“Todo vale” es un principio que caracteriza a los mediocres

Sevilla, 25/XI/2021

Estamos asistiendo a un espectáculo continuo en los medios de comunicación social, a un programa subliminal del “todo vale”, no inocente, como reflejo de lo que está pasando en la sociedad, caiga quien caiga o cueste lo que cueste incluso en términos éticos. Ya no estamos para muchas contemplaciones filosóficas del tipo que formularon sobre esta frase hace ya algunos años, Paul Feyerabend o Karl Popper, por elegir algunos exponentes claros de esta teoría, incluso si me perdonan esta elección, en la afirmación inconmensurable de Groucho Marx cuando afirmaba que “Estos son mis principios: si no le gustan tengo otros”.

Un ejemplo claro lo tenemos en determinadas televisiones de este país, donde el problema del “todo vale” radica en que hemos elevado al santoral digital, una palabra inglesa, el rating o audiencia, donde sumar y aumentar dígitos es el Santo Grial de los medios de comunicación y, sobre todo, de las televisiones por lo que significa en ingresos por publicidad, caiga quien caiga y cueste lo que cueste en términos éticos. Recuerdo en este sentido que José Saramago pronunció una conferencia el 10 de julio de 2006, en Potes (Cantabria), en el marco de un seminario sobre “El júbilo del aprendizaje: Beatos y bibliófilos en la pedagogía de la imagen”, organizado por la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, en la que expresó su concepción del mundo de la imagen en la sociedad actual, donde ahora se vive “una especie de culto a la imagen como un valor en sí mismo” y donde la televisión hace una utilización “totalmente gratuita” de esas imágenes, “echando a la cara” de quien mira la pantalla una tras otra sin otro resultado que el aturdimiento.  En ese acto, Saramago comentó que ahora existe una “santa venerada en los altares de todo el mundo”, que es la “santa audiencia (rating)”, en cuyo nombre se cometen muchos crímenes contra la razón honesta y verdadera, la sensibilidad y el buen gusto, con el aplauso además de las propias víctimas, porque “el sistema ha convertido a las víctimas en cómplices y eso pasa todos los días”, subrayó Saramago, quien considera que los ciudadanos deberían exigir que se les respetase, sobre todo a los medios y también el poder político correspondiente, utilizando el medio por excelencia, la palabra. El problema se radicaliza cuando se funden palabra e imagen con el mismo sentido espurio, cuando cabe la posibilidad ética de que imagen y palabra se conviertan en aliados en el territorio del conocimiento, que también es una palabra pero que según él “está diciendo algo”. Salvando lo que haya que salvar, estas palabras se pueden aplicar a casi todo lo que se mueve en este mundo al revés.

¿Saben quienes son las grandes protagonistas del “todo vale” en el plató del gran teatro del mundo? Las personas mediocres que están muy cerca de cada uno de nosotros y que difunden este principio como si fuera el bálsamo de Fierabrás para tiempos modernos, porque se erigen en detentadores de esta falacia engañosa del todo vale, neutralizando y destruyendo mediante silencios cómplices a posibles competidores de la dignidad ética. La mediocridad centrada en el discurso de la ignorancia elevada a categoría suprema y omnisciente me sigue preocupando mucho y cada día que pasa y vemos lo que nos rodea, más todavía por la situación actual del país y la mediocridad que nos invade en todos los ámbitos posibles, aquí, allá, acullá. He reflexionado en diferentes ocasiones en este cuaderno digital sobre esta lacra social, porque constato que estamos instalados en el reino de la mediocridad. Por esta razón, no hay tiempo que perder y hay que desenmascarar a los mediocres con urgencia vital, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey del “todo vale”. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en todos los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son personas de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia.

Lo repito hoy hasta la saciedad: mediocridad de mediocridades, (casi) todo es mediocridad. Casi todo es de calidad media, tirando a malo, como nos enseña nuestro Diccionario de la Lengua, pero está de moda. Lo digo una y mil veces: los mediocres están haciendo de cada día su día, su mes, su año, de forma silenciosa. Al igual que Diógenes de Sínope, tendremos que coger una linterna ética y gritar a los cuatro vientos ¡buscamos personas dignas y honestas, no mediocres! Es probable que los mediocres salgan huyendo porque no soportan dignidad alguna que les puede hacer sombra, si es que alguna vez tuvieron cuerpo presente de altura de miras, que no es el caso. Ni de los que los eligen para puestos claves en la sociedad. ¿Qué quiere decir esto? Que entre tibios, mediocres y tristes anda el juego mundial de dirigir la vida a todos los niveles, nuestro país incluido, con especial afectación en determinados partidos que nos representan. Cuando los mediocres se instalan en nuestras vidas, en nuestra política o en nuestro trabajo diario, hay que salir corriendo porque no hay nada peor que una persona mediocre con poder equivocado, además triste y tibia, sin dignidad alguna. Se erigen en reyes del “todo vale”, porque así tienen gregarios que nunca discuten nada. Pero es necesario estar orientados y correr hacia alguna parte, hacia la dignidad en todas y cada una de sus posibles manifestaciones. Es la mejor forma de luchar contra la lacra social de la mediocridad y sus indignos representantes, porque intentan invadirnos por tierra, mar y aire, sin compasión alguna. Cada vez tenemos menos tiempo para descubrirlos, aunar voluntades para ocupar su sitio y, de forma celular, boca a boca, recuperar tejido crítico social para crear nuevos liderazgos en nuestro país, tan dañado en la actualidad y que tanto los necesita.

Me rebelo contra este tipo de manipulaciones torticeras bajo el subterfugio del “todo vale”. Me pasa igual cuando se utilizan de forma espuria canciones emblemáticas para una parte de la sociedad que lucha todos los días por la democracia y al final acaba adulterándose todo por el famoso “todo vale” para garantizar la “santa audiencia”. Así lo escribí en 2019 en relación con dos canciones que forman parte de la banda sonora de las democracias mundiales: Bella Ciao y El pueblo unido, jamás será vencido. Mi generación puso mucho empeño en cambiar las cosas para que cambiaran de verdad y pudiéramos vivir en democracia. Muchos decidimos comprometernos en la búsqueda de futuro marcado por el bienestar común, propiciado por la aprobación de la Constitución en 1978 y por las llamadas políticas de izquierdas a partir de 1982, con la entrada triunfal del partido socialista en el Gobierno de nuestro país. En la banda sonora de cualquier persona de izquierda suenan estas canciones de una forma especial. Si escribo hoy estas líneas es debido a la utilización torticera actual de estas canciones o de la imagen de líderes intelectuales, sus letras y su música. Por una parte, por el mercado puro y duro, que las incluye como banda sonora de películas o música para escuchar a cualquier precio o, por otra, por partidos políticos que entonan estribillos tergiversados del tipo “la derecha unida jamás será vencida”, descontextualizándolas de su auténtico sentido primigenio.

Fundamentalmente, porque todo no vale y porque tengo unos principios que, si no gustan, lo siento: no tengo otros. A los reyes y a las reinas del “todo vale”, mediocres por definición, los definió de forma magistral Jorge Wagensberg, en un aforismo que no olvido, pero que reconozco que me da miedo: “lo mediocre es peor que lo bueno, pero también es peor que lo malo, porque la mediocridad no es un grado que pueda mejorar o empeorar, es una actitud. Todo mediocre cree haber descubierto lo que es poder: poder es poder hacer sufrir”: a los demás, a un país, a la audiencia, a la familia, a los compañeros y compañeras del trabajo, a cualquiera que se acerca a sus vidas del “todo vale”.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://blogs.elespectador.com/actualidad/bike-the-way/semaforos-en-bicicleta-parar-o-seguir

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada. 

El alma vacía, en un mundo vacío y hueco

Albert György, Melancolía, 2012

Sevilla, 24/XI/2021

… nos están enfermando el alma y nos están dejando sin casa: aquella casa que el mundo quiso ser cuando todavía no era

Eduardo Galeano, en Patras arriba. La escuela del mundo al revés

En los primeros días de la creación, supe hace ya muchos años que la tierra estaba “hueca y vacía”. La verdad es que pasaron casi desapercibidas en mi vida estas dos realidades, pero en este tiempo de controversia permanente, son dos palabras que vuelven a tener una importancia transcendental. En aquél relato mágico del Génesis, la deidad correspondiente solucionó el problema de la oquedad y el vacío creando lo que le pareció “muy bueno”, el ser humano, a diferencia de los cielos y tierra, por ejemplo, que sólo eran creaciones “buenas”. Ese adverbio puso al ser humano en un sitio especial y así lo han contado durante miles de años los abuelos a sus nietos, en las orillas del Tigris y el Éufrates, desde que la escritura nos lo recuerda en relatos que ya tienen más de 2.700 años.

Ha pasado mucho tiempo, pero estamos acudiendo a una realidad acuciante en nuestro país e incluso mucho más allá, en nuestras almas y personas de secreto: la tierra vuelve a quedarse en muchos territorios hueca y, sobre todo, vacía. También, el centro de muchas ciudades importantes, porque la gentrificación está haciendo de las suyas y ya no tenemos a mano una deidad que vuelva a recordarnos que lo mejor que le pasó a este loco mundo hace millones de años fue la creación del ser humano, a pesar de sus equivocaciones, de su deseo de competir con quien lo había creado, de su voracidad por comer la manzana de la discordia. En el resto de la ciudad, se constata que hay muchos cerebros vacíos, inteligencias desaprovechadas y almas vacías. Mucha mediocridad, en definitiva, que se caracteriza por despreciar el alma humana en su justo sentido.

Nunca se había hablado tanto de la España vacía, aunque creo que el problema es mucho más serio que el puramente territorial, al que nos referimos con este término al abordar la despoblación que sufre el país en las últimas décadas. Si lo pensamos bien, muchas aulas de escuelas de este país se han cerrado este año porque también están vacías, dado el descenso inquietante de la natalidad. Muchos cines echan el cierre porque no acude casi nadie a salas que fueron un hervidero de gente hace unos años. Las aceras del centro de las ciudades, fuera del horario comercial, también están vacías, cuando según la urbanista americana Jane Jacobs: “Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en la calle y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas” (1). El teletrabajo vacía las empresas, las iglesias también viven esta experiencia, bastándome recordar aquellas palabras de Alberti en Roma, peligro para caminantes, con preguntas inquietantes al Dios creador: Entro, Señor, en tus iglesias… / Dime, si tienes voz, ¿por qué siempre vacías? / Te lo pregunto por si no sabías / que ya a muy pocos tu pasión redime.

Recientemente, visité el Museo Nacional Reina Sofía, prácticamente vacío, en una visita fugaz a Picasso a través de su obra magna, Guernica, ante la que me detuve escudriñando cada centímetro de una pintura que considero prodigiosa, por su simbolismo y por lo que supone reflexionar sobre ella, en vivo y en directo, después de su azaroso viaje por el mundo. En la ida y vuelta por las salas del surrealismo, bastante huecas y vacías, hice la parada obligada ante esta sorprendente manifestación de dolor y rabia por lo acontecido no sólo en Guernica, sino en todo el país, aunque la frágil memoria histórica que nos embarga lo olvide a pasos agigantados, provocando en mi alma un duro vacío difícil de explicar.

Salvando lo que haya que salvar, lo que quiero demostrar es que lo más preocupante de la España vacía, junto a la realidad de la despoblación en el mundo rural, es el vacío de valores para comprenderla, porque aunque vivamos en el primer mundo de las ciudades, no somos conscientes de que nuestra vida se despuebla, se vacía, porque la convivencia es cada día más difícil porque la que acusa el vacío es el alma humana que se consuela a duras penas con su soledad. En las clases finales de Eduardo Galeano en su escuela del mundo al revés, aborda unas lecciones de la sociedad de consumo y un curso intensivo de incomunicación, con una reflexión impecable, que leo una y mil veces en esta ardiente impaciencia ante el gran apagón mundial que se avecina y la escasez de todo que nos rodea por las esquinas del consumo, simbolizado en las estanterías vacías, es decir la manifestación palpable de que la tierra se queda poco a poco “hueca y vacía”, sin que se aviste un dios que vuelva a recordarnos que lo mejor que tiene el mundo son las personas que lo pueblan: “Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los oídos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta. Los presidentes de los países del sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, un acto de magia que nos convertía a todos en prósperos miembros del reino del despilfarro, deberían ser procesados por estafa y por apología del crimen. Por estafa, porque prometen lo imposible. Si todos consumiéramos como consumen los exprimidores del mundo, nos quedaríamos sin mundo. Y por apología del crimen: este modelo de vida que se nos ofrece como un gran orgasmo de la vida, estos delirios del consumo que dicen ser la contraseña de la felicidad, nos están enfermando el alma y nos están dejando sin casa: aquella casa que el mundo quiso ser cuando todavía no era”.

Galeano lo confirma: este loco mundo está enfermando nuestra alma y nos están dejando sin casa, con un sentimiento permanente de oquedad y vacío. Además, está transformación existencial me lleva a escribir estas palabras con lo poco que me queda de esa alma vacía. Quizá, al escribir hoy estas palabras especiales, para decir algo especial, he copiado una experiencia contada una vez por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, como cavando un pozo del alma con una aguja, intentando salir como podemos del vacío y oquedad que nos rodea.

(1) Jacobs, Jane (1961),  Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, Nueva York: Vintage, pág. 50.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada. 

Cecilia de Roma, un símbolo para Johann Sebastian Bach y Karl Richter

Sevilla, 22/XI/2021, festividad de Santa Cecilia y Día Internacional de la Música

Hoy, festividad de Santa Cecilia (Cecilia de Roma), se celebra el Día Internacional de la Música. Más de una vez me he referido en este blog a un compositor, Juan Sebastián Bach y a un intérprete del mismo, Karl Richter, que escucho y veo con bastante frecuencia, porque representan ambos la esencia de la música y su forma de expresarla. Como he recordado recientemente en estas páginas, en este año, concretamente el pasado 24 de marzo, se ha cumplido el 300º aniversario de un hecho histórico: la presentación en sociedad de unos conciertos para muchos instrumentos (Six Concerts avec plusieurs instruments, en el original), compuestos por Johann Sebastian Bach en 1721 y que escucho siempre con respeto reverencial, que dedicó de forma no inocente al margrave (marqués) Christian Ludwig de Brandenburg-Schwendt (1677-1734), Su Alteza Real Mi Señor, hermano del Rey de Prusia, conocidos desde su redescubrimiento en 1849, como los Conciertos de Brandenburgo (Brandeburgo, en correcto español). Para mí es una obra sublime del barroco, de la que conservo en mi memoria de hipocampo secreto la interpretación al clave y dirección de los seis conciertos, simultáneamente, por parte de uno de los músicos que mejor comprendieron la música de Bach, Karl Richter, sobre el que he escrito en diversas ocasiones en este cuaderno digital.

Es verdad que estos Conciertos engrandecen la música y hoy puede ser un gran día para volver a escucharlos y sentirlos en su justa medida. Creo que sobran palabras. Una hora, treinta y ocho minutos, cincuenta y dos segundos, te sumergen en una experiencia musical inolvidable. Los conciertos, que se pueden visualizar y sentir en el vídeo que encabeza estas palabras, fueron grabados del 1 al 10 de abril de 1970 en el Castillo Nuevo de Schleissheim (Munich), bajo la dirección de Karl Richter, probablemente uno de los mejores intérpretes de Bach que han existido. Destaco un momento mágico de Richter, entre otros muchos (más bien diría que a lo largo de todos los conciertos), dirigiendo a la orquesta Bach en posiciones casi imposibles, al simultanear la dirección con la interpretación al clave, moviendo las manos en giros indicadores de melodías preciosas interpretadas por Richter y su orquesta como solo ellos sabían hacer. Me refiero, por ejemplo, al primer movimiento completo del Concierto número 5, Allegro, donde se puede observar la maestría de Richter en el clave. Pasen, vean y escuchen.

Concierto de Brandenburgo N.º 1 en Fa mayor BWV 1046

Guía práctica

[00:28~] 1º. Allegro

[04:23~] 2º. Andante (en re menor)

[08:12~] 3º. Allegro

[12:53~] 4º. Menuetto; Trío I (2 oboes y fagot);
Menuetto Polacca (violines y violas); Menuetto Trío II (2 cornos y 3 oboes); Menuetto.

Concierto de Brandenburgo N.º 2 en Fa mayor BWV 1047

[20:50~] 1º. Allegro

[26:00~] 2º. Andante (en re menor)

[29:44~] 3º. Allegro assai

Concierto de Brandenburgo N.º 3 en Sol mayor BWV 1048

[32:35~] 1º. Allegro

[38:38~] 2º. Adagio

[39:41~] 3º. Allegro

Concierto de Brandenburgo N.º 4 en Sol mayor BWV 1049

[45:06~] 1º. Allegro

[52:44~] 2º. Andante (en mi menor)

[56:44~] 3º. Presto

Concierto de Brandenburgo N.º 5 en Re mayor BWV 1050

[1:01:48~] 1º. Allegro

[1:11:44~] 2º. Affettuoso (en si
menor)

[1:16:38~] 3º. Allegro

Concierto de Brandenburgo N.º 6 en Si♭ mayor BWV 1051

[1:22:00~] 1º. Moderato

[1:28:22~] 2º. Adagio ma non tanto
(en Mi♭ mayor)

[1:33:07~] 3º. Allegro

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El Génesis liberado, una maravillosa historia laica para comprender la vida

El libro del Génesis liberado / Javier Alonso

Sevilla, 21/XI/2021

Hablar del libro del Génesis es hablar del origen de la vida. Hoy lo traigo a colación por la publicación reciente de un libro que dará mucho que hablar, El libro del Génesis liberado, publicado por Blackie Books, que se presenta en sociedad como “…  la gran novela sepultada en la Biblia.  Con una nueva traducción laica y directa del hebreo de Javier Alonso, narra una historia inquietante y contundente: el Big Bang de la humanidad. Una saga desmesurada y psicodélica, saturada de crímenes y virtudes, por fin liberada de prejuicios de género y de raza”. Se puede decir más alto pero no más claro, es decir, el Génesis es una historia capitalizada por las religiones desde hace más de 2.700 años, que se reproduce ahora desde una perspectiva laica y se descubre también como una gran ficción que intenta explicar el origen del mundo, desde sus raíces hebreas, pero sin mezcla de interés no inocente para las diversas creencias que en el mundo han sido, siguen y seguirán siendo a pesar del paso de los siglos.

A lo largo de casi dieciséis años de vida de este blog, el Génesis ha tenido una presencia constante en sus páginas, sobre todo, por la referencia permanente a las primeras palabras del libro que ha contado a la humanidad durante muchos siglos cómo se creó el mundo, hasta que Darwin lo puso en crisis por su lectura evolucionista del origen de las especies. Decía Jesús Ruiz Mantilla en 2014 que el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, con su proyecto Génesis, de gran carga ideológica no inocente, por supuesto, había salido a buscar en 2005 el paraíso terrenal y fotografiarlo durante ocho años: “¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

En 2005, por ejemplo, publiqué una carta, El Génesis de Salgado, en una revista dominical de amplia difusión en el país, en la que decía que “Existe un versículo en el Génesis que ha marcado la existencia humana: el 1, 31. El narrador que recogió la tradición oral de la creación agregó un adverbio hebreo no inocente: muy (meod). Mientras que en el relato de la creación, las sucesivas creaciones eran “solo” buenas, los cielos, la tierra, las aguas, los animales, las semillas, cuando se creó al hombre y a la mujer el texto hebreo recoge literalmente: “y vio Dios que muy bueno”. La lectura del “viaje a las raíces del ser humano”, texto de Sebastião Salgado publicado en el Magazine de 5/VI/2005, me ha recordado este gran matiz, mucho más al fijar el objetivo principal de su proyecto “Génesis”: “volver a conectarnos con cómo era el mundo antes de que la humanidad lo dejase prácticamente irreconocible”. Sebastião Salgado ha iniciado una obra encomiable. Aun así, le pediría que hiciera un esfuerzo a sus 61 años por encontrar y fotografiar algún lugar o momento de la humanidad que siguiera engrandeciendo la lectura del Génesis. Aunque sólo fuera para creer, en el desconcierto actual, que el ser humano es lo mejor que le ha podido ocurrir al mundo en siete días mágicos: algo muy bueno”.

Teilhard de Chardin, que estudió el origen del ser humano a lo largo de su vida como paleontólogo y que ilumina permanentemente este blog con su mensaje de que “El mundo sólo tiene interés hacia adelante”, preconizaba hace muchos años algo que no he olvidado al hacer, como hoy, maniobras de aproximación científica al Génesis o lo que es lo mismo, a la necesidad de acercarnos permanentemente a la ciencia también, no sólo a las religiones, porque de lo que se trata siempre es de respetar la perentoriedad del descubrimiento de la primera razón de la vida, de su primer vestigio, para entender la evolución de la humanidad: “todo se debe profundizar y todo se debe intentar”, porque debemos frecuentar el futuro y su progreso implícito. Esta es la razón de por qué el progreso actual, en una interpretación tan novedosa como la que podemos encontrar en la publicación citada, es maravilloso desde esta perspectiva. Todavía se enriquece más esta perspectiva cuando miramos hacia ese futuro tan indeterminado hoy, tan frágil, debiéndonos aferrar a las directrices de la evolución humana. Teilhard nos llevaba a través de su investigación a descubrir que la ciencia es el motor imprescindible y necesario para el progreso de la humanidad. Una muestra última evidente ha sido la vacunación contra la COVID-19.

Cuando en mis años jóvenes leía en 1966 que “un día, mediante el perfeccionamiento de las síntesis albuminoideas acaso el ser humano consiga producir vida”, vivía aquello como una profecía ilusoria que después se ha ido fraguando en el conocimiento profundo de los procesos vitales. La genómica está facilitando la lectura y comprensión del libro de instrucciones que cada ser humano lleva grabado en su existencia concreta. Y estamos cerca de descubrirnos tal y como somos, tal y como nos proyectamos para ser en la preconcepción y posiblemente se podrán enderezar las existencias torcidas por una programación genética “defectuosa”, que hoy denominamos enfermedad, locura, discapacidad u otras etiquetas sociales que nacen como metáforas del dolor. Teilhard lo intuyó en sus investigaciones: el ser humano llegará a tener un gran dominio sobre la vida psíquica, sobre el cerebro, sobre su razón de ser como es. Pero esta misma capacidad se proyecta a veces en inventar cosas peligrosas. Teilhard conocía la guerra, el frente en su sentido más primigenio, y la capacidad del ser humano para destruir en una contradicción sin límites. Actualidad pura.

La segunda dirección del progreso está en la investigación sobre la propia existencia del ser humano. Es la clave del Universo. Hoy se sabe que desde hace “sólo” tres mil seiscientos millones de años hay vida en la Tierra y que también es posible que hubiera vida antes en otros planetas, sobre todo en el planeta rojo, Marte. También existe consenso sobre la datación de nuestros antepasados más próximos, en unos 30.000 años, bajo la figura de hombre de Cromagnon. Y la debilidad de Teilhard estriba en su antropocentrismo terráqueo como meta de la evolución, algo que se discute hoy ampliamente. Por ello es apasionante conocer cómo comenzó la vida y saber en un futuro próximo si ya hubo vida en otros planetas al margen o antes que en el planeta que actualmente habitamos. Descifrar al ser humano es probablemente el “código de vida” que puede dar parte de la solución, porque la vida ya estaba antes. Incluso los creacionistas más radicales y las revelaciones cosmogónicas más arraigadas aceptan el principio antecedente de la vida: los cielos, el suelo o tierra, la haz de las aguas, etcétera, fueron antes que el ser humano (berechit bará elohim at achamayim uet aarest, en perfecto hebreo, en las primeras palabras del Génesis: “en el principio (alfa) creó Dios los cielos y la tierra”, tal y como lo decían los pueblos ribereños del Tigris y Éufrates, en el actual Iraq, en la transmisión oral de abuelos a nietos). Llegar al Omega de la vida, era harina de otro costal existencial.

La tercera dirección era propicia en el terreno en el que se desenvolvía Teilhard: la unión entre ciencia y religión. No se debe sacar de contexto su realidad católica (era sacerdote jesuita) y la explosión de la Iglesia jerárquica contemporánea (años de posguerra mundial), porque traducía el sentir de la época: después de tres siglos de lucha entre ciencia y fe, ninguna de las dos ha dejado a la otra fuera de combate. La ciencia sigue sin tener todas las claves de la existencia. Se sabe cada día más, pero el factor sorpresa es continuo. Y genera un discurso muy denso en todas sus publicaciones científicas, donde siempre hay un homenaje a la dialéctica ciencia-religión, encrucijada que estudié contemporáneamente hace cuarenta años y que era terreno propicio para deserciones o abrazos teologales. La verdad es que el punto omega sigue construyéndose. Esa era la gran aportación de la creencia en el ser humano. Algunos científicos trabajan sobre el punto alfa, el origen de la vida, y así lo he entendido estando muy cerca del profesor Juan Pérez Mercader. Solo queda que este siglo del cerebro, al igual que el anterior fue el siglo del corazón, nos depare descubrimientos importantes sobre las claves de la inteligencia. Nos aproximará a la referencia de omega como fin simbólico de la existencia humana. Entenderemos por qué nos preocupa saber el origen y final de nuestras vidas. El Génesis y el Apocalipsis.

Lo que le quedó siempre muy claro a Teilhard, interpretando la creación en el Génesis o el principio Alfa de la Vida, es que “el pasado me revela la construcción del futuro”, palabras escritas en uno de sus viajes científicos a bordo del “Cathay”, en 1935. Al final, es lo que de verdad nos interesa encontrar en el libro que se acaba de publicar sobre el Génesis: una interpretación laica de un relato precioso contado muchas veces y a lo largo de la historia con intereses ocultos, pero que sigue animándonos todavía a conocer, por ejemplo, qué significaba para Aristóteles su teoría “del primer motor inmóvil” que permitió poner en marcha la vida humana, algo verdaderamente apasionante, a la que pertenezco y que no me es ajena en cada momento singular que sigo viviendo, interesado siempre en comprender la belleza intrínseca del origen de la vida.

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La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un nuevo 20 de noviembre en libertad (III)

Sevilla, 20/XI/2021

Si se callan…, el cantor, el compositor, el escritor, el soñador, el bloguero, el político digno, el artista o el ciudadano anónimo, no conformes con las injusticias que pasan en nuestro mundo cotidiano, se calla la vida y la palabra. Hoy es un día muy especial para nuestro país, que no olvido: el 46º aniversario del fallecimiento de Franco, el dictador de este país que tuvo helado el corazón, durante muchos años, en una de sus dos Españas. Como conocí bien lo ocurrido, vuelvo a publicar hoy las palabras que escribí hace tres años en este cuaderno digital, como pequeño homenaje a la memoria histórica de hombres y mujeres de este país que entregaron su vida durante la dictadura por la ansiada libertad para todos. Para que no se olvide y para lo que sirva, compartiéndolo en el club digital de las personas dignas, libres y buenas, en el buen sentido de la palabra «buenas», como lo aprendí en mis años jóvenes de Antonio Machado, un hombre bueno y ejemplo de lo que significa hoy día la dignidad del exilio interior, que también existe.



La Romanza de Salvador Bacarisse: música de fondo para un 20 de noviembre en libertad

Una romanza es una composición de aire tierno y sencillo, un aria que solo quiere transmitir sentimientos. Estos días estoy experimentando una emoción especial tocando en fase de aprendizaje la Romanza de Salvador Bacarisse, el segundo movimiento de su preciosa obra Concertino en La menor. Mis profesoras de piano y violín han hecho los arreglos necesarios porque la versión original de 1952 es para guitarra y orquesta. Creo que les ha quedado preciosa.

Navegando por la memoria, entre lo que somos, tenemos y hemos perdido, he recordado al pintor Joe Brainard porque encontró una fórmula maravillosa para navegar por ella, los Me acuerdo…”. Así es y hoy me he acordado de la persona que ha colgado en Youtube el vídeo de la cabecera de este post, cuando decía que “Con este vídeo, hago un pequeño y humilde homenaje a Bacarisse y a los que fueron víctimas de sus propios días, sobre todo, a los que tras perder la guerra, por si fuera poco, tuvieron que marcharse. Murieron, perdieron y se marcharon, la gran mayoría lo hizo para siempre, y nunca han tenido el reconocimiento que también ellos merecen. Jamás olvidemos la historia, y aprendamos siempre de ella. Es por eso que, sin demonizar ni buscar culpables, sólo emito un reflejo más de esa época que, espero, al menos nos haya servido para aprender y no volver a cometer los mismos errores nunca más. Sé que este es un tema no superado en España y tenemos que buscar todos los medios para que así sea. Han pasado más de ochenta años y no veo que haya habido un perdón de verdad. Sólo tratando esta época sin rencores podremos avanzar como sociedad, y este país podrá ser algo mucho mejor. Hay que encontrar algún nexo de unión, porque, aunque siempre existan divergencias políticas, la herida de la Guerra Civil española nunca se cierra porque nunca nadie parece querer curarla, sobre todo los que tan malamente nos gobiernan hoy día”.

Cuando toco de forma incipiente la Romanza en sus dos versiones, para piano y violín, con fallos lógicos por mi parte en su ejecución y en este momento de aprendizaje, siento estas palabras como si fueran la letra de esta composición que representa el dolor de la España que ha tenido helado el corazón durante muchos años. No me importa repetir los compases una y otra vez porque es una forma de comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ellos. Ya la recordé el año pasado en este cuaderno digital, cuando dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto publico organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto. Escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de Ataúlfo Argenta en su dirección musical.

Recientemente, he localizado un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de «La música en la Generación del 27» que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”. Me ha permitido conocer su obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Ha sido un hallazgo que me permitirá conocer a fondo a Bacarisse, en su vida y en su obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando comienzo hoy mi ensayo de violín, he sentido la necesidad de compartir este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica.

No lo olvido…, en un día próximo de infeliz memoria. Para lo que sirva, compartiéndolo en el club de las personas dignas y libres de este país.

Sevilla, 17/XI/2018

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ética vendo y para mí no tengo

Sevilla, 19/XI/2021

En el refranero español, tenemos a veces remedio y consuelo para nuestras preocupaciones diarias. He recordado hoy uno en concreto, consejos vendo y para mí no tengo, muy vinculado a una actitud que aprecio sobre otras muchas por su impecable necesidad: la ejemplaridad ética. Muchas veces me he referido a la ética como “el suelo firme de nuestra existencia o la razón que justifica todos los actos humanos”, tal y como lo aprendí del profesor López-Aranguren, porque confiamos en lo que dicen los demás, como señuelos de un camino a seguir, aunque nunca sea verdad lo que muchos voceros de la ética esconden. Lo que ocurre es que caemos inmediatamente en la desafección ante todo lo que se mueve y en el desengaño más cruel, porque comprobamos que el refrán que citaba anteriormente es una verdad como un templo: ética vendo y para mí no tengo.

Recuerdo en tal sentido unas palabras de Eduardo Galeano referidas a la supuesta ejemplaridad ética de determinados políticos, líderes sociales, sindicales y empresariales, porque todos no son iguales, que figuran en El mundo al revés y que no han perdido vigencia alguna: “No se necesita ser un experto politólogo para advertir que, por regla general, los discursos sólo cobran su verdadero sentido cuando se los lee al revés. Pocas excepciones tiene la regla: en el llano, los políticos prometen cambios y en el gobierno cambian, pero cambian… de opinión. Algunos quedan redondos, de tanto dar vueltas; produce tortícolis verlos girar, de izquierda a derecha, con tanta velocidad. ¡La educación y la salud, primero!, claman, como clama el capitán del barco: ¡Las mujeres y los niños, primero!, y la educación y la salud son las primeras en ahogarse. Los discursos elogian al trabajo, mientras los hechos maldicen a los trabajadores. Los políticos que juran, mano al pecho, que la soberanía nacional no tiene precio, suelen ser los que después la regalan; y los que anuncian que correrán a los ladrones, suelen ser los que después roban hasta las herraduras de los caballos al galope” (1). Añado personalmente: si alguna vez dijeran la verdad, mentirían.

Es verdad. No todos vamos en el mismo barco de la ejemplaridad ética y de la dignidad humana, ni somos iguales, en mi caso como mero ciudadano anónimo que hace política a diario cumpliendo con los deberes ciudadanos de este país, en un marco de dignidad humana o, en sentido contrario, los que ocupan puestos definidos en el complejo conglomerado político actual, que olvidan la dignidad de su representación a través de unos votos, advirtiendo por mi parte también, de nuevo, con claridad palmaria y como aviso para navegantes dudosos, que “todos no son ni somos iguales”. Ha llegado el momento de decir ¡basta!, para iniciar nuevas singladuras éticas, aunque sea a mar abierto, para compartir ilusiones y construir un mundo mejor y ético para todos. A pesar de la que está cayendo, no perdamos esta oportunidad que nos regala la vida por el mero hecho de vivir con salud en estos momentos tan difíciles y complejos. Aunque viajemos en la fragilidad de una patera, como en la cáscara de una nuez, sin quilla, justo al lado de sofisticados barcos o yates gobernados por capitanes intrépidos que “claman, como clama el capitán del barco: ¡Las mujeres y los niños, primero!» (para salvar las apariencias), sabiendo que es el último que debe abandonar el barco, pero permitiendo que la dignidad y la ética política, al igual que “la educación y la salud”, por ejemplo, sean las primeras en ahogarse.

Desde la antigüedad se conoce el refrán citado y vinculado al alcaraván, por la costumbre que se le atribuye a este ave “cuando aparece un peligro, pues el alcaraván permanece quieto mientras lanza agudos gritos para alertar a las demás aves de la presencia de un cazador o de un ave de rapiña. Sin embargo, a él le dan caza” (2). Creo que nuestra obligación ética es no seguir participando de silencios cómplices y denunciar y destapar a los que dan clases a diario de ejemplaridad ética, cuando la realidad es que sólo esconden vicios privados a través de sus supuestas «públicas virtudes». Desde luego, no son tan inocentes, ejemplares y solidarios como el alcaraván del refrán antiguo.

¿Qué significa, entonces, ser ejemplar? Llama la atención que en este país no se introdujo la palabra “ejemplar” hasta el siglo XVIII, como adjetivo, con una sola palabra para definirla: edificativo, donde ser edificativo quiere decir que una persona “conmueve y excita al seguimiento de una virtud” (3). Es verdad que en el lenguaje ordinario que pudieron recogerla “las autoridades académicas” del siglo XVIII, no lo hicieron en este afamado siglo y sí en un diccionario de la lengua española usual, no de autoridad en el siglo XIX, lo que nos lleva a deducir que no era algo que preocupara de verdad a la población en general, menos a las monarquías y a los poderes absolutos de los gobiernos de esta época. Aparece por primera vez, como adjetivo, en el diccionario de la lengua castellana editado en Madrid por la Real Academia Española, (5ª edición), por la Imprenta Real, en 1817. Se definía como “lo que da buen ejemplo y, como tal, es digno de proponerse por dechado para la imitación a otros” (imitazione dignus, ad virtutem provocans). También sorprende que el lema “ejemplaridad”, adjetivo que recogía “la calidad de ejemplar”,  no apareciera hasta la edición del diccionario de la Real Academia publicado en 1925. Estas disquisiciones sólo pretender contextualizar un hecho claro: los adjetivos “ejemplar” y “ejemplaridad” no pertenecían al lenguaje común de este país y su clamorosa ausencia en el argot académico traducía algo muy claro: estas palabras no se suponían de los reyes y gobernantes, a diferencia del valor de los soldados que eran casi siempre ejemplares para los demás. Al buen entendedor con pocas palabras basta, siguiendo con la didáctica de los refranes.

Entre “edificativo” y “lo que da buen ejemplo y, como tal, es digno de proponerse por dechado para la imitación a otros”, anda la cosa de lo ejemplar y la ejemplaridad asociada a la ética. Así de sencillo y así de complejo a la vez, aunque de lo que sí estamos convencidos es que lo que ha pasado en la historia en reiteradas ocasiones, con muchas Coronas y Gobiernos, es que todo el mundo sabía identificar qué personajes Reales o de la Alta Política iban desnudos -de ahí el cuento de Andersen- ante los ojos pasmados de todos los que habían escuchado que el emperador llevaba un traje nuevo en su desfile ético por el mundo (el que quiera entender que entienda, otra vez), también por este país y a lo largo de los siglos. Los silencios cómplices y los miedos reverenciales hicieron el resto, a lo largo de la historia, porque ya se sabía desde antiguo que “del Rey, abajo, ninguno”.

Me retiro un momento a mi rincón de pensar y vuelvo a leer unas reflexiones sobre la ejemplaridad pública, escritas por el filósofo Javier Gomá, sabiendo que es un desiderátum de cualquier persona “la propuesta de perfección”, para sí mismos y a la hora de analizar la de los demás, porque “[…] la perfección no existe en nuestro mundo imperfecto en el modo que existe una cosa o una persona. Su modo de ser es ideal y su residencia habitual está domiciliada en la conciencia de los ciudadanos, desde donde sugiere orientaciones, ilumina la experiencia individual y moviliza el deseo” (palabras escritas por el autor en el décimo aniversario de la publicación de “Ejemplaridad pública” (2009-2019)». Es lo que me anima a seguir poniendo baldosas en la solería ética de mi vida, que me permita cuidar la razón que justifique todos mis actos humanos, tanto en mi persona de todos como en la de secreto, que también existe.

(1) Eduardo Galeano (1998). Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

(2) https://cvc.cervantes.es/lengua/refranero/ficha.aspx?Par=58377&Lng=0

(3) Diccionario castellano con las voces de ciencias y artes y sus correspondientes en las tres lenguas francesa, latina e italiana […], tomo segundo (1767), de Esteban de Terreros y Pando, publicado en Madrid por la Viuda de Ibarra, en 1787.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://koffi1948.blogspot.com/2012/09/los-voceros-oficiales.html

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El Principito… andaluz

Sombra hecha de luz, / que templando repele, / es fuego con nieve / el andaluz.
Enigma al trasluz, / pues va entre gente solo, / es amor con odio / el andaluz.
Oh, hermano mío, tú. / Dios, que te crea, / será quién comprenda / al andaluz
.

Luis Cernuda, El andaluz, en Como quien espera el alba, 1947

Sevilla, 18/XI/2021

Como nada humano me es ajeno, en este caso voy a abordar un proyecto nacido en Andalucía, que me ayudará a comprender, obviamente, que nada andaluz tampoco me es ajeno y así lo he podido comprobar al transcribir al andaluz, el título de mi blog: Er mundo çólo tiene interêh açia adelante. Se trata de EPA (Er Prinçipito Andalûh), un proyecto de “un colectivo informal de estudiosas, aficionadas y amantes de la lengua andaluza en general reunidas en un homónimo grupo de facebook que se forma en Mayo de 2017. Toma su nombre de la famosa traducción de Huan Porras (Juan Porras) que tanto revuelo levantó en su momento. Al calor de la reacción tan negativa que se levantó contra el Andalûh desde la meseta, una serie de lingüistas, traductoras, conocedoras de la historia de las lenguas y hablantas particulares andaluzas se reunieron en dicho grupo para tratar el asunto. Allí se hizo una propuesta ortográfica inicial y a partir de ahí se han ido proponiendo, debatiendo colectivamente y haciendo, o no, los cambios correspondientes. En Febrero de 2018 publicaron la primera propuesta avanzada para una ortografía integradora del andalûh en sus distintas variantes. Desde entonces y apoyados por otros colectivos en red como Glorious Andalusian Emirate Memes, Andalusian Shitposting entre muchas otras, ha empezado a recibir una creciente atención de las escribientes andaluzas”.

Hacen una declaración de principios que conviene conocer para evitar confusiones:

  • Es una propuesta ortográfica, NO una propuesta gramatical.
  • LA PROPUESTA EPA NO ES LA PROPUESTA DE Huan Porras en la que se tradujo Er Prinzipito. La propuesta de Huan y el trabajo de la ZEA, fueron las principales inspiraciones de la EPA para comenzar el desarrollo de su ortografía andaluza. Supuso una invitación a ver posible el sueño andalûh de conseguir aunar nuestra lengua en una ortografía robusta, reconocible e inclusiva.
  • La propuesta EPA no está asociada a ninguna variante en particular, es una propuesta inclusiva que recoge de modo equilibrado todas las variantes de nuestra modalidad lingüística.
  • Sobre la supuesta “dificultad” de aprender andalûh escrito. Hay gente que aduce que la propuesta es “difícil de entender” y que no “se adivina” qué pone. Una ortografía no se “adivina”, hay que estudiarla igual que en cualquier otro idioma o lengua. Partiendo del conocimiento escrito del castellano, solo hay que estudiar un número reducido y simple de reglas y su aprendizaje es rápido e intuitivo.

También explican para quién está destinado este esfuerzo ortográfico:

  • La necesidad de escribir andaluz no es nueva, lo han hecho muchas autoras antes. Pasaba lo mismo que sigue pasando, que todas las que escribían (escribíamos) en andaluz por necesidad o por comodidad lo hacíamos a nuestra bola…fuese un wassa o un poema o una letrilla, un post en una red social o un texto de teatro.
  • Todas esas hablantes andaluzas que quieran aprender a escribir andalûh para poder comunicarnos por escrito de una manera estándar, más clara, unívoca, completa, coherente y eficaz tenemos ante nosotras nuestra primera gran oportunidad histórica.

Recuerdo perfectamente el debate que suscitó en las fredes sociales la publicación del cuento El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, que presentó en Sevilla el Sindicato Andaluz de trabajadores (SAT), el 9 de mayo de 2017. Aquello fue una revolución mediática por su origen “sindical” que conmovía los cimientos de la “toda Sevilla” y por la novedad de comenzar a traducirse al “andaluz” un cuento de tan larga historia: “Os invitamos a la presentación del libro clásico de «Er Prinzipito» en su traducción al andaluz por el antropólogo Huan Porrah. Entendiendo que será una oportunidad única para poder disfrutar de la filosofía que emana el libro a través de nuestro idioma andaluz. Ô imbitamô a la presentasión der libro klásiko de «Er Prinzipito» en su tradusión a l’andalú po e l’antropólogo Huan Porrah. Arremetiendo ke será una oportuniá unika pa poé difrutá de la filosofía ke mana er libro a trabé de nuettro idioma andalú”.

En un artículo muy interesante de la página web Yorokobu, que nos permite comprender bien el proyecto, se aborda el futuro del mismo con ilusión y buen hacer: “Entre los proyectos futuros en los que está trabajando AndaluGeeks está una aplicación para la elaboración colectiva de un mapa de toponimia y gentilicios de Andalucía. «Queremos usar esta aplicación como un banco de pruebas para futuros proyectos donde sean los propios hablantes y escribientes quienes puedan aportar términos y voces para recoger en nuestro vocabulario y gramática», explican. «Conseguiríamos, también, una versión actualizada y digital del conocidísimo ALEA (Atlas Lingüístico y Etnográfico de Andalucía), que está ya un poco antiguo y pide una renovación»”. Recuerdo en este sentido los trabajos de recuperación que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas está haciendo del Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI), una obra ciclópea dirigida por Tomás Navarro Tomás, Catedrático en la Universidad de Columbia, que murió en el exilio, en Estados Unidos y que explicó en su momento y en breves palabras el objeto del mismos: “En 1914 quedaron ya definidas las líneas generales del proyectado atlas. En primer lugar, no se limitaría a la parte de España de lengua castellana, sino que abarcaría toda la unidad lingüística románica de la Península y se titularía Atlas Lingüístico de la Península Ibérica (ALPI). Su objeto sería recoger el material necesario para ofrecer una representación de la lengua popular hablada en pueblos menores y antiguos por personas iletradas o de escasa cultura, entre los cuarenta y los sesenta años de edad”. En 2019 publiqué en este cuaderno digital un artículo, El dialecto valverdeño, movido por una curiosidad especial en el momento de localizar esta aventura apasionante frustrada por la Guerra Civil. Una primera consulta a fondo de la situación actual del Atlas, gracias a los trabajos que viene desarrollando en relación con este proyecto y sin descanso el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, me llevó a la consulta del  único tomo publicado hasta ahora en su página web, Fonética I, y cuya primera edición data de 1962.

Creo que todo lo que se trabaje en torno al habla andaluza es digno de reconocimiento humano y no nos debe ser ajeno. He consultado mi biblioteca (mi clínica del alma) y he leído en castellano la primera frase de El Principito, “Cuando yo tenía seis años vi en un libro sobre la selva virgen que se titulaba «Historias vividas», una magnífica lámina” o lo que no es lo mismo ortográficamente en su transcripción al andaluz, aunque sí en su mensaje implícito: «Una beh, kuando yo tenía zeih z’añiyoh, bi un dibuho mahnífiko en un libro a tento’e la zerba bihen ke ze yamaba ‘Histoires Vécues (Ihtoriah bibíah)'». He sentido algo especial intentando no olvidar el niño andaluz que fui, aunque crecí en Castilla y esta forma de hablar sí era muy ajena a mi formar de comprender la vida. Quizás sea esta la razón de que me apasione descubrirla en su esencia cuando ya voy bastante ligero de equipaje. De lo que estoy seguro es de que voy a seguir muy de cerca este proyecto, que agradezco, reconozco y comparto con la malla pensante de la humanidad, la Noosfera, definida magistralmente así por Pierre Teilhard de Chardin en los primeros años del siglo pasado y recuperada en 2001 en un libro recopilatorio de artículos de Tom Wolfe, El periodismo canalla y otros artículos. Estoy convencido de que tiene una actualidad y frescura sorprendentes: “Con la evolución del hombre –escribió-, se ha impuesto una nueva ley de la naturaleza: la convergencia”. Gracias a la tecnología, la especie del Homo sapiens, “hasta ahora desperdigada”, empezaba a unirse en un único “sistema nervioso de la humanidad”, una “membrana viva”, una “estupenda máquina pensante”, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una “piel pensante”, o una “noosfera”, por usar el neologismo favorito de Teilhard.

Siguiendo al pie de la letra el habla de Cernuda, me gustaría pensar hoy, cuando escribo estas líneas, que el habla de los andaluces es un enigma al trasluz, porque Dios, que los crea, será quién comprenda la forma de hablar el andaluz.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Acusamos un cierto cansancio

Sevilla, 17/XI/2021

Visto lo visto y vivido lo ya vivido hay que reconocer que llegamos a esta etapa de la vida acusando un legítimo cansancio existencial, mucho más cuando se nos acusa de utópicos si defendemos que el mundo en el que a cada uno le ha tocado vivir podría ser un lugar de acogida digna a las personas de toda clase social, condición, religión y creencia. En esa página de mi historia estoy. Sabemos que la utopía es un lugar que no existe, tal y como lo aprendí hace ya muchos años, cuando era niño y pensaba como un niño, alimentado quizá por un líder de mi infancia, Peter Pan, y su mundo del nunca jamás, pero sigo con la idea de que podemos transformarlo.

Jorge Luis Borges escribió un cuento, Utopía del hombre que está cansado, formando parte del conjunto de cuentos publicados bajo el título de El libro de arena, donde una frase de Quevedo que aparece en Cartas a Luis XIII justifica lo allí narrado, tomada del original de Santo Tomás Moro: “Llamóla Utopía, voz griega cuyo significado es no hay tal lugar«. Nunca jamás o no hay tal lugar han caminado juntas como horizontes lejanos y muchas veces perdidos. El protagonista es Eudoro Acevedo, nacido en 1897, en la ciudad de Buenos Aires: “He cumplido ya setenta años. Soy profesor de letras inglesas y americanas y escritor de cuentos fantásticos”.

Comienza su cuento con una declaración de principios: la utopía es un camino, con la cita de Quevedo: “No hay dos cerros iguales, pero en cualquier lugar de la tierra la llanura es una y la misma. Yo iba por un camino de la llanura. Me pregunté sin mucha curiosidad si estaba en Oklahoma o en Texas o en la región que los literatos llaman la pampa. Ni a derecha ni a izquierda vi un alambrado”. Después, una casa, un hombre que hablaba en latín, con una declaración de principios que me suena cercana: “Por la ropa -me dijo-, veo que llegas de otro siglo. La diversidad de las lenguas favorecía la diversidad de los pueblos y aún de las guerras; la tierra ha regresado al latín. Hay quienes temen que vuelva a degenerar en francés, en lemosín o en papiamento, pero el riesgo no es inmediato. Por lo demás, ni lo que ha sido ni lo que será me interesan”. Digo esto porque muchas veces pienso que me he equivocado de siglo al nacer. Quizás, también de idioma.

Su interlocutor, el hombre de la casa, alto hasta dar miedo, hace también su presentación, en latín, que nos ayuda a conocer su asombrosa identidad: “Recuerdo haber leído sin desagrado -me contestó- dos cuentos fantásticos, Los Viajes del Capitán Lemuel Gulliver, que muchos consideran verídicos, y la Suma Teológica. Pero no hablemos de hechos. Ya a nadie le importan los hechos. Son meros puntos de partida para la invención y el razonamiento. En las escuelas nos enseñan la duda y el arte del olvido. Ante todo el olvido de lo personal y local. Vivimos en el tiempo, que es sucesivo, pero tratamos de vivir sub specie aeternitatis. Del pasado nos quedan algunos nombres, que el lenguaje tiende a olvidar. Eludimos las precisiones inútiles. No hay cronología ni historia. No hay tampoco estadísticas. Me has dicho que te llamas Eudoro; yo no puedo decirte cómo me llamo, porque me dicen alguien”.

A partir de aquí hace su aparición el libro de Tomás Moro, Utopía, impreso en Basilea en el año 1518 y en el que «faltaban hojas y láminas”, un texto que Eudoro Acevedo consideraba “antiguo y precioso”. “Alguien”, hace una defensa de la lectura necesaria para la vida, sin necesidad de leer la literatura inútil: “En los cuatro siglos que vivo no habré pasado de una media docena. Además no importa leer sino releer. La imprenta, ahora abolida, ha sido uno de los peores males del hombre, ya que tendió a multiplicar hasta el vértigo textos innecesarios”. El cansancio que supone leer lo trivial e inútil lo describe bien Eudoro: “Todo esto se leía para el olvido, porque a las pocas horas lo borrarían otras trivialidades. De todas las funciones, la del político era sin duda la más pública. Un embajador o un ministro era una suerte de lisiado que era preciso trasladar en largos y ruidosos vehículos, cercado de ciclistas y granaderos y aguardado por ansiosos fotógrafos. Parece que les hubieran cortado los pies, solía decir mi madre. Las imágenes y la letra impresa eran más reales que las cosas. Solo lo publicado era verdadero. Esse est percipi (ser es ser retratado [percibido]) era el principio, el medio y el fin de nuestro singular concepto del mundo. En el ayer que me tocó, la gente era ingenua; creía que una mercadería era buena porque así lo afirmaba y lo repetía su propio fabricante. También eran frecuentes los robos, aunque nadie ignoraba que la posesión de dinero no da mayor felicidad ni mayor quietud”.

Alguien respondió de nuevo: “¿Dinero? -repitió-. Ya no hay quien adolezca de pobreza, que habrá sido insufrible, ni de riqueza, que habrá sido la forma más incómoda de la vulgaridad. Cada cual ejerce un oficio”. A partir de aquí expone otro mundo utópico fruto del cansancio humano: “Tampoco hay ciudades. A juzgar por las ruinas de Bahía Blanca, que tuve la curiosidad de explorar, no se ha perdido mucho. Ya que no hay posesiones, no hay herencias. Cuando el hombre madura a los cien años, está listo a enfrentarse consigo mismo y con su soledad. Ya ha engendrado un hijo”. Solo un hijo porque no conviene fomentar el género humano. De aquí llega en este “viaje espacial” a una reflexión de persona cansada: “Cumplidos los cien años, el individuo puede prescindir del amor y de la amistad. Los males y la muerte involuntaria no lo amenazan. Ejerce alguna de las artes, la filosofía, las matemáticas o juega a un ajedrez solitario. Cuando quiere se mata. Dueño el hombre de su vida, lo es también de su muerte”.

El cuento continúa como una premonición del sentido actual de los viajes espaciales en un mundo que necesita sobre todo abordar el aquí y el ahora (hic et nunc) más que nunca: “Hace ya siglos que hemos renunciado a esas traslaciones, que fueron ciertamente admirables. Nunca pudimos evadirnos de un aquí y de un ahora. Con una sonrisa agregó: -Además, todo viaje es espacial. Ir de un planeta a otro es como ir a la granja de enfrente. Cuando usted entró en este cuarto estaba ejecutando un viaje espacial”.

En la utopía de Alguien ya nada es lo mismo, con un ejemplo clarificador ante la pregunta de Eudoro Acevedo, ¿Qué sucedió con los gobiernos?: “según la tradición fueron cayendo gradualmente en desuso. Llamaban a elecciones, declaraban guerras, imponían tarifas, confiscaban fortunas, ordenaban arrestos y pretendían imponer la censura y nadie en el planeta los acataba. La prensa dejó de publicar sus colaboraciones y sus efigies. Los políticos tuvieron que buscar oficios honestos; algunos fueron buenos cómicos o buenos curanderos. La realidad sin duda habrá sido más compleja que este resumen”. Lo que viene después se encierra en una sola frase, ante las telas colgadas en las paredes de la casa de Alguien, porque si Eudoro Acevedo no veía nada representado en aquellas telas, era porque estaban pintadas con colores que sus antiguos ojos no podían ver. Lo decía Antonio Machado de forma espléndida y aleccionadora: Tras el vivir y el soñar, / está lo que más importa: / despertar. El final es un homenaje al protagonista, un hombre cansado de vivir en un mundo diseñado por el enemigo, un llanero solitario.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Gustav Klimt: cuando el color vence a la sinrazón humana

A cada época su arte, a cada arte su libertad

Lema del movimiento de la Secesión, al que perteneció Gustav Klimt

Gustav Klimt (1862-1918)

Sevilla, 16/XI/2021

No olvido la primera vez que contemplé obras de Klimt en mi visita a Viena en 2007, cuando entré en el edificio insignia de la Secesión, cerrando con su Friso de Beethoven la composición de la mejor ópera prima que podría imaginar en mi mente, a la que pondría por título: Otro mundo es posible, con libreto de Papageno (La Flauta Mágica, Mozart) y Klimt, con música salpicada de Mozart, Beethoven y Wagner. No era difícil, recorriendo con la inteligencia los 34 metros de esta pintura excelente, siguiendo paso a paso su interpretación directa, sin contaminación alguna. Inicié el trabajo en la pared lateral izquierda, tal y como se describió por el propio autor: “El anhelo de felicidad (las figuras suspendidas). Los sufrimientos de la débil Humanidad (la niña de pie y la pareja arrodillada). Las súplicas de la Humanidad al fuerte y bien armado (el caballero), la compasión y la ambición como fuerzas internas de los impulsos (las figuras femeninas detrás de él), que le mueven a luchar por conseguir la felicidad. A continuación, la pared frontal (estrecha): Las fuerzas enemigas. El gigante Tifeo, contra el que incluso los dioses lucharon en vano (el monstruo que se asemeja a un simio); sus hijas, las tres Gorgonas (a su izquierda). La Enfermedad, la Locura, la Muerte (las cabezas como de muñecos y la anciana tras ellas). La Lujuria, la Impudicia, la Desmesura (las tres figuras femeninas de la derecha junto al monstruo). La pena aguda (la que se encuentra en cuclillas). Las ansias y los deseos de los hombres, que se alejan volando por encima. Por último, la pared lateral derecha: El anhelo de felicidad encuentra reposo en la poesía (las figuras suspendidas se encuentran con una mujer que toca la cítara). Las artes (las cinco figuras de mujeres dispuestas una sobre otra, algunas de las cuales señalan al coro de ángeles que canta y toca) nos conducen al reino ideal, el único en el que podemos encontrar alegría pura, felicidad pura, amor puro. Coro de los ángeles del Paraíso. ‘Alegría, hermosa chispa de los dioses’. ‘Este beso para el mundo entero’.” (Del catálogo de la XIV Exposición Beethoven, en la Secession, 1902).

Tampoco olvido la visita que hice a la obra de un amigo suyo íntimo, Egon Schiele, de la que me asombró la expresión de su famoso Autorretrato (1910, Leopold Museum, Viena). Cuando me despedía de esta visita, contemplé también una obra impresionante de Klimt, La Muerte y la Vida, como metáfora de la trayectoria existencial de Egon, interpretada por un amigo del alma. Era una forma elegante de homenajearle, aunque su vida azarosa me la había contado antes Klimt al oído, de forma apresurada y en un ambiente libertario, en aquella visita rápida a su vida y obra en una tarde de agosto, en el democrático barrio de los Museos, en Viena.

Gustav Klimt, Medicina, 1900 / Fotografía de Moritz Nähr en blanco y negro – Recuperación del color original mediante inteligencia artificial, 2021

Ahora, catorce años después de aquella experiencia inolvidable, he conocido el proyecto Klimt vs. Klimt, promovido por Google Arts & Culture, que invito a conocer en una excelente página web que entra de lleno en su vida y en su obra pictórica, destacando un acontecimiento digital que es verdaderamente asombroso en su forma, aunque el fondo de dar color a la vida tiene una intrahistoria digna de recordar en el mundo de la fotografía y del cine, por ejemplo. Se trata del tratamiento de color que han recibido sus Pinturas de las Facultades, “creadas en nombre de la Universidad de Viena y rechazadas por esta última por considerarlas una fuerte crítica a la ciencia. En 1945, sólo unos días antes de que terminara la Segunda Guerra Mundial, las pinturas se perdieron en un incendio en el castillo de Immendorf en Austria. El aspecto de estas importantes obras sólo se puede imaginar a partir de fotografías en blanco y negro tomadas a principios del siglo XX, incapaces de transmitir la magia que hace que las obras de arte de Klimt sean tan cautivadoras: los colores llamativos, el enfoque revolucionario de las texturas, la impactante franqueza de sus figuras. Hasta hoy. Utilizando las oportunidades que ofrece el aprendizaje automático, mejoradas por el conocimiento del Dr. Franz Smola, experto en Klimt de renombre internacional, el equipo del Google Arts & Culture Lab pudo reconstruir los colores y estructuras que Klimt podría haber usado para las Pinturas de la Facultad, restaurándolas así a su colorida belleza. Por primera vez en 70 años, las personas pueden experimentar sus obras de arte tal como él las podría haber creado” (1).

Tal y como se afirma en el proyecto citado, “La actitud visionaria de Klimt inspiró estas nuevas versiones recoloreadas de las Pinturas de las facultades, creadas con aprendizaje automático y vistas por primera vez como parte del proyecto «Klimt vs. Klimt». Para conocer bien el texto y contexto de los sucedido con estas obras y con otras que fueron llevadas al castillo de Immendorf en un intento de protegerlas de los avatares de la guerra y de la invasión nazi, recomiendo ver y leer con detalle el apartado que este proyecto dedica a lo que llama “El misterio de las obras quemadas de Klimt”. Lo que verdaderamente llama la atención en la aproximación a estos cuadros, gracias a la revolución digital, de los que quedan sólo muestras de fotografías en blanco y negro, es el uso intensivo de la inteligencia artificial, mediante el aprendizaje automático, para darles nueva vida. Hay que partir de que “en 1900, a Klimt se le encargó que pintara representaciones alegóricas de Medicina, Jurisprudencia y Filosofía para el techo del aula magna de la Universidad de Viena. La universidad rechazó las obras en 1907 por motivos de «pornografía» y «exceso pervertido». Pasaron a manos de coleccionistas privados y luego fueron destruidas por oficiales de las SS durante la Segunda Guerra Mundial. Durante décadas, sobrevivieron solo en fotografías en blanco y negro. Hasta ahora…”.

¡Pasen y vean: Klimt vs. Klimt!, intentando comprender la interpretación libertaria del lema de los líderes de la Secesión, A cada época su arte, al arte su libertad, tal y como figura en el frontispicio del edificio que lleva este nombre, que marcó un antes y un después en la expresión artística de Viena y la forma cómo entendía Europa las manifestaciones artísticas en todas sus vertientes posibles, diseñado hace más de cien años por el arquitecto del Jugendstil (estilo joven), Joseph Maria Olbrich. Hoy, al contemplar el color del cuadro de Klimt, Medicina, he comprendido en la clave de la Secesión que a cada inteligencia digital que interpreta el arte, le corresponde también su libertad.

(1) Cómo el aprendizaje automático revivió las obras maestras perdidas de Klimt | Google Adictos

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

¿Qué pasa con el Ingreso Mínimo Vital?

No sabemos lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos pasa, no saber lo que nos pasa

José Ortega y Gasset (1883-1995), en Lección VIII del curso En torno a Galileo, impartido en la Universidad Central de Madrid, en 1933.

Sevilla, 15/XI/2021

La Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de nuestro país ha publicado una Nota de Prensa que no deja indiferente a nadie, con datos facilitados oficialmente por Dirección General de Política Social, de las Familias y de la Infancia, dependiente del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad: 3 de cada 4 solicitudes del Ingreso Mínimo Vital (IMV) han sido denegadas (73%), casi 100.000 están pendientes de resolver, sólo el 8,0% de la población (799.203 personas) que vive bajo el umbral de la pobreza en España se beneficia del ingreso mínimo vital. La cuantía media de la prestación por beneficiario es de 172 euros mensuales y a pesar de la crisis social, el IMV no ejecuta ni la mitad del presupuesto anual, lo que se traduce en que en nueve meses la Seguridad Social sólo ha desembolsado 1.400 millones de euros de los 3.000 anuales previstos.

Fuente. Nota de Prensa de la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales

Estos datos se concretan todavía más en la Nota de la Asociación citada cuando se afirma que un 8,04% de la población bajo el umbral de la pobreza en España se ha beneficiado del Ingreso Mínimo Vital, el 1,7% de la ciudadanía, que la cobertura del Ingreso Mínimo Vital continúa siendo desigual en el territorio nacional, donde hay Comunidades Autónomas que únicamente tienen una cobertura menor al 6%, como Cataluña (4,9%) Canarias (5,5%), Baleares (5,8%) o Castilla La Mancha (5,6%). La nota destaca el esfuerzo de Navarra con un 22,2% de cobertura, Comunidad que ha realizado la pasarela desde su sistema de Rentas Mínimas, seguida por Melilla (20,3%) y Ceuta (19,4%). Quizás sea lo más demostrativo de la desigualdad actual y del escaso impacto social de esta Ley el dato de que tres de cada cuatro solicitudes han sido rechazadas. Ante la pregunta que da título a este artículo la respuesta de la Asociación es rotunda: la complejidad del procedimiento y los exigentes requisitos es una causa determinante de tantas denegaciones, porque la desestructuración personal y familiar de muchas personas solicitantes no cabe en un formulario estándar.

De nuevo los datos son contundentes según esta Asociación: “Hasta septiembre de 2021, se habían recibido 1,45 millones de solicitudes, de las que el 91% eran expedientes válidos. En los primeros 15 meses desde su puesta en marcha, se han tramitado 1,24 millones de solicitudes, mientras que quedan casi 100.00 aun sin resolver (97.513)”. Es escalofriante el dato siguiente: de las solicitudes resueltas, 337.000 han sido aprobadas y 888.000, denegadas: ”Las denegaciones se producen por la complejidad del procedimiento y la dificultad de cumplir unos exigentes requisitos. El propio Ministerio, en respuesta a través del Portal de Transparencia, a solicitud de nuestra Asociación, reconoce que el 60% de las aprobados y 27% denegados, el 73% de denegaciones se han producido por no cumplir el criterio de vulnerabilidad (al superar los umbrales de renta y patrimonio); hay que tener en cuenta que se valoran los ingresos de la renta de 2019, año en el que no impactó la pandemia; otro 10% de las denegaciones se deben a la falta de acreditación de la unidad de convivencia, para la que se sigue exigiendo el padrón histórico colectivo”. Esta última condición sin la cual no es posible obtener el IMV está presente actualmente en un amplio debate social, porque casos como los de mujeres maltratadas, que salen de su legítimo hogar no pueden rellenar la casilla correspondiente del cuestionario por razones obvias de seguridad y así múltiples casos de desarraigo y convivencia en hogares diversos.

El Real Decreto-ley que regula el IMV nació con una pretensión muy clara: que llegara a cubrir las necesidades de 2.300.000 personas, pero la realidad terca es que casi un año y medio después de su aprobación, sólo se ha concedido el IMV a 800.000 personas, poco más de una tercera parte (35%) de los beneficiarios previstos por el Gobierno. En ese sentido la Asociación dice textualmente que se está produciendo en el Congreso de los Diputados un debate en la actualidad para que mejore la regulación del Ingreso Mínimo Vital y “doblegue al legislativo en sus pretensiones de control al pobre a través de estrictos e injustos requisitos y la complejidad de los procedimientos”.

Fuente: Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Datos de expedientes por provincias (detalle de Andalucía).

En este sentido, un dato que considero de interés como radiografía de que algo está pasando en la tramitación de los expedientes administrativos para recibir este ingreso mínimo vital es el siguiente, facilitado por el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS), mediante una nota de prensa de La Moncloa, a 13 de septiembre de este año: sobre el total de 320.580 expedientes tramitados en Andalucía (mi Comunidad), el 68,20% han sido denegados, exactamente 218.660, siendo 1.244.029 el total en España de los expedientes tramitados, de los cuales se han denegado 888.458, lo que supone un 71,41% del total. Estas cifras de denegación, en una media del 70%, deberían ser una llamada de atención sobre lo que está ocurriendo un año y medio después de la publicación del Rea Decreto-ley que ampara esta prestación social de importancia vital para nuestro país. Es una situación que matizo con datos exactos y que figura en la Nota de Prensa citada al comienzo de estas palabras.  

Desde este humilde canal de comunicación celular escribo estas líneas a modo de denuncia para romper silencios cómplices en asuntos tan delicados como el aquí expuesto. La frase final del informe es rotunda y abunda en la necesidad de una actuación urgente en el ámbito legal y regulador de este ingreso: “Los 337.000 expedientes aprobados alcanzan a unas 800.000 personas, de manera que el Gobierno ha cumplido únicamente con un tercio del objetivo que se planteó de que en unos meses llegaría el IMV a 2.300.000 personas que malviven en la pobreza extrema en nuestro país. Mientras tanto las “colas del hambre” deberían avergonzar a los gobernantes y, en lugar de ser noticia, tendrían que ser la denuncia continua de la impericia del Gobierno en la gestión de la “vacuna contra la pobreza”, que es el Ingreso Mínimo Vital”. Por cierto, un último dato: “las cuantías medias del IMV (datos de la Seguridad Social facilitados a través del Portal de Transparencia) son de 172 € por persona y 436 € por hogar. Queda en evidencia que se trata de un Ingreso Mínimo, pero no está tan claro que, con estas cuantías, pueda calificarse de Vital. Vital o no vital, esa es la cuestión.

Reitero en este sentido algo que escribí recientemente en relación con el texto y contexto de lo que he expuesto anteriormente, a través de un informe denominado Sociedad expulsada y derecho a ingresos, presentado en Madrid, el pasado mes de octubre, por parte de Cáritas y la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada), donde se analizaba el alcance de la pandemia en la cohesión social en España, con datos bastante preocupantes que se resumen en una frase: 11 millones de personas se encuentran en situación de exclusión social en España, seis millones de ellas se encuentran ya en exclusión severa, lo que ocasiona un empeoramiento generalizado de los niveles de integración para el conjunto de la población y en el que figuraban unas conclusiones de las que destaco hoy las siguientes:

  • Después de un año y medio, un primer impacto de esta crisis es un empeoramiento generalizado de los niveles de integración para el conjunto de la población. Se está produciendo un deslizamiento de los diferentes estratos de la sociedad hacia situaciones de mayor precariedad y exclusión social. Podríamos describir la situación actual del eje integración-exclusión como una sucesión de estanques y cascadas donde ha habido un trasvase desde la integración plena, que pierde caudal, a la integración precaria, de ahí a la exclusión moderada y, por último, a la exclusión severa, que es el que más crece en volumen. La consecuencia directa de esto es que 11 millones de personas en nuestro país viven en situaciones de exclusión social; son 2,5 millones más que en 2018. Una primera factura en forma de exclusión social y de empeoramiento de las condiciones de vida que están pagando muchas personas con las que convivimos a diario (familiares, vecinos y vecinas) y con las que compartimos sociedad y futuro.
  • El espacio de exclusión social se ha incrementado, donde lo que más ha crecido es el último estanque, el de aquellas situaciones más críticas. Una realidad de exclusión severa que, fruto de la pandemia, ha pasado de afectar a 4 millones de personas en 2018 a los más de 6 millones de la actualidad.
  • El empleo y la de la vivienda, se evidencian como dolencias estructurales de nuestra sociedad y como derechos vulnerados para un gran número de personas independientemente de que el contexto económico sea de crecimiento o de crisis.
  • La dimensión de la salud también ha empeorado tanto en el bienestar y en la exposición a la dependencia, como en la falta de capacidad económica para afrontar las necesidades médica.
  • Si bien el nivel de estudios continúa siendo un elemento protector contra la exclusión cada vez lo es menos, tal y como demuestra el hecho de que la exclusión que más crece es la que se da entre los hogares encabezados por una persona con estudios universitarios.
  • La pandemia sí está erosionando con fuerza la calidad de las relaciones en los hogares, duplicándose el número de aquellos cuyo clima de convivencia presenta dificultades serias.
  • La brecha digital está suponiendo una pérdida de oportunidades en diversos ámbitos como el empleo, la educación, las ayudas de la administración pública o las propias relaciones sociales. Esta situación de desigualdad conlleva la perpetuación y profundización de situaciones de desventaja preexistentes, pero, además se ha impuesto como un nuevo factor de exclusión social causando incluso el alejamiento la posibilidad de una participación plena en la sociedad para las personas y familias que la sufren.
  • La pandemia ha intensificado unas situaciones de exclusión críticas para la población de origen inmigrante, cronificando una clara posición de desventaja que se evidencia en una clara sobrerrepresentación de este grupo en el espacio de la exclusión (38%), y que es aún más marcada en el de la exclusión severa (65%).
  • Más de dos tercios de los hogares en pobreza severa no lo han solicitado (el 67,8%). Es importante resaltar también que un 6,2% de hogares lo han intentado, pero han encontrado barreras para realizar el trámite de forma presencial o telemáticamente. Finalmente, tan solo el 25,9% de los hogares en pobreza severa han conseguido realizar el trámite con éxito. Un 15,6% lo ha solicitado telemáticamente y un 10,3% de forma presencial.
  • Es preciso y urgente corregir las principales trabas del acceso al Ingreso Mínimo Vital, que excluye a determinados hogares y personas que mejorarían sus condiciones de vida si tuviesen esta prestación, siendo introducidas algunas modificaciones en su normativa actual, y reconociendo que este instrumento de protección social constituía una necesidad y una demanda previa a la llegada de la crisis sanitaria.

Lo escribo para que no se olvide ni siquiera un momento: algo muy preocupante está pasando con la tramitación administrativa de las solicitudes del Ingreso Mínimo Vital. Lo peor de todo es que a diferencia de la famosa frase de Ortega y Gasset, ahora sí sabemos lo que nos pasa, y esto es precisamente lo que nos pasa, saber lo que pasa con el IMV y no actuar urgentemente de la forma adecuada.

NOTA: la imagen de la cabecera se ha recuperado del informe Familias en riesgo, publicado en 2020 por la ONG Save the Children

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.