Nos queda la palabra de García Lorca

PALABRA DE LORCA

Sevilla, 18/VIII/2020

Hoy se cumplen 84 años de un día del que no quiero acordarme, el asesinato de Federico García Lorca. Siempre está cerca de mi memoria de secreto y algunas veces, como hoy, en la de todos. He visitado de nuevo mi clínica del alma, mi biblioteca, para abrir un libro muy querido, negro y rojo, con un título programático: Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas (1). Ya comenté su llegada a mi casa en enero de 2018, cuando comencé a leerlo “con ilusión y respeto a la recopilación excelsa de palabras íntimas de Lorca, que no amaba este tipo de intervenciones públicas y privadas”. Sigo aprendiendo de él a través de su lectura, porque en estos tiempos, tan aparentemente modernos, puedo conocer mejor a Federico, en días tan dolorosos como el de hoy, por su huella indeleble en las personas que lo siguen respetando por su vida y por su obra excelsa. A continuación, cito algunos párrafos de aquella primera impresión al acercarme con respeto reverencial a las palabras de Lorca, casi siempre últimas y que aún nos quedan.

“He localizado en mi biblioteca la edición que guardo, como oro en paño, de las Obras completas de Federico García Lorca en su edición de 1975, a cargo de la editorial Aguilar, buscando el capítulo dedicado en aquella edición a las entrevistas y declaraciones, sumando un total de treinta y nueve. Es una forma de contrastar un hecho representativo del conocimiento en este país de García Lorca en el año de la muerte de Franco, con la sorprendente edición actual en la que aparecen un total de ciento treinta y tres textos, entre declaraciones y entrevistas completas, algunas de ellas sorprendentes y sobrecogedoras, entre las que destaco la que se considera como última en sentido cronológico, publicada en 1978 por primera vez por su protagonista y amigo íntimo de Federico, Rafael Martínez Nadal, que narra su último encuentro en Madrid antes de que García Lorca partiera en tren hacia Granada, en un viaje que supuso su dolorosa ausencia hasta hoy. Conviene leerla varias veces para comprender bien la personalidad de Lorca y su presagio de lo que iba a ocurrir en fechas posteriores en aquellas calles de Madrid: “Rafael, estos campos se van a llenar de muertos”. Lo dijo exactamente el 16 de julio de 1936, un mes antes de su terrible asesinato.

Abro de nuevo el libro negro y rojo para seguir leyendo palabras de Lorca, con la sensación de que llegué a él, a su obra, “tarde, pero a tiempo”, como justificaba con sencillez extraña y andaluza su demora en las citas de declaraciones y entrevistas con personas que le buscaban desesperadamente para comprender qué significaba en España la libertad, sin ira, libertad. Son más de seiscientas páginas de sus palabras que, afortunadamente, se han encontrado para quedarse entre nosotros, en los rincones del alma”.

(1) Inglada, Rafael (2017). Palabra de Lorca. Declaraciones y entrevistas completas. Barcelona: Malpaso Ediciones.

 

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