Sabemos dónde están los pobres en Andalucía

Sevilla, 18/III/2022

Las lamentables declaraciones que hizo ayer en la Asamblea de Madrid el Consejero de Educación y Portavoz del Gobierno de la Comunidad, sobre el informe sobre exclusión y desarrollo social en la Comunidad de Madrid, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, que recoge los resultados de la encuesta sobre integración y necesidades sociales en 2021, traducen una falta de visión real de lo que está ocurriendo en su Comunidad, negando lo evidente y además con datos irrefutables. Sus palabras se descalifican por sí mismas: “Insisto, que me encantan que existan estos informes, pero que sean más objetivos […] Si uno sale a la calle y le dicen que hay tres millones de pobres… pues, ¿por dónde estarán?”, haciendo gestos de mirar al suelo desde el atril, a izquierda y a derecha, simulando una búsqueda de pobres por los rincones de la sala donde intervenía. No le dedico ni una palabra más, porque no las merece por su indignidad, ratificada por la Presidenta de la Comunidad: «Empeñarse en dibujar a un Madrid como una región de pobreza es absolutamente falso». Lo que sí es importante reflejar por escrito, porque si no las palabras se las lleva el viento, es el objetivo final de estos informes, que son de todo el país, de varias Comunidades, para cooperar en divulgar lo que verdaderamente interesa a la sociedad digna de este país, como tal verdad, sobre exclusión y desarrollo social.

En este marco tan peculiar y doloroso, quiero hoy centrarme de nuevo en el informe citado, pero referido a Andalucía, como he hecho en ocasiones anteriores, para servir de altavoz que ayude a visibilizar lo que está ocurriendo, porque me interesa saber dónde están realmente los pobres de mi Comunidad, de mi ciudad, de mi barrio y qué mejor que recurrir a este tipo de informes, aunque también hay otros que lo complementan, como los del Banco de Alimentos, Cruz Roja y diferentes ONG, para no participar en silencios cómplices que invisibilizan lo que está pasando a pocos metros de mi casa, de mi barrio o de mi ciudad, sin ir más lejos. Lo dice con palabras llenas de sentido y sensibilidad humana, Raúl Flores, uno de los autores y analistas de los informes, para justificar con claridad meridiana esta actividad de visibilización de la realidad de exclusión social y pobreza severa de nuestro país, que debemos conocer bien para atenderla de la mejor forma posible por parte de los Gobiernos correspondientes y por la sociedad en general: “el nivel moral de una sociedad se mide por cómo afrontamos la realidad de las personas más pobres y más vulnerables. Y para poder poner eso en el centro de nuestras preocupaciones y el centro de la agenda política, informes como el de Cáritas y como el de otras muchas entidades, nos ayudan a no perder de vista cuestiones tan importantes como son al fin y al cabo, las condiciones de vida de muchas personas” o “La gran parte de la pobreza no se ve a simple vista, está en sus casas con familias que hacen todo lo posible por salir adelante”, es decir, millones de personas de este país no llevan un letrero en la cabeza diciendo “soy pobre”, sino que por su dignidad conviven a diario y a duras penas con nosotros, sin darnos a veces cuenta de lo que está sucediendo.

En el informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, que recoge los resultados de la encuesta sobre integración y necesidades sociales llevada a cabo en 2021, se presenta un resumen ejecutivo que utilizo como guía de lectura del mismo poniendo especial énfasis en estos puntos de interés, sin que excluya obviamente la lectura del informe completo, imprescindible para emitir juicios bien informados, habiéndose obtenido las siguientes conclusiones:

1. Se reducen las tasas de integración social y crecen con fuerza las situaciones de exclusión severa, que afectan a más de un millón de personas.

2. Crece el porcentaje de población afectada por situaciones de exclusión en el eje económico, en el eje político y de ciudadanía y, en menor medida, en el eje relacional.

3. Se reduce el porcentaje de personas que no tienen problemas en ninguna dimensión, y crece el de quienes tienen problemas en tres o más dimensiones de la vida cotidiana.

4. El desempleo, la pobreza, los gastos excesivos de vivienda y las barreras económicas a los cuidados de salud son los problemas más frecuentes y afectan a entre un 13% y un 18% de la población.

5. Los colectivos más afectados por la exclusión social: hogares pobres o sin ingresos, hogares cuya persona sustentadora principal busca empleo y personas extranjeras.

6. La exclusión crece entre la población extranjera, los jóvenes, los hogares sustentados por mujeres y las familias numerosas y monoparentales.

7. La COVID-19 sacude el mercado de trabajo y crecen los problemas relacionados con el empleo.

8. Crece el porcentaje de población con problemas en la dimensión de la vivienda, que afectan a casi una cuarta parte de la población.

9. Crece el porcentaje de población con problemas de exclusión social en la dimensión de la salud.

10. Se reducen las situaciones de conflicto social, pero aumentan los problemas de aislamiento.

11. La brecha digital afecta en mayor medida a los hogares en situación de exclusión severa.

12. Crece la renta mediana y se reducen las situaciones de pobreza y los índices de desigualdad, aunque crece la privación material.

13. Un año después de su creación, casi el 3% de la población andaluza se beneficia del IMV [Ingreso Mínimo Vital], frente al 1,6% en el conjunto de España.

14. La cobertura de la RMISA [Renta Mínima de Inserción Social de Andalucía] crece entre 2019 y 2020, pero queda muy por debajo de la del IMV.

A la luz de estas conclusiones, convendría destacar que “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía. También interesa relacionar esta situación con el impacto de la COVID-19: “La evolución, en cualquier caso, es muy distinta en función del nivel o grado de exclusión que se considere: mientras que las situaciones de exclusión moderada apenas han crecido medio punto porcentual, el porcentaje de población en situación de exclusión severa prácticamente se ha duplicado, pasando del 7,2% al 13,9%. Cabe por tanto destacar que la crisis de la COVID-19 se ha traducido en Andalucía en una reducción de los niveles generales de integración social y, sobre todo, en un incremento de la proporción de personas afectadas por las situaciones más severas de exclusión. En 2021, el número de personas en esa situación asciende a 1,1 millones de personas, frente a poco más de 600.000 en 2018. La exclusión en Andalucía se ensancha y, sobre todo, se hace más profunda”.

En esta guía para estar bien informados de dónde están los pobres en Andalucía, he escogido un punto de especial interés: los problemas más frecuentes y cotidianos que tienen los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano: “En Andalucía, los problemas más frecuentes, aquellos que afectan a más del 12% de la población, son cinco: el desempleo de todas las personas en edad activa que residen en el hogar (el 17,9% de la población vive en hogares que están en esa situación); la presencia en el hogar de al menos una persona desempleada de larga duración, sin título profesional y sin haber recibido formación ocupacional o haber realizado estudios en el último año (esta problemática afecta al 16,2% de la población); las dificultades económicas para comprar medicamentos o seguir tratamientos médicos (15,4%); los gastos excesivos de vivienda (14,7%); y la pobreza severa (13,6%). Hasta un millón y medio de personas, dependiendo del indicador, están afectadas por estas situaciones carenciales en 2021 en esta comunidad autónoma. Es obvia, por otra parte, la interrelación entre los cuatro indicadores que, si bien afectan a dimensiones o ámbitos diferentes —el empleo, la política, la vivienda y la salud— derivan de la ausencia de unos ingresos económicos mínimos para dar respuesta al conjunto de las necesidades de las familias”. Sabemos qué problemas tienen los pobres en Andalucía.

También me ha interesado en este resumen los datos referidos a la salud: “Más allá del impacto de la COVID-19 y del confinamiento en Andalucía, lo cierto es que durante estos tres últimos años ha crecido en la comunidad andaluza la proporción de hogares y de personas que están afectados por problemas de exclusión social en la dimensión de la salud. En efecto, el 19,6% de los hogares y el 17,4% de la población experimenta situaciones carenciales en la dimensión de la salud en 2021, frente al 14,5% y el 12,6% en 2018, y el 17,2% y 17%, respectivamente, en el conjunto de España. El porcentaje de población afectada por estas situaciones es superior, por tanto, en Andalucía con relación a España, debido fundamentalmente a que el crecimiento del porcentaje de personas afectadas por estas situaciones ha sido en Andalucía más marcado que el experimentado en el conjunto del país, tanto desde el punto de vista de los hogares como del conjunto de la población”. Los daños colaterales de la pandemia están ahí reflejados y sabemos que perdurarán en el tiempo: “Si se tiene en cuenta el total de los hogares andaluces, los problemas más prevalentes en el ámbito de la salud son la falta de acceso a medicamentos debido a problemas económicos (el 14,7% de los hogares andaluces ha dejado de comprar medicinas o prótesis, seguir tratamientos o dietas, por problemas económicos) y la presencia de una discapacidad, enfermedad crónica o problemas graves de salud en todas las personas adultas del hogar (5,6%). La prevalencia de estas problemáticas es superior entre los hogares en situación de exclusión social: dentro de este grupo, el 48,6% ha dejado de comprar medicamentos o seguir tratamientos o dietas por cuestiones económicas. En el 5,8% de estos hogares se han experimentado, en la actualidad o en el pasado, situaciones de hambre”. Sabemos, por tanto, qué problemas de salud tienen los pobres en Andalucía.

Por último y por imperativo categórico de la brevedad que impone un artículo de estas características, que nunca debe obviar el conocimiento completo del informe, he elegido una correlación de datos de sumo interés para centrar bien los ejes y las dimensiones de la exclusión social en Andalucía, señalando especialmente que la metodología de la encuesta diferencia tres grandes ejes de exclusión: el económico, el político y de ciudadanía, y el social y relacional: “En el eje económico se tienen en cuenta las dimensiones relacionadas con el empleo y el consumo, de tal forma que, por una parte, se examinan los procesos que excluyen a los hogares y a sus miembros de una relación laboral normalizada y, por otra, la suficiencia y/o calidad de los ingresos económicos para la participación en la sociedad, así como las situaciones de privación de bienes considerados básicos. El segundo de los ejes, el eje político y de ciudadanía, hace referencia a la exclusión de la participación política, de la educación, de la vivienda y de la salud. En la dimensión de la participación política se considera el derecho a elegir a los representantes políticos y a ser elegidos, así como la capacidad efectiva de participación política y ciudadana; mientras que en las dimensiones relacionadas con la ciudadanía se contempla el acceso en condiciones similares al conjunto de la población a la educación, la vivienda y la salud. Por último, el eje relacional de la exclusión social hace referencia fundamentalmente a las situaciones de conflicto y aislamiento social, que incluyen por una parte las relaciones sociales adversas y otras situaciones de conflictividad social y/o familiar y, por otra, la ausencia de lazos y apoyos sociales. A su vez, estos tres ejes se dividen en ocho dimensiones diferentes: empleo y consumo, en el eje económico; vivienda, educación, salud y participación política en el eje político y de ciudadanía; y conflicto y aislamiento social en el eje relacional. Por último, estas dimensiones articulan un total de 37 indicadores específicos que recojan situaciones potencialmente carenciales”. El gráfico siguiente refleja claramente esta distribución de porcentajes en los tres ejes de exclusión, donde se observa un incremento significativo en los dos primero ejes y una bajada considerable en el relacional, lo que nos lleva a considerar que sabemos dónde están las causas principales de la exclusión social y pobreza en Andalucía.

Finaliza el informe con datos de una de las respuestas de Gobierno más importantes en los últimos años para afrontar la exclusión social, es decir, proporcionar recursos dignos a las personas afectadas para ayudar a salir de las situaciones descritas, con una medida que ha tenido ya un impacto social pero insuficiente a todas luces por los desajustes en su implantación. Me refiero al Ingreso Mínimo Vital, sobre el que también he escrito en este cuaderno digital, en distintas ocasiones, ofreciendo datos de interés para conocer bien los desajustes en los que está instalado en la actualidad y que merma su efectividad. Partimos de la base de que “El análisis de las situaciones de pobreza pone de manifiesto tasas de pobreza y de riesgo de pobreza más elevadas en Andalucía que en el conjunto de España. Efectivamente, la tasa de riesgo de pobreza es del 28,5% en la comunidad andaluza, frente al 21,0% en España, mientras que la tasa de pobreza severa es del 11,6%, frente al 9,5% en España”.

Siendo justos en este análisis hay que decir que se detecta en Andalucía un descenso tanto en el tasa de riesgo de pobreza como en la de pobreza severa: “La evolución de las situaciones de pobreza que acaba de señalarse se asocia a una reducción importante de las tasas de desigualdad, independientemente del indicador que se utilice. Esta reducción, más clara que la experimentada en el conjunto de España, ha hecho que, casi por primera vez desde 2008, Andalucía registre tasas de desigualdad inferiores a las del conjunto del país”. Ante esta situación, la realidad del IMV en Andalucía se refleja en el grafico siguiente que, en este caso, vale más que mil palabras:

Este gráfico ofrece los últimos datos disponibles, correspondientes a mayo de 2021, “sobre las características de la población beneficiaria del IMV en Andalucía. El 70,4% de las personas titulares, y el 55,1% de las beneficiarias, son mujeres. Además, el 39,7% de las personas beneficiarias —frente al 40,4% en el conjunto de España— son menores de edad. Las unidades unipersonales representan el 22,2% de todas las unidades que perciben el IMV, frente al 26,0% en España, y las unidades con cuatro o más miembros el 28,3%. El 35,4% de las unidades perceptoras del IMV en Andalucía no tienen hijos/as menores de edad a cargo”. Son cifras que nos permiten concluir que sabemos dónde están y cuantos son los pobres en Andalucía: 1.239.349 personas con pobreza severa, atendidas en este caso por el IMV. Un dato que sobrecoge, teniendo en cuenta que «la cuantía mensual media por hogar de la prestación es en Andalucía de 425,3 euros, algo inferior a la del conjunto de España (448,7 euros). Esta cantidad representa el 97% del umbral de pobreza severa para una persona sola y el 64% del umbral de pobreza para dos personas en Andalucía».

.Lo he manifestado en ocasiones anteriores: creo que desde este cuaderno digital se puede expresar lo que significa el compromiso intelectual escribiendo sobre estas realidades sociales como la desarrollada hoy en este artículo, algo necesario e imprescindible. El citado compromiso al escribir hoy lo entiendo como el cuestionamiento de la existencia de uno mismo al servicio de lo estrictamente personal, es decir, el trabajo permanente en clave de autoservicio, así definido e interpretado, para romper moldes y preguntarnos si lo importante es salir del pequeño mundo de confort que nos rodea y mirar alrededor, como signo de capacidad intelectual extraordinaria que muchas veces, desgraciadamente, no está al alcance de cualquiera. La pre-programación de la preconcepción, en clave aprendida del profesor Ronald Laing, es una tábula rasa sobre la que se elabora y encuaderna el libro de instrucciones de la vida. Y por lo poco que se sabe al respecto, quedan muchos años para descifrar el código vital, el llamado código genético de cada cual, personal e intransferible, mejor que el carnet de identidad al que lo hemos asociado culturalmente por la legislación vigente, mucho más atractivo que el de da Vinci, aunque ahora sea menos comercial. Afortunadamente. La conclusión es que estamos mediatizados por nuestro programa genético y por nuestro medio social en el que crecemos. Todos somos “militantes” en potencia, con y sin carnet, dependiendo de sus aprendizajes para comprometernos con la vida. Militar en vida, esa es la cuestión.

La segunda vertiente a analizar es la del compromiso. Siempre lo he asociado con la responsabilidad social, porque me ha gustado jugar con la palabra en sí, reinterpretándola como “respuestabilidad”. Ante los interrogantes de la vida, que tanta veces encontramos y sorteamos, la capacidad de respuestabilidad (valga el neologismo temporalmente) exige dos principios muy claros: el conocimiento y la libertad. Conocimiento como capacidad para comprender lo que está pasando, lo que estoy viendo y, sobre, todo lo que me está afectando, palabra esta última que me encanta señalar y resaltar, porque resume muy bien la dialéctica entre sentimientos y emociones, fundamentalmente por su propia intensidad en la afectación que es la forma de calificar la vida afectiva. Libertad, para decidir siempre, hábito que será lo más consuetudinario que jamás podamos soñar, porque desde que tenemos lo que llamo uso de razón científica, nos pasamos toda la vida decidiendo. Por eso nos equivocamos, a mayor gracia de Dios, como personas que habitualmente tenemos miedo a la libertad, acudiendo al Fromm que asimilé en mi adolescencia, pero que es la mejor posibilidad que tenemos de ser nosotros mismos. Esta simbiosis de conocimiento y libertad es lo que propiciará la decisión de la respuesta ante lo que ocurre. Compromiso o diversión, en clave pascaliana. Y mi punto de vista es claro y contundente. Cuando tienes la “suerte” de conocer el dilema ya no eres prisionero de la existencia. Ya decides y cualquier ser inteligente se debe comprometer consigo mismo y con los demás porque conoce esta posibilidad, este filón de riqueza. Aunque nuestros aprendizajes programados en la Academia no vayan por estas líneas de conducta. Cualquier régimen sabe de estas posibilidades. Y cualquier régimen, de izquierdas y derechas lo sabe. Por eso lo manejan, aunque siempre me ha emocionado la sensibilidad de la izquierda organizada. Por eso me aproximé siempre a ella, porque me dejaban estar sin preguntarme nada. Intuían la importancia del descubrimiento de la respuestabilidad. Había inteligencia y compromiso activo. Seguro. Pero con un concepto equivocado como paso previo: la militancia de carnet. Craso error. Antes las personas, después la militancia. No al revés, que después vienen las sorpresas y las llamadas traiciones como crónicas anunciadas.

Una tercera cuestión en discusión se centra en el adjetivo del compromiso: intelectual y, hablando del grupo organizado o no, de los “intelectuales”. De este último grupo, líbrenos el Señor, porque suele ser el grupo humano más lejano de la sociedad sintiente, no la de papel cuché o la del destrozo personal televisivo. Un intelectual es concebido como un ser alejado de la realidad que se suele pasar muchas horas en cualquier laboratorio de la vida y de vez en cuando se asoma a la ventana del mundo para gritar eureka a los cuatro vientos, palabra que no suele afectar a muchos porque nace del egoísmo de la idolatría científica. Por eso hay que rescatar la auténtica figura de las personas inteligentes que ponen al servicio de la humanidad lejana y, sobre todo, próxima su conocimiento compartido, su capacidad para resolver problemas de todos los días, los que verdaderamente preocupan en el quehacer y quesentir diario. Cada intelectual, hemos quedado en “cada persona”, que toma conciencia de su capacidad para responder a las preguntas de la vida, desde cualquier órbita, sobre todo de interés social, tiene un compromiso escrito en su libro de instrucciones: no olvidar los orígenes descubiertos para revalorizar continuamente la capacidad de preocuparse por los demás, sobre todo los más desfavorecidos desde cualquier ámbito que se quiera analizar, porque hay mucho tajo que dignificar. Si esa militancia es independiente, otra cuestión a debatir, es solo un problema más a resolver pero no el primero. No equivoquemos los términos, en lenguaje partidista. Porque así nos luce el pelo sobre la corteza cerebral, sede de la inteligencia, nuestro domicilio de la libertad personal, de la que afortunadamente podemos presumir todos. Todavía no es mercancía clasificada, aunque todo se andará porque ya está en el mercado mundial. Al tiempo.

Las razones de mi razón y de mi corazón, expuestas anteriormente, son las que me llevan a hablar hoy de exclusión y desarrollo social en Andalucía, en mi ámbito de compromiso intelectual, entre otros, que también existe. No me deja tranquilo el informe citado, en general para España y, en particular para Andalucía y por ese motivo los comparto. Lo que de verdad me ha quedado claro es que, como personas dignas, podemos saber dónde están los pobres en España y en Andalucía.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Almas de cántaro

Retrato de Miguel de Cervantes atribuido supuestamente a Juan de Jauregui (1583-1641)

Éste que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada, de alegres ojos y de nariz corva, aunque bien proporcionada; las barbas de plata, que no ha veinte años que fueron de oro, los bigotes grandes, la boca pequeña, los dientes ni menudos ni crecidos, porque no tiene sino seis, y ésos mal acondicionados y peor puestos, porque no tienen correspondencia los unos con los otros; el cuerpo entre dos extremos, ni grande, ni pequeño, la color viva, antes blanca que morena; algo cargado de espaldas, y no muy ligero de pies; éste digo que es el rostro del autor de La Galatea y de Don Quijote de la Mancha, 

Miguel de Cervantes, autorretrato en el Prólogo al lector, Novelas Ejemplares, 1613

Sevilla, 17/III/2022

Fue uno de los calificativos que el Quijote recibió a lo largo de su vida por parte de un “grave eclesiástico” y que figura en la obra magna de Cervantes que todos deberíamos leer, al menos, una vez en la vida: “Y volviendo la plática a don Quijote le dijo: Y a vos, alma de cántaro [pasmado, alelado, insensible], ¿quién os ha encajado en el celebro que sois caballero andante y que vencéis gigantes y prendéis malandrines? Andad enhorabuena, y en tal se os diga: «Volveos a vuestra casa y criad vuestros hijos, si los tenéis, y curad de vuestra hacienda, y dejad de andar vagando por el mundo, papando viento [perdiendo el tiempo] y dando que reír a cuantos os conocen y no conocen». ¿En dónde nora tal [eufemismo por “noramala” o “en qué hora mala”] habéis vos hallado que hubo ni hay ahora caballeros andantes? ¿Dónde hay gigantes en España, o malandrines en la Mancha, ni Dulcineas encantadas, ni toda la caterva de las simplicidades que de vos se cuentan?” (1).

Para la Real Academia Española de la Lengua, “alma de cántaro” es una frase coloquial poco usada que significa “persona sumamente ingenua o pasmada”. Lo curioso del relato anterior es que quien califica al Quijote como “alma de cántaro” no era persona de fiar, como el propio Cervantes lo describe, sino un grave eclesiástico del que había que situarse cuanto más lejos mejor: “La duquesa y el duque salieron a la puerta de la sala a recebirle [a Don Quijote], y con ellos un grave eclesiástico destos que gobiernan las casas de los príncipes: destos que, como no nacen príncipes, no aciertan a enseñar cómo lo han de ser los que lo son; destos que quieren que la grandeza de los grandes se mida con la estrecheza de sus ánimos; destos que, queriendo mostrar a los que ellos gobiernan a ser limitados, les hacen ser miserables. Destos tales digo que debía de ser el grave religioso que con los duques salió a recebir a don Quijote. Hiciéronse mil corteses comedimientos y, finalmente, cogiendo a don Quijote en medio se fueron a sentar a la mesa”. El problema radica en saber quién insulta a quién, algo muy habitual en los tiempos de mediocridad que nos invaden.

La gran metáfora que Cervantes nos entrega en este pasaje demuestra la sabiduría que contiene el Quijote, tal y como se recoge en la respuesta que él da al “grave eclesiástico” que le suelta la frase de ¡alma de cántaro!: ”El lugar donde estoy, y la presencia ante quien me hallo, y el respeto que siempre tuve y tengo al estado que vuesa merced profesa, tienen y atan las manos de mi justo enojo; y así por lo que he dicho como por saber que saben todos que las armas de los togados son las mesmas que las de la mujer, que son la lengua, entraré con la mía en igual batalla con vuesa merced, de quien se debía esperar antes buenos consejos que infames vituperios. Las reprehensiones santas y bienintencionadas otras circunstancias requieren y otros puntos piden: a lo menos, el haberme reprehendido en público y tan ásperamente ha pasado todos los límites de la buena reprehensión, pues las primeras3 mejor asientan sobre la blandura que sobre la aspereza, y no es bien que sin tener conocimiento del pecado que se reprehende llamar al pecador, sin más ni más, mentecato y tonto. Si no, dígame vuesa merced por cuál de las mentecaterías que en mí ha visto me condena y vitupera y me manda que me vaya a mi casa a tener cuenta en el gobierno della y de mi mujer y de mis hijos, sin saber si la tengo o los tengo. ¿No hay más sino a trochemoche entrarse por las casas ajenas a gobernar sus dueños, y habiéndose criado algunos en la estrecheza de algún pupilaje, sin haber visto más mundo que el que puede contenerse en veinte o treinta leguas de distrito, meterse de rondón a dar leyes a la caballería y a juzgar de los caballeros andantes? ¿Por ventura es asumpto vano o es tiempo mal gastado el que se gasta en vagar por el mundo, no buscando los regalos dél, sino las asperezas por donde los buenos suben al asiento de la inmortalidad? Si me tuvieran por tonto los caballeros, los magníficos, los generosos, los altamente nacidos, tuviéralo por afrenta inreparable; pero de que me tengan por sandio los estudiantes, que nunca entraron ni pisaron las sendas de la caballería, no se me da un ardite: caballero soy, y caballero he de morir, si place al Altísimo. Unos van por el ancho campo de la ambición soberbia, otros por el de la adulación servil y baja, otros por el de la hipocresía engañosa, y algunos por el de la verdadera religión; pero yo, inclinado de mi estrella, voy por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecio la hacienda, pero no la honra. Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo, díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes”.

¡Qué gran lección para los que se atreven todos los días a calificar a los demás sin conocimiento alguno de la personas y sus circunstancias!, como nos lo indicaba Ortega y Gasset. Sancho, su fiel compañero de andanzas, se quedó maravillado con esta respuesta inteligente de Don Quijote: ¡Bien, por Dios!, dijo Sancho. No diga más vuestra merced, señor y amo mío, en su abono, porque no hay más que decir, ni más que pensar, ni más que perseverar en el mundo. Y más que negando este señor, como ha negado, que no ha habido en el mundo, ni los hay, caballeros andantes, ¿qué mucho que no sepa ninguna de las cosas que ha dicho?”.

La cosa al final va de caballeros andantes en un mundo diseñado por el enemigo. Como parece ser que entre “bobos anda el juego” y “almas de cántaro”, según “los listos del lugar”, he recordado a tal efecto unas palabras del discurso de agradecimiento que pronunció el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional «Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008: “En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo”. En torno a aquel acto leí un texto en un anuncio con motivo de la entrega de ese Premio Internacional a Carlos Fuentes, junto a Lula da Silva, ya citado, que me sorprendió por la fortaleza de lo que quería decir y a que demuestra la altura de miras del Quijote: no es un hombre más que otro, si no hace más que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote y en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras.

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. Es necesario ahora que aunque se tilde de “alma de cántaros” a personas que creen que otro mundo es posible, por una candidez extrema, nos deberíamos “poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, siguiendo al Quijote, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con el caballero andante que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas. Evidentemente, nos tenemos que enfrentar cada día a molinos de viento que no son imaginarios, cada uno a su estilo, cada uno a su aire cervantino, a través de las palabras que nos quedan, porque sabemos que en nuestros compromisos vitales no es posible que el mal ni el bien sean durables. Me queda muy claro que no es una persona más que otra, si no hace más que otra. No por creer en ello se nos puede calificar de almas de cántaro, con el dolor interno del Quijote al sentirse así injustamente tratado, porque él, inclinado de su estrella, va por la angosta senda de la caballería andante, por cuyo ejercicio desprecia la hacienda, pero no la honra: “Yo he satisfecho agravios, enderezado tuertos, castigado insolencias, vencido gigantes y atropellado vestiglos; yo soy enamorado, no más de porque es forzoso que los caballeros andantes lo sean, y, siéndolo, no soy de los enamorados viciosos, sino de los platónicos continentes. Mis intenciones siempre las enderezo a buenos fines, que son de hacer bien a todos y mal a ninguno: si el que esto entiende, si el que esto obra, si el que desto trata merece ser llamado bobo [alma de cántaro], díganlo vuestras grandezas, duque y duquesa excelentes”. Lo que sí sé es que hay muchos malandrines, catervas de mediocres y gigantes sueltos a los que hay que hacer frente casi todos los días de nuestra vida. De ahí la grandeza del Quijote.

(1) Cervantes Saavedra, Miguel de, El Quijote, Segunda Parte, Capítulo XXXI.

(2) Cervantes Saavedra, miguel de, El Quijote, Primera Parte, Capítulo XVIII.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Cuando el realismo mágico nos entrega esperanza y vida

Sevilla, 16/III/2022

Se inaugura hoy en el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, el Museo de Todos, como indica su eslogan publicitario que, en este caso, es una verdad como un templo porque el alquiler de sus fondos se paga con los Presupuestos Generales del Estado, una exposición dedicada al Hiperrealismo, el arte del trampantojo: “Pintar imágenes que no puedan diferenciarse de la realidad ha supuesto un desafío para artistas de todos los tiempos. La habilidad para engañar al espectador haciendo pasar lo pintado por real a través de las leyes de la óptica y de la perspectiva es todo un juego cuyos primeros ejemplos se conocieron a través de textos literarios griegos. Desde entonces, el trampantojo ha tenido en las artes una larga presencia, con periodos de notorio florecimiento, como el Renacimiento o el Barroco, para decaer tras el Romanticismo, pero sin llegar a desaparecer nunca del temario artístico. La exposición Hiperreal. El arte del trampantojo propone una revisión del género a través de un conjunto de obras de alta calidad que pone en evidencia los temas más representativos de la pintura de caballete. El arco cronológico abarca desde el siglo XV hasta el XXI, pero las obras se presentan ordenadas por materias y escenarios, independientemente de su fecha de ejecución, para poder así resaltar la continuidad del género, que se prolonga hasta nuestros días”.

El trampantojo, en su acepción actual, tomada de la expresión francesa, “trompe l’oeil’ -engañar al ojo-, una locución coloquial nacida en 1806, que se entiende como “trampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole ver lo que no es”. Los primeros vestigios de esta ilusión óptica se retrotraen a Grecia, tal y como nos lo ha transmitido Plinio el Viejo, en su obra Historia Natural,35: “Fueron contemporáneos suyos [de Zeuxis] y rivales Timanthes, Androcides, Eupompo y Parrasio. Se dice que este último concurrió a un certamen con Zeuxis, que pintó unos racimos de uvas con tal perfección que unas aves volaron hacia el dibujo; que él mismo pintó una cortina representada con tal veracidad que Zeuxis,  engolado con el juicio de los pájaros,  reclamó que se retirase la cortina y mostrase la pintura; comprendiendo su error, le concedió la victoria con ingenuo candor, porque él había engañado a los pájaros, pero Parrasio le había engañado a él que era un artista. Se dice que más tarde Zeuxis pintó a un niño llevando unas uvas a las que fueron volando unos pájaros y con la misma ingenuidad se mostró irritado con su obra y dijo: “he pintado mejor las uvas que al muchacho, pues si lo hubiese hecho a la perfección los pájaros habrían tenido miedo de él”. Contemplar uno de los cuadros de la exposición en el Thyssen, en concreto Bodegón con cuatro racimos de uvas (c.a. 1636), una obra maravillosa de Juan Fernández “el Labrador”, nos ayuda a comprender lo que contaba Plinio sobre la disputa citada de los dos grandes pintores hiperrealistas griegos, Zeuxis y Parrasio.

Juan Fernández “el Labrador”, Bodegón con cuatro racimos de uvas (c.a. 1636), Óleo sobre lienzo, 45 x 61 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado.

La exposición trata el hiperrealismo a través de los siguientes apartados: “Puesta en escena, dedicado al bodegón; Figuras, encuadres y límites, sobre el engaño a través del marco pintado; Huecos para curiosos, representaciones de hornacinas, vanos o armarios con objetos que engañan al ojo del espectador; Muros fingidos: tablones y paredes, convertidos en escenarios para exhibir objetos que muestran la pericia del artista; Desorden perfecto, dedicado a los rincones de artista y a los quodlibet, subgéneros del trampantojo; Llamada a los sentidos, con composiciones cuyo tema principal son las esculturas y las flores; Renovación americana y su estela, dedicado a los renovadores del género en Estados Unidos y a su influencia, y Trampantojo moderno, con piezas que destacan por mostrar la habilidad y la imaginación de sus autores para sorprender, con especial atención a los siglos XX y XXI. La muestra termina con una obra del escultor Isidro Blasco, encargada exprofeso para cerrar el recorrido”.

Pere Borrell y del Caso, Huyendo de la crítica (1874)

He tratado en este cuaderno digital, en varias ocasiones, esta forma de expresión artística y de su correlato en la percepción humana de admiración y sorpresa. La primera vez fue en 2016, bajo el título Cuando nos salimos del cuadro de la vida, en el que analizaba el contenido de una obra de Pere Borrell y del Caso, Huyendo de la crítica (1874), que también figura en la exposición que se inaugura hoy en Madrid. En aquella ocasión lo hice en el contexto de otra exposición que se celebraba en el Museo Nacional del Prado, Metapintura. Un viaje a la idea del arte, escogiendo esta obra de Borrell y del caso porque estaba convencido y lo sigo estando de que la representación de lo que nos sucede en determinados momentos de la vida, tan próximos en estos días por el macrocosmos político y social que nos rodea, se puede expresar muy bien examinando con detenimiento esta pintura. Todos, sin excepción, vivimos en el cuadro que nos pinta la vida a diario. Así nos ven y así lo cuentan a los demás. Así nos vemos y así figuramos ante los otros, con dificultades notorias para salirnos del marco familiar, laboral y social establecido. Agregaba en aquella ocasión que “Groucho Marx, a quien acudo tantas veces para comprender la vida, como su famoso niño de cuatro años, me lo recuerda muchas veces: que se pare el mundo que me bajo. Ahora, contemplando este cuadro tan extraordinario, podría decir sin sonrojo alguno: que pare la exposición permanente de mi vida, que me salgo del cuadro que me imponen. Es verdad. Alguna vez hay que tomar esta decisión para no seguir “exponiéndonos” sin sentido alguno en este mundo diseñado por el enemigo. Es una imagen preciosa, en la que este niño quiere acabar con una ceremonia de confusión que no tiene sentido alguno, en un mundo con una falta clamorosa de valores, donde agradecemos cualquier detalle de calidad humana porque nos parece extraordinario cuando debería ser una experiencia cotidiana”. Actualizando aquel contenido, hoy puedo afirmar que basta recordar las últimas imágenes de los niños ucranianos víctimas de una guerra cruel y sin sentido alguno, para comprender la huida del marco impresentable que a veces nos rodea la vida de cada uno.

Antonio López, La ventana por la tarde (1974-1982)

También quiero dedicar unas palabras a Antonio López, mi admirado pintor hiperrealista, presente en la exposición del Thyssen a través de una obra suya, La ventana por la tarde (1974-1982), donde se puede apreciar su arte para transmitir la realidad viva de lo que estás viendo a través de una ventana de la vida: “Algo pasa cuando miras el exterior desde el interior, no es un gesto más, tiene resonancias muy hondas, profundas, misteriosas.  La forma de la ventana delimitando el campo visual , la anatomía de esa forma, ya son interesantes en sí mismas, y jugar con ideas como la lejanía me parece muy estimulante como punto de partida. Supongo que también tendrá algo psicológico , como mirar por   un agujero, o el animal que se asoma desde su madriguera». En mi publicación La ventana discreta, escogí para la portada una ventana pintada en 1970 por Isabel Quintanilla, una obra adquirida por la Galería Brockstedt, en Berlín, una pintora contemporánea del movimiento hiperrealista en nuestro país junto a Antonio López, fundamentalmente porque acercarme a ella lo hacía en la salida del túnel de la pandemia “a modo de perspectiva esperanzadora sobre la situación que estamos viviendo en cada “carpe diem” particular. Necesitamos abrir ventanas metafóricas que permitan contemplar la vida de otra forma, porque es una oportunidad única de recuperar diálogo interior con nuestra persona de todos y, sobre todo, con la de secreto. Durante estos días es probable que nos sintamos a veces solos ante el peligro, en silencio, pero permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar y reflexionar, pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Las ventanas nos invitan a contemplar de forma diferente lo que antes pasaba desapercibido: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo. Necesitamos fijar la mirada en lo que auténticamente merece la pena, es decir, levantarnos desde nuestra perspectiva ética e iniciar un camino de compromiso personal y social para cambiar ese horizonte cerrado, clásico, que en el tiempo anterior, al que llamamos pasado, no nos ha llevado a veces a ninguna parte”.

Antonio López e Isabel Quintanilla me han ayudado siempre a aprehender mejor la vida, de ahí mi deuda con el hiperrealismo en este país, que se muestra en todo su esplendor junto a obras internacionales en la exposición que se inaugura hoy en el Museo de Todos, el Thyssen-Bornemisza, en Madrid. Y contemplando de nuevo las ventanas de ambos artistas, a los que tanto debo, que me permiten soñar con un mundo diferente: la ciudad tranquila, la llegada de la primavera, más pájaros, más vida, aunque sintamos muchas veces el vértigo existencial legítimo que me lleva a salirme del cuadro que la sociedad impone, imitando al niño de Borrell y del Caso.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Oripandó, el sol, el amanecer de cada día

Sevilla, 15/III/2022

Hoy comparto el hallazgo de otra isla desconocida, que es la misión principal de este cuaderno digital, una obra que deberíamos escuchar y ensalzar en este tiempo tan complejo y lleno de sobresaltos del alma humana. Se trata de una publicación musical llevada a cabo por el cantor Antonio Orozco (cantante es el que puede y cantor, el que debe hacerlo, que no es lo mismo, según Facundo Cabral), gestada a lo largo de dos largos años, que narra la vida de otro cantor José Mercé, con un título en caló, El Oripandó, el sol, el amanecer de cada día, que el propio Mercé interpreta de forma muy sentida, con una canción que sobresale sobre las demás y con un título siempre sugerente: Jamás desaparece lo que nunca parte, dedicada a su hijo, que falleció cuando tenía tan solo 14 años, por un problema congénito de corazón. Según Orozco, verdadero artífice del proyecto, esta obra llega a nosotros “Como el resultado de una vida basada literalmente en la búsqueda, porque desde lo más profundo de la fragua se desafía a la vanguardia mediando única y exclusivamente con la sabia liturgia del flamenco: así vive, así ama y así respira Jose Mercé. A la canción guía citada anteriormente sigue inmediatamente Cuando todo empieza, un martinete, un palo considerado como flamenco puro, el cante más primario, lo más auténtico, con el sonido de un yunque de fondo, que Mercé expresa con palabras preciosas: Ay, yo sigo siendo aquel / Yo sigo siendo aquel quien fuera / También quien yo debiera / Soy un, un hombrecito viejo / Y por mi padre yo me encontré // Allá en el barrio, oh-oh, del consuelo / Encontré a la fortuna / Pa’ contarle yo a mis niños / Que mi padre es lo que yo más quiero // Ahí está mi verdad / Y esto que yo vivo / Y esta es mi verdad / Que Dios me guarde a mi padrecito / Porque sin él no hay nadita que contar.

Esta obra musical se compone de ocho canciones que son trazos importantes, capítulos inolvidables en la vida del cantor Mercé. Sus títulos son un aviso para navegantes que se aproximan a su isla desconocida, su persona de secreto: Preludio de un nuevo día, con la colaboración de Pablo López al piano, Jamás desaparece lo que nunca parte, Cuando todo empieza, junto a la voz de Mala Rodríguez y Tomatito a la guitarra, Tengo cosas que contarte, Si tú me lo pides, volvería a empezar, con Dorantes al piano, Cincuenta primaveras y otras mil que yo quisiera, El Caminante, acompañado por el pianista chino Lang Lang, al que ya he dedicado artículos en este cuaderno digital y, finalmente, Alegría.

Nos quedamos con la letra y música de la canción guía de este proyecto de vida, Jamás desaparece lo que nunca parte, porque estoy de acuerdo con algo muy importante para caminar despiertos en este mundo tan desabrido y lleno de sobresaltos cada día: jamás desaparece lo que nunca se olvida:

Día y noche rugía
El fuego encendido de un sol que no mira
Del cielo el desprecio de un fin que avecina
La siembra y la ruina de un Dios que no afina

Duelo y enjambre de espinas
Cruzando el umbral de la puerta encendida
Haciendo del aire una amarga salida
Regando de nardos la calle sin vida

El juez cerró lo nuestro
La sala se apagó
No queda nadie

El baile se termina
Y el dragón se lo llevó
Y ahora arde

Y ahora arde
El tímido consuelo ahora arde
Ahora arde
La fe destartalada y el recuerdo arde

Un despertar bajo nía
Y un rumbo trenzado con almas vacías
Las niñas los palios que aguantan la rima
Y el mundo despierta con cruel letanía

Sentencia sostenida
Y el ángel susurró: ¡Que empiece el baile!
Lánguida sonrisa emocionada por saber que a veces aire

Y ahora aire
Sabiendo que mi todo está en el aire
Ahora aire
Jamás desaparece lo que nunca parte
Ahora aire

Si anuncio este hallazgo de una isla desconocida llamada El Oripandó, es porque los que vivimos en Andalucía respetamos su identidad flamenca y a sus cantoras y cantores. Antonio Orozco y José Mercé lo son de origen y de cuna. Llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él, aprendiendo cada día a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla al cante. Luis Cernuda hizo un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos.

El quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, sino que la modifica para siempre. Escuchar ahora a Mercé me ayuda una vez más a comprender el dolor actual de esta tierra como un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas en Granada hace tan solo cien años, en el primer concurso de cante jondo celebrado en 1922: «A todos los que a través de su vida se han emocionado con la copla lejana que viene por el camino, a todos los que la paloma blanca del amor haya picado en su corazón maduro, a todos los amantes de la tradición engarzada con el porvenir, al que estudia en el libro como al que ara la tierra, les suplico respetuosamente que no dejen morir las apreciables joyas vivas de la raza, el inmenso tesoro milenario que cubre la superficie espiritual de Andalucía y que mediten bajo la noche de Granada la trascendencia patriótica del proyecto que unos artistas españoles presentamos». O el que han presentado recientemente bajo el nombre de El Oripandó, dos artistas de alma andaluza, Antonio Orozco y José Mercé, de cuyos nombres, ahora, quiero expresamente acordarme.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Se llama Gabriel Boric y es la nueva esperanza de Chile

El Presidente de la República, Gabriel Boric Font participando en un acto cultural con vecinos y vecinas de la comuna de La Pintana – 13 marzo 2022.

Sevilla, 14/III/2022 – 13:15 CET (Hora estándar de Europa Central)

¡Trabajadores de mi patriatengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor!

Salvador Allende, Palacio de la Moneda (Santiago de Chile), Radio Magallanes, 9:10 A.M., 11 de septiembre de 1973

Con estas palabras inolvidables de Salvador Allende, que anteceden, finalizó el nuevo presidente de Chile, Gabriel Boric, su discurso oficial en el acto de toma de posesión el pasado viernes 11 de marzo, un joven de 36 años que ha aunado voluntades de millones de chilenos con la base indestructible del amor y del sufrimiento, como nos ha recordado Quilapayún, desde hace ya muchos años, en su aclamada y preciosa Cantata de Santa María de Iquique: ¿Qué hacer entonces, qué, si nadie escucha? / Hermano con hermano preguntaban. / Es justo lo pedido y es tan poco / ¿tendremos que perder las esperanzas? // Así, con el amor y el sufrimiento / se fueron aunando voluntades, / en un solo lugar comprenderían, / había que bajar al puerto grande.

Con estas palabras que siguen, de profundo respeto y admiración hacia el nuevo presidente de Chile, quiero resaltar también hoy, una vez más, un pequeño homenaje particular al pueblo chileno, porque formé parte de mi conciencia social escuchando a Víctor Jara, Quilapayún, Inti-Illimani, Violeta Parra, Julio Numhauser y otros tantos “cantores” y grupos chilenos que amaban y aman la democracia por encima de todo. La aportación de Neruda es otro cantar del alma mía, que reconozco, guardo, respeto y aprendo. También he sentido el dolor mantenido en el tiempo por la terrible dictadura de Pinochet y en recuerdo a la libertad malherida del pueblo chileno, que he grabado de forma indeleble en mi mente y en mi corazón a lo largo de casi 49 años y de lo que he dado pruebas fehacientes en este cuaderno digital cada 11 de septiembre. Gracias sinceras por lo que aprendí de la democracia chilena, de sus cantores, grupos folklóricos, poetas, escritores y políticos dignos que tanto han sufrido dentro y fuera del país. Del pueblo llano de Iquique.

Recuerdo ahora que en el acto oficial de anuncio del nuevo gobierno chileno, el pasado 21 de enero, tras el triunfo en las elecciones generales a la presidencia, compuesto por 14 mujeres y 10 hombres, el nuevo Presidente dijo a los elegidos, que “[…] Necesitamos que dialoguen, que escuchen mucho, que escuchen el doble de lo que hablen, que preparen sus agendas con dedicación, que visiten los barrios y las regiones, que estén en las calles y construyan soluciones en conjunto con la gente de Chile». Asimismo, en el primer encuentro con su nuevo Gobierno, afirmó que “sentirnos parte de un mismo proyecto y recordar permanentemente que nos debemos al pueblo de Chile, genera una ética colectiva que nos va a permitir tener un buen Gobierno”.

Su discurso de toma de posesión como Presidente de la República, desde el Palacio de La Moneda, es de una calidad extraordinaria y recomiendo su atenta lectura. Ahora hago referencia a determinados pasajes del mismo porque considero que son una bocanada de aire fresco en un mundo tan contaminado por la desafección política, algo que en nuestro país es una realidad ya muy preocupante. Los trascribo sin comentario alguno para que permanezcan objetivamente en nuestras almas,  junto a su calidad más plena:

[…]

La emoción qué he sentido hoy día al atravesar la Plaza de la Constitución y entrar a este Palacio de La Moneda, es profunda y necesito, existencialmente necesito compartirla con ustedes. Son parte protagónica de este proceso, el pueblo de Chile es protagónico en este proceso, no estaríamos aquí sin las movilizaciones de ustedes. Y quiero que sepan que no llegamos aquí solo para llenar cargos y solazarnos entre nosotros, para generar distancias inalcanzables, llegamos aquí para entregarnos en cuerpo y alma al compromiso de hacer mejor la vida en nuestra patria.

Y quiero que sepan que no llegamos aquí solo para llenar cargos y solazarnos entre nosotros, para generar distancias inalcanzables, llegamos aquí para entregarnos en cuerpo y alma al compromiso de hacer mejor la vida en nuestra patria.

Quiero decirles, compatriotas, que he visto sus caras recorriendo nuestro país, las de las personas mayores cuya pensión no les alcanza para vivir porque algunos decidieron hacer de la previsión un negocio.

Las de quienes se enferman y sus familias no tienen cómo costearle los tratamientos. Cuántos de ustedes nos han hablado, nos hemos mirado a los ojos.

Las de los estudiantes endeudados, las de las y los campesinos sin agua por sequía y por saqueo.

Las de las mujeres que cuidan a sus niños con TEA [Trastorno del Espectro Autista] que en cada lugar de Chile me las encuentro. A sus familiares postrados, a sus bebés indefensos.

Las de las familias que siguen buscando a sus detenidos desaparecidos qué no dejaremos de buscar.

Las de las disidencias y diversidades de género que han sido discriminadas y excluidas por tanto tiempo.

Las de los artistas que no pueden vivir de su trabajo porque la cultura no es lo suficientemente valorada en nuestro país.

Las de las dirigentas sociales que luchan por el derecho a una vivienda digna en las poblaciones de Chile.

Las de los pueblos originarios despojados de su tierra, pero nunca, nunca de su historia.

Las de la clase media acogotada, las de los niños y niñas del Sename [Servicio Nacional de Menores], nunca más, nunca más, las caras de las zonas más aisladas de nuestro país como el Magallanes de dónde vengo, las de quiénes viven en la pobreza olvidada.

Con ustedes es nuestro compromiso [la negrita es mía].

Es sólo una muestra, pero lo breve si bueno dos veces bueno, como aprendí desde pequeño de Baltasar Gracián. Sólo dos apuntes más:

Chilenas y chilenos: Mi sueño es que cuando terminemos nuestro mandato, y hablo en plural porque esto no es algo individual, esto no se trata de mí, esto se trata del mandato que el pueblo nos diera a este proyecto colectivo, cuando terminemos este mandato podamos mirar a nuestros hijos, a nuestras hermanas, a nuestros padres, a nuestras vecinas, a nuestros abuelos y sintamos que hay un país que nos protege, que nos acoge, que nos cuida, que garantiza derechos y retribuye con justicia el aporte y el sacrificio que cada uno de ustedes, de los habitantes de nuestra patria, hacen para el desarrollo de nuestra sociedad.

En este primer año de Gobierno también nos hemos impuesto como tarea acompañar de manera entusiasta nuestro proceso constituyente por el que tanto hemos luchado. Vamos a apoyar decididamente, decididamente el trabajo de la Convención. Necesitamos una Constitución que nos una, que sintamos como propia, una Constitución que, a diferencia de la que fue impuesta a sangre, fuego y fraudes por la dictadura, nazca en democracia, de manera paritaria, con participación de los pueblos indígenas, una Constitución que sea para el presente y para el futuro, una Constitución que sea para todos y no para unos pocos. Los invito a que nos escuchemos de buena fe, sin caricaturas, sin caricaturas, tomémonoslo en serio, de todos los bandos. Nos lo digo a nosotros mismos también, escuchemos de buena fe, sin caricaturas para que el plebiscito de salida sea un punto de encuentro y no de división y podamos aquí, junto al pueblo, firmar por primera vez en la historia de Chile una Constitución, democrática, paritaria, con participación de todas y todos nuestros pueblos. Chilenas y chilenos: El mundo nos está mirando. Quiero decirles chilenos y chilenas que el pueblo nos está mirando, el mundo nos está mirando y estoy seguro de que también ven con complicidad lo que está pasando en Chile.

Con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades

Una vez leído el discurso completo, comprendo que lo cerrara con un recuerdo especial a Salvador Allende, que tampoco he olvidado, como se puede constatar en bastantes páginas de este cuaderno digital. Les aseguro que me he quedado con su nombre, porque me entrega de nuevo la esperanza en el ser humano:

Sé que en 4 años más el pueblo de Chile nos juzgará por nuestras obras y no por nuestras palabras y que, como decía un viejo poeta, el adjetivo cuando no da vida, mata. Hoy era necesario hablar, mañana todos juntos a trabajar. Como pronosticara hace casi 50 años Salvador Allende, estamos de nuevo, compatriotas, abriendo las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, el hombre y la mujer libre, para construir una sociedad mejor. Seguimos. ¡Viva Chile!

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Recordando al músico de Venecia y al confinamiento por la COVID-19

Adagietto de la Sinfonía nº 5 de Gustav Mahler, en la Banda Sonora Original de Muerte en Venecia, 1971

Sevilla, 13/III/2022 – 13:00h CET

Para no ser mudos, hay que empezar por no ser sordos.

Eduardo Galeano

Esta noche, cuando el reloj marque las veinticuatro horas, se cumplirán dos años exactos de la entrada en vigor del confinamiento por la declaración del estado de alarma en el país, debido a la pandemia de la COVID-19. Hemos recorrido dos años muy difíciles y estamos constatando a diario que queda todavía mucho por reconstruir en el Estado y en el mundo en general, como consecuencia de la pandemia, agravado ahora todo por la invasión de Ucrania por si nos faltaba algo en este mundo al revés.

Por este motivo, vuelvo a compartir el artículo que publiqué ese día, 14 de marzo de 2020, El músico de Venecia y el coronavirus, cuando iniciábamos un camino hacia ninguna parte por el desconcierto mundial en el que nos movíamos a diario. Fue el comienzo de una larga serie de artículos que más adelante recopilé en una publicación transida de esperanza, La ventana discreta, en la que me asomaba a un mundo nuevo, lo que se dio en llamar “la nueva normalidad” y que justificaba así en el Prólogo: “Estamos viviendo momentos difíciles con la expansión del coronavirus y los blogueros también tenemos una responsabilidad social ante esta situación. Es un aviso para navegantes actuales la importancia que tiene estar bien informados, con una responsabilidad transcendental de los poderes públicos en este caso. Necesitamos disponer de un plan de comunicación a nivel de Estado mediante el que se pueda disponer de la información exacta, veraz y objetiva hasta los límites que sea necesario conocer sin mezcla de mentira alguna. ¡Es el interés general!, tan cuidado por nuestra Constitución. Es la mejor vacuna en estos momentos porque la proliferación de noticias, algunas de ellas falsas e interesadas, está creando un tejido crítico de alta preocupación y desasosiego”. Era un auténtico aviso para navegantes en una situación que se avecinaba como muy conflictiva y preocupante”

Leo el artículo citado y pienso que la cita de la literatura que figura al principio, sigue siendo una metáfora sobre la realidad de la vida de nuestros antepasados, que intentaron abordar épocas difíciles en las que el mal asolaba la humanidad y en las que se ha dejado para la posteridad un mensaje de la importancia de dar sentido a la vida, que es lo que más importa ante avisos tan importantes para navegantes, a pesar de lo que decía Groucho Marx con su sabiduría mordaz: “¿Por qué debería preocuparme de la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?”. De todas formas, en aquella ocasión tan dura y desconocida, planteé la opción de entrar en la clínica del alma de cada casa, la biblioteca, para refugiarnos en la literatura y en la música. Decía en aquella ocasión que “Hoy ya no se habla de ir a lazaretos sino de permanecer en nuestras casas el tiempo que sea necesario hasta que el coronavirus se dé por controlado y se autorice la vuelta a la vida normal, acompañados en el caso de Sevilla por su calor tradicional de primavera y verano, porque “aquí se puede ser feliz”. Así se expresaba Stefan Zweig en su visita a Sevilla en 1905, cuando comenzaba a despertar el siglo XX. Leo también con atención las páginas dedicadas a esta ciudad en un libro suyo muy interesante, De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia (1), escritas por un joven de veinticuatro años, buscando rincones que ya conocía por la obra de Mozart, pensando que la barbería de Fígaro iba a devolverle la comprensión de la relación de Don Juan y Carmen. Aquello se justificaba porque Zweig escribió en aquella ocasión algo sorprendente para el alma de Andalucía y Sevilla: “¿no es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida?”. Me acompañó también la música, en un “momento estelar de la humanidad” que sobrecogió a Zweig, la resurrección de Händel a través de su obra magna “El Mesías”, que sigo escuchando siempre con atención reverencial. Quizá me ayuda todos los días a comprender bien y en toda su extensión esa frase rotunda de Zweig, “aquí [en Sevilla] se puede ser feliz”, tras una experiencia de juventud en esta ciudad. Lo hago extensivo a un sueño que persigo como si fuera una realidad: aquí, en el lugar del mundo en que cada uno vive, se puede ser feliz.

Esta noche se cumplen dos años exactos de la entrada en vigor del estado de alarma y, como consecuencia de ello, de los confinamientos más extremos que ha conocido este país desde la guerra civil del siglo pasado. Durante este tiempo me he esforzado en conocer la verdad de lo que ha ocurrido con el objetivo de emitir juicios bien informados, lejos de músicos celestiales, como el de Venecia, que no han reconocido la gravedad de la epidemia en beneficio propio y lejos del interés general. El que quiera entender que entienda, porque hoy pocas palabras bastan.

(1) Zweig, Stefan (2015). De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia. Madrid: Sequitur.

El músico de Venecia y el coronavirus

Fotograma de Muerte en Venecia, 1971

Sevilla, 14/III/2020

Una pregunta de Gustav von Aschenbach en Muerte en Venecia, la obra inolvidable de Thomas Mann, a un músico que pasa junto a él pidiendo la voluntad, “¿Por qué desinfectan Venecia?” y la respuesta a la misma, “Está indicado por el calor y el siroco”, me han recordado -en este confinamiento legal y preventivo que estamos viviendo- la necesidad de que conozcamos en cada momento la verdad de lo que está pasando con el coronavirus, tal y como lo vengo expresando los últimos días. La insistencia de Aschenbach, que no se cree lo que le ha dicho el músico, traduce la inquietud legítima que tenemos en la sociedad por saber la realidad de lo que nos rodea por muy cruda que sea.

“¿De manera que no hay ninguna epidemia en Venecia?”, pregunta Aschenbach. “¿Una epidemia?”, contesta el músico de manera desafiante. “¿Qué epidemia va a haber? ¿Es epidemia el siroco? ¿Acaso es una epidemia nuestra Policía? ¡Usted bromea! ¡Una epidemia! ¡No diga usted eso! Sólo se trata de una medida de previsión policial. ¿Entiende usted? Una disposición en vista del tiempo bochornoso”.

Salvando lo que haya que salvar hoy, podemos cambiar la palabra siroco por coronavirus o policía por el estado de alarma y el acto de previsión policial como una medida para evitar mayores contagios y de previsión para contener en lo posible males mayores. El escritor Gustav von Aschenbach, uno de los protagonistas de la obra de Thomas Mann, prefirió abrazar el amor cerca de Tadzio desoyendo todas las recomendaciones para preservar su salud en una ciudad donde el cólera indio hacía estragos.

Esta cita de la literatura que tanto nos ha hecho reflexionar, es una metáfora sobre la realidad de la vida de nuestros antepasados que han intentado abordar épocas difíciles en las que el mal ha asolado la humanidad y en las que se ha intentado dejar para la posteridad un mensaje de la importancia de dar sentido a la vida, que es lo que más importa ante avisos tan importantes para navegantes.

El confinamiento en las casas impuesto por el Estado puede ser una buena oportunidad para acudir a la literatura y encontrar en ella un remanso de paz en el rincón de pensar que cada uno elija libremente en su casa. Hoy ya no se habla de ir a lazaretos sino de permanecer en nuestras casas el tiempo que sea necesario hasta que el coronavirus se dé por controlado y se autorice la vuelta a la vida normal, acompañados en el caso de Sevilla por su calor tradicional de primavera y verano, porque “aquí se puede ser feliz”. Así se expresaba Stefan Zweig en su visita a Sevilla en 1905, cuando comenzaba a despertar el siglo XX. Leo también con atención las páginas dedicadas a esta ciudad en un libro suyo muy interesante, De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia (1), escritas por un joven de veinticuatro años, buscando rincones que ya conocía por la obra de Mozart, pensando que la barbería de Fígaro iba a devolverle la comprensión de la relación de Don Juan y Carmen.

En estos días difíciles sigo leyendo a Stefan Zweig en la obra citada y sus palabras se graban en mi cerebro como el mejor bálsamo para tiempos complejos y de turbación: “¿no es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida?”. Me acompaña también un “momento estelar de la humanidad” que sobrecogió a Zweig, la resurrección de Händel a través de su obra magna “El Mesías”, que escucho con atención reverencial. Quizá me ayude a comprender bien y en toda su extensión esa frase rotunda de Zweig, “aquí [en Sevilla] se puede ser feliz”, tras una experiencia de juventud en esta ciudad.

Con ella me quedo hoy a pesar de todo y porque necesito conocer la verdad de lo que está ocurriendo, lejos de músicos celestiales como el de Venecia que no la reconocen.

(1) Zweig, Stefan (2015). De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia. Madrid: Sequitur.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La invasión de Ucrania nos está enfermando el alma

Albert György, Melancolía o El vacío del alma, 2012 – Muelle de Mont Blanc, Ginebra (Suiza)

Sevilla, 12/III/2022

… nos están enfermando el alma y nos están dejando sin casa: aquella casa que el mundo quiso ser cuando todavía no era.

Eduardo Galeano, en Patras arriba. La escuela del mundo al revés

En los primeros días de la creación, supe hace ya muchos años que la tierra estaba “hueca y vacía”. La verdad es que pasaron casi desapercibidas en mi vida estas dos realidades, pero en este tiempo de controversia permanente, con una invasión en Ucrania que nos conmueve a diario, son dos palabras que vuelven a tener una importancia transcendental. En aquél relato mágico del Génesis, la deidad correspondiente solucionó el problema de la oquedad y el vacío creando lo que le pareció “muy bueno”, el ser humano, a diferencia de los cielos y tierra, por ejemplo, que sólo eran creaciones “buenas”. Ese adverbio, muy, puso al ser humano en un sitio especial y así lo han contado durante miles de años los abuelos a sus nietos, en las orillas del Tigris y el Éufrates, en el actual Iraq, desde que la escritura nos lo recuerda en relatos que ya tienen más de 2.700 años.

Ha pasado mucho tiempo, pero estamos viviendo la invasión de Ucrania, para dejarla hueca y vacía en un alarde de imperialismo sin límites, un símbolo de profundo calado existencial. En este contexto, he recordado que el año pasado visité el Museo Nacional Reina Sofía, prácticamente vacío, en una visita fugaz a Picasso a través de su obra magna, Guernica, ante la que me detuve escudriñando cada centímetro de una pintura que considero prodigiosa, por su simbolismo y por lo que supone reflexionar sobre ella, en vivo y en directo, después de su azaroso viaje por el mundo. En la ida y vuelta por las salas del surrealismo, bastante huecas y vacías, hice la parada obligada ante esta sorprendente manifestación de dolor y rabia por lo acontecido no sólo en Guernica, sino en todo el país, aunque la frágil memoria histórica que nos embarga lo olvide a pasos agigantados, provocando en mi alma un duro vacío difícil de explicar. Una situación que ahora, con la realidad de Ucrania, se hace más cercana todavía.

Salvando lo que haya que salvar, lo que quiero demostrar es que lo más preocupante ante lo que está pasando en Ucrania y estamos viendo casi minuto a minuto, es constatar el vacío de valores humanos en el Primer Mundo, en las grandes potencias occidentales, para comprenderlo en su justo sentido, porque aunque vivamos en ese mal llamado «primer mundo», no somos conscientes de que nuestra vida se vacía de valores y esperanza, porque la convivencia es cada día más difícil, dado que lo que acusa el vacío es el alma humana que se consuela a duras penas con su soledad de nuevos ricos o complejos imperialistas como los de Putin. En las clases finales de Eduardo Galeano en su escuela del mundo al revés, aborda unas lecciones de la sociedad de consumo y un curso intensivo de incomunicación, que ahora sufrimos por ejemplo por los acontecimientos de Ucrania, con una reflexión impecable, que leo una y mil veces en esta ardiente impaciencia ante la crisis mundial que se avecina y la escasez de todo que nos rodea por las esquinas del consumo, simbolizado en los elevados precios de las energías y las posibles estanterías vacías en comercios y superficies de todo tipo, es decir la manifestación palpable de que la tierra se queda poco a poco “hueca y vacía”, sin que se aviste un dios que vuelva a recordarnos que lo mejor que tiene el mundo son las personas que lo pueblan: “Los dueños del mundo usan al mundo como si fuera descartable: una mercancía de vida efímera, que se agota como se agotan, a poco de nacer, las imágenes que dispara la ametralladora de la televisión y las modas y los oídos que la publicidad lanza, sin tregua, al mercado. Pero, ¿a qué otro mundo vamos a mudarnos? ¿Estamos todos obligados a creernos el cuento de que Dios ha vendido el planeta a unas cuantas empresas, porque estando de mal humor decidió privatizar el universo? La sociedad de consumo es una trampa cazabobos. Los que tienen la manija simulan ignorarlo, pero cualquiera que tenga ojos en la cara puede ver que la gran mayoría de la gente consume poco, poquito y nada necesariamente, para garantizar la existencia de la poca naturaleza que nos queda. La injusticia social no es un error a corregir, ni un defecto a superar: es una necesidad esencial. No hay naturaleza capaz de alimentar a un shopping center del tamaño del planeta. Los presidentes de los países del sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, un acto de magia que nos convertía a todos en prósperos miembros del reino del despilfarro, deberían ser procesados por estafa y por apología del crimen. Por estafa, porque prometen lo imposible. Si todos consumiéramos como consumen los exprimidores del mundo, nos quedaríamos sin mundo. Y por apología del crimen: este modelo de vida que se nos ofrece como un gran orgasmo de la vida, estos delirios del consumo que dicen ser la contraseña de la felicidad, nos están enfermando el alma y nos están dejando sin casa: aquella casa que el mundo quiso ser cuando todavía no era”.

Galeano lo confirma: este loco mundo, con Putin ahora al frente como protagonista indeseable, está enfermando nuestra alma y nos están dejando sin casa, con un sentimiento permanente de oquedad y vacío. Además, esta transformación existencial me lleva a escribir estas palabras con lo poco que me queda de esa alma vacía. Quizá, al escribir hoy estas palabras especiales, para decir algo especial, he copiado de nuevo una experiencia contada una vez por el escritor portugués António Lobo Antúnes, sobre una idea preciosa aportada por un enfermo esquizofrénico al que atendió tiempo atrás: “Doctor, el mundo ha sido hecho por detrás”, como si detrás de todo está el alma humana que fabrica el cerebro. Porque según Lobo Antúnes “ésta es la solución para escribir: se escribe hacia atrás, al buscar que las emociones y pulsiones encuentren palabras. “Todos los grandes escribían hacia atrás”. También, porque todos los días, los pequeños, escribimos así en las páginas en blanco de nuestras vidas, como cavando un pozo del alma con una aguja, intentando salir como podemos del vacío y oquedad que nos rodea ahora, con la invasión de Ucrania como lección a aprender en un burdo mundo al revés, en el que constatamos que la izquierda está a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada. 

No es lo mismo legitimidad que ética política

Sede de las Cortes Generales de Castilla y León, en Valladolid. Detalle del Hemiciclo.

Sevilla, 11/III/2022

Sé que estamos viviendo en una España al revés, donde la confusión de términos nos invade por tierra, mar y aire, sobre todo porque más allá del léxico hay una ideología no inocente detrás de muchas palabras, lo que se podría resumir en lo ocurrido ayer con una sola frase: todo vale en política. Lo afirmaba Eduardo Galeano en su visión del mundo al revés: al final, la izquierda está a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies, o lo que es lo mismo, la ultraderecha está en el centro de la derecha, a la que pretende difuminar, fulminar o desenmascarar, quién sabe, ganando terreno político en un gobierno por estrenar. Así lo explicaba también Galeano, en palabras que todos las podemos entender muy bien: “No se necesita ser un experto politólogo para advertir que, por regla general, los discursos sólo cobran su verdadero sentido cuando se los lee al revés. Pocas excepciones tiene la regla: en el llano, los políticos prometen cambios y en el gobierno cambian, pero cambian… de opinión. Algunos quedan redondos, de tanto dar vueltas; produce tortícolis verlos girar, de izquierda a derecha, con tanta velocidad. ¡La educación y la salud, primero!, claman, como clama el capitán del barco: ¡Las mujeres y los niños, primero!, y la educación y la salud son las primeras en ahogarse. Los discursos elogian al trabajo, mientras los hechos maldicen a los trabajadores. Los políticos que juran, mano al pecho, que la soberanía nacional no tiene precio, suelen ser los que después la regalan; y los que anuncian que correrán a los ladrones, suelen ser los que después roban hasta las herraduras de los caballos al galope” (1). La ética política no se improvisa ni se cambia de buenas a primeras, porque la gran verdad de la ética, en cualquiera de sus manifestaciones, consiste en defender siempre y sin fisuras la razón que justifica todos los actos humanos de bien, en libertad, con dignidad extrema, defendiendo siempre el interés general en democracia como su auténtico caldo de cultivo, porque sin ella no podemos avanzar mucho en la sociedad. Es la “solería” que se va poniendo cada día en todo el país, sin excepción alguna, con actos y actitudes que dignifican la política, que no la envilece o daña. El profesor López Aranguren, definía la ética como el “suelo firme de la existencia o la razón que justifica todos los actos humanos”, que tantas veces he abordado en este blog.

Lo que sucedió ayer en la Comunidad de Castilla-León, a la que VOX gusta llamar “Castilla la Vieja”, tomen nota, en la que el partido de ultraderecha entra por primera vez en el Gobierno de una Comunidad, nada menos que con la Vicepresidencia, la Presidencia del Parlamento Autonómico y tres Consejerías, por determinar su alcance, es para mí un ejemplo meridiano de la España al revés. Conviene leer los términos exactos del Acuerdo de Legislatura, donde casi todo queda en palabras, porque lo que se ha manifestado por parte de los lideres de VOX, horas antes de su firma, era para tentarse la ropa. Todo muy democrático y muy legítimo, pero muy poco ético desde la perspectiva política, fundamentalmente porque ese partido de ultraderecha no cree en el Estado de las Autonomías, es decir, no cree en determinados artículos de la Constitución y va a por ella, confunde todo tipo de violencias y las equipara, para acabar invisibilizando la de género, que destaca sobre todas por su esencia de sufrimiento para las mujeres, dentro y fuera de las familias, porque ese escarnio contra ellas no sólo se produce en el seno de la familia, en el ámbito “intrafamiliar” dicen ellos, sino en el laboral o en el de la vida diaria y anónima de quienes la sufren minuto a minuto, entre otros muchos entornos nada amables por el simple hecho de ser mujer. A ello hay que agregar la criminalización de la migración que ellos llaman “ilegal”, cuando lo verdaderamente ilegal es que estemos rodeados de nadies que no tienen dónde ir y refugiarse, que necesitan más que nunca nuestra comprensión y apoyo. Y una cosa más, entre otras muchas en su programa político: la defensa de la memoria histórica es casi un cuento chino, como si de la guerra civil española en el siglo pasado no se derivaran responsabilidades de todo tipo a pesar del tiempo transcurrido. Lo que piensan de la pertenencia a Europa ya se conoce, porque su antieuropeísmo es de libro, por si esto se nos olvidaba también. Ya lo ha advertido el presidente del Partido Popular Europeo, Donald Tusk, al conocer el Acuerdo, del que ha dicho que es una “capitulación» del Partido Popular en España.

En este marco incomparable de falta de ética política, con un efecto halo de legitimidad, asistimos también a un reguero de manifestaciones de la derecha “encubriendo” como pueden y de forma vergonzante lo firmado ayer “in extremis” en Castilla-León, con una palabra como denominador común: el acuerdo es “legítimo”, pero cuando ellos analizan cómo se constituyó el Gobierno actual de este país, lo acusaban, y siguen haciéndolo de forma reiterada, de “ilegítimo”, sin despeinarse un solo momento. Y no es lo mismo, no. Un ejemplo: la confluencia de los partidos PSOE y Unidas Podemos, que hizo posible el gobierno actual del PSOE, no recoge en ningún momento la anuencia de programas incompatibles con la Constitución. El de Castilla-León, sí, porque es su quintaesencia anticonstitucional lo que les pesa más que los fárragos de las intervenciones públicas de sus líderes, que al final son solo palabras.

Vuelvo a insistir en algo que he manifestado recientemente ante situaciones como la que he analizado anteriormente, por las que nos encontramos conturbados y decepcionados: ahora debo escribir estas líneas y saltarme algo que conozco bien por el arte de callar, porque cuando hablo y escribo es porque tengo algo más importante que decir que guardar silencio. Lo que ocurrió ayer en Castilla-León, nos recuerda que con unas elecciones legítimas los ciudadanos firmamos de algún modo un contrato social con la política que impera, lo que nos lleva a descubrir la conveniencia de estar vacunados contra la epidemia de intromisión en nuestra inteligencia social, que también existe. Comprendo mejor que nunca aquella frase del filósofo Emilio Lledó, que me marcó para siempre: Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente. Sencillamente, porque no somos idiotas, ni nos conformamos con que nos entreguen una flor en plena discordia. Creo que ha llegado el momento de entrar con un buldócer ético en la sociedad y remover los grandes planteamientos sociales en los que estamos instalados. Es necesario por tanto comenzar a hablar de legalizar nuevos contratos sociales donde la responsabilidad política del Gobierno correspondiente y de la ciudadanía tengan un papel protagonista en los cambios copernicanos y prioritarios que se tienen que abordar con urgencia ética y social. Todo lo demás es seguir normalizando lo indeseable e imposible que no beneficia a nadie. O seguir confundiendo legitimidad con ética política, que no es lo mismo.

Todo lo expuesto anteriormente es válido cuando estamos convencidos de que lo más importante en la sociedad es perseguir el interés general frente al individual y que la corrupción política (que no sólo es en el área económica) es el enemigo público número uno a combatir, porque cuando entra en la sociedad no deja títere con cabeza, todo se corrompe de forma tentacular y nos lleva a un conformismo y desafección política terribles. La tentación es huir hacia adelante, pero hacia ninguna parte, porque queramos o no necesitamos defender la democracia como la mejor forma de compartir la vida. Ante la decepción por lo ocurrido ayer en Castilla-León, es posible que volvamos a caer en la tentación de acudir a Góngora para que nos explique hoy esta situación a través de su famosa letrilla rediviva, «Ándeme yo caliente, ríase la gente»: Cuando cubra las montañas / De blanca nieve el enero, / Tenga yo lleno el brasero / De bellotas y castañas, / Y quien las dulces patrañas / Del Rey que rabió me cuente, / Y ríase la gente. […] Busque muy en hora buena / El mercader nuevos soles; / Yo conchas y caracoles / Entre la menuda arena, / Escuchando a Filomena (2) / Sobre el chopo de la fuente, / Y ríase la gente. Porque lo que no puede ser, no puede ser y además es imposible, que diría el torero El Guerra, por mucho que ante la falta de ética personal y colectiva, la de los Gobiernos correspondientes también, queramos normalizar lo indeseable en términos individuales y sociales para convertirlo todo en un mundo al revés sin contrato social alguno. O lo que es lo mismo, seguir confundiendo la legitimidad como acto pasajero para cubrir apariencias, con la ética como actitud permanente de dignidad pública y privada a lo largo de nuestra vida.

(1) Galeano, Eduardo, Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España, 1998.

(2) “Filomena” era la denominación de “la hembra del ruiseñor” en tiempos de Góngora (ver el Diccionario de Francisco Sobrino, 1705), en el Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa. Bruselas: Francisco Foppens, p. 182,3.

NOTA: la imagen de cabecera, recuperada hoy de https://www.ccyl.es/Content/VisitaVirtual/, ofrece un detalle del Hemiciclo de las Cortes Generales de Castilla y León, en el que figura el Mosaico de los Cántaros, en mármol y caliza, que lo preside, datado en el siglo IV. La luz natural entra a través del cristal serigrafiado y láminas de alabastro.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

«Resistencia» no es sólo un nombre de barco

ENDURANCE – ERNEST SHACKLETON / RTVE

Sevilla, 10/III/2022

Hemos conocido recientemente el hallazgo del pecio en el mar de Weddell (Océano Atlántico), donde se encuentra casi intacto el velero bergantín Endurance (Resistencia), protagonista de la expedición de Ernest Shackleton, explorador polar angloirlandés y su primer comandante, hundido en 1915 a unas cuatro millas al sur de la posición que su capitán, Frank Worsley, registró antes de que la tripulación tuviera que abandonarlo, al quedar atrapado en el hielo. El 9 de agosto de 1914 y coincidiendo con la entrada oficial del Reino Unido en la Primera Guerra Mundial, el Endurance, de 44 metros de eslora, inició su mítica singladura hacia la Antártida desde el puerto inglés de Plymouth, pasando de forma obligada como inicio de la aventura antártica, por las islas de Georgia del Sur.

Quien frecuenta este cuaderno de derrota (en lenguaje del mar), sabe que está especializado en buscar islas desconocidas. Por este motivo, aventuras como la del Endurance (1) tienen un sitio de honor en este cuaderno digital, interpretándolo siempre desde la amura de babor de la vida, que no de estribor, por aquello de la ideología que, en mi caso, no es inocente. Aquella tripulación, al mando de su ideólogo, Ernest Shackleton, compuesta por un total de 28 hombres, reclutadas al parecer por un anuncio sorprendente, “Se requieren hombres para un viaje peligroso. Salario bajo. Frío polar. Horas de completa oscuridad. Regreso a salvo dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito”, tomó conciencia poco a poco de que la expedición tenía un final en las puertas de la Antártida porque el hielo les impedía continuar. Así estuvieron durante diez meses, esperando que el cambio de tiempo les permitiera reanudar la navegación, pero no ocurrió así y el barco sufrió las inclemencias del tiempo, dejándolo inservible hasta tal punto que ellos mismos comprobaron cómo se hundía en aquel tenebroso mar de Weddell. Lo sintetizó bien en una frase que pasó a la posteridad: “Se ha ido, muchachos”.

Lo que ocurrió desde aquel momento se conoce por numerosos reportajes, entrevistas, libros y recortes de prensa, porque es verdad que el resultado humano de aquella expedición fue sorprendente, en términos mucho más desesperanzados que los que figuraban en el anuncio citado, fundamentalmente porque hicieron honor a la denominación del barco: “Resistencia”. Shackleton, en un ejemplo de liderazgo digno de encomio, con el recurso de tres botes del barco, logró finalmente salvar a toda la tripulación, en un ejemplo de heroicidad y solidaridad que ha sabido reconocer la historia mundial. Una gesta que duró dos años, hasta que finalmente fueron rescatados todos el 30 de agosto de 1916 en la isla Elefante, el primer punto que alcanzaron después de la salida de la pequeña expedición para el rescate, comandada también por el propio Shackleton y cinco tripulantes del Endurance.

Tripulación del Endurance

Todo lo anterior, una aventura aleccionadora en todos sus términos, me recuerda una vez más el compromiso contraído por mí un día ya lejano con José Saramago, cuando comencé a escribir en este cuaderno de derrota mis anotaciones sobre la búsqueda incesante de islas desconocidas, en la clave que nos regaló con sus palabras trazadas en un libro inolvidable, El cuento de la isla desconocida, que me acompaña siempre en los viajes hacia alguna parte de mi vida. Cualquier situación, como la descrita por ejemplo con la localización del Endurance, puede ser una buena excusa para volver a iniciar esta apasionante búsqueda. En 2014, con motivo de la publicación de un libro precioso, Atlas de islas remotasconocidas hasta donde he podido investigar, propuse que también se debería hacer un atlas de islas desconocidas, que sería maravilloso compartir en la Noosfera de miles de millones de personas que ahora vivimos en el planeta tierra. Aunque en el libro se hacía una reflexión sorprendente y, quizá, disuasoria: “El paraíso es una isla. Y el infierno también”. Todo ello me lleva a considerar también que hay que saber hacia dónde navegamos en el río o mar de la vida todos los días y a qué puerta se llama de las ofertas reales de cada vida para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás. Existen además, varias puertas a modo de oportunidades, a las que podemos llamar y entrar dependiendo de nuestra actitud ante la vida: la Puerta de las Peticiones, la de los Obsequios y… la del Compromiso. Además, ese atlas de nuestras islas desconocidas, a configurar, es siempre personal e intransferible, de difícil localización por personas ajenas a nuestro barco de secreto. A menos que la mujer de la limpieza que nos presentó Saramago en su cuento acuda también en nuestra ayuda…

Así lo escribí un día, no tan lejano, cuando describía la forma de acceder a esas islas tan necesarias para vivir con dignidad humana: “Sigo entretejiendo una telaraña digital en torno a la divulgación científica de las estructuras del cerebro humano, de la inteligencia digital, porque estoy convencido que la Noosfera es la gran aventura por descubrir en toda su potencialidad”, porque […] “El viaje de la “Isla desconocida” que me regaló en el más puro anonimato su autor, José Saramago, no se me olvidará nunca. Gracias a él, fueron 43 pequeñas páginas las que el 10 de diciembre de 2005, cuando registré este blog, aparecieron como por arte de magia en mi memoria a largo plazo como abriéndose paso, hoja a hoja, para tener un sitio preferente -intercaladas- en este cuaderno de derrota, en términos marinos. Quizá fuera porque siempre he insistido en mi vida que lo importante es viajar hacia alguna parte, buscándonos a nosotros mismos y, a veces, en compañía de algunas y algunos, los más próximos y cercanos. Al fin y al cabo, tal y como finalizaba el cuento de Saramago. Su compromiso”.

El paraíso y el infierno existen, sin lugar a dudas, en el viaje hacia alguna parte, hacia islas desconocidas, que hacemos cada día. Quizá deberíamos aprender en el aquí y ahora de cada uno, de la misión y visión perfecta del charrán ártico, que persigue un objetivo claro que siempre cumple: alcanzar las metas propuestas volando por esos mundos de dios. Porque buscar islas desconocidas, es decir, descubrir cómo somos cuando decidimos vernos desde fuera, es lo mejor que nos puede pasar en la vida sola o asociada. Al fin y al cabo, la vida se nos pasa… volando. También, resistiendo, como hemos podido comprobar durante la pandemia, situación que con la localización en estas fechas del Endurance, se nos antoja como una metáfora perfecta de lo que significó la supervivencia de aquella expedición en una expedición hacia alguna parte. Así lo cantábamos no hace tanto tiempo: Resistiré / Erguido frente a todo / Me volveré de hierro para endurecer la piel / Y aunque los vientos de la vida soplen fuerte / Soy como el junco que se dobla / Pero siempre sigue en pie.

Vuelvo a entrar hoy en mi clínica del alma, mi biblioteca, para abrir de nuevo El cuento de la isla desconocida, de José Saramago, tantas veces citado como hilo conductor de estas páginas, y leo algo muy esclarecedor para viajar por mares y océanos procelosos, donde se encontraba por ejemplo el lugar inhóspito en el que tuvo lugar el hundimiento del Endurance: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer humilde del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

(1) Lansing, Alfred, Endurance. La prisión blanca, Madrid: Capitán Swuing, 2015.

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¡Ay, Luisico!, la intrahistoria de unos versos y dibujos de Federico García Lorca

Sevilla, 9/III/2022

Los encontré finalmente en un ejemplar original de la revista Cuadernos Hispanoamericanos, publicada en 1949 (1), que recibí ayer con la ilusión de un niño con zapatos nuevos, que se decía en mi infancia de Madrid, donde en el índice, bajo la denominación de “Tabla”, aparecen siete poemas y dos dibujos inéditos de Federico García Lorca, con un subtítulo que dice textualmente lo siguiente: “Los publica Luis Rosales”. Hasta ahí todo bien, excepto cuando se conoce la intrahistoria de cómo se obtuvieron los originales citados. Lo cuenta con detalle Ana Merino en su última obra, Amigo (2), sobre la que recientemente he escrito un artículo en este cuaderno digital que tiene como misión descubrir ”islas desconocidas” para el alma de todos y la de secreto.

En la citada novela, la protagonista, Inés, narra un hecho real en su investigación sobre un archivo de Joaquin Amigo, gracias a una invitación que se le hace para ordenar ese archivo que conservaba en Madrid, María, una nieta de Joaquín. El archivo era en realidad una caja que su mujer, Rosario de la Quintana, guardaba en el altillo de un armario de su dormitorio con documentos de todo tipo, junto a unas estanterías que mandó hacer en su casa de Ronda (Málaga) que contenía sus libros, todo ello a raíz de la dolorosa muerte del gran amigo de García Lorca, sólo nueve días después del asesinato del poeta y en su caso, de una forma igualmente trágica, al haber sido arrojado al vacío del Tajo de Ronda por las milicias republicanas. En sus primeros pasos, descubre que entre las personas que siguieron cerca de la familia de Amigo estaban Ian Gibson, Félix Grande y el poeta Luis Rosales, que aun teniendo diez años menos que Joaquín Amigo mantenían una relación de amistad y respeto mutuo. Fue en una de las visitas de Luis Rosales a la viuda de Amigo cuando se produjo un hecho que quiero resaltar hoy para hacer un pequeño homenaje a Federico García Lorca y a su gran amigo Joaquín Amigo, valga más que nunca la redundancia, al publicar en este artículo lo que de verdad sucedió con los siete poemas y los dos dibujos originales de García Lorca, que figuraban en la caja celosamente guardada en su casa por la esposa de Joaquín y que Luis Rosales se llevó un día de visita. Esta intrahistoria la cuenta su nieta a la protagonista, en el sentido de que Rosales pidió prestados esos poemas y dibujos y nunca los devolvió, a pesar de que Rosario se los pidió en reiteradas ocasiones. De ahí la expresión de dolor de Rosario al recordar este hecho: ¡Ay Luisico, Luisico! Luego, “se quedaba en silencio”.

La verdad es que no se sabe por qué ocurrió este hecho. Hoy, publico este artículo como homenaje a la amistad entrañable de Federico García Lorca y Joaquín Amigo, que para mí representa algo más que una amistad, porque ambos eran de ideas e ideologías muy diferentes y conservaban su unión con esmero y delicadeza casi benedictina, desde que se conocieron y hasta sus dolorosas muertes, que ambos sufrieron auspiciadas por bandos diferentes, como un hecho irrefutable de que de su destino era permanecer unidos hasta la muerte a pesar de todo.

Los siete poemas y los dos dibujos de Federico García Lorca, que figuraban en poder de Joaquín Amigo, publicados por Luis Rosales, con una única reseña que figura en  el titulado “La oración de las rosas”, que dice lo siguiente: “Las seis primeras composiciones pertenecen al libro inédito “La suite de los espejos”, que el poeta compuso con anterioridad al “Poema del Cante Jondo”, son un hallazgo que quiero compartir hoy con la Noosfera, la malla pensante de la humanidad, al tener delante la revista original en la que se publicaron. La “Oración de las rosas” es probablemente la primera composición poética de García Lorca”. Como se observa, no hay ni una sola mención a cómo obtuvo Luis Rosales estos originales. ¡Ay, Luisico! Difícilmente sabremos por qué ocurrió este hecho. Una buena respuesta puede ser leerlos hoy con respeto reverencial a la amistad de García Lorca y Amigo, porque coinciden las fechas en que el poeta regaló a Joaquín un ejemplar de la primera edición de Impresiones y paisajes, publicada en 1918 con una dedicatoria sentida y si los poemas citados se publicaron antes del “Poema al Cante Jondo”, estamos hablando de un regalo efectuado en 1920, aunque la única fecha que figura en ellos es de 7 de mayo de 1918, concretamente en “La oración de las rosas”, considerada siempre como la primera composición poética de García Lorca. Su entrega a Joaquín simboliza algo muy importante en sus vidas contrapuestas: el respeto a su amistad por encima de todo.

Recomiendo la lectura de los siete poemas en este enlace, que corresponde a la publicación oficial, así como la visualización de los dos dibujos, en el orden que figuran en el ejemplar de la revista citada, Cuadernos Hispanoamericanos, aunque agrego a continuación el segundo dibujo, Jardín de Orfeo, porque no figura en el enlace citado, que corresponde a la página 19 del original:

Agradezco a Ana Merino haber conocido la intrahistoria de esta amistad inolvidable. Amigo es algo más que una novela. Es, sobre todo, una licencia de género literario que se permite la autora para demostrar, con una ficción biográfica, presidida por un trabajo de investigación muy riguroso, casi de ensayo total, que la verdad tiene ribetes de acero para que el dolor de lo ocurrido sea mejor entendido por todos. Un esfuerzo literario digno de reconocimiento cuando la realidad de las dos Españas se aborda de la forma en que se presenta el contenido de este libro. Fundamentalmente, porque el alma de García Lorca es inabarcable y sólo hacemos maniobras de aproximación para intentar comprenderla y explicarla de la forma más accesible para la conciencia de todos, de unos y otros, como siempre debería ser en esta España tan dual y cainita. Otro ejemplo precioso de la grandeza de espíritu de Federico García Lorca, que perdura en el tiempo y en la memoria histórica de este país y que ahora, gracias a Ana Merino, podemos conocerla mejor y con múltiples detalles. Los poemas y dibujos de Federico García Lorca atestiguan una amistad ejemplar. Léanlos y contemplen sus dibujos. En ellos hay muchas respuestas a la sinrazón actual de un auténtico mundo al revés. Por ejemplo en Tierra:

Andamos
sobre un espejo
sin azogue,
sobre un cristal
sin nubes.
Si los lirios nacieran
al revés,
si las rosas nacieran
al revés,
si todas las raíces
miraran las estrellas,
y el muerto no cerrara
sus ojos…,
seríamos como cisnes.

(1) Merino, Ana, Amigo. Barcelona: Destino-Planeta Libros, 2022.

(2 García Lorca, Federico, Siete poemas y dos dibujos inéditos, en Cuadernos Hispanoamericanos, 10 (Julio-Agosto), 1949. Madrid: Cultura Hispánica. Seminario de Problemas Hispanoamericanos, 9-19.

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