Cuando nos equivocamos, siempre hay espacio para pedir disculpas

Sevilla, 29/V/2020 (actualizado a las 11:57)

El pasado 25 de mayo publiqué un post con el título En el alma enferma de Alzheimer, siempre hay espacio para la música, como homenaje a dos extraordinarios directores de orquesta, Zubin Mehta y Seiji Ozawa, en una actuación conjunta en el concierto que se celebró el 1 de octubre de 2016, con motivo de la celebración del 30 aniversario de la inauguración del Suntory Hall de Tokyo, una de las salas de conciertos más importantes del mundo. Escribí ese día unas palabras, recordando un vídeo que había visto en el muro de Facebook de un amigo entrañable, en el que aparecía el director de orquesta japonés Seiji Ozawa, junto a Zubin Mehta y donde personalmente afirmaba que Ozawa estaba ya aquejado de la enfermedad de Alzheimer, dirigiendo ambos a la Filarmónica de Viena en la tercera y última parte del concierto citado.

He recibido un comentario muy amable por parte de un lector de este blog en el que me confirma que Seiji Ozawa no sufre esta enfermedad, tal y como se puede apreciar en el video dirigiendo en mayo de 2019 el concierto para piano n. 1 de Beethoven junto a Marta Argerich y la Orquesta de Cámara de Mirto (Japón), grabado en vivo con motivo de la celebración del 250 aniversario de la muerte de este compositor, en una edición especial de DECCA CLASSICS que ha salido a la venta el pasado 8 de mayo. Gracias sinceras por esta información esclarecedora de Josep María.

Siento no haber detectado a tiempo que la noticia que acompañaba al video en las redes sociales y de la que tomé la base de mi post, era falsa. Como símbolo de respeto y admiración al gran director Seiji Ozawa, he retirado inmediatamente de este blog el post citado, en el que me esforcé por verificar el fondo y la forma del video que había visto en Facebook, entrando en la web del Suntory Hall de Tokyo donde se celebró el citado concierto y repasando el programa completo del acto de celebración de su 30 aniversario de la inauguración.

Pido disculpas por el error cometido a cuantas personas leyeron el post. De alguna forma, con la reproducción hoy de la dirección del concierto de Beethoven, por parte del maestro Seiji Ozawa, que acompaña a estas palabras, también se las pido a él, aunque siempre le traté con profundo respeto y admiración con mis palabras del post ya borrado, donde solo quería reafirmar de fondo el gran aserto de la música que tantas veces he citado en este cuaderno digital: musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina para el dolor). También, porque pienso que cuando nos equivocamos, siempre hay espacio para pedir disculpas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.