Agosto 2020 / 7. Principios de realidad y confianza ante la COVID-19

Sevilla, 8/VIII/2020

Si aplicamos el principio de realidad a lo que está ocurriendo en nuestro país, nos enfrentamos hoy a noticias cada vez más alarmantes, de las que entresaco una que produce bastante desasosiego: España es ya el país que acumula más contagios en Europa. Para aplicar el principio de realidad ante esta situación, es obligado tomar como referencia el último informe del Ministerio de Sanidad realizado el 6 de agosto de 2020 a las 14:00h, basado en “el análisis de los casos de COVID-19 notificados a la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) a partir del 11 de mayo de 2020, debido a la entrada en vigor de la nueva Estrategia de Vigilancia y Control en la fase de transición de la pandemia de COVID-19, a través de la plataforma SiViES (Sistema para la Vigilancia en España), que gestiona el Centro Nacional de Epidemiología conforme a los criterios establecidos en el protocolo de vigilancia en cada momento. Este informe refleja la información suministrada por las CCAA a la RENAVE”.

En este análisis se constatan 17 hallazgos, de los que destaco 14 que considero personalmente de mayor interés general:

  1. En el análisis de los casos notificados a la RENAVE con fecha de inicio de síntomas y fecha de diagnóstico posterior al 10 de mayo, y hasta las 14:00 h del 6 de agosto de 2020, se identifican 75.146 casos de COVID-19 en España. Un 5,4 % de los casos han sido hospitalizados, un 0,4% han sido admitidos en UCI y un 0,4% han fallecido.
  2. La mayor proporción de casos de COVID-19 se producen en el grupo de 15 a 59 años (69% del total).
  3. A nivel nacional, la incidencia acumulada de COVID-19 ha experimentado un aumento significativo del 24% desde la semana 29 (13-19 julio) a la semana 30 (20-26 julio) y del 17% desde ésta a la semana 31 (27 julio -2 agosto). El incremento se observa en todos los grupos de edad, y es relativamente mayor, entre las semanas 30 y 29, en los menores de 15 años, y en las dos últimas semanas, en los mayores de 69 años y en los menores de 15 años.
  4. Por CCAA, se observan una mayor razón de tasa acumulada en Asturias, Baleares, Madrid y Murcia, entre las semanas 30 y 29, y en Asturias, Cantabria, Castilla y León, Extremadura, Madrid y Melilla, entre las semanas 31 y 30.
  5. La evolución diaria de los casos y las hospitalizaciones de COVID-19 muestra una tendencia descendente hasta el 14-15 de junio. Desde mediados de junio, se aprecia un aumento en el número de casos, en las hospitalizaciones a partir de primeros de julio, y en los ingresos en UCI y defunciones a partir de la última semana de julio.
  6. El 49% de los casos de COVID-19 son mujeres y la mediana de edad de los casos es de 38 años, siendo mayor en mujeres que en hombres (39 vs 38 años).
  7. Con respecto a la distribución por sexo y edad de la población española, los casos de COVID-19, están sobrerrepresentados en las mujeres de 15-39 años y en las mayores de 84 años. La presentación de casos de COVID-19 en menores de 15 años de ambos sexos es relativamente baja.
  8. El 98% de los diagnósticos se realizaron con técnicas de PCR.
  9. Un 40% no refería contacto conocido con un caso diagnosticado de COVID-19. https://joseantoniocobena.com/2007/10/28/blogs-y-mision-cientifica/
  10. El ámbito más frecuente de exposición se da en el entorno del domicilio (30%).
  11. Un 7% de los casos son personal sanitario o sociosanitario. siendo significativamente mayor este porcentaje entre las mujeres que entre los hombres (10% vs 4%). El 71% del personal sanitario con COVID-19 notificado desde el 11 de mayo son mujeres.
  12. El porcentaje de casos importados es de 1,7%.
  13. En el análisis del tiempo transcurrido entre los distintos eventos, se observa que la mediana de tiempo entre el inicio de síntomas y el primer contacto con el sistema sanitario es de 2 días (RIC: 1-5 días), hasta el diagnóstico es de 3 (RIC: 1-5) y hasta el aislamiento de 1 días (RIC 0-3).
  14. Se estima una mediana de 3 contactos (RIC 1-5) identificados por caso.

De los datos anteriores se deduce que estamos ante una escalada importante en los rebrotes identificados, de los que se deduce que la población juvenil está seriamente representada, con una incidencia cada vez más alta según los datos de las dos últimas semanas en la población de menores de 15 años. Hasta el 14-15 de junio hubo una incidencia a la baja en todo el país, invirtiéndose esta realidad en las hospitalizaciones a partir de primeros de julio, y en los ingresos en UCI y defunciones a partir de la última semana de julio.

En relación a la afectación actual de los rebrotes de la pandemia por sexo y edad, llama la atención el dato de que los casos de COVID-19, están sobrerrepresentados en las mujeres de 15-39 años y en las mayores de 84 años.

Es importante resaltar que un porcentaje ya muy alto, 98%, los diagnósticos se realizan ya con técnicas de PCR. Es preocupante, por otra parte, que hay un hallazgo que crea bastante desconcierto porque el rastreo se complica, abriendo paso a la transmisión comunitaria: un 40% no refería contacto conocido con un caso diagnosticado de COVID-19.

Es importante resaltar también el dato de que el ámbito más importante de transmisión es el domicilio de las personas analizadas, es decir, el retorno de los lugares en los que probablemente se ha infectado cada persona transmisora abre la puerta a la transmisión familiar y comunitaria. Este dato debería llevar a una reflexión profunda de los jóvenes que frecuentan más las salidas y la movilidad diaria, volviendo luego a sus casas y transmitiendo comunitariamente el virus.

Por último, en este análisis ultrarrápido de divulgación de los hallazgos más importantes, hay que señalar el escaso impacto de los casos importados que alcanza la cifra de 1,7.

Reflejado este principio de realidad, me queda rescatar de nuevo el principio de confianza que debemos depositar en la información oficial que se puede verificar a diario en el portal específico del Ministerio de Sanidad en este ámbito de pandemia. Me ratifico en lo que ya escribí en la antesala de la declaración del estado de alarma el 14 de marzo de este año, en un post específico sobre este amargo asunto, Defendamos el principio de confianza en la sanidad pública: Es imprescindible en estos días estar atentos a lo que se nos comunica sobre el brote de coronavirus en el país. Recuerdo en estos momentos unas palabras de Mónica Bradford, directora ejecutiva de la revista Science, premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 2007, sobre el papel que debe desempeñar la ciencia a la hora de transmitir datos científicos, que me enseñó en un determinado momento la importancia de saber comunicarlos a través de un blog como éste: “[…] Sin buenos comunicadores para ayudar a informar sobre lo que nos dicen los datos científicos, la sociedad sería más vulnerable a tomar decisiones malinformadas” (1). De ahí la responsabilidad de los poderes públicos al respecto o de espacios de divulgación social como son hoy los medios de comunicación social, blogs y redes sociales”.

Como decía entonces y sólo han transcurrido casi seis meses, quiero defender, una vez más, el principio de confianza en la sanidad pública. A pesar de los males que sigue sufriendo desde tiempo atrás, es innegable lo que hacen todos los días sus profesionales para atender a la población que la elige como principal recurso de atención a su salud. Fundamentalmente, la de aquellos que menos tienen y que gracias a un Sistema Público tienen garantizada la atención en cualquier caso. Ahora es cuando debemos defender de forma coordinada la importancia de nuestra contribución con impuestos al sostenimiento de estos servicios públicos y a la denuncia sin compasión alguna de la economía sumergida que pasa de largo en este tipo de contribución constitucional, legal y obligada”.

Después de la tempestad ha venido una relativa calma, llamada “nueva normalidad” que, por lo que estamos viendo a diario, está durando muy poco en determinados lugares de este país. Ahora toca trabajar sin descanso en unión y acatando las pautas de comportamiento social responsable ante una pandemia que nos afecta a todos, sin excepción alguna, sin olvidar que miles de profesionales del Sistema Nacional de Salud están siempre dispuestos a entregar lo mejor que tienen, conocimiento, aptitudes y actitudes, de forma heroica y con una generosidad extrema en muchas ocasiones, para mitigar un virus desbordante y del que todavía se sigue sabiendo más bien poco, para atacarlo con la rotundidad que todos esperamos que se alcance, en su fase actual y futura, en el menor plazo de tiempo posible.

El principio de realidad y de confianza, juntos, nos obligan a ser responsables de forma individual y comunitaria a tenor de lo que a cada uno le toca responder ante esta pandemia. Ya no valdrán aplausos a los profesionales, en los que decimos a boca llena  que confiamos pero no respetamos, sino sólo y exclusivamente pedir perdón y asumir la culpa que a cada uno corresponda de forma vergonzante si volvemos a las andadas. Seguimos confundidos muchos si creemos que la solución a esta pandemia es cuestión sólo del Gobierno correspondiente.

Quiero destacar por último que me adhiero a la “evaluación independiente e imparcial, por un panel de expertos internacionales y nacionales”, sobre la gestión del coronavirus en España, que ha propuesto un grupo de prestigiosos científicos e investigadores españoles, según una carta publicada el pasado 6 de agosto en la prestigiosa revista The Lancet. Esta investigación debe centrarse “en las actividades del Gobierno central y de los gobiernos de las 17 comunidades autónomas”, y debe incluir “tres áreas: gobernanza y toma de decisiones, asesoramiento científico y técnico, y capacidad operativa”. Una evaluación objetiva y veraz permite siempre emitir juicios bien informados en beneficio del interés general. Fundamentalmente, para reforzar también el principio de confianza en las decisiones públicas gubernamentales que se toman en estos momentos difíciles de rebrotes de la COVID-19.

(1) https://joseantoniocobena.com/2007/10/28/blogs-y-mision-cientifica/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.