David vencerá al Goliat depredador de viviendas asequibles

Miguel Ángel, David (detalle de la mano derecha), 1504

Sevilla, 4/X/2026 – 09:50 h CET (UTC+2)

Lo que está ocurriendo en este país tan cainita y dual, por seguir con el hilo conductor bíblico, representa a la perfección el mensaje histórico del duelo siempre recordado de David y Goliat. Un sindicato de inquilinas, defendiendo a los más vulnerables una vez más, en este caso a una mujer de 87 años, de cuyo nombre quiero acordarme, Maricarmen Abascal, ha sido capaz de poner al país y al Congreso al revés, en defensa de las personas vulnerables que son desahuciadas, “lanzadas” en el argot legal, sin miramiento alguno de los tenedores de viviendas, sobre todo los grandes, especuladores sin compasión alguna, “buitres”, en una palabra, poniéndose por montera el artículo 47 de la Constitución.

Por este motivo, he recordado la aventura de David y Goliat, adjudicando los papeles hoy a las personas y organizaciones que viene luchando, desde hace bastantes años, contra los que negocian con el mundo oscuro de la especulación indigna de las viviendas, en todas las manifestaciones posibles: dificultades económicas en el acceso a ellas, contratos de alquiler imposibles, desahucios inhumanos y lo que más les gusta: gentrificar las ciudades para convertirlas en parques temáticos y apoderarse del mundo inmobiliario para hacer la vida imposible a los que más necesitan viviendas asequibles, a través de conversiones, no precisamente paulinas, de espacios imposibles, anteriormente viviendas y locales normales, para ganar todo el dinero posible y desvergonzado mediante alquileres turísticos y habitacionales, a veces tipo patera, rebosando todo de indignidad vital.

Miguel Ángel, David (1502-1504)

En este contexto, recuerdo hoy mi última visita a David en la Galería de la Academia, en Florencia, una obra magna esculpida por Miguel Ángel, cuando al volver mi cabeza, alejándome de él, mirándole fijamente, le prometí que volvería a visitarle. Lo hago hoy, virtualmente, al vivir con profundo dolor el problema insoportable de la vivienda en nuestro país. He vuelto a fijarme en su mano derecha, por el simbolismo que tiene, dado que fue la que utilizó, según el relato bíblico, para lanzar con una honda una de las cinco piedras que llevaba, que impactaría finalmente en la frente de Goliat y le causaría la muerte.

Precisamente ha sido la observación de la asombrosa red venosa del dorso de la mano derecha y toda la escultura en su conjunto, la que me ha llevado a la reflexión sobre este relato bíblico que, hace unos años, trató monográficamente el periodista y escritor británico Malcolm Gladwell, en una obra, David y Goliat. Desvalidos, inadaptados y el arte de luchar contra gigantes, un subtítulo programático y esperanzador que recuerdo ahora en algunas de sus reflexiones maestras: “David y Goliat es un libro sobre lo que ocurre cuando la gente normal se enfrenta a gigantes. Con «gigantes» me refiero a oponentes poderosos de todo tipo: ya sean ejércitos y guerreros imbatibles; ya sean la discapacidad, la desgracia o la opresión. Cada capítulo cuenta la historia de una persona concreta, famosa o desconocida, corriente o brillante, que se ha visto frente a un reto descomunal y ha tenido que reaccionar. ¿Hay que jugar de acuerdo con las reglas u obedecer a los instintos? ¿Se debe perseverar o cejar en el empeño? ¿Hay que devolver el golpe o perdonar?”.

David y Goliat. Desvalidos, inadaptados y el arte de luchar contra gigantes

Esa mano tan magníficamente esculpida por Miguel Ángel simboliza entre otras muchas posibilidades, las dos razones que explica Gladwell como hilo conductor de su obra: “A través de estas historias, quiero analizar dos ideas. La primera es que mucho de lo que consideramos más valioso en nuestro mundo proviene de esta clase de enfrentamientos desiguales, porque disputar cuando se tiene todo en contra genera grandeza y belleza. Y la segunda idea es que, una y otra vez, malinterpretamos esta clase de conflictos. Hacemos lecturas erróneas. Los comprendemos mal. Los gigantes no son como pensamos. Las mismas características que parecen dotarles de fuerza constituyen muchas veces sus puntos débiles. Y el hecho de ser el que en principio lleva las de perder puede transformar a la gente de modos que a menudo nos cuesta apreciar: puede abrir puertas; crear oportunidades; educar e ilustrar; y hacer factible lo que de otra manera sería impensable. Nos hacen falta mejores pautas para luchar contra gigantes, y no hay mejor lugar para comenzar este viaje que el épico duelo entre David y Goliat, hace tres mil años, en el valle de Ela”.

Hasta aquí las ideas que hoy he recordado a la perfección contemplando de nuevo al David de Miguel Ángel. La crisis de la vivienda actual, que nos puede llevar incluso a unas elecciones generales, es la representación perfecta de Goliat frente al David de un mundo en crisis, de cada uno de nosotros, unos en posición Goliat, que sabemos quiénes son y otros, los David de siempre, los nadies de Eduardo Galeano.

Está siendo una lucha de desiguales, no nos coge por sorpresa, pero estamos logrando vencer a este Goliat llamado DEPREDADOR INMOBILIARIO, fondos buitre y rentistas desalmados, lo que nos lleva a reflexionar con Gladwell que esta lucha democrática en defensa de la accesibilidad a viviendas dignas, entre otras muchas reivindicaciones que son la base del Estado de Bienestar, educación, salud y servicios sociales, también la vivienda, con tutela pública todo ello, genera una disputa que cuando se tiene todo en contra genera también grandeza humana y resplandece la belleza de la vida.

La debilidad de los que menos tienen en relación con el acceso y permanencia digna en viviendas asequibles, se muestra desde el momento que el ser humano contraataca de forma organizada y con representantes, entre otros del Sindicato de Inquilinas, como símbolo, plantando cara a un gigante capaz de todo, hasta de llevar a la desesperación del suicidio por un desahucio, uno más de decenas diarios, como se ha demostrado con cifras espeluznantes.

El relato bíblico de este enfrentamiento desigual (Samuel I, 16 y 17), centrado en la habilidad de la mano derecha de David, frente al personaje ciclópeo de nombre Goliat, nos permite recordar hoy lo que nuestros antepasados contaban oralmente a las generaciones que les seguían y que hoy intentamos comprender como mensaje subliminal. Pero lo más sorprendente lo encuentro no en la mano habilidosa de David frente a Goliat, sino en algo que, según el relato bíblico, Dios había planteado en su relación con las personas, porque no hay que fijarse en las apariencias ni en la gran estatura sino en el corazón de quien está enfrente. De esta forma, David, según nos cuenta la tradición oral, más allá de su combate con Goliat había sido elegido por Dios porque siendo una persona muy humilde sabía tocar la cítara y así calmaba a las personas que sufrían. Sobre todo, porque era “valeroso, buen guerrero, de palabra amena y de agradable presencia”. Un pastor con alma de rey pegado a la tierra.

Creo que fue lo que interioricé poco a poco en aquella primera visita inolvidable a David, en su casa actual de Florencia, en la Galería de la Academia, dando vueltas y vueltas para contemplar aquella proeza humana esculpida a golpes de cincel y donde creo que fui capaz de descubrir su mirada y el secreto de su impecable mano derecha, en la que se alojaba un objeto de la honda de fuste, del fustíbulo probablemente, que lanzaría la piedra que acabaría con el poder de Goliat. Toda una lección para la humanidad y un rayo de esperanza para los nadies, los que describió de forma espléndida Eduardo Galeano, los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida. El problema es que Goliat sigue muy presente en nuestras vidas, por mucho tiempo que haya pasado y porque todavía no hemos aprendido la lección que quiso transmitirnos Miguel Ángel, cuando esculpió la aparente debilidad de la mano derecha de David, con una red venosa humana que sobrecoge y nos llega al corazón.

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UCRANIA, IRÁN, ORIENTE MEDIO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

El conformismo y la mediocracia política, cómplices del problema de la vivienda en nuestro país

Sevilla, 3/X/2026 – 09:14 CET (UTC+2)

Cartel en la manifestación de ayer, en Sevilla, en defensa del derecho constitucional a la vivienda “digna y adecuada” / JA COBEÑA

Ayer fue un día terrible (terribilis) para la democracia en nuestro país, obviamente para Andalucía. La vivienda se ha convertido en murienda (perdón por el neologismo) para millones de personas, pero el Congreso, la Casa del Pueblo según la Constitución, ¡qué paradoja!, pegó un portazo a las tres de la tarde, a las ciudadanas y ciudadanos vulnerables que esperaban un respiro o la asequibilidad económica, nada más, por la aprobación de dos decretos que llegaban tarde, pero que si se convalidaban, hubieran permitido ver la luz al final del túnel del principal problema del país, según todas las encuestas sociales.

La decepción por la derrota, en sede parlamentaria, fue generalizada para quienes esperábamos un resultado diferente. Pero no fue así. Estoy convencido, junto a Manuel Rivas, de que no hay que esperar de la política que haga milagros, pero lo único que pido “es que no haga daño”, convencido plenamente de que estamos rodeados de políticos aliados con la mediocracia, que ataca a la democracia por tierra, mar y aire. Rentismo y protección al todopoderoso caballero Don Dinero, hicieron su trabajo, con el runrún de las derechas cavernícolas, que ya conocemos: el que pueda hacer, que haga.

No me lo pensé dos veces y ayer tarde me incorporé a la manifestación del Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones, con miles de jóvenes (¡qué maravilla!) y mayores, para acompañarles en sus justas reivindicaciones. Las dos horas y media del trayecto a pie desde Las Setas, lugar donde siguen acampados en frágiles tiendas de campaña, hasta San Telmo, la sede del gobierno andaluz, me sirvieron para reflexionar sobre el fondo y forma del artículo 47 de la Constitución, tan lejos de los “lanzamientos” injustificados de familias que por múltiples razones tienen que abandonar sus “muriendas” porque la democracia no es capaz de ofrecer soluciones a problemas vitales de primera necesidad en relación con alquileres y compras asequibles de viviendas para vivir dignamente y no para morir en el empeño, constitucional por cierto.

Artículo 47 – Constitución española

Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación. La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos.

Cartel en la acampada reivindicativa de Las Setas, Sevilla – 2/10/2026 / JA COBEÑA

Por las razones expuestas, retomo un hilo conductor de este cuaderno digital, el conformismo y la mediocracia actual, con escritura circular, porque sufro mucho ante el conformismo social que percibo en la sociedad en la que afortunadamente vivo, “afortunado” por disfrutar de una casa, pero acordándome de los miles de jóvenes y mayores que gritaban ayer clamando por viviendas, no muriendas, asequibles para todos.

Acampada reivindicativa en Las Setas, Sevilla – 2/10/2026 / JA COBEÑA

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Hay que desenmascarar a los conformistas y mediocres

Il conformista, Alberto Moravia / Bernardo Bertolucci / Fotocomposición: JA COBEÑA

Estamos asistiendo impertérritos a la implantación de un conformismo personal y social plano de gran parte de la sociedad, ante todo lo que está pasando en estos momentos tan duros y extraños derivados de la gestión política en nuestro país. Junto a una gran aliada, la mediocridad, se han instalado en nuestras vidas. Me preocupa mucho esta situación, porque traduce una enfermedad social de consecuencias trágicas, que deberíamos atender con urgencia si queremos ofrecer un horizonte claro de presente y futuro a las personas que queremos y a las que forman parte del denominado interés general constitucional y político en su sentido más primigenio.

El conformismo fue tratado históricamente el siglo pasado por la literatura y el cine asociado a ella, fuentes que me permitieron conocer, en mis años jóvenes, su cara más cruel y amarga. Me refiero a la obra Il conformista, de Alberto Moravia (Roma, 1927-1990) y a la película homónima, dirigida por el gran cineasta italiano Bernardo Bertolucci (Parma, 1941 – Roma, 2018). Moravia publicó esta obra en 1.951 y refleja en ella su sentir político como una proclama muy dura contra el fascismo. Bertolucci, atraído por el compromiso intelectual y político de Moravia, la llevó al cine en una producción a la americana, en 1970, con el apoyo de la Paramount, obteniendo un resultado extraordinario en la historia del cine europeo e italiano por la adaptación de esta novela a la gran pantalla.

Si lo traigo a colación hoy es porque creo que el conformismo, como fenómeno social emergente, hay que denunciarlo a los cuatro vientos, por la parálisis y desafección ética en el país de todo lo que tiene que ver con la política, porque es una lacra social de consecuencias inimaginables, sobre todo porque camina de la mano de la mediocridad, que nos ataca por tierra, mar y aire, tal y como lo he manifestado ya en muchas ocasiones en este cuaderno digital, que procuro por todos los medios posible que no sea ni conformista ni mediocre.

Estoy de acuerdo con lo expuesto en un artículo muy interesante sobre la película de Bertoluccci, que trata sobre los errores en el doblaje de esta película, probablemente no inocentes, que leí hace ya bastante tiempo, porque “[…] si El conformista es un film tan profundo es por la suma de capas e influencias que lo componen: mezcla de géneros cinematográficos, la melodía de la banda sonora y sus variaciones en clave humorística, obra de Georges Delerue, las múltiples referencias literarias, incluidos los mitos de la caverna y Edipo, la recreación histórica y la fotografía diseñada por otro artista precoz, Vittorio Storaro—, ingredientes que el director consigue armonizar”.

Precisamente, el mito platónico de la caverna, magistralmente tratado por Bertolucci, es algo que hay que rescatar hoy porque es el análisis de la realidad de las sombras que pasan ante miles de personas que estamos recluidos a veces en nuestras propias cavernas, sin poder ver la realidad de lo que está pasando realmente fuera para interpretarlo de la forma más crítica y certera posible, situación que sabe aprovechar muy bien el pensamiento único de determinados partidos que están siempre bordeando la democracia auténtica, en una conversión totalitaria que da escalofríos escucharlos. Lo más duro que asumí de aquella película, a mi edad juvenil y de marcado sesgo revolucionario, era una frase del protagonista, Marcelo Clerici cuando se incorpora a la OVRA (Organización para la Vigilancia y la Represión del Antifascismo) y después de escuchar ejemplos de cómo se puede entender esta militancia por parte de su amigo invidente, Ítalo Montanari, él manifiesta agradecido que ha entendido perfectamente la equivalencia entre un hombre “normal” y un “perfecto fascista”. Conformismo y mediocridad en estado puro.

Tal y como lo he manifestado en ocasiones anteriores y leyendo las últimas noticias de nuestro país, de Andalucía, en relación con el drama del acceso imposible a las viviendas o al desahucio (lanzamiento en argot jurídico) de personas y familias vulnerables), he recordado también ante esta situación descrita a Mario Benedetti, porque escribió en Testigo de uno mismo (1) un soneto del pensamiento, precioso, que leyéndolo de nuevo me ha pre-ocupado (así, con guion), sobre todo por la segunda estrofa: sin pensar uno ahorra desalientos / porque no espera nada en cada espera / si uno no piensa no se desespera / ni pregunta por dónde van los vientos. Cuando preguntamos a nuestro alrededor ¿cómo va la cosa? lo habitual es que te respondan siempre ¿no lo ves? ¡fatal! Y la cosa es un constructo universal que tiene nombres y apellidos de casi todo lo que se mueve. De ahí al conformismo más activo solo hay un paso. No hay pensamiento, aliento, espera, ni preguntas para saber por dónde va la cosa de los vientos del Sur, que también existe y me preocupa mucho esta situación en Andalucía, que se extiende como una mancha de aceite. El conformismo y su gran compañera de viaje, la mediocridad, hacen estragos allí donde nacen, se desarrollan y mueren, porque se instalan en el confort de los tibios y tristes, alejando como por arte de magia a las personas dignas de cualquier movimiento andante. Tengo que reconocer que me dan pánico, pero crecen como por encanto, porque todos coinciden en que la cosa está fatal. Pero ¿qué es la cosa? ¿su cosa?

La cosa es la vida misma, con su parafernalia personal e intransferible en cada persona que vive rodeada de cosas que cosifican, es decir, a la corta, más que a la larga, reducen a la condición de cosa a las personas. Porque ahí radica su peligro extremo: reducen a las personas a una cosificación inaceptable por medio del conformismo brutal que nos invade y que suele diseñarse muy bien por el enemigo, un artista de la mercancía política en hipermercados de la indignidad y de su economía propia y asociada. Muchas veces he ensalzado la figura de Papageno, el protagonista de la ópera de Mozart, La flauta mágica, porque su profesión es un modelo a seguir en muchas ocasiones para los inconformistas de cuna: encantador de pájaros, aunque no sepamos casi nunca a qué tipo de pájaros, con perdón, tenemos que encantar. Cada uno que lo aplique a quien corresponda.

Dice Mario Benedetti más adelante en el mismo soneto citado: la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío. Es verdad, porque el conformismo lleva a un electroencefalograma plano de la inteligencia que inhibe para tomar conciencia de que el Sur también existe, como nos pasa con el conformismo en esta tierra de maría santísima, donde nos acaba dando igual el calor que el frío. Lo que ocurre es que cuando se decide salir del conformismo que nos invade, el pensamiento, acostumbrado al vacío, huye de ángeles y tahúres y busca desesperadamente la noche, para pensar en esta tierra…, a troche y moche. ¡Menos mal! Moravia, Bertolucci y Benedetti han dicho algo que nos puede remover hoy las conciencias y no olvido.

Existen personas que ejercen profesiones arriesgadas, que aprecio mucho, nada conformistas y que me han acompañado siempre en el silencio activo que sabe cuidar la persona de secreto que hay en mi vida: determinadas personas que ejercen determinados puestos arriesgados en las salas de máquinas de las embarcaciones y las que no acostumbran a salir de la contramina, como metáfora aplicable al tema tratado hoy sobre el conformismo y la mediocridad, una vez que el ascensor tipo jaula los deja en el trabajo de cada día, en el corazón de la tierra. Son profesiones modélicas para los que perteneciendo a mi Club de las Personas Dignas tienen que tomar una decisión muy importante en situaciones de turbulencias sociales, en estos momentos difíciles para las creencias personales, profesionales y sociales de todo tipo. Fundamentalmente, porque ahora toca abandonar temporalmente la sala de máquinas y la contramina para pasar a una acción en cubierta o a cielo abierto, urgente y necesaria, para estar cerca de los que quieren abandonar el puente de mando de las embarcaciones laborales y políticas o la zona de dirección de los yacimientos de dignidad privada y pública que tan necesarios son en estos momentos, para convencerles que merece la pena seguir luchando por aquellos valores en los que han creído hasta ahora y que en los momentos difíciles es cuando hay que dar la talla ética que tanto se ha defendido con anterioridad al fracaso o a la pérdida de confianza de los demás en nuestra persona pública o de secreto, en nuestras decisiones, hayan sido o no acertadas. Es decir, una declaración de guerra total ante los conformistas y mediocres y las organizaciones que los representan.

Escucho a diario que ya no se puede hacer nada, que todos los políticos son iguales, que al final lo que vale es el dinero que tengas a mano, que el mundo no tiene solución, que la crisis actual va a acabar con las ilusiones legítimas de todos. Conformismo puro y duro que detesto. Y no es verdad que tengamos que estar en actitud paciente o conformista sobre estos juicios de valor, que tengamos que resignarnos a renunciar a ideologías que permiten a personas dignas estar cerca de los demás, de aquellos que menos tienen, de los que luchan por el estado del bien-ser y del bien-estar, por el trabajo bien hecho, el diario, el que puede ser más gris en determinados momentos; por ejemplo, por los que defienden que el trabajo en la Administración Pública tiene que respetar el tiempo, el espacio y el dinero público de principio a fin de jornada, pensando siempre en la persona como ciudadano al que se debe orientar todo lo que se hace en la Administración como acción basada estrictamente en el interés público.

Porque nada ni nadie es inocente. Todo tiene una razón de ser y ahora es necesario subir a cubierta y al cielo abierto para gritar a los cuatro vientos que somos necesarios para transformar el mundo, cada uno donde está en la actualidad, con un trabajo celular, ejemplar, allí donde vive o trabaja cada uno o cada una, porque la solución no viene, seguro, de Trump o de los oligarcas tecnológicos, ni de la Unión Europea, o del Banco Central Europeo, o de la presidenta Úrsula von der Leyen (presidenta de la Comisión Europea), por poner un ejemplo muy actual. Es más probable que la salida a la crisis actual que arrastramos desde hace ya muchos años y agudizada ahora por el ocaso generalizado de la democracia, sea una realidad si prosperamos en plantar cara a la desazón que embarga a muchas personas, porque a las personas que pertenecemos al Club de las Personas Dignas nos interesa ahora dejar temporalmente esas salas de máquinas en las que hemos trabajado durante tanto tiempo o en las contraminas de la sociedad, de los trabajos o de las familias, para gritar a los cuatro vientos, a cielo abierto, que tenemos que seguir luchando para recuperar la dignidad de personas en el silencio o ruido de cada día, el de cada uno, el de cada una, y que sabemos dónde está la clave: en el trabajo serio y callado, coherente, de principio a fin, ejemplar, sobre todo. También, en descubrir y desenmascarar las maniobras oscuras de los conformistas y mediocres.

Sin esperar que vengan los demás a solucionarnos los problemas que nos rodean y, para decirlo bien alto y claro, porque todos no somos iguales. Porque solo debe existir esta igualdad ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social [ante la crisis… de la vivienda (el corchete es mío)], como dice el Artículo 14 de la Constitución. Aunque dentro de unos días, cuando la mar esté en calma y la dirección de la mina no tenga más sobresaltos, tengamos que volver con la cabeza bien alta a la contramina o a la sala de máquinas en la que tanto nos gusta trabajar, para seguir navegando y cavando en la igualdad que tanto necesitamos todos, sin excepción alguna. De lo contrario sucederá lo que ya nos advirtió Benedetti sobre los peligros del conformismo y la mediocridad:  la mente se acostumbra a ese vacío / no sabe ya de nortes ni de sures / no sabe ya de invierno ni de estío. 

(1) Benedetti, Mario (2014, 2º ed.). Testigo de uno mismo. Madrid: Visor Libros, pág. 122.

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¡Paz y Libertad!

Ochubre, ochubrio, ochubro, otubre, octubre, el mes del corazón dorado

A la piadosa luz de octubre vuelvo / y entre la tibia cuenca de mis manos / como un niño dormido mi corazón levanto. / Vivir es retornar a cada Octubre / para sentirse el corazón dorado.

Leopoldo de Luis, Poema para Octubre

Sevilla, 2/X/2026 – 08:30 h CET (UTC+2)

Damos la razón al Quijote para comprender la razón de ser de este mes, en el que somos y estamos: ¡con la iglesia hemos dado, Sancho! Significante y significado están en juego, porque siempre hablamos de “estar en el mes de octubre”, sin deparar que la palabra ‘octubre’ tiene una historia laica, como tantas otras, cuyo significado en roman paladino era muy claro: ochubre era el octavo mes del calendario romano, que comenzaba en marzo. La evolución en el tiempo, es decir siglos, sobre todo por el respeto al latín español consonántico por parte de los cuidadores de los cultismos en el Siglo de Oro, ha llevado a que hoy se sigan reconociendo las tres variaciones sobre el mismo lema, ochubre, otubre y octubre, aunque los dos primeros, según el propio diccionario de la lengua española (RAE), están en desuso, manteniéndose hoy sólo como de uso correcto el tercer lema ‘octubre’: Del lat. Octōber, -ris, derivado de octo ‘ocho’. Décimo mes del año, que tiene 31 días, sin más explicación histórica en sus raíces romanas.

En relación con la acepción ‘otubre’, la Real Academia dice lo siguiente. “Se recomienda evitar su uso. La variante antigua otubre —en el diccionario desde 1803— hoy se considera vulgar (impropia del habla culta) y está marcada en el DLE como desusada”. Más interesante es revisar la utilización del lema ´ochubre” en el tesoro lexicográfico español, donde aparece en primer lugar en 1846, junto a dos lemas más, ´ochubrio´y ´ochubro´, con la misma acepción: Octubre, en el Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Española, y unas veinte y seis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas […]. París, publicado por Vicente Salvá. Posteriormente y hasta llegar al diccionario de la Academia Usual, de 1992, última aparición de este lema en el diccionario de la lengua española de la RAE (según el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española), se mantuvo en los diccionarios de 1885, de Gaspar y Roig; de 1869, de Ramón Joaquín Domínguez; de 1970, del Suplemento del diccionario de la lengua española (RAE) y de 1984, en el diccionario Usual, también de la Real Academia Española de la Lengua. Finalmente y con este largo camino histórico y lexicográfico, octubre, hoy día, es el ´décimo´ mes del año, no el octavo, como su nombre indica, por la modificación que se introdujo en el llamado calendario gregoriano, promulgado en 1582 por el papa Gregorio XIII que, a su vez, modificó el existente hasta entonces, denominado calendario juliano, que introdujo Julio César en el año 46 a.C.

Detalle del Retrato de don Juan Manuel. Retablo de la Virgen de la Leche. Catedral de Murcia.

En este contexto, el infante de Castilla, don Juan Manuel (1282-1348), sobrino del rey Alfonso X el Sabio, que mandó escribir la Estoria de España, comenta en el capítulo ciento veinticuatro (CXXIIII) de la Crónica abreviada, una de sus versiones de la citada Estoria, transcribiendo de forma clara y concisa el origen e intrahistoria de la palabra ‘ochubre’ en el primitivo calendario: “por que los rromanos, quando conquerieron toda la tierra, pusieron le nombre ‘agosto’, que quier tanto dezir commo acrescentador; e al otro, setienbre, porque hera seteno del mes de março; e al otro ochubre por que hera ochauo; e noviembre por que era noveno; e al otro dezienbre por que hera dezeno del mes de março en que solian començar el anno segunt auedes oydo”. La justificación que narra el infante Juan Manuel de por qué el calendario romano constaba de diez meses, tiene un marcado interés de respeto a la naturaleza, porque en marzo se sale de un tiempo de mucho frío (la grant friura del ynvernio) y entra el calor (la grant calentura del verano). Bajo esta premisa, va desgranando posteriormente uno a uno la interpretación de cada mes, que en algunos casos es asombrosa, hasta llegar a octubre, vinculado estrictamente al mero orden cronológico del calendario romano, ´por que era ochavo´.

Procuro ser muy cuidadoso con las palabras que pienso y traslado al papel o a la pantalla en blanco, sobre todo cuando quiero decir algo ´especial´, recordando a Ítalo Calvino, en su arte de saber empezar y acabar en el momento mágico de escribir palabras, hoy sobre el significado de ‘octubre’. No olvido tampoco que el 3 de octubre de 1714, “el rey Felipe V de España, sucesor del último monarca de la Casa de Austria y primer monarca Borbón en el trono español, firmó la cédula real para la constitución de la Real Academia Española (RAE) con una dotación de 60.000 reales anuales para la publicación de obras. El objetivo, recogido en el Estatuto Único, era “cultivar y fijar la pureza y elegancia de la lengua Castellana, defenestrando los errores que, en sus vocablos, en sus formas de hablar o en su construcción, ha introducido la ignorancia”. Si recuerdo bien esta cita es porque propició que se editara por primera vez mi querido Diccionario de Autoridades, que tanto aprecio y aplico: “Entre 1726 y 1739, la RAE publica seis volúmenes en el que se recogen más de 69.000 acepciones. La diferencia respecto a otros diccionarios es la utilización de nombres relevantes de la literatura castellana (sobre todo del Siglo de Oro) para avalar las diferentes descripciones. Por ello, recibe el nombre de “Diccionario de Autoridades”. “Se han puesto los autores que ha parecido a la Academia han tratado la Lengua Española con la mayor propiedad y elegancia”, recoge el Prólogo del Tomo I del Diccionario. Lope de Vega, Luis de Bávia, Luis de Góngora, Santa Teresa de Jesús… son algunas de las firmas que, a través de ejemplos, referenció la RAE para explicar el significado de los más de 69.000 términos recopilados entre los seis volúmenes”. Extraordinario trabajo, que hoy disfrutamos las personas que amamos nuestra lengua.

Hoy, sólo he pretendido limpiar, fijar y dar esplendor a una palabra, octubre, tan aparentemente neutra, aunque no inocente, porque en estos momentos vivimos en ella y porque sólo me queda ella, la palabra en este aquí y en este ahora, en octubre, para expresar lo que pienso, siento y escribo, siguiendo muy de cerca a Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.

Lo que está ocurriendo en este octubre tan especial, hoy mismo, sobre todo con el problema de la vivienda en nuestro país, trae a mi alma de secreto una sola palabra: ´asequibilidad´, porque en Andalucía somos escuchaores de esta palabra, nuevo paradigma político para aplicarlo entre las familias trabajadoras y más vulnerables, ofreciendo limitar los alquileres para los más necesitados y construir vivienda pública, poniendo freno a las actuaciones depredadoras de los fondos buitres por la compra de edificios, expulsando a sus inquilinos, para hacer siempre el negocio del siglo. Es nuestra obligación ética en relación con la palabra ´asequibilidad´: fijarla, limpiarla y devolverle todo su esplendor.

Este es hoy, en octubre, el décimo mes del año, mi mensaje especial, porque vivir es retornar a cada Octubre / para sentirse el corazón dorado. He citado al principio versos de un poeta cordobés y de alma republicana, Leopoldo de Luis (Leopoldo Urrutia, su verdadero nombre; Córdoba, 1918 – Madrid, 2005), coautor junto a Miguel Hernández y Gabriel Baldrich de un libro de poesía social, Versos en la guerra (1938), que escribió un poema precioso, Poema para octubre, del que he escogido ese fragmento, con la idea de que sirva para quien lo quiera interpretar en su vida, quedándose con su mensaje de reencuentro en todo lo lejano, por ejemplo, siendo conscientes de que cuando llega octubre, Vivir es reencontrarse / en todo lo lejano, / ser otra vez aliento / en el paisaje que fue otra vez soñado. // Vivir es ser corteza de este roble / que en hielo y sol el tiempo va quemando.

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¡Paz y Libertad!

Luchemos por la asequibilidad, como imperativo ético y político para salvar a la humanidad

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, posan en la entrada de su residencia oficial | Pool Moncloa / Borja Puig de la Bellacasa. Gracie Mansion, Nueva York (Estados Unidos) – 23.9.2026

Sevilla, 1/X/2026 – 13:38 h CET (UTC+2)

“Asequibilidad” es la cualidad de asequible, según el Diccionario de la Lengua (Real Academia Española), entendiendo este adjetivo como algo que puede conseguirse o alcanzarse, con sinónimos y afines que lo hacen más inteligible: accesible, alcanzable, factible, realizable, practicable, hacedero, posible; fácil, comprensible, inteligible; barato, módico.

“Asequibilidad” es el eje actual de la política socialdemócrata liderada en Estados Unidos por el actual alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, con un significado que está siendo un revulsivo ante las medidas implementadas por Trump en el país. Así lo expresaba ayer un artículo didáctico publicado en elDiario.es sobre esta nueva realidad política en Estados Unidos, Affordability’: el fantasma que recorre EEUU, conecta las luchas por una vivienda digna y pone en jaque a Trump, que recomiendo leer con la atención que merece: “Los principales elementos del programa de Mamdani y del resto de progresistas, incluido el veterano e incansable Bernie Sanders, pasan por rebajar el coste de la vida a los estadounidenses, es decir, por el concepto de affordability [asequibilidad] que desde entonces domina la agenda política en EEUU, en particular entre las familias trabajadoras y vulnerables. Y eso pasa por la gratuidad del autobús, poner en marcha economatos municipales, limitar los alquileres para los más necesitados, construir vivienda pública y financiar escuelas infantiles gratuitas”.

Por el contexto en el que estamos viviendo en la actualidad en nuestro país, destacó una aplicación de la asequibilidad que se debería contemplar como posible, también en nuestro país, es el impulsado por Mamdani en Nueva York, denominado Block by Block, consistente en construir 200.000 viviendas asequibles en los próximos diez años, más otras 200.000 que se prevé rehabilitar a corto plazo. Igualmente, reforzando la protección a los inquilinos, impulsando la congelación de rentas en un parque de viviendas sociales que podría llegar a formarse de hasta un millón de viviendas reguladas.

Junto a esta estrategia de asequibilidad en las políticas de viviendas sociales, también figura la implementación de servicios públicos gratuitos o de bajo costo, asequible, como el transporte urbano y la atención infantil universal. La creación de supermercados públicos asequibles es otro plan que ya ha comenzado su apertura, que ha supuesto una política asumible por el Ayuntamiento de Barcelona, según ha manifestado su alcalde en una visita reciente a Mamdani.

La gran pregunta es cómo se pueden financiar estos proyectos tan revolucionarios, que pasan inexcusablemente por aprobar impuestos a las grandes empresas del país, radicadas en las zonas donde se implementan estas soluciones, así como a los multimillonarios que conviven en la misma.

Como muestra final de cómo concibe el alcalde de Nueva York la nueva estrategia política de la asequibilidad, transcribo a continuación el discurso que pronunció en el desayuno de trabajo que se celebró en la sede oficial del ayuntamiento neoyorquino, el pasado 23 de septiembre, un acto apoyado por la Global Progress Foundation, al que fue invitado expresamente el presidente de nuestro país, Pedro Sánchez, del que extraigo los contenidos más relevantes:

“Bienvenidos a Gracie Mansion, o como lo llamamos aquí, la Casa del Pueblo. Es realmente un enorme privilegio dar la bienvenida al primer ministro Sánchez, a la primera ministra de Barbados, Mia Mottley, al presidente del Consejo Europeo, Antonio Costa, así como a tanos líderes dedicados al trabajo de construir un mundo más libre, más justo y más equitativo. […] Mientras esperaba con ansiedad esta mañana, he vuelto a leer las palabras de un hombre que sé que es un héroe para muchos aquí, Federico García Lorca: “Córdoba / Lejana y sola. / Jaca negra, luna grande, / Y aceitunas en mi alforja. / Aunque sepa los caminos / yo nunca llegaré a Córdoba». Cuando García Lorca publicó “Rider’s Song” [Canción del jinete] hace casi 90 años, el mundo, tal como es ahora, estaba en un momento de inmensa oscuridad y agitación. El fascismo creció en toda Europa. Aquí en Nueva York, donde García Lorca había encontrado una profunda resonancia entre la poesía afroamericana de Harlem y el flamenco de su España natal, el aislamiento era el movimiento predominante del día. […] En España, mientras la Guerra Civil arrasaba el país, las fuerzas de represión de Franco perpetraban atrocidades contra aquellas que consideraban demasiado de izquierdas. […] García Lorca tenía razón. Nunca llegó a Córdoba, nunca ocultó sus creencias. Creía demasiado profundamente en la posibilidad de un mundo mejor. Hoy, nueve décadas después, los que estamos en esta sala tenemos el poder de hacer realidad esa visión. Podemos llevar nuestro movimiento por la igualdad y la justicia a horizontes más amplios de lo que jamás pensábamos posible. La luna llena guía nuestro camino, y nosotros también conocemos los caminos. Estoy muy orgulloso de que el primer ministro Sánchez y Mottley, dos luchadores por los trabajadores, sean dos líderes que han restablecido la fe en la democracia en todo el mundo. Y quiero tomarme un momento para hablar sobre las lecciones que podemos aprender de su liderazgo, las victorias que podemos emular, las mejoras sustanciales en la vida de las personas que podemos ofrecer. 

Hace ocho años, cuando el primer ministro Sánchez asumió el cargo, el salario mínimo español era de 735€ por mes, o aproximadamente $868. Ocho años y ocho aumentos más tarde, el salario mínimo en español ahora es de 1,221€ por mes, o aproximadamente 1,400€, un aumento del 61 por ciento. Y esta mañana, ante ustedes, en una ciudad que es la más rica de la historia del mundo y también una donde uno de cada cuatro vive en la pobreza, pienso en las palabras que compartió el primer ministro Sánchez cuando anunció el último aumento salarial: “Envía un mensaje muy claro y poderoso a millones de personas: su trabajo importa, su esfuerzo importa y su dignidad importa”. Ese compromiso con la dignidad de los trabajadores nos guía a cada uno de nosotros esta mañana, y ha guiado el trabajo del primer ministro Sánchez. Lo vimos cuando España amplió el permiso por paternidad a nuevos padres. Lo vimos cuando su administración prohibió la terapia de conversión de homosexuales y rindió homenaje a las víctimas del reinado del terror de Franco. Y seguramente vimos ese compromiso cuando el primer ministro Sánchez exigió que el universalismo se extendiera al pueblo palestino, al que se le ha retenido durante tanto tiempo. […] Pero el primer ministro Sánchez no es el único jefe de estado aquí que ha mantenido ese compromiso. […] los líderes pueden integrar la dignidad en las vidas de los trabajadores, Aquí en Nueva York, una ciudad en el agua y rodeada de agua, sabemos muy bien cómo la crisis climática perjudica de manera desproporcionada a aquellos que no pueden pagar casas fuera de las planicies de inundación o el aire acondicionado que hace que el calor sofocante sea tolerable. Recordemos a la primera ministra Mia Mottley […] cuando estableció un plan para plantar más de un millón de árboles, cuando pidió financiación a pequeños estados isleños vulnerables a peores tormentas y mares desbordados, cuando exigió que las Naciones Unidas respondieran a la pregunta, “¿Quién se pondrá de pie en nombre de todos aquellos que han muerto debido a la crisis climática?”. Esa era una demanda de dignidad, escuchada en todo este planeta y en los mismos salones de poder que con tanta frecuencia determinan el futuro de ese mismo plan. La primera ministra Mottley es una prueba de que la dignidad no solo importa, sino que también tiene un electorado político. Solo pregunten a los barbadenses, que la han reelegido después de la victoria por su posición ante los huracanes, el cambio climático, qué piensan del trabajo que ha liderado.

Aquí en Nueva York, nos esforzamos por aportar dignidad a las vidas de todos los neoyorquinos, no solo de aquellos que pueden comprarla. Ya sea que se trate de nuestra política histórica para brindar cuidado infantil universal a cada niño de dos años en los cinco distritos, nuestros logros históricos en nombre de los trabajadores de mensajería y paquetería explotados por sus empleadores corporativos, o nuestra defensa inquebrantable en nombre de los inquilinos maltratados por los malos propietarios, creemos que la dignidad no solo importa: el gobierno de la ciudad puede y debe trabajar incansablemente para entregarla. Después de todo, el trabajo de la dignidad no es solo el trabajo de mejorar las vidas de aquellos a quienes servimos. También es el trabajo de demostrar el poder que puede tener un movimiento social cuando no está limitado a una ciudad o un país, cuando comprende que los desafíos con los que nos enfrentamos son, de hecho, desafíos globales que no solo pueden considerarse juntos, sino que deben resolverse juntos, de modo que la democracia pueda cumplir con el cambio que ha prometido durante mucho tiempo.

Es verdaderamente un privilegio poder aprender unos de otros, emular los éxitos de los demás y desarrollar estrategias que imiten el gran progreso que han logrado los que están en esta sala. Así no solo conocemos los caminos que tenemos por delante, sino que también nos aseguramos de que algún día podamos llegar a Córdoba. Gracias”.

Al buen entendedor del significado de asequibilidad, estas palabras, hoy, bastan, porque demuestran que hay alternativas al mundo al revés diseñado por Trump y su cohorte de tecnooligarcas y neofascistas de nuevo cuño, que tanto daño social están haciendo a la Humanidad.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

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