explicó espléndidamente Benedetti en un poema inédito publicado dos años después de su fallecimiento, El Después, formando parte de un conjunto de poemas seleccionados por el autor en los últimos años de su vida (1): “El Después nos espera / con las brasas y los brazos abiertos / ah pero mientras tanto / vemos pasar con su cadencia/ la muerte meridiana de los otros / los más queridos y los no queridos”.

En el Después de lo sucedido con la última singladura del Open Arms, vemos que con sus “Brazos Abiertos” ha expuesto ante el mundo, una vez más, la tragedia de la migración hacia Europa de miles de personas que huyen despavoridas de territorios donde la vida no vale nada. Ha dejado ver la errática política europea ante la migración y la falta de poder disuasorio y correctivo, no solo reactivo, para abordar situaciones como la del Open Arms donde la vida de muchas personas ha estado a la deriva durante 20 días sin solución alguna, como las marionetas que recibían golpes sin sentido en mi infancia del Retiro.

Falta una auténtica política europea para afrontar definitivamente el problema de la migración que se concentra en las orillas de Libia, entre otros territorios de muerte en vida, donde la mafia hace estragos a diario. Mientras no exista una acción comunitaria bien armada y en todos los frentes posibles, acción directa económica y social en los países de origen de los migrantes, acción conjunta y solidaria ante la acogida que se pueda producir en el tránsito hasta la solución final y legislación que respete ante todo los derechos humanos en todas y cada una de sus manifestaciones, siempre será necesario tener los “Brazos Abiertos”, un Open Arms de turno como símbolo de solidaridad que recoja del mar a personas que necesitan ser atendidas en su desesperación humana.

Necesito encontrarme, como Benedetti deseaba cuando ya era mayor. En el Después del Open Arms, mientras no se aborden los problemas migratorios de Europa en una Cumbre Especial y Urgente del Después, seguiremos viendo pasar con su cadencia la muerte meridiana de muchas personas en el Mediterráneo en un eterno Después: “¿y qué dirá el Después / después de todo? / tengo la impresión de que sus brazos / empiezan a cerrarse / y es ahora mi muerte meridiana / la que en silencio está diciendo ven / pero yo me hago el sordo”. Es lo que pasa cuando conjugamos el verbo “Callarse”, en silencios cómplices vergonzantes de un presente de indicativo muy triste: yo me callo, tú te callas, él se calla, nosotros nos callamos, vosotros os calláis, ellos se callan…

(1) Benedetti, Mario, Biografía para encontrarme, 2011. Madrid: Alfaguara.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Kati Horna, obrera del arte y fotógrafa anarquista en la guerra civil

KATI HORNA
Kati Horna en el estudio de József Pécsi en Budapest en un retrato atribuido a Robert Capa (1)

En 2014 escribí un post dedicado a la fotógrafa anarquista Kati Horna, como homenaje a su trayectoria vital en España, con su identidad como obrera del arte. Hoy, he conocido el magnífico descubrimiento que se ha llevado a cabo por una investigadora española, que se puede leer con detalle en el artículo publicado por el diario El País: La guerra perdida de Kati Horna. Se trata de la localización de «[…] en 48 cajas de madera que contenían los archivos de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT). El sindicato anarquista los sacó de Barcelona en abril de 1939 y tras un largo viaje —con paradas en París y en las ciudades inglesas de Harrogate y Oxford— llegaron en 1947 a su destino: el Instituto Internacional de Historia Social (IIHS), en Ámsterdam. En las cajas reposan más de 500 negativos tomados entre 1937 y 1938 por la fotógrafa, que llegó a España durante la Guerra Civil para ponerse a las órdenes del servicio de propaganda exterior de los anarquistas y anarcosindicalistas de la CNT y de la Federación Anarquista Ibérica (FAI). Se trata de un hallazgo extraordinario que completa la historia que cuentan los 250 negativos que Horna vendió por dos millones de pesetas en 1983 al Estado español y que se conservan en el Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca».

El hallazgo de más de más de 6.000 negativos de celuloide y más de 200 en placas de cristal en buen estado de conservación, permitirán conocer imágenes y relatos asociados a la vida cotidiana: «El hallazgo abre el encuadre de los años españoles de Horna, considerada hasta el momento como la retratista de retaguardia y de la cotidianidad femenina, cuyo icono es una mujer dando el pecho a su hijo, en la casa de la maternidad de Vélez Rubio (Almería). La foto fue la portada del número 12 de la revista anarquista Umbral e ilustraba un reportaje titulado La maternidad bajo el signo de la Revolución».

KATI HORNA

Precioso homenaje al silencio de mujeres, hombres, niños y niñas de España que estaban muy cerca del sinsentido de la guerra pero que tenían que seguir viviendo desde la retaguardia silenciosa.

Vuelvo a publicar mi artículo de 2014 porque planteaba en él que su obra fotográfica en la guerra civil estaba «dispersa o destruida», dado que no conocía dónde estaba la restante obra gráfica en España, una vez compradas a la autora 272 fotografías en 1983. Ahora se cierra el círculo con este hallazgo, un homenaje explícito a la memoria histórica de la guerra civil que tanto se quiere olvidar a cambio de nada, ni siquiera el respeto activo sobre lo que allí ocurrió.

Una obrera del arte: Kati Horna

La actitud permanente de aprender es la que nos posibilita conocer a personas extraordinarias, anónimas en la mayor parte de los casos, pero que han contribuido a mantener vivas las imágenes de este país en un momento muy doloroso, la guerra civil. Y la historia hay que conocerla, sobre todo para no volver a repetirla, como en este caso. Esta reflexión la hago al conocer la vida y obra de una mujer Kati Horna (Szilasbalhási, Hungría, 1912 / México, 2000), fotógrafa anarquista, de la que se recupera ahora su obra gráfica más significativa y se pone a disposición de quien quiera seguir aprendiendo de la trayectoria de personas que aportan vida, siendo solo eso, obreras de la vida. O del arte, como en este caso.

Esta fotógrafa “Difuminó el rastro de sus primeros trabajos durante años, se mostró esquiva o directamente contraria a la realización de exposiciones, entrevistas o publicaciones, renunció con firmeza al mercado y en general a cualquier actividad que tuviera que ver con la promoción de su obra. Por el contrario, afirmó con rotundidad a lo largo de toda su vida, que su oficio de fotógrafa era una misión, sus fotos un instrumento útil y ella misma una obrera del arte” (2).

La exposición retrospectiva que se ha inaugurado en París, en el Jeu de Paurne en colaboración con el Museo Amparo de Puebla (México), recoge por primera vez en Europa su itinerario personal a través de su obra gráfica: sus primeros pasos en Budapest, París (1933-1937), España y la guerra civil (1937-1939), París (1939) y México. También se ha editado un libro con bastantes fotografías suyas y artículos de Péter Baki, Jean-François Chevrier, Estrella de Diego, Norah Horma, Juan Manuel Bonet junto a los comisarios de la exposición, Ángeles Alonso Espinosa y José Antonio Rodríguez. España también ha aportado fotografías a la exposición del fondo existente en el Centro Documental de la Memoria Histórica, ubicado en Salamanca, que contiene las 272 fotografías referidas a la guerra civil que fueron compradas a la autora.

La historia archivística de estas fotografías realizadas en España, nos ha permitido saber que la mayor parte de su trabajo en el periodo 1937-1939 “se quedó en España al ser derrotada la República y probablemente esté disperso o destruido. Sin embargo, según declaraciones de la autora, logró llevar en su exilio una pequeña caja de hojalata con una selección de negativos tomados durante la contienda. Durante los cuarenta años siguientes no quiso hacer uso de ese material, por la convicción de que debía ser devuelto y utilizado por el pueblo español. El 12 de mayo de 1983, la serie fotográfica sobre la Guerra Civil, fue ofertada al Estado Español por la fotógrafa que residía entonces en México [se incorporó al Centro Documental de la Memoria Histórica el 7 de noviembre de 1983]. En 2002 se publicó el catálogo de las fotografías, realizado por Blanca Desantes Fernández”. Las fotografías “son un excelente reportaje de gran calidad artística sobre la contienda civil española durante los años 1937 y 1938, tanto en los frentes como en la retaguardia, especialmente de testimonios de la vida de la población civil durante la tragedia bélica. Son fotos poco conocidas pues quedaron fuera de los circuitos internacionales de distribución”.

Kati Horna colaboró en diversas revistas anarquistas como ‘Libre Studio’, ‘Mujeres Libres’, ‘Tierra y Libertad’, ‘Tiempos Nuevos’ y ‘Umbral’, de la que fue redactora gráfica y donde conoció a José Horna, su esposo, pintor español que también colaboró en la mencionada publicación.

Invito a contemplar diez fotografías extraordinarias de Kati Horna, de las cuales tres son del tiempo que dedicó a España, durante la guerra civil, extraídas del álbum que dedicó a este país, realizado por petición expresa del gobierno republicano entre 1937 y 1939, en una mezcla muy interesante de surrealismo y fotoreportaje.

Merece la pena verlas y agradecer que se mantenga viva la realidad de la España que nos heló el corazón y que ella retrató magistralmente, porque gracias a los trabajos de una obrera del arte hoy podemos seguir valorando mediante imágenes el sinsentido de una guerra que solo aportó dolor y sufrimiento.

Ella cumplió una misión, sus fotos son hoy un instrumento útil y ella misma nos aportó el hilo conductor de su vida, lejos de la realidad del mercado, siendo solo una obrera del arte, porque no le preocupó nunca hacer un agosto especial con su obra gráfica, es decir, no confundió tampoco valor y precio, en un proverbio especial que cantó Antonio Machado por esos campos de Dios como contemporáneo suyo en una de las dos Españas que ella conoció muy bien, a quien estoy seguro que le hubiera gustado hacerle un retrato para la posteridad democrática en un blanco y negro muy especial, tan serio él, utilizando solo gelatino-bromuro de plata seca.

Sevilla, 29/VIII/2014

(1) Martín, Alberto (2014, 28 de agosto). Un puzle en el tiempo y el espacio. El País (Babelia).
(2) Ibídem.

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El silencio clamoroso de Francisco ante el drama del Open Arms

EL PAPA CON REFUGIADOS

Sevilla, 21/VIII/2019

Si algo me ha llamado poderosamente la atención en el largo desarrollo del drama humano del Open Arms durante tres semanas, ha sido el silencio del Vaticano, de Francisco, más aún cuando todo el mundo ha escuchado las bravatas del Ministro del Interior de Italia, Matteo Salvini, en una frase que pasará a los anales de la infamia: “Somos buenos cristianos, pero no tontos”, para justificar el cierre de los puertos italianos para acoger a los migrantes del Open Arms. Es una vergüenza e indignidad católica, apostólica y romana, escuchar estas palabras y que nadie diga una sola palabra en el Vaticano, que Francisco guarde silencio.

Conozco bien el Vaticano por dentro, los eternos silencios cómplices a lo largo de los siglos, su actitud vergonzante durante muchos siglos de la humanidad, su célebre Patio San Dámaso. Me queda solo el consuelo de que coja de su biblioteca personal un libro precioso de Rafael Alberti, Roma, peligro para caminantes, y se detenga en la lectura de un poema que me emociona siempre al leerlo:

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?
Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Rafael Alberti, Basílica de San Pedro

He recordado hoy la visita oficial que las alcaldesas de Barcelona y Madrid, Ada Colau y Manuela Carmena, junto a Oscar Camps, fundador de la ONG Proactiva Open Arms, hicieron en el mes de febrero de este año al Papa en las dependencias del Vaticano: “Los tres mantuvieron una reunión con el subsecretario de la Sección de Migrantes y Refugiados del Dicasterio para la Promoción del Desarrollo Humano Integral del Vaticano, Fabio Baggio, y finalmente se encontraron con el Papa. «Le expuse la situación migratoria, cómo estamos nosotros con el bloqueo… [se refería a la retención del barco Open Arms en el puerto de Barcelona por problemas administrativos] Está muy informado y lo conoce de sobra. Luego le contamos cómo estamos intentando crear una red de ciudades y políticos humanistas, porque todavía los hay en Europa», explica Òscar Camps en conversación con Alfa y Omega”.

Creo que Francisco debe hablar al mundo con urgencia sobre lo ocurrido por razones de lesa humanidad y por solidaridad con las personas rescatadas en alta mar huyendo de tragedias espeluznantes, porque conoce muy bien el problema. Después, comprenderé siempre que desee como San Pedro de Alberti que el Señor haga un milagro y le deje bajar definitivamente al río de la vida, al Mediterráneo virtual o real, para volver a ser pescador de personas y rescatador en la alta mar de la vida, porque, al fin y al cabo, es lo suyo, como persona digna y fuera de los oropeles del Vaticano, Estado Imposible. Lo necesitamos, Papa Francisco.

Cuando escribo estas líneas, con la Plaza de San Pedro al fondo de mi memoria de secreto, solo queda un recurso para quien sabe esperar en el principio esperanza: avanzar por la Via della Concilliazione (calle de la conciliación), precioso nombre, real o virtual, buscando la solidaridad humana desesperadamente.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.elconfidencial.com/espana/2019-02-08/el-papa-se-reune-en-privado-con-colau-carmena-y-el-director-del-open-arms_1814394/

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Gustavo Dudamel: un cumplidor de utopías, un hacedor de imposibles

Sevilla, 20/VIII/2019

En un día en el que las noticias tristes y dolorosas sobre lo que le ocurre a miles o millones de seres humanos llenan las portadas de todos los medios de comunicación, leo un artículo precioso sobre Gustavo Dudamel, un director de orquesta venezolano de 38 años que me sorprende siempre por lo que aporta de bienestar a este loco mundo: “Gustavito se ponía a dirigir con un palito en la mano cada vez que su padre hacía girar los vinilos de Karajan, bucle premonitorio en la ejecutoria de quien se define a sí mismo como un cumplidor de utopías, un hacedor de imposibles. Dudamel pone como ejemplo el Coro de Manos Blancas. Niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música “porque la llevan dentro”. Una dimensión espiritual que redunda en la devoción de Gustavo a la Divina Pastora de Barquisimeto”.

No es la primera vez que escribo sobre él en este cuaderno digital. Lo sigo y casi persigo en su periplo mundial anual y sé que ha estado recientemente en este país, en el Festival de Perelada (Girona), en un proyecto musical y didáctico al que ha incorporado a su pareja actual, la actriz española María Valverde, presentando junto a la Mahler Chamber Orchestra (MCO) una versión de “El sueño de una noche de verano”, de Mendelssohn, en la que Valverde ha recitado pasajes de la obra de Shakespeare.

Recuerdo ahora una frase suya sobre la “perfección imperfecta” que pronunció unos días antes de dirigir el Concierto de Año Nuevo, en Viena, el 1 de enero de 2017, después de un ensayo de la Suite Escita, opus 20, de Serguéi Prokófiev, con la Filarmónica de Los Ángeles: “No se trata solamente del performance perfecto. Les estaba diciendo que quería una perfección imperfecta. El riesgo, aquel punto donde tú miras y da vértigo, donde tienes el control de todo y al mismo tiempo, no lo tienes. E inspirar a los demás. Porque, fíjate, tú técnicamente puedes conocerlo todo, pero si no inspiras al grupo no vas a hacer nada especial. Nadie quiere escuchar algo completamente limpio, perfecto, pero que no tenga ningún tipo de alma”.

El 5 de mayo de 2017 escribí de nuevo sobre este director de orquesta con motivo de la muerte por la represión venezolana de un miembro del Sistema Nacional de Orquestas de Venezuela, Armando Cañizales Carrillo, violinista de 17 años, que recibió un tiro en la cabeza, convirtiéndose en la víctima número 34 en aquellos días de represión en su país, escribiendo un mensaje en las redes sociales que dio la vuelta al mundo:

Mi vida entera la he dedicado a la música y al arte como forma de transformar las sociedades. Levanto mi voz en contra de la violencia y la represión. Nada puede justificar el derramamiento de sangre. Ya basta de desatender el justo clamor de un pueblo sofocado por una intolerable crisis. Históricamente el pueblo venezolano ha sido un pueblo luchador pero jamás violento.

Para que la democracia sea sana debe haber respeto y entendimiento verdadero. La democracia no puede estar construida a la medida de un gobierno particular porque dejaría de ser democracia. El ejercicio democrático implica escuchar la voz de la mayoría, como baluarte último de la verdad social. Ninguna ideología puede ir más allá del bien común. La política se debe hacer desde la consciencia y en el más absoluto respeto a la constitucionalidad, adaptándose a una sociedad joven que, como la venezolana, tiene el derecho a reinventarse y rehacerse en el sano e inobjetable contrapeso democrático.

Los venezolanos están desesperados por su derecho inalienable al bienestar y a la satisfacción de sus más básicas necesidades. Las únicas armas que se le puede entregar a un pueblo son las herramientas para forjar su porvenir: instrumentos musicales, pinceles, libros; en fin, los más altos valores del espíritu humano: el bien, la verdad y la belleza.

Hoy he recordado de nuevo el pasado de Dudamel por su compromiso social activo a través de la música, a través del Coro de Manos Blancas, “niños sordos y mudos de Venezuela que interpretan música “porque la llevan dentro”: “[…] integrado por 120 niñas, niños y jóvenes, quienes están distribuidos en las dos secciones que conforman el coro: la Vocal, dirigida por el profesor Luis Chinchilla, integrada por niños y jóvenes con déficit visual, cognitivo, impedimento motor, dificultades en el aprendizaje, autismo, así como también aquellos que no tienen ninguna discapacidad; y la Gestual, dirigida por la profesora María Inmaculada Velásquez, constituida por niños y adolescentes con déficit auditivo, a quienes a través del canto coral se les estimula la oralidad”.

Los escucho con emoción y con atención reverencial. Necesitamos estos estímulos humanos para comprender la maravilla de la creación del ser humano. A pesar de todo. Es la única razón que tengo hoy para compartir este ejemplo precioso de dignidad humana en un mundo que diseñan muchas veces nuestros enemigos, insensibles al dolor ajeno, mientras que otras personas, entre las que me encuentro, estamos interesados en cumplir utopías y hacer cosas imposibles trabajando siempre en la utilidad de lo mal llamado “inútil”. Lo dijo hace ya muchos años Antonio Machado. “Todo necio confunde siempre valor y precio”.

 

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HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE / 5. El ejemplo de una paloma equivocada

Sevilla, 19/VIII/2019

Facebook me ha recordado hoy que hace exactamente cinco años publiqué por primera vez el post que llevaba este título, que volví a hacerlo en formato podcast el verano pasado. Sigo pensando lo mismo que en ambas fechas porque estos son mis principios y no tengo otros. De nuevo, comparto estas palabras porque siguen teniendo actualidad plena. La situación del Open Arms frente a la costa de Lampedusa lo demuestra, en el dilema eterno de la equivocación de la paloma de Alberti y su significado para las personas dignas que lo quieran entender, porque hay que «buscar los roles que nos corresponden y ser consecuentes con nuestra persona de secreto, pero sin renunciar a lo que cada uno tiene que hacer en la vida, para no equivocarnos. Es probable que si crecemos en valores, el mar seguirá siendo mar y la noche…, noche, aunque a veces tengamos que dormir en orillas que no nos corresponden, porque otros se han ido por las ramas».

PODCAST 13: HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE / 5. El ejemplo de una paloma equivocada

Se equivocó la paloma.
Se equivocaba.

Por ir al norte, fue al sur.
Creyó que el trigo era agua.
Se equivocaba.

Creyó que el mar era el cielo,
que la noche la mañana.
Se equivocaba.

Que las estrellas, rocío;
que la calor, la nevada.
Se equivocaba.

Que tu falda era tu blusa;
que tu corazón, su casa.
Se equivocaba.

(Ella se durmió en la orilla.
Tú, en la cumbre de una rama).

Rafael Alberti, La paloma. Entre el clavel y la espada (1941)

Acabo de leer las noticias del día y he recordado este maravilloso poema de Rafael Alberti, Se equivocó la paloma, en una interpretación para hoy mismo. Lo que ocurre a diario muestra un mundo en permanente confusión, aquí y allá, con daños y duelos diferentes, pero siempre con los interrogantes de una paloma confundida. Para personas que muchas veces pensamos que nos hemos equivocado de siglo al nacer e intentar vivir en otro mundo posible, no el del nunca jamás de Peter Pan, volver a leer pausadamente el poema de Alberti y escuchar la versión tan querida para mí de Serrat, sobre la primitiva del compositor argentino Carlos Guastavino, nos llena de interrogantes positivos que debemos despejar.

Por ejemplo, buscar los roles que nos corresponden y ser consecuentes con nuestra persona de secreto, pero sin renunciar a lo que cada uno tiene que hacer en la vida, para no equivocarnos. Es probable que si crecemos en valores, el mar seguirá siendo mar y la noche…, noche, aunque a veces tengamos que dormir en orillas que no nos corresponden, porque otros se han ido por las ramas.

El problema radica en que estamos viviendo momentos muy difíciles para hacer distinciones tan finas y al final…, mucha gente cree que todos somos iguales. Pero no es así. Todavía hay personas que son capaces de hacer reflexiones como las de Alberti y componer partituras para despejar esa confusión tan vigente hoy.

Es probable que haya palomas que ya no se equivocan, porque han aprendido de sus propios errores. Son las que vuelan alto y son capaces de estar por encima de lo que ocurre a los seres humanos. A cada uno lo suyo, aunque creo que todos estamos convencidos de que las palomas son el símbolo de la paz para las personas de bien, que somos multitud a pesar de que algunos se encarguen de ignorarlo. Aunque a veces se equivoquen y confundan -desgraciadamente para Andalucía- el sur con el norte, tan frío él.

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La Liga Santander, donde la cuestión es ser y ser percibido

LIGA SANTANDER 2019

Sevilla, 16/VIII/2019

Siempre que comienza la Liga me acuerdo de Jorge Luis Borges, porque nombrarle el fútbol era sacarle inmediatamente de sus casillas: «La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible». No llego a ese extremo de juicio, pero tengo que reconocer que el fútbol no me apasiona, aunque me asombra el seguimiento que tiene por millones de personas y el dinero que mueve, con frases de asombro vinculadas casi siempre a las cifras astronómicas derivadas de la compraventa de jugadores en los mejores mercados del mundo. Asistimos estupefactos al baile de miles de millones de euros o dólares, pero la nave felliniana, alocada, sigue surcando los mares procelosos del poderoso caballero don dinero.

CRONICAS HONORIO BUSTOS DOMECQ

Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares escribieron en 1967 un cuento con un título críptico, Esse est percipi (Ser es ser percibido, en Crónicas de Honorio Bustos Domecq), pero evidente en nuestros tiempos modernos y digitales, por supuesto. He vuelto a leer un fragmento del mismo, ahora que comienza la Liga, Santander, ¡ojo al apellido!…, hoy concretamente, en la que siento que no verla mediante mi presencia real o virtual me sitúa fuera del mundo, porque solo cuento como espectador ignorante. Ya lo decía Hans Magnus Enzesberger, cuando hablaba de la ciudadanía «ignorante y molesta», al referirse a las personas alejadas de las tecnologías de la información y comunicación, que no es mi caso, aunque a partir de hoy entro -a juicio de muchas personas- en el colectivo de ovejas descarriadas de lo que está pasando y están viendo a través del fútbol: ¡lo que me estoy perdiendo!:

[…] -Señor, ¿quién inventó las cosas? -atiné a preguntar.

-Nadie lo sabe. Tanto valdría pesquisar a quién se le ocurrieron primero las inauguraciones de escuelas y las visitas fastuosas de testas coronadas. Son cosas que no existen fuera de los estudios de grabación y de las redacciones. Convénzase, Domecq, la publicidad masiva es la contramarca de los tiempos modernos.

– ¿Y la conquista del espacio? -gemí.

-Es un programa foráneo, una coproducción yanqui-soviética. Un laudable adelanto, no lo neguemos, del espectáculo cientificista.

– Presidente, usted me mete miedo -mascullé, sin respetar la vía jerárquica-. ¿Entonces en el mundo no pasa nada?

– Muy poco -contestó con su flema inglesa-. Lo que yo no capto es su miedo. El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone.

– ¿Y si se rompe la ilusión? -dije con un hilo de voz.

-Qué se va a romper -me tranquilizó. Por si acaso, seré una tumba -le prometí-. Lo juro por mi adhesión personal, por mi lealtad al equipo, por usted, por Limardo, por Renovales.

-Diga lo que se le dé la gana, nadie le va a creer. […]

A los que no nos gusta el fútbol nos amenaza la soledad humana y digital durante la temporada futbolística. Por ejemplo, tengo que estar atento durante la semana, a partir de hoy mismo, a qué partido se juega en Sevilla capital para poder moverme de forma lógica por los alrededores de los estadios de fútbol, porque el furor de equipo me sobrecoge durante horas en todas y cada una de sus manifestaciones. También, a la programación del fútbol en las televisiones públicas y privadas, porque las parrillas están al servicio del deporte denominado «rey». El problema es que necesitamos recuperar el sentido exacto del título del cuento de Borges y Bioy Casares: necesitamos ser percibidos en casa, en el trabajo, en la calle, más allá del fútbol. Necesitamos ser percibidos para ser alguien o alguno, que tanto da.

En la Liga que acecha en pocas horas, porque si no la veo no seré nadie (a pesar de los esfuerzos de Movistar, Orange y Mediaset), tomo conciencia de las palabras de Borges-Bioy: “El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone”. Porque, agrega: “No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Es verdad, con una diferencia: ser persona humana o digital es ser percibido (en el Mundo o en Internet) y tomar conciencia de ello ¡Qué dilema ante la Liga Santander que acecha desesperadamente, con la División Acorazada Mediática «Guzmán el Bueno»!, que avanza inexorablemente, sin rubor alguno.

 

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

El azul del sueño, de los pájaros, de los cuentos, del amor, del cielo…

Sevilla, 15/VIII/2019

He visitado recientemente la exposición de Caixaforum, en Sevilla, que lleva por título Azul: el color del Modernismo, con una presencia real de la obra de Rubén Darío que “desde tierras americanas, se inspiraba en la poesía francesa para escribir, en 1888, el libro Azul…, de influencia decisiva en los modernistas. En esta obra describe el azul como “el color del sueño, el color del arte, un color helénico y homérico, color oceánico y del firmamento” (1). Se exponen 72 obras procedentes del Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) y de los Museos de Arte e Historia de Ginebra (Suiza), el Thyssen de Madrid, el Palacio Real de El Pardo o de las colecciones de BBVA, Banco Sabadell o la propia Caixa con su fondo de Anglada Camarasa.

La exposición es muy interesante por su hilo conductor, que se presenta en sus propias palabras: “El color azul define el carácter espiritual y estético del arte de entre siglos, representa un vínculo poético entre los fenómenos de la naturaleza y los estados anímicos. Las obras modernistas se llenan de paisajes crepusculares, de cielos a medianoche, de parajes montañosos, de playas y de mares, pero también de escenas cotidianas y de retratos que emplean una gran variedad de azules para manifestar el misterio o el subconsciente”.

EL CUENTO AZUL

Lo he comprendido bien en el detalle de una obra que me ha llamado poderosamente la atención: El cuento azul, de Josep María Tamburini i Dalmau, una obra que se conserva por Patrimonio Nacional en el Palacio Real de El Pardo en Madrid y que obtuvo en la exposición de Barcelona de 1898 el Premio extraordinario de la Reina Regente. He recogido tres fragmentos del cuadro y paso tiempo indefinido contemplando los rostros de los tres personajes de la obra. Precioso relato pictórico para dejar volar los pájaros azules que tenemos a veces en la cabeza. En síntesis, cómo se transmite un cuento, cómo se percibe y cómo se interpreta con sentimientos y emociones. La expresión de la niña es bellísima, inquietante y evocadora.

EL CUENTO AZUL1

Pero donde he creído entrever el poder del color azul en la mente humana ha sido en la nueva lectura del cuento El pájaro azul, de Rubén Darío, que reproduzco a continuación, para dejar volar la mente y comprender bien la santa locura del amor azul, que también existe y que permeabiliza la exposición. Es una interesante lectura para el ferragosto español.

EL PÁJARO AZUL, Rubén Darío

París es teatro divertido y terrible. Entre los concursantes al café Plombier, buenos y decididos muchachos -pintores, escultores, escritores, poetas; sí, ¡todos buscando el viejo laurel verde!-, ninguno más querido que aquel pobre Garcín, triste casi siempre, buen bebedor de ajenjo, soñador que nunca se emborrachaba, y, como bohemio intachable, bravo improvisador.

En el cuartucho destartalado de nuestras alegres reuniones, guardaba el yeso de las paredes, entre los esbozos y rasgos de futuros Clays, versos, estrofas enteras escritas en la letra echada y gruesa de nuestro amado pájaro azul.

El pájaro azul era el pobre Garcín. ¿No sabéis por qué se llamaba así? Nosotros le bautizamos con ese nombre.

Ello no fue un simple capricho. Aquel excelente muchacho tenía el vino triste. Cuando le preguntábamos por qué cuando todos reíamos como insensatos o como chicuelos, él arrugaba el ceño y miraba fijamente el cielo raso, nos respondía sonriendo con cierta amargura.

-Camaradas: habéis de saber que tengo un pájaro azul en el cerebro, por consiguiente…

Sucedía también que gustaba de ir a las campiñas nuevas, al entrar la primavera. El aire del bosque hacía bien a sus pulmones, según nos decía el poeta.

De sus excursiones solía traer ramos de violetas y gruesos cuadernillos de madrigales, escritos al ruido de las hojas y bajo el ancho cielo sin nubes. Las violetas eran para Nini, su vecina, una muchacha fresca y rosada que tenía los ojos muy azules.

Los versos eran para nosotros. Nosotros los leíamos y los aplaudíamos. Todos teníamos una alabanza para Garcín. Era un ingenuo que debía brillar. El tiempo vendría. Oh, el pájaro azul volaría muy alto. ¡Bravo!, ¡bien! ¡Eh, mozo, más ajenjo!

Principios de Garcín:

De las flores, las lindas campánulas.

Entre las piedras preciosas, el zafiro.

De las inmensidades, el cielo y el amor: es decir,

las pupilas de Nini.

Y repetía el poeta: “Creo que siempre es preferible la neurosis a la imbecilidad”.

***

A veces Garcín estaba más triste que de costumbre.

Andaba por los bulevares; veía pasar indiferente los lujosos carruajes, los elegantes, las hermosas mujeres. Frente al escaparate de un joyero sonreía; pero cuando pasaba cerca de un almacén de libros, se llegaba a las vidrieras, husmeaba, y al ver las lujosas ediciones, se declaraba decididamente envidioso, arrugaba la frente, para desahogarse volvía el rostro hacia el cielo y suspiraba. Corría al café en busca de nosotros, conmovido, exaltado, casi llorando, pedía un vaso de ajenjo y nos decía:

-Sí, dentro de la jaula de mi cerebro está preso un pájaro azul que quiere su libertad…

***

Hubo algunos que llegaron a creer en un descalabro de razón.

Un alienista a quien se le dio noticias de lo que pasaba, calificó el caso como una monomanía especial. Sus estudios patológicos no dejaban lugar a duda.

Decididamente, el desgraciado Garcín estaba loco.

Un día recibió de su padre, un viejo provinciano de Normandía, comerciante en trapos, una carta que decía lo siguiente, poco más o menos:

“Sé tus locuras en París. Mientras permanezcas de ese modo, no tendrás de mí un solo sou. Ven a llevar los libros de mi almacén, y cuando hayas quemado, gandul, tus manuscritos de tonterías, tendrás mi dinero.”

Esta carta se leyó en el Café Plombier.

-¿Y te irás?

-¿No te irás?

-¿Aceptas?

-¿Desdeñas?

¡Bravo Garcín! Rompió la carta y soltando el trapo a la vena, improvisó unas cuantas estrofas, que acababan, si mal no recuerdo:

¡Sí, seré siempre un gandul,
lo cual aplaudo y celebro,
mientras sea mi cerebro
jaula del pájaro azul!

Desde entonces Garcín cambió de carácter. Se volvió charlador, se dio un baño de alegría, compró levita nueva, y comenzó un poema en tercetos titulados, pues es claro: El pájaro azul.

Cada noche se leía en nuestra tertulia algo nuevo de la obra. Aquello era excelente, sublime, disparatado.

Allí había un cielo muy hermoso, una campiña muy fresca, países brotados como por la magia del pincel de Corot, rostros de niños asomados entre flores; los ojos de Nini húmedos y grandes; y por añadidura, el buen Dios que envía volando, volando, sobre todo aquello, un pájaro azul que sin saber cómo ni cuándo anida dentro del cerebro del poeta, en donde queda aprisionado. Cuando el pájaro canta, se hacen versos alegres y rosados. Cuando el pájaro quiere volar abre las alas y se da contra las paredes del cráneo, se alzan los ojos al cielo, se arruga la frente y se bebe ajenjo con poca agua, fumando además, por remate, un cigarrillo de papel.

He ahí el poema.

Una noche llegó Garcín riendo mucho y, sin embargo, muy triste.

***

La bella vecina había sido conducida al cementerio.

-¡Una noticia! ¡una noticia! Canto último de mi poema. Nini ha muerto. Viene la primavera y Nini se va. Ahorro de violetas para la campiña. Ahora falta el epílogo del poema. Los editores no se dignan siquiera leer mis versos, vosotros muy pronto tendréis que dispersaros. Ley del tiempo. El epílogo debe titularse así: “De cómo el pájaro azul alza el vuelo al cielo azul”.

***

¡Plena primavera! Los árboles florecidos, las nubes rosadas en el alba y pálidas por la tarde; ¡el aire suave que mueve las hojas y hace aletear las cintas de los sombreros de paja con especial ruido! Garcín no ha ido al campo.

Hele ahí, viene con traje nuevo, a nuestro amado Café Plombier, pálido, con una sonrisa triste.

-Amigos míos, ¡un abrazo! Abrazadme todos, así, fuerte; decidme adios, con todo el corazón, con toda el alma… El pájaro azul vuela.

Y el pobre Garcín lloró, nos estrechó, nos apretó las manos con todas sus fuerzas y se fue.

Todos dijimos: Garcín, el hijo pródigo, busca a su padre, el viejo normando. Musas, adios, adiós, Gracias. ¡Nuestro poeta se decide a medir trapos! ¡Eh! ¡Una copa por Garcín!

***

Pálidos, asustados, entristecidos, al día siguiente, todos los parroquianos del Café Plombier que metíamos tanta bulla en aquel cuartucho destartalado nos hallábamos en la habitación de Garcín. Él estaba en su lecho, sobre las sábanas ensangrentadas, con el cráneo roto de un balazo. Sobre la almohada había fragmentos de masa cerebral. ¡Qué horrible!

Cuando, repuestos de la primera impresión, pudimos llorar ante el cadáver de nuestro amigo, encontramos que tenía consigo el famoso poema. En la última página había escritas estas palabras: Hoy, en plena primavera, dejó abierta la puerta de la jaula al pobre pájaro azul.

¡Ay, Garcín, cuántos llevan en el cerebro tu misma enfermedad!

***

Salí de la exposición con el firme compromiso de escribir sobre esta experiencia de los sentidos, pensando en los tres personajes del cuento azul de Tamburini y en el pájaro azul de Rubén Darío, para comprender mejor el Modernismo en su azul complejo, tan actual, tan vivo. El azul del sueño, de los pájaros, de los océanos, del amor, del cielo.

Como en el final de los mejores relatos, así lo he vivido y así lo cuento.

 
(1) https://caixaforum.es/es/sevilla/fichaexposicion?entryId=876368

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

De Palma del Río (Córdoba) y Macharaviaya (Málaga) a Silicon Valley (California)

DESCUBRIDORES DE CALIFORNIA

Sevilla, 13/VIII/2019

No sé si en los anales históricos se ha hablado alguna vez de unos acontecimientos históricos que les voy a contar, como testigos de primer orden del mundo digital en el que estamos instalados, para hacer justicia con unos sucesos que personalmente desconocía en mi formación digital y que deben ser reconocidos como relevantes en la historia de España. Se trata, en primer lugar, de un personaje nacido en Macharaviaya (Málaga), D. José de Gálvez y Gallardo, cuya biografía de detalla en el portal web del Ayuntamiento de esta pequeña localidad de la Axarquía y que recojo en sus palabras exactas: “Don José de Gálvez (1729-1787) fue un afamado abogado que, de alcalde de Casa y Corte, pasó a ser Visitador General de la Nueva España y Ministro del Consejo de Indias. Su actividad honda y reformista se desarrolla en dos escenarios: en México como Visitador y en España como Ministro de Estado del Despacho Universal. A la Nueva España fue con amplias facultades, con objetivos muy concretos, especialmente tocante a la real hacienda. Saneó las arcas públicas, combatió el fraude y el contrabando, corrigió los fallos de las aduanas de Veracruz y Acapulco, estancó el tabaco, e impuso nuevos impuestos aumentando notablemente las rentas reales. Otro aspecto de su misión se centró en el ejército y las defensas. Organizó a la tropa y promovió la creación en el norte de presidios y la nueva demarcación de la Comandancia General de las Provincias Internas”.

Una de las misiones más importantes que desarrolló fue “el Plan para la erección del gobierno y Comandancia General que comprende la península de California y provincias de Sinaloa, Sonora y Nueva Vizcaya (1768), cuya principal medida (la comandancia general) fue puesta en marcha tras su elección como Ministro de Indias. El resultado más trascendental de esta expedición de Gálvez fue la organización de la Santa Expedición, enviada a San Diego y a Monterrey para frenar los avances rusos en el Pacífico Norte. Organizada con dos barcos, al mando de los capitanes Juan Pérez y Miguel del Pino, y de dos partidas terrestres, bajo el mando del gobernador Gaspar de Portolá y Junípero Serra, los expedicionarios llegaron a San Diego en 1769, e iniciaron la colonización de la Alta California. Los preparativos de la jornada marítima se realizaron en el puerto de San Blas de Nayarit, fundado por José de Gálvez en el transcurso de su visita al Noroeste» (1).

A él se debe la consolidación del descubrimiento de California, aunque ya se conocía los antecedentes de estas acciones, dos siglos antes, a través del marino y explorador Juan Rodríguez Cabrillo (¿1498-1500?, andaluz también nacido en la Villa de Palma, hoy ciudad de Palma del Río, Reino de Córdoba en la antigua Castilla, fallecido frente a la costa del sur de California el 3 de enero de 1543. Realizó una de las primeras expediciones europeas de la costa oeste de América del Norte al servicio de la Corona Española, navegando cerca de la costa del actual estado de California: “El 28 de septiembre de 1542, Cabrillo encuentra un «puerto muy bueno y seguro»: acaba de descubrir la Bahía de San Diego, a la que nombra San Miguel en honor al santo del día. Seis días después continúa su viaje de exploración en aguas desconocidas para los europeos. El 6 de octubre está en San Pedro (Puerto de Los Ángeles) y el 9 en Santa Mónica; ambas poblaciones forman hoy día parte de la Ciudad metropolitana de Los Ángeles”.

Estas expediciones son bastante desconocidas en la historia de nuestro país y en el ámbito de la llamada conquista de América, con sus claroscuros históricos. Me ha sorprendido conocer esta realidad con detalle y he pensado inmediatamente en el recorrido que estas acciones españolas han supuesto en el desarrollado y floreciente mundo digital. Es justo reconocer hoy que la acción descubridora llevada adelante por dos andaluces, Juan Rodríguez Cabrillo y José de Gálvez y Gallardo, en dos periodos diferentes del descubrimiento de California, han permitido que podamos compartir hoy los grandes avances científicos en sistemas y tecnologías de la información y comunicación, que tanto aportan al bienestar humano. Silicon Valley es una muestra de ello. Las consultas que se están efectuando hoy a través de Google, empresa situada en Mountain View, Wikipedia en San Francisco o mediante la utilización de la tecnología de Apple, radicada en Cupertino, todas con sede central en California, atestiguan este reconocimiento histórico hacia dos andaluces que merecen ser recordados a través de la memoria histórica en sus viajes descubridores hacia un lugar de transcendental importancia para el mundo digital actual.

(1) Texto extraído de la fuente siguiente: http://mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=galvez-y-gallardo-jose-de

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.