Cosas de estío / y 10. Invencibles del siglo XXI

NELSON MANDELA

Sevilla, 21/VII/2020 / 2ª edición

El pasado sábado, 18 de julio, se celebró el Día Internacional de Nelson Mandela, que coincide con el día de su nacimiento en 1918, en Mvezo (Sudáfrica), evento al que hice referencia en el post que escribí el año 2018 y que cerraba la serie dedicada al estío. El tema que ha inspirado la celebración de este año, necesariamente virtual, ha sido “¡Movilízate, inspira el cambio!”. Con tal motivo, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, ha lanzado un mensaje al mundo del que resalto sus ideas fuerza porque son un necesario recuerdo de Mandela como persona imprescindible para el mundo actual:

1. Con el tema transversal de la celebración de este año, ¡Movilízate, inspira el cambio!, se destaca la importancia de trabajar juntos, desde los gobiernos a la ciudadanía, para construir un mundo pacífico, sostenible y equitativo.

2. Celebramos este día en un momento en que la pandemia del COVID-19 supone una amenaza para todas las personas, en todas partes y especialmente para quienes son más vulnerables.

3. El COVID-19 está poniendo en evidencia profundas desigualdades.

4. Necesitamos combatir esta pandemia de desigualdad mediante un contrato social nuevo para una era nueva.

5. Las Naciones Unidas celebrarán su 75º aniversario en este momento tan frágil, y en este marco reflexionamos sobre la vida y la labor de Nelson Mandela, quien encarnó los principales valores de las Naciones Unidas y se movilizó e inspiró el cambio.

6. Aunque pasó muchos años preso de conciencia, Madiba mantuvo su dignidad y la adhesión a sus ideales.

7. Que su ejemplo lleve a los gobiernos que tienen presos de este tipo a liberarlos.

8. En el siglo XXI no debería haber presos de conciencia.

9. Nelson Mandela nos recordó que “mientras la pobreza, la injusticia y la desigualdad profunda persistan en el mundo, ninguno de nosotros puede descansar de verdad”.

10. En este Día de Mandela, recordemos que podemos, y debemos, participar en la búsqueda de un futuro mejor en el que todas las personas vivan con dignidad, oportunidades y prosperidad en un planeta saludable.

Han pasado dos años desde que escribí unas palabras dedicadas a Mandela por su trayectoria vital tan digna y llena de ejemplaridad. Las he vuelto a leer y creo que mantienen su esencia y presencia en este momento actual de pandemia y necesaria ejemplaridad de los mandatarios mundiales. Un ejemplo que necesitamos rescatar del olvido en su Día, tan especial y necesario.

Cosas de estío / y 10. Invencibles del siglo XXI

Se está recordando especialmente en estos días de estío al presidente Mandela, Madiba. En tal sentido, he leído con atención el discurso que el expresidente Obama pronunció el pasado 17 de julio en Johannesburgo, con motivo de la celebración de la Conferencia Anual sobre Nelson Mandela, con un título sugerente: Seguid alzando la voz. Hay que leerlo detenidamente porque aporta ideas muy interesantes en un mundo convulso donde es imprescindible que identifiquemos a los invencibles de este siglo, aquellos en los que pensaba Mandela en su celda de castigo de Robben Island, leyendo el poema Invencible de William Ernest Henley. Solo recojo un fragmento de su discurso porque me parece muy representativo del mismo: “Nelson Mandela dedicó su vida a este largo camino hacia la libertad, la justicia y la igualdad de oportunidades. Al principio luchó por este lugar, su país, para terminar con el Apartheid y garantizar la igualdad política, social y económica de los ciudadanos no blancos y sin derechos de Sudáfrica. Sin embargo, gracias a su sacrificio, su liderazgo infatigable y, sobre todo, a su ejemplo moral, Mandela y el movimiento que encabezaba cruzó fronteras. Su figura encarnó las aspiraciones universales de las personas más desfavorecidas. Les insufló esperanza y les hizo ver que era posible una transformación moral en la conducta de los seres humanos”.

Afortunadamente y en el contexto de estos actos conmemorativos, la televisión pública nos ofreció en la noche del domingo pasado una reposición de Invictus, una película que tuvo muy buena acogida de público en el año del estreno en España, 2010, cuyo hilo conductor era la figura de Nelson Mandela y su intervención visionaria en el equipo de rugby de Sudáfrica en la Copa Mundial de Rugby celebrada en 2005, en la ciudad de Johannesburgo. La película, al estilo Eastwood, fuerza en algunos momentos la obra escrita sobre la que se construyó el guion, una publicación de John Carlin, El factor humano, de la que se cambió un hecho fundamental. El papel que entrega el presidente Mandela al capitán del equipo sudafricano de rugby, François Piennaar, en un momento clave de la película, en la primera entrevista institucional con él, con el poema del poeta inglés citado anteriormente, William Ernest Henley titulado Invictus, no es el que utilizó el equipo realmente como mensaje conductor para fortalecer su inspiración triunfadora. La realidad es que Mandela le entregó un fragmento del discurso del presidente Theodore Roosevelt en su visita institucional a París el 23 de abril de 1910, conocido como El hombre en la Arena, que exactamente decía lo siguiente, tal y como figura en la página 7 del discurso real de 35 páginas:

No es el crítico quien cuenta,
ni el que señala con el dedo
al hombre fuerte cuando tropieza
o el que indica en qué cuestiones
quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor.
El mérito recae exclusivamente
en el hombre que se halla en la arena,
aquel cuyo rostro está manchado
de polvo, sudor y sangre,
el que lucha con valentía,
el que se equivoca
y falla el golpe una y otra vez,
porque no hay esfuerzo
sin error y sin limitaciones.
El que cuenta es el que de hecho lucha
por llevar a cabo las acciones,
el que conoce los grandes entusiasmos,
las grandes devociones,
el que agota sus fuerzas
en defensa de una causa noble,
el que, si tiene suerte,
saborea el triunfo de los grandes logros
y si no la tiene y falla,
fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo,
de modo que nunca ocupará el lugar reservado
a esas almas frías y tímidas
que ignoran tanto la victoria como la derrota.

Me ha recordado este hecho lo que aprendí hace muchos años de Bertolt Brecht: hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles. También, lo que Obama dijo en su discurso refiriéndose al presidente Mandela, Madiba: “Les voy a decir lo que creo yo. Creo en la visión de Nelson Mandela. Creo en una visión que era también la de Gandhi, Martin Luther King y Abraham Lincoln. Creo en una idea de igualdad, justicia, libertad y democracia multirracial, construida sobre la premisa de que todas las personas son iguales y nuestro creador dio a todas unos derechos inalienables (vítores y aplausos). Y creo que un mundo regido por esos principios es posible y puede lograr más paz y más cooperación en busca del bien común. Eso es lo que creo”.

Las personas que citó, incluido Mandela, fueron imprescindibles en su momento y lo siguen siendo todavía hoy. Invencibles, en definitiva, tal y como lo pensaba Mandela en su corazón y a los que necesitamos identificar hoy día más que nunca, alzando todos la voz para desterrar los silencios cómplices de cualquier tipo, leyendo en voz alta el poema Invictus que tanto ayudó a Madiba:

Más allá de la noche que me envuelve,
negra como el abismo insondable,
agradezco a los dioses que pudieran existir
por mi alma inquebrantable.
En las azarosas garras de la circunstancia
no me he lamentado ni he llorado.
Bajo los golpes del destino
mi cabeza esta ensangrentada, pero erguida.
Más allá de este lugar de ira y lágrimas
yace el Horror de la sombra,
y sin embargo la amenaza de los años
me encuentra y me encontrará sin miedo.
No importa cuán estrecha sea la puerta,
cuan cargada de castigos la sentencia,
soy el amo de mi destino:
soy el capitán de mi alma.

THE END

Sevilla, 24/VII/2018

NOTA: la imagen del presidente Mandela se ha recuperado hoy de: https://www.nelsonmandela.org/news/entry/wearing-mandelas-values

Cosas de estío / 9. Biomímica y biomímicos

BIOMIMICO

Biomímico. Proyecto del artista mural Eric Okdec, en Sevilla / JA Cobeña

[…] En Sevilla se puede ser feliz […] ¿No es una maravilla el hecho de que los hombres y el destino trabajen juntos durante siglos para construir una ciudad, y al final resulte una sonrisa en el rostro de la vida?

Stefan Zweig, en De viaje II: Francia, España, Argelia e Italia

Sevilla, 20/VII/2020 / 2ª edición

Después del estado de alarma hemos recuperado las aceras de Sevilla, ciudad en la que Stefan Zweig decía que «se podía ser feliz». No lo niego, porque en esta ciudad se vive en la calle durante todo el año, disfrutándose mucho de ella. Después del confinamiento, volvemos a redescubrir el barrio y la ciudad en la que vivimos, la importancia de sus tiendas y aceras, su uso íntimo tal y como preconizaba la gran urbanista americana Jane Jacobs en una obra emblemática para la defensa del urbanismo humanista: “Bajo el aparente desorden de la ciudad vieja, en los sitios en que la ciudad vieja funciona bien, hay un orden maravilloso que mantiene la seguridad en la calle y la libertad de la ciudad. Es un orden complejo. Su esencia es un uso íntimo de las aceras acompañado de una sucesión de miradas” (1).

En aquella mañana del estío de 2018 incorporé dos vocablos nuevos a mi diccionario personal e intransferible: biomímica y biomímicos, creados por el artista mural Erik Okdec, dejándonos una muestra de su arte aquí en Sevilla, en un barrio humilde, Polígono de San Pablo, que hoy día se puede visitar como un museo al aire libre incorporado a la oferta cultural de la ciudad, de sus aceras.

He manifestado recientemente que los barrios de Sevilla, de España, han vuelto a recuperar la alegría en sus calles. También, su biomímica, una forma de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza, que le pertenecen, para crear productos y procesos sostenibles en la «nueva normalidad». Una vez más, hago un sencillo homenaje a Jane Jacobs, una mujer extraordinaria, que solo quiso poner un grano de arena en su territorio americano para que las personas pudieran crecer con mejor calidad de vida. Aunque ahora, sigo pidiendo prestada a El Pali, un cantor de Sevilla ya fallecido y donde quiera que esté, alguna sevillana que pudiéramos ofrecerle en clave de canto a la posibilidad de ser en la ciudad, en sus aceras de siempre, sentados en sus aceras como si fuéramos eternos estudiantes de arte: Ya no pasan cigarreras / por la calle San Fernando / con flores en la cabeza / y los mantones bordaos. / ¡Ay, Sevilla de mi alma! / que lo estás perdiendo todo, / los niños en la plazuela / cuando jugaban al toro.

¿Por qué? Porque la magia de las ciudades y de sus barrios, en todo el país, viene siempre desde abajo, desde su historia pasada y presente, incluyendo biomímicos y biomímica, desde los encuentros ilusionados de personas que van y vienen alrededor de sus asuntos, sobre todo haciendo un uso íntimo de las aceras, acompañado todo de una sucesión de miradas hacia las pinturas murales del Gran Museo de la Vida que es Sevilla, solo para encontrar una sonrisa en el rostro de su vida. Tal y como lo describió Stefan Zweig en esta ciudad, paseando por sus aceras, un día ya lejano.

(1) Jacobs, Jane (1961),  Muerte y vida en las grandes ciudades americanas, Nueva York: Vintage, pág. 50.

 

Cosas de estío / 9. Biomímica y biomímicos

Es lo que tiene ser alumno de la Facultad de la Calle, por estar matriculado en la Universidad de la Vida. Los albores de Sevilla ofrecen siempre regalos inesperados, como el de hoy, cuando en el paseo del amanecer claro y luminoso de esta ciudad he encontrado unas palabras inolvidables en una pintura mural del Polígono de San Pablo, una obra esplendorosa del artista Eric Okdec: biomímico no es cosechar los recursos de la naturaleza, pero el sentarse a sus pies como estudiantes. Así escrito, sin modificar palabra alguna. Junto a este lema tan sorprendente, otra acepción no menos aleccionadora: biomímica es la práctica de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza para crear más productos y procesos sostenibles. Maravilloso.

Han sido dos lecciones que por breves han sido dos veces buenas, aprendidas curiosamente muy cerca de la calle Baltasar Gracián, el escritor que decía que «lo bueno, si breve, dos veces bueno». La biomímica debería ser una asignatura de obligada inclusión en la carrera que estudiamos a lo largo de la vida y en la Facultad de la Calle, adscrita a la Universidad de la Vida, en los tres mundos que tantas veces he estudiado en la Academia y en los que estamos instalados a diario: el mundo propio, el de nuestro alrededor y del de los demás, que dicho de forma petulante en alemán suenan extraordinariamente bien (eigenwelt, umwelt y mitwelt). Las dos definiciones son fantásticas si las analizamos con detenimiento. La primera, porque la cosa radica en no explotar los recursos de la naturaleza sin compasión alguna, sino aprender continuamente de ella “como estudiantes sempiternos”. Es lo que nos recuerda a diario el problema recurrente del cambio climático y de la Suciedad Plástica instaurada en la superficie y fondos de los océanos y mares que nos rodean. La segunda acepción, es reveladora de lo que podemos aprender de los diseños de la propia naturaleza, porque si lo hiciéramos podríamos vivir mejor, creando nuevos productos con diseños naturales prestados sin interés comercial alguno y, por tanto, más sostenibles.

A lo largo de doce años he incorporado páginas en este blog con este esquema biomímico aleccionador. Entresaco solo dos experiencias maravillosas de la Universidad de la Naturaleza que da sus clases en la calle. Una de ellas, es lo que llamo la inteligencia emergente, que tenemos todos por definición en esencia y potencia, por mucho que al capital le duela. Indudablemente, porque todos los seres humanos, mujeres y hombres, niñas y niños, tenemos el recurso natural principal: la inteligencia emergente como estructura que siempre anda preocupada por organizarse espontáneamente, adaptándose permanentemente mediante retroalimentación positiva a determinadas situaciones propicias o adversas, pero con un fin común, vivir conforme a un plan que permite resolver problemas con un objetivo muy claro: ser felices. Y la ciudad es un patrón excelente para cooperar en esta búsqueda legítima de felicidad. O de infelicidad, por el urbanismo adverso, en la dialéctica vivienda/murienda (perdón por el neologismo). Corren tiempos, además, en los que los especuladores escondidos en fondos buitres de todo tipo, se suben de nuevo a los barcos de los que se tiraron cuando huían miserablemente en desbandada, cuando en los tiempos tan cercanos y actuales de crisis olieron la biomímica porque ya no les salían las cuentas. Y aquí y ahora, en el escolástico hic et nunc, podemos dar rienda suelta a las tesis de las aceras inteligentes y sociales en las ciudades, las que amaba Jane Jacobs, porque cuando el dinero no corre, la inteligencia vuela. Emergente, por supuesto.

Emergente, porque se demuestra que lo que ocurre en las ciudades nunca nos es ajeno. Existen patrones escritos desde hace millones de años y las ciudades se reinventan permanentemente: “¿por qué ha triunfado el superorganismo de la ciudad sobre otras formas sociales? Como en el caso de otros insectos sociales, hay varios factores, pero uno crucial es que las ciudades, como las colonias de hormigas, poseen una inteligencia emergente: una habilidad para almacenar y recabar información, para reconocer y responder a patrones de conducta humanos. Contribuimos a esa inteligencia emergente, pero para nosotros es casi imposible percibir nuestra contribución porque vivimos en la escala incorrecta” (1). Biomimica en estado puro.

La segunda experiencia es la que ha llevado a cabo el fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, en su descubrimiento paulatino del escenario auténtico del Génesis, que conocí cuando se iniciaba el proyecto en 2005, bajo el título de Génesis, que él mismo explica en profundidad: “¿Para qué [lo hago]? Para emular el ojo de Dios, pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.

Indudablemente, biomímica y biomímicos en estado puro, animándonos todos los días la naturaleza a sentarnos a sus pies, como estudiantes en las aceras de nuestras ciudades, de la Universidad de la Vida. Siempre nos valdrán sus diseños prestados para que podamos disfrutar de nuevos productos sin tener que recurrir de forma teledirigida a la economía de mercado, no inocente, por supuesto.

Sevilla, 23/VII/2018

NOTA: el mural, obra de Eric Okdeh, se encuentra en una zona de viviendas sociales del Polígono de San Pablo, en Sevilla. Su historia detallada y gráfica, que nace en 2010, se puede consultar en http://www.ericokdeh.com/biomimico/ . La fotografía es mía.

(1) Johnson, S. (2003). Sistemas emergentes. O qué tienen en común hormigas, neuronas, ciudades y software. Madrid: Turner-Fondo de Cultura Económica, pág. 90.

No estamos deprimidos, sino distraídos

No estás deprimido por algo que pasó, sino distraído de todo lo que es ahora mismo

Sevilla, 19/VII/2020

La nueva normalidad, un constructo de la pospandemia que intenta ofrecernos seguridad insegura, es una ocasión para tomar conciencia de todo lo que nos ofrece la existencia para vivir dignamente. Estamos saliendo como podemos de un estado de alarma férreo que nos ha confinado, dándonos la oportunidad -por otra parte- de tener tiempo dentro de nuestras vidas. He recordado con tal motivo unas palabras de Facundo Cabral, un maestro en mis años de juventud, al que escuchaba con auténtica veneración en los estertores de la dictadura.

Todas sus canciones forman parte de la banda sonora de mi vida, pero recojo un texto completo a continuación, No estás deprimido, sino distraído, que era un programa de vida en mi juventud cantora (según Facundo Cabral, cantante es el que puede cantar y cantor el que debe hacerlo). Espero que nos sirva en estos días largos del mes de julio, para autoconvencernos de que tenemos un maravilloso compromiso que cumplir en la vida a pesar del coronavirus que acecha sin compasión. Escucharle a él directamente pone un plus de credibilidad a sus palabras, a su mensaje.

Me emociona su referencia a Andalucía, a Sevilla: «La paz hace nacer pueblos y enriquece a todos, pueblos que se comunican entre sí gracias al arte que no tiene fronteras; pueblos que no dejan de elevarse como Manhattan, pueblos que flotan graciosamente como Ámsterdam, pueblos de rincones luminosos como París al que Cortázar pudo ver desde Buenos Aires y Henry Miller desde New York. Pueblos como Sevilla, apoyados en el canto […].

He escuchado hoy el último concierto de Facundo Cabral, que ofreció el 7 de julio de 2011, en Quetzaltenango (Guatemala), en el teatro Roma. Me ha sobrecogido escuchar sus bellas palabras y canciones, resaltando de nuevo el enlace por si alguien desea experimentar algo diferente y vivo que inunda el alma de los que saben escuchar y guardar silencio. Las he escuchado como si fuera ayer, aunque fue en el siglo pasado. Sólo dos días después, fue asesinado en la ciudad de su concierto, de sus palabras, de su mensaje. Dicen que fue un error. Sólo tenía 74 años.

Su llama de libertad sigue encendida en mi alma.

No estás Deprimido, estás Distraído

Distraído de la vida que te puebla, tienes corazón, cerebro, alma y espíritu…  entonces cómo puedes sentirte pobre y desdichado.

Distraído de la vida que te rodea, delfines, bosques, mares, montañas, ríos.

No caigas en lo que cayó tu hermano que sufre por un ser humano cuando en el mundo hay cinco mil seiscientos millones, además no es tan malo vivir solo;  yo la paso bien decidiendo a cada instante lo que quiero hacer y gracias a la soledad, me conozco, algo fundamental para vivir.

No caigas en lo que cayó tu padre que se siente viejo porque tiene setenta años, olvidando que Moisés dirigía el éxodo a los ochenta y Rubinstein interpretaba como nadie a Chopin a los noventa por sólo citar dos casos conocidos.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Por eso crees que perdiste algo lo que es imposible porque todo te fue dado, no hiciste ni un solo pelo de tu cabeza por lo tanto no puedes ser dueño de nada además la vida no te quita cosas, te libera de cosas, te aliviana para que vueles más alto para que alcances la plenitud.

De la cuna a la tumba es una escuela, por eso lo que llamas problemas son lecciones y la vida es dinámica, por eso está en constante movimiento, por eso sólo debes estar atento al presente, por eso mi madre decía “ yo me encargo del presente, el futuro es asunto de Dios”; por eso Jesús decía  “El mañana no interesa, él traerá nueva experiencia, a cada día le basta con su propio afán”.

No perdiste a nadie, el que murió simplemente se nos adelantó porque para allá vamos todos, además lo mejor de él, El Amor, sigue en tu corazón.

Quién podría decir que Jesús está muerto, no hay muerte, hay mudanza y del otro lado te espera gente maravillosa, Gandhi, Michelangelo, Whitman, San Agustín, la Madre Teresa; tu abuela y mi madre que creía que en la pobreza está más cerca el amor porque el dinero nos distrae con demasiadas cosas y nos aleja porque nos hace desconfiados.

No encuentras la felicidad y es tan fácil, sólo debes escuchar a tu corazón antes que intervenga tu cabeza que está condicionada por la memoria, que complica todo con cosas viejas, con órdenes del pasado, con prejuicios que enferman, que encadenan:  la cabeza que divide, es decir empobrece, la cabeza que no acepta que la vida es como es, no como debería ser.

Haz sólo lo que amas y serás feliz.

El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito, que llegará cuando deba llegar porque lo que debe ser será y llegará naturalmente.

No hagas nada por obligación ni por compromiso sino por amor, entonces habrá plenitud y en esa plenitud todo es posible y sin esfuerzo porque te mueve la fuerza natural de la vida, la que me levantó cuando se cayó el avión con mi mujer y mi hija, la que me mantuvo vivo cuando los médicos me diagnosticaban 3 o 4 meses de vida.

Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú, a ti debes hacerte libre y feliz, después podrás compartir la vida verdadera con los demás: recuerda a Jesús, amarás al prójimo como a ti mismo.

Reconcíliate contigo, ponte frente al espejo y piensa que esa criatura que estás viendo es obra de Dios y decide ahora mismo ser feliz porque la felicidad es una adquisición, no algo que te llegará de afuera; además la felicidad no es un derecho, sino deber porque si no eres feliz estás amargando a todo el barrio.

Un solo hombre que no tuvo ni talento ni valor para vivir mandó matar seis millones de hermanos judíos.

Hay tantas cosas para gozar y nuestro paso por la tierra es tan corto que sufrir es una pérdida de tiempo.

Tenemos para gozar la nieve del invierno y las flores de la primavera, el chocolate de la Perugia, la baguette francesa, los tacos mexicanos, el vino chileno, los mares y los ríos, el fútbol de los brasileros y los cigarros de chez Davidoff.

Tenemos para gozar las mil y una noches, la divina comedia, el Quijote, el Pedro Páramo los boleros de Manzanero y la poesía de Whitman, Mahler, Brahms, Ravel, Debussy, Mozart, Chopin, Beethoven, Caravaggio, Rembrandt, Velázquez, Cézanne, Picasso y Tamayo entre tantas maravillas.

Y si tienes cáncer o sida, pueden pasar dos cosas y las dos son buenas.

Si te gana, te libera del cuerpo que es tan molesto;  tengo hambre, tengo frío, tengo sueño, tengo ganas, tengo razón, tengo dudas.

Y si le ganas serás más humilde, más agradecido, y por lo tanto fácilmente feliz, libre del tremendo peso de la culpa, la responsabilidad y la vanidad, dispuesto a vivir cada instante profundamente como debe ser.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Ayuda al niño que te necesita, ese niño será socio de tu hijo, ayuda a los viejos y los jóvenes te ayudarán cuando lo seas;  además el servicio es una felicidad segura como gozar a la naturaleza y cuidarla para el que vendrá.

Da sin medidas y te darán sin medidas, ama hasta convertirte en lo amado, más aún, hasta convertirte en el mismísimo amor.

Y que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan a la vida. El bien se alimenta de sí mismo, el mal se destruye a sí mismo.

Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Si escucharas al otro, al que llevas dentro sabrías todo, en todo encontrarías algo para ti, entonces te elevarías constantemente y ya no habría confusión sino matices, y en esa serenidad no buscarías nada; entonces encontrarías todo y estando en el presente dirías y harías lo que hay que decir y hacer a cada momento natural y graciosamente sin esfuerzo, lo que haría que tu relación con los demás fuera plena.

Y al crecer en el amor serías más creativo, sin límites ni condiciones.

La ignorancia nos hace sentir encerrados y mortales,  es decir que nos encerramos y nos limitamos solos.

El miedo nos distrae del amor que es sabio y valiente porque sabe que no hay ni medidas ni fin, busca adentro y desaparecerán las nubes de la periferia;  quédate quieto y en silencio para escuchar al sabio que llevas dentro. El que tiene siglos, no años como tu cuerpo, por eso está más allá de tus caprichosas medidas, de los prejuicios que provoca el miedo, hijo de tu ignorancia.

El sabio que está más allá de los efectos que crees buenos o malos, ricos o pobres, oscuridad o luz, porque está en lo esencial es decir en la mismísima causa, en lo invisible de donde surge todo.

Y cuando escuches al sabio que llevas dentro sentirás a la lluvia buena y saludable al frío estarás tan atento a la causa que todos los efectos serán luminosos, ese estado de claridad aggiornará todos los rincones, por eso lo compartirás todo y a todo llegará graciosamente entonces la riqueza se multiplicará a cada paso.

David le pidió sabiduría a Dios, que le dijo no pides poco porque la sabiduría incluye todo.

No vives entre límites sino en el mismísimo centro de lo milagroso libre del ilusorio orden de la mente lineal, excitado por la imaginación y armonizado por la esperanza.

Eres un espíritu que por un rato ocupa un cuerpo, un vehículo apto para este deambular por mares y montañas, entre delfines y elefantes, entre ciudades y desiertos que cada tanto lo cubren todo para recomenzar el cuento.

Y en el medio del mundo del espíritu juega la razón, que cura el cáncer, que facilita las comunicaciones, que estudia el terreno de Marte, que puso al hombre en la luna.

El pensamiento te lleva a nuevos lugares y te hace ver diferentes, más ricos a los viejos y esto te cambiará tanto que cambiará tu actitud frente al mundo al que alguna vez quisiste cambiar en lugar de entenderlo;  y cuando cambies tendrás incidencia en él.

Cierra los ojos y verás todo lo que será, liberado del tiempo histórico viajarás a la velocidad de la luz y ese viaje puede mejorar la vida de muchos porque es incalculable el poder del pensamiento, que es un grandioso alquimista que puede transformar cualquier circunstancia en una fiesta, es decir cualquier metal en oro.

Una vez encendida la luz interior, nada puede apagarla, es tan perfecta e incorruptible como el oro que simboliza el poder de la pureza, de lo esencial, es decir del espíritu que es un viaje infinito y maravilloso porque estalla a cada instante vivido con profundidad.

La santidad es la meta prevista para todos, aunque pocos se den cuenta o se animen a entrar en los caminos que llevan a ella.

Abandonado el ego, comienzan los milagros, entonces sin lucha recuperarás la fuerza natural;  por eso podrás provocar vida a través del amor, hasta caminarás sobre las aguas y curarás con la palabra.

Recuerda que Jesús dijo, cosas más grandes verán, cosas más grandes harán.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Por tu ego, que distorsiona, lo contrario de la inocencia que aclara.

El ego confunde a las cosas con su juicio, cree que las cosas son lo que él piensa que son, es más el ego cree que las palabras son las cosas;  el ego no vive, interpreta, es una constante actuación que nunca alcanza a la realidad.

En tanto la inocencia trata a todos por igual por eso está más cerca de la felicidad, de la riqueza, de la tranquilidad;  la inocencia ve todo con asombro por eso nos lleva de fiesta en fiesta, la inocencia cree lo que es una bienaventuranza, la inocencia es excitante porque ve todo por primera vez para ella el mundo está lleno de novedades; para la inocencia todo es un espejo porque en la inocencia tomamos conciencia que somos parte de Dios, es decir el que se ve a sí mismo en todas las cosas.

El inocente se divierte fácilmente porque todo le llama la atención, una vaca pastando, el tronco de un viejo árbol, las mariposas negras sobre los trigales dorados, el colibrí detenido en el aire, el panadero sacando el pan del horno, la noche estrellada, la lluvia del invierno, los leños ardiendo en el hogar, los papeles de Matisse,  las caravanas de las hormigas y las de los beduinos;  el sermón del domingo a la mañana y el fútbol del domingo a la tarde.

El ego le pone nombre a las cosas pero el inocente las ve, el ego las juzga, el inocente las vive; el ego divide, la inocencia armoniza diferencias, el ego depende de la mente, el inocente del corazón.

El ego es viejo porque depende de la memoria, pero el inocente está naciendo a cada instante, el ego nos agota porque siempre lucha, el inocente flota graciosamente porque siempre se entrega.

El ego se aburre porque no puede dejar de buscar, el inocente va de asombro en asombro porque siempre encuentra y puede quedarse por la eternidad gozando el mismo caballo, la misma flor o la misma estrella porque el inocente está tan entregado a la vida porque cambia como ella, constantemente.

Por eso lo mismo nunca es lo mismo, por eso la inocencia es fresca para siempre.

Ahora que estás solo y tranquilo, olvida lo que eres porque eso es creación de los demás y escucha tu corazón:

¿Qué quieres ser?  Qué quieres hacer ahora, porque la vida es ahora mismo.

Olvida lo que crees que eres y comienza ahora mismo, entonces convivirás con todos fácilmente;  es tan grato vivir sin divisiones, bueno, malo, rico, pobre, negro, blanco, amigo, enemigo, compatriota, extranjero.

Es tanta la liviandad cuando no hay enemigos que podemos volar en cualquier momento porque la alegría tiene la simpatía de la magia.

No perdiste la inocencia, sólo la ocultas por miedo a la burla de los que solo pueden catalogar porque la perdieron.

Déjala salir y recomenzarán los juegos de tus primeros años pero enriquecidos por la inteligencia, libérate de los preconceptos de la memoria.

Y mira todo como por primera vez, entonces te salvarás del aburrimiento que ensombrece a los que creen saberlo todo y no confundas a la actividad con la vida;  ahí está el sol, exactamente ahí para que lo veas, ahí está el árbol hace muchos años para que te des cuenta de que es una maravilla.

Libérate de la imagen que te ayudaron a forjar los demás y volverás a la inocencia que es nuestro estado natural.

Entonces estarás contento con las arrugas que confirma todo lo que viviste, es más, sólo en la inocencia sentirás que eres parte de todo lo que te rodea, es decir que solo en la inocencia puedes ver a Dios.

No Estás Deprimido, Estás Distraído

De la buena información, inevitable para una buena vida.

Salomón o Borges en lugar del periódico, Mahler o Bach en lugar del televisor, amistades inteligentes y positivas en lugar de perdedores por indolencia e ignorantes desdichados por su propia decisión;  de este modo recibirás la mejor energía, la esencial porque el crecimiento es natural de la vida; el movimiento constante es su causa y para estar listos para los cambios debemos estar libres y atentos, con las herramientas preparadas para ejecutar cuando las energías pasen por nosotros, de lo contrario se esfumarán como el humo que sale de las chimeneas.

Por eso es conveniente estar cerca de los que son buenos receptores, los despiertos, los curiosos como Bertrand Russell, Schopenhauer, Bradbury, Eco, Paz, Krishnamurti, Osho, por hablar de los más cercanos.

El secreto de Einstein era seguir a las cabezas más inteligentes que la suya, el secreto de Campbell fue meterse en todos los secretos de la historia, solo la inteligencia puede detectar como se entrelazan las cosas importantes de la vida.

Solo la inteligencia puede conectarnos con el universo, hasta comprender que somos partes de él, por lo tanto tenemos su misma energía.

Nada se repite, por eso hay que vivir ahora y la vida entera está en cada acto como todo puede nacer de un solo átomo.

Y la inteligencia es la que ve antes de ver, la que sabe a dónde va, lo que se está diciendo o haciendo;  las grandes consecuencias de la mínima actitud.

Y solo el que está presente puede comprenderlo todo, el que bebe directamente de la fuente de lo esencial, por eso sabe que todo puede suceder, por eso nada lo aflige, es más, al aprender de los errores los transforma en aciertos.

Nadie tiene derecho a la ignorancia, por eso lo pagará caro y lamentablemente ensombrecerá el camino de todos;  por lo tanto la ignorancia es una manera inconsciente del mal, como el ideólogo que al separar puede llegar a provocar una guerra.

El sabio sabe que la tarea es hacerse cargo de uno mismo y armonizar diferencias porque separar además de empobrecer es un suicidio, por esa razón hay muertes hasta en las canchas de fútbol.

El sabio no separa porque todo es parte del todo, solo está atento para ver las conexiones;  alguna vez canté que se mueve alguna estrella cuando arranco una flor, el sabio está en el río que une todo, en la energía que lo entreteje todo, el sabio sabe que es un sueño más de Dios hecho realidad salvo que lo que llamamos realidad sea otra manera del sueño.

Donde el ignorante ve dos cosas, el sabio ve una y esa una es la verdad, el sabio se ve en lo que ve;  es iluminado e ilumina, es consciente que él también es luz, es decir el estado más elevado del ser.

Lo que llamamos muerte es el estado más sutil de la luz.

Si quieres vida, vive en paz, si quieres muerte, vive en guerra;  cuida cada palabra porque estamos estructurados en palabras, no hieras ni ofendas a nadie porque de uno en otro puede volver a ti transformada en una bomba.

San Agustín aconsejaba:  Solo pides justicia, pero sería mejor que no pidieras nada o dicho de otra manera no interrumpas con tu pequeña cabeza la grandiosa tarea del Señor, al que San Francisco pidió:  haz de mí un instrumento de tu paz, que donde haya tristeza yo lleve alegría, que donde haya oscuridad yo lleve luz, que donde haya odio yo lleve amor…

La oración dilecta de mi madre dice: 

Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado tus muchos santuarios olvidando que estás presente en todas partes.  En segundo lugar te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí, y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones cuando mi corazón sabe que mis pecados me son perdonados antes que los cometa,  tanta es tu misericordia, amado Señor…

No té agotes compitiendo, Dios sabe lo que es para ti y el dato está en tu corazón, entonces haz lo que amas no hay otra manera de vivir.

El mismo amor que me trajo, te trajo; por eso es un error decir que hacemos el amor, el amor nos hizo y nos modela día a día y esto depende de lo blando de lo abierto que estemos y por ser obra del amor el ser humano es maravilloso.

A él le debemos el pan, el queso, el vino, la música, la pintura, los aviones y las computadoras entre tantas cosas.

Y si el hombre es lo que ama, somos todo lo que fue, lo que nos hizo posible, desde Buda hasta Rembrandt, desde Mozart a Picasso, desde Copérnico a Freud;  somos el viento que refresca y la lluvia que renueva, somos la nieve del invierno y las flores de la primavera, somos la luna, el sol, somos otro fruto de Dios.

Yo soy un recién nacido, pero por la experiencia que guardó mi memoria ya no quiero herir a nadie porque sé que la agresión trae enfermedad, es decir complica más las cosas, somos parte de la misma cosa, por lo tanto si te hago mal, me hago mal, antes me movía la razón que es subjetiva, ahora el amor que es la razón del universo, pero no perdí el fuego, es más ahora tiene mayor calidad porque antes quemaba y ahora ilumina, es decir que pasé de destructor a constructor.

Al pobre le hablo de esperanza y al rico de conversión, la esperanza salvará al pobre y la conversión purificará al rico, la esperanza del lado del pobre y la conversión del lado del rico acercarán a nuestros hermanos, y yo vine a trabajar para ese encuentro y cuando todos se junten no habrá cerraduras en las puertas ni habrá fronteras, entonces todos compartirán todo; por lo tanto, reinará el buen humor, Clinton y Castro jugarán tenis en Cancún y Hussein llevará sus hijos a Disneyworld.

No estás Deprimido, estás Distraído…

de la paz, por eso te pregunto cuando vas a dejar de pelear para comenzar a vivir, porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez.

Me preguntas cuando volverá Jesús, y te digo que nunca se fue, que siempre estuvo en tu corazón, solo tienes que callar a la cabeza y escucharlo; nadie se hace la gran pregunta, ¿qué soy?  Todos siguen cumpliendo un papel, generalmente decidido por los demás, como el éxito y el fracaso, todos son lo que se ve sus cuerpos o sus logros materiales y las cosas materiales son tan importantes que los amores que comienzan en los parques, terminan en los tribunales.

Todos ejercen la mendicidad de alguna manera, olvidando o no enterándose jamás que son príncipes, parte de un universo extraordinario al que olvidan por pequeñeces locales, parroquiales, a veces solo familiares.

Reconozco muchas caras y conozco algunos nombres, pero pocos individuos que sepan quienes son.

Me preguntas dónde puedes encontrarme y te digo en cualquier parte porque soy parte del universo.

El nombre y el oficio son distracciones, cárceles, limitaciones;  un camino que nos marcan y que seguimos ciegamente tan ocupados que jamás nos detenemos a pensar quienes somos, y el espíritu que es lo que somos, no acepta condiciones.

Por eso no hay que confundir lo material con la realidad, por lo tanto no hay fronteras, aunque la mayoría las necesite por miedo al infinito;  por eso inventó instituciones como el matrimonio, el nacionalismo, los ideales, la patria, estacas a las que se ata para no tener que vivir la totalidad.

La casa de uno es uno, por eso yo estoy bien en todas partes, y a mi casa entran y de mi casa salen pensamientos y sucesos constantemente.

Y si mi casa soy yo que soy parte de todo, mi casa es este mar y esa playa, esos delfines y este hotel, esta silla y aquel velero que deja una estela blanca sobre el turquesa que inventa la luz, que también es mi casa como las sombras de los laberintos que pueblan las mentes de los locos, que también son mi casa.

Como la música de Mahler, la pintura de Cézanne, los cigarros de Chez Davidoff y el rock and roll.

No puedes mover a tu cuerpo porque está demasiado cargado de pasado, olvida hasta tu nombre y comienza de nuevo en este momento e inmediatamente sentirás que vives en un mundo maravilloso.

Cuando sientes que no eres lo que piensas, puedes volar, el principio y el final, es decir la vida y la muerte son invenciones de la mente como sufres cuando se va tu hijo porque te acostumbraste a pensar que eras solo padre.

Deja el pasado de lado y sentirás toda la vida, solo las moléculas se disuelven;  la conciencia no muere con la materia, la luz de la conciencia seguirá iluminando los infinitos caminos de la vida.

No somos tan malos como creemos, por eso la paz es posible y la paz es el punto más alto que podemos alcanzar, parece que Dios nos ama más que nosotros mismos porque sigue dándonos oportunidades todos los días.

Francisco tenía razón, el sol y la luna son hermanos, los animales y las plantas son nuestros hermanos porque todos somos criaturas del señor;  entonces nuestras obras son nuestras hermanas y hermanas del sol, la luna, los animales y las plantas.

Y si digo nuestras obras digo la pintura, la música, la literatura, los automóviles, los aviones, los teléfonos, las computadoras.

No busques afuera, lo que no tienes adentro.

No puedes pedir amor, si no lo diste.

No puedes pedir justicia, si no fuiste justo.

No puedes buscar paz afuera, si no la tienes dentro.

Pero no hay apuro, tienes a la eternidad delante, además el trayecto suele ser más emocionante que la llegada, si es que se puede llegar a alguna parte;  entonces lo sensato es recomenzar a cada instante.

Sin impaciencia, desaparecerá la violencia, la vida le gana a la muerte, por eso nace más gente de la que muere y nacen más en los países pobres que en los países ricos, ocupados en fabricar armas para matar a la mayor cantidad de gente posible, tarea grosera e inútil porque la vida vence a la muerte.

Que al fin y al cabo es una manera de recrear, por eso el arte que es una fiesta sigue inventándole fábulas a la vida para llenar de esperanza a la gente y esto en un lenguaje que nos llega a todos, la belleza.

La paz hace nacer pueblos y enriquece a todos, pueblos que se comunican entre sí gracias al arte que no tiene fronteras; pueblos que no dejan de elevarse como Manhattan, pueblos que flotan graciosamente como Ámsterdam, pueblos de rincones luminosos como París al que Cortázar pudo ver desde Buenos Aires y Henry Miller desde New York.

Pueblos como Sevilla, apoyados en el canto, pueblos como Copenhague de plazas congeladas para que vuelvas a los hogares donde los leños ardiendo son la mejor compañía de Ravel, pueblos como Zúrich de cajas fuertes rodeadas de lagos y cisnes, fue una tragedia para Salvador Dalí la muerte del suyo.

En la paz, todo es creación, es un vivir en arte, la paz me sonríe, me envuelve con su aire fresco;  la paz me hace gozar como nadie al sol de todos.

Por la paz, mi canto se eleva muy alto y aggiorna los rincones más bajos, la paz es el poema que mejor me modela, en la paz mis hermanos trabajan la tierra y mis hermanas tienen hijos;  en la paz se siente cómoda la libertad y es fácil la justicia.

La paz es una flor donde están todas las primaveras, en la paz nos miramos a los ojos y compartimos todos nuestros sueños por audaces que sean.

En la paz, uno es uno mismo, sin esfuerzos, en la paz todo me da derecho a sentirme hijo de Dios.

No seas desagradecido, piensa cuantas cosas tuvieron que conectarse desde lo más recóndito del universo para que fueras este que eres, para que pudiera ser la ciudad donde vives.

Piensa cuántos millones de años tuvieron que pasar para que tuviéramos conciencia de la maravillosa inmensidad que nos rodea, de la que somos parte.

Yo soy nosotros, dice Marcos Constante que tiene una visión transpersonal, es decir que ya está en la nueva era.

Abre los ojos de tu corazón y lo verás a Dios que es lo que nos habita cuando estamos conscientes, entonces sentirás que el espíritu se recreó hasta llegar al hombre que llega a tener conciencia de Dios;  el hombre en el que se repite toda la evolución.

Somos el final de una cadena extraordinaria que tiene quince mil millones de años, tal vez seamos el objetivo de la creación, entonces nuestra religión es universal.

Arriesga, la vida es cambio permanente, por eso siempre te da revancha, recuerda que el que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada.

Ahora que estás solo y tranquilo, ahora que estás contigo mismo, único ser del que eres responsable te diré:  deja que la curiosidad te lleve donde sucede la vida, no seas espectador de la televisión sino protagonista de la tierra;  recuerda que a los que se animaron les debemos todo.

Píntate un sí en la frente antes de salir a la calle para que se te acerquen los que quieren vivir, sin preocuparte por el tiempo porque en una eternidad se recomienza a cada instante.

Y no pierdas energía cuidándote, porque la vida es bello peligro, si mi madre se hubiera cuidado de mi padre, yo no estaría aquí.

Si nos juntamos, somos ricos;  tú tienes lo que yo no tengo y viceversa.

Y que sucedería si nos juntamos todos desde el cada uno que hay en el cada cual, la vida nos propone tantas cosas permanentemente que hay que hacer más esfuerzo para seguir siendo pobre y desdichado que rico y feliz.

No olvides que eres un aristócrata, un príncipe porque eres hijo del rey del universo, solo tienes que darte cuenta;  recuerda que Jesús decía que al pan lo trae la verdad y a todo lo que necesitas.

Entonces no hay límites, tú decides a donde quieres llegar, y esto con la alegría que abre todas las puertas porque para Dios, siempre somos niños.

Entonces la vida es un juego maravilloso, un juego que incluye al todo y a todos, estás hecho a semejanza de Dios, entonces puedes recrear todo.

Cuando dices no puedo, estás diciendo no quiero.

Ya hay demasiados mártires, necesitamos héroes;  levántate y anda, yo te acompaño como te acompañarán todos los que se animarán a vivir mejor, los que terminan favoreciendo a toda la humanidad que es la grandiosa empresa a la que pertenecemos todos.

Camina tranquilo, que no te confundan los noticieros, el bien es mayoría, que no te distraigan de tu tarea que es alcanzar la plenitud.

Nada como vivir en uno mismo, solo así puedes sentirte en casa en cualquier parte, entonces nada es lejos ni ajeno.

Si cada uno fuera cada cual, la sociedad sería una orquesta enriquecida por todos los sonidos, por todas las voces, una grandiosa armonía de individuos; la sinfonía donde todos aportan su voz, una partitura escrita para cada uno de los instrumentos es decir una partitura respetada por todos.

Pero esa orquesta que deberíamos ser está fragmentada porque todos estamos contra todos, y esto nos ha agotado y desesperanzado por eso perdimos la imaginación que podría darnos alguna idea de convivencia.

Pero el miedo que es ignorancia nos separa más y más y este divorcio nos enferma y empobrece a todos porque la humanidad es un repertorio riquísimo, tan brillante como interminable.

Y todos tenemos que ver, porque todos venimos de un primer hombre, de una primera mujer.

Entonces, hay negros y chinos en mí, soy tan bueno como Jesús y tan peligroso como Hitler, soy tan musulmán como ateo.

Muero con el que muere y nazco con el que nace, todos somos fecundados y auxiliados por todos pero desestimamos a todos porque nos desestimamos; en lugar de enriquecernos con el otro, le escapamos, nos combatimos en lugar de asociarnos.

Y matar al otro es suicida porque es una continuación nuestra, el odio que es miedo, nos ha traído a esta desesperanza que es donde se ahoga la imaginación y sin imaginación perdemos la bendita semejanza, es decir, dejamos de ser creadores.

La tarea es armonizar esta gigantesca variedad que es la humanidad porque esto enriquecería a todos.

Hasta dejamos de decir cosas bellas a las mujeres porque ahora puede ser considerado acoso sexual, pronto tendremos que salir a la calle con un abogado; parecería que vivir es una secuencia de pleitos.

La tarea es comprender que la vida son subidas y bajadas, constante movimiento, es decir cambios.

Entonces tenemos que sacar de nuestro lenguaje la palabra decadencia que es una etapa más.

Nada es para siempre.

Por eso debemos estar atentos, listos para el cambio, preparados para toda circunstancia porque la vida es como es, no como debería ser.

Todo nos fue dado, por lo tanto nada nos pertenece.

Solo nos queda gozar lo creado y cuidarlo para el que vendrá, que es una continuación nuestra como nosotros somos continuadores de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos y así hasta Adán, el rojo Adán, como le gustaba decir a Borges; que cometió el peor de los pecados, no fue feliz.

Por eso se sentía perseguido por la sombra de haber sido un desdichado.

El primer dato de sabiduría es saber quién es el que sabe, el segundo estar en lo amado, que nos hace más brillantes porque estamos más atentos, por eso rendimos más.

El amor nos aggiorna de tal manera que enamoramos a todos.

Está permitido que te caigas, pero no que te quedes en el suelo.

En este momento la sociedad está detenida por una congestión del tránsito, que ya es desmesurado porque las ciudades ya son desmesuradas.

O tal vez dejamos de pensar para cambiar todas las ideas y comenzar de nuevo.

Ya no habrá grandes mitos que seguir, ideologías, ahora deberemos comunicarnos de hombre a hombre porque ésta es la era del individuo, por eso la Internet, entonces aumentará la calidad, desaparecerá lo macro para que señoree lo micro.

Esto quiere decir que de aquí en más no habrá televisor, política o familia que pueda apagar ese fuego sagrado que es el alma donde vive para siempre la inteligencia alimentada por el universo desde hace tantos siglos.

Los que preguntan, avanzan, los que no preguntan se quedan;  es decir mueren porque la vida es movimiento, todo se recrea a cada instante por eso hay que estar atento

Por una mujer te pierdes al resto, por una casa te pierdes el mundo; es decir por una esquina te pierdes mares y ríos, es decir delfines, ballenas, salmones, tiburones.

Por una familia, una ideología y una religión, te pierdes arquitectos, egiptólogos, poetas, filósofos, chamanes, antropólogos, profetas,  miles de maneras de ver al espíritu y las estrella.

Orquídeas de Colombia, Bacon, Giacometti, Nietzsche, el golfo de Áqaba, Alejandría, Tokio, la Grecia de Homero que tanto amó Lorenz Darrell, Guanajuato donde me enamoré de Catherine Valetzka aunque no tuve oportunidad de decírselo.

Chichicastenango donde con una danza ordenaron a mi esqueleto, París donde Rilke veía despertar a la belleza cada mañana al lado de Rodin, el Trastevere Romano, donde Fellini dibujaba sus personajes, donde el Moisés de Michelangelo está harto de los turistas que lo asfixian en San Pietro in Vincoli donde apenas cabe.

Londres, Berlín, Bruselas, Praga donde los escritores románticos tenían una idea tan alta de la felicidad que nunca la alcanzaban, por eso se sentían desdichados, tristeza que los excitaba, dolor que gozaban como los cantaores flamencos y los cantores de tango.

Madrid, donde Lupe siempre está al borde del pensamiento pero nunca cae, Miami que es el puente que comunica a los latinos con los sajones, el desierto de Sonora donde conocí a Eric Fromm que decía que Suzuki era un budista Zen porque lo había experimentado y esa autenticidad lo hacía difícil de leer porque el Zen no da respuestas racionalmente satisfactorias pero si los libros de los intelectuales occidentales que lo explican más fácilmente aunque no lo hayan experimentado.

No idolatres a nada ni a nadie, porque tener una idolatría es perder la independencia, y esto es conflicto, enfermedad segura.

Como fácil se pierde lo que se ganó sin esfuerzo, como sigue siendo pobre el que no goza lo que le sobra.

El gran paso es ir de la egolatría que te compromete, que te esclaviza a tantas cosas externas a la libertad interior.

Entonces se alcanza la paz y la paz te hace vivir todo con plenitud, es decir, enriquece.

Los últimos salvadores son dudosos, pero no afectan la enseñanza de Buda ni enferman a la Biblia, la enseñanza de Buda no está debilitada por el que no cree en la trasmigración, ni muere la Biblia porque se enfrente al saber más realista de la historia de la tierra y de la evolución del hombre.

Como es inocente pensar en una sociedad sin delincuentes, pero cualquiera puede ser mejor si se lo propone.

No le bastan las buenas intenciones al universo, que es como es, no como nos gustaría que fuera.

La verdadera fe comienza trabajando en uno mismo para creer en uno mismo, y cuando uno está bien plantado en uno mismo se anima a ver todo, entonces conocemos a la realidad y de ahí en más podemos comprenderla.

Entonces nos salvamos de las decepciones;  sabemos que detrás de una máscara siempre hay otra como también vemos la pureza en la desnudez, las libertades del jazz y los rictus de las dictaduras.

Aceptar la realidad es salvarse de los engaños, entonces la verdad nos hace vivir plenamente.

No te engañes, entonces nadie te engañará.

Sé firme como Buda, como Jesús, como Spinoza, como Einstein, como Ford,  firme pero abierto al mundo atento a las propuestas de la vida

Predica las virtudes pero no calles las verdades.

Nunca te arrepentirás de haberte animado, y nunca te perdonarás no haberlo hecho, además no tienes nada que perder porque ni una sola de tus orejas es obra tuya;  y no te preocupes por el futuro porque al final de tu vida no te espera la cima de la montaña sino la paz del valle.

A nadie tienes que rendir cuenta si no haces mal a nadie, como nadie tiene que explicar nada;  por eso no debes agotarte en las vanas tareas de querer convencer y gustar, lo importante es que estés convencido y te guste lo que haces,  y si tienes un gran sueño debes estar dispuesto a un gran esfuerzo para concretarlo porque solo lo grande alcanza lo grande.

Si estudias superficialmente aprenderás superficialmente, si vives por la mitad sólo conocerás la mitad de la vida.

Si tienes la cabeza dividida verás al mundo dividido, si trabajas por obligación serás un desocupado, un desdichado más, si tienes miedo no conocerás al amor que es valentía.

No estás Deprimido, estás Distraído…

Del presente donde sucede la vida, por ejemplo,  los amaneceres y los ocasos, las gaviotas, los cóndores, las águilas, las palomas y las golondrinas.

Las montañas, los valles, los ríos y los mares;  el deporte, el arte, la agricultura, la arquitectura, las selvas, los guacamayos, los monos, los tigres, los leones, los cocodrilos, los elefantes, los arroyos;  los seres humanos de todos los colores.

El ilusorio tiempo que te empuja y la eternidad que te permite cambiar de rumbo y recomenzar a cada instante.

No estás Deprimido, estás Distraído…

De las maravillas que suceden alrededor de ti, desde nacimientos a cosechas, desde revoluciones a conciertos, desde campeonatos de fútbol a viajes interplanetarios.

No estás deprimido por algo que pasó, sino distraído de todo lo que es ahora mismo.

Vengo a recordarte que todos somos parte de la empresa más grandiosa, la humanidad, que construye, que cura, que siembra, que lava, que canta y que baila.

Dios espera que el hombre vuelva a ser un niño, para recibirlo en su seno…

No estás Deprimido, estás Distraído…

Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero

Nubes blancas, Ludovico Einaudi (piano) & Alessia Tondo (voz)

[…] con sus predicadores
sus gases que envenenan

su escuela de chicago

sus dueños de la tierra

con sus trapos de lujo

y su pobre osamenta

sus defensas gastadas

sus gastos de defensa

con su gesta invasora

el norte es el que ordena 
[…]

Mario Benedetti, El Sur también existe

Sevilla, 17/VII/2020 / 2ª edición

El verano de 2018 fue diferente en este mes de julio. Sorprendentemente, fue un mes amable con la temperatura para todos. No ocurre así este verano, en el que llevamos bastantes días con un calor insoportable del que ya estábamos avisados. Y lo que viene no presagia nada bueno porque la temperatura se elevará hasta cifras impensables hoy, pero la realidad del cambio climático en el Sur está más cerca de nosotros de lo que podemos pensar.

Javier Ruibal, músico de la fusión del Sur, canta unas palabras preciosas, El niño del Serengueti, que tienen un mensaje aleccionador:

Agua que no has de beber,
oro puro que se tira,
que por el agua se sufre,
se perdona y se respira.
Agua que no has de beber,
nunca la dejes correr.

El que corre sin descanso
nunca llegará primero,
al corazón de los mansos
dale agua y no dinero.
Agua que dejes pasar
puede el destino cambiar.

Han pasado dos años y la realidad del cambio climático está ya con nosotros de forma palpable. Cuando finalizaba el año pasado, escribí un post sobre el síndrome de Greta, en relación con la acción reivindicativa mundial liderada por la activista sueca Greta Thumberg y con referencia explícita a lo que el mundo estaba viviendo en torno al cambio climático por la celebración en Madrid de la cumbre mundial del clima (COP-25), donde explicó que las emisiones no se están reduciendo, sino que iban a aumentar un 0,6% en 2019: «Lo único que queremos ver son acciones reales. Así que si miramos esto desde un determinado punto de vista, es cierto que no hemos logrado nada», ha reconocido la joven». La impresión generalizada es que no tomamos conciencia de lo que nos está pasando y siempre creemos que la culpa de todo eso la tiene la gente, pero a mí que no me llamen, como si yo, tú, él, nosotros, vosotros y ellos no tuviéramos que hacer algo al respecto.

Cuando yo era joven, cantaba una canción de María y Federico, Quién tiene la culpa, que no he olvidado hoy en estas circunstancias y ante preguntas inquietantes sobre qué está pasando en el mundo y en la naturaleza que nos acoge, a la que no amamos lo suficiente: Quién tiene la culpa de que la flor se muera de espaldas. / Quién tiene la culpa de la indiferencia que cierra los ojos para la decencia / y los abre grandes a las apariencias. El estribillo, que se repetía siempre dos veces, nos daba una solución de autodefensa en el desconcierto humano ante preguntas a las que todos, la gente, estamos obligatoriamente obligados a dar respuesta: Ni yo ni usted ni el vecino, ni siquiera sus parientes, la culpa de todo esto, la tiene la gente.


María y Federico, ¿Quién tiene la culpa?

La responsabilidad es de todos, unos más y otros menos, con prioridad absoluta la de los Gobiernos, sobre todo. Pero si todos hacemos el esfuerzo de tomar conciencia de que la naturaleza nos acoge cada día para darnos vida, no la defraudemos con lo poco a mucho que nos corresponde hacer para respetarla y dejarla crecer como sólo ella sabe hacerlo. Javier Ruibal así lo pensaba del niño del Serengueti: Como no cumple ningún castigo, / este niño consentido / se me va a quedar en Babia. / Si no estuvieras siempre en las nubes, / cuidarías, no lo dudes, / de no derramar el agua.

Cosas de estío / 8. Calentamiento global, cambio climático y efecto invernadero

Nada de lo que ocurre en la Naturaleza es inocente. Está en boca de todos: este verano es diferente en el Sur de este país, la temperatura es muy agradable y vemos que en el Norte llueve y truena casi todos los días de una forma especial. Aquí, en el Sur, hemos visto el amanecer de muchas mañanas con Nubes Blancas. Algo está pasando y no es porque no nos lo hubieran avisado en términos puros y propios de Al Gore. Creo que veranos como este nos obligan a reflexionar qué está pasando con el calentamiento global, el cambio climático y el efecto invernadero, seis palabras que atemorizan al capital y a los mercados que no tienen compasión de la naturaleza en estado puro, nuestra Casa.

Basta ver lo sucedido recientemente en Innaarsuit, una localidad de Groenlandia que gracias al viento favorable vio pasar en una situación de peligro extremo, lamiendo su costa, un iceberg desprendido del glaciar Helheim, de 800 metros de profundidad y de 6 kilómetros de ancho por 1600 metros de longitud, con un peso estimado de 14 mil millones de toneladas. También, cómo un iceberg de nombre simple de autopista española, A-68, que se desprendió hace un año del continente de la Antártida, con un peso de un billón de toneladas y que mide 150 km. de largo por 55 km. de ancho, se mece en el mar a día de hoy sin saber dónde dirigirse, desconcertado, cerca de la plataforma de hielo Larsen C., bajo la atenta mirada de científicos que no saben qué ocurrirá con esta mole de hielo. El calentamiento global parece que es una de las causas del desprendimiento espectacular del A-68, junto con determinados procesos naturales. Algo está pasando realmente que no sabemos discernir bien.

También hemos conocido por los medios de comunicación que en Siberia se han alcanzado los 40 grados de temperatura en los últimos días, por la insólita ola de calor y tiempo anticiclónico que lleva meses instalada en el Ártico, donde Escandinavia está soportando también temperaturas por encima de los 30 grados. Ante estas evidencias, he consultado datos científicos facilitados por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), creado en 1988, para conocer las evaluaciones integrales del estado de los conocimientos científicos, técnicos y socioeconómicos sobre el cambio climático, sus causas, posibles repercusiones y estrategias de respuesta. En este sentido he leído atentamente un documento breve y de libre acceso por las personas interesadas sobre esta dura realidad, CAMBIO CLIMÁTICO 2013. Base de ciencia física, en la que se destacan cuatro puntos a considerar por los correspondientes responsables públicos de los Estados:

  1. El calentamiento en el sistema climático es inequívoco y, desde la década de 1950, muchos de los cambios observados no han tenido precedentes en los últimos decenios a milenios. La atmósfera y el océano se han calentado, los volúmenes de nieve y hielo han disminuido, el nivel del mar se ha elevado y las concentraciones de gases de efecto invernadero han aumentado.
  2. El forzamiento radiativo total (cualquier cambio en la radiación (calor) entrante o saliente de un sistema climático) es positivo y ha dado lugar a la absorción de energía por el sistema climático. La principal contribución al forzamiento radiativo total proviene del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera que se viene produciendo desde 1750.
  3. La influencia humana en el sistema climático es clara. Es evidente a tenor de las crecientes concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera, el forzamiento radiativo positivo y el calentamiento observado, y gracias a la comprensión del sistema climático.
  4. Las emisiones continuas de gases de efecto invernadero causarán un mayor calentamiento y nuevos cambios en todos los componentes del sistema climático. Para contener el cambio climático, será necesario reducir de forma sustancial y sostenida las emisiones de gases de efecto invernadero.

Este estío está siendo especial con sus cosas de calentamiento global, como efecto fundamental del cambio climático, aunque ahora estemos apreciando una situación ambigua de ralentización del calor en un hemisferio tan propicio como es el Sur. Todos podemos contribuir con actitudes diferentes ante esta realidad tan desconcertante pero tan real como la vida misma. Mientras, me informo con datos científicos, con las Nubes Blancas de Ludovico Einaudi de fondo, para tranquilizar, más que la conciencia, el alma. Lo recomiendo.

Sevilla, 22/VII/2018

NOTA: en la interpretación de Nuvole Bianche, la cantante Alessia Tondo utiliza el dialecto salentino que se habla en El Salento, comarca formada por la extremidad sudeste de la región italiana de Apulia, conocida como el «tacón» de Italia. El texto dice lo siguiente (extraído de https://youtu.be/O-HsW142T5g):

Está bien, déjala dormir,
Ahora ella no lo puede entender,
No, no le hables,
¿Por que ya no siente su corazón?
El viento tampoco me dice demasiado,
Ahora no puedo entenderlo,
Duerme, duerme y no desea,
no le gusta más éste corazón.
Cuatro vientos y yo sueño solo,
Mis notas ya no tienen fortuna.
Déjame dormir nuevamente,
Déjame morir primero, que esta alma sin amor, no, no la puedes ayudar.
Pasa el tiempo y no me habla
Pasa el tiempo y no me dice nada
Así que ya sabes lo que quería,

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá,
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo,
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien

El viento me dejo solo
Con el tiempo debe regresar
Déjame sufrir solo
Déjame olvidar primero
Mi alma va donde quiere, deja que lo haga.
Pasa el tiempo y no me escucha
Pasa el tiempo y no me dice nada
No te detengas ahora,
Solo, solo debo quedarme
Deja que entre el sol
Debo quedarme bajo el sol
No te detengas ahora
Ella ya no puede amarme
Pasa el tiempo y no habla
Pasa el tiempo y no dice nada
Así que ya sabes lo que quería

Lo que nos pasa
Todavía te siento acá
Solo si tú puedes, no, solo si tú quieres vuelve conmigo
Y si quieres mi corazón, éste sigue aquí, simplemente cierra los ojos y lo encontrarás.
Canto y pienso en ti
Suspiro y lloro
Ya no tengo tu amor
Tu fuiste mi bien.

Nos queda la palabra del homenaje de Estado a las víctimas del coronavirus

Sevilla, 17/VII/2020 / Actualizado a las 13:41

Para que no se olvide ni siquiera un momento. El homenaje de Estado a las víctimas del coronavirus, que se celebró ayer en Madrid, fue un acto sobrio aunque encorsetado como siempre por el protocolo obligado. Pero lo que me quedó grabado en el alma fueron las palabras de Aroa López, enfermera y supervisora de urgencias en el Hospital Vall d’Hebron, en representación del ecosistema sanitario: “Ojalá nada de esto hubiera ocurrido, pero es un inmenso honor hablar en honor de mis compañeros sanitarios, personal administrativo, de limpieza, de cocina, de mantenimiento, de laboratorio, de psicología y resto de áreas que dieron apoyo», y en nombre también del universo humano y profesional de la “primera línea”: «transportistas, reponedores, cajeros, personal de saneamiento, cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado. Miles de hombres y mujeres que cuidaban de todos».

Resumo de su intervención, tres frases impecables, que no necesitan más comentario:

  1. «Hemos vivido situaciones que te dañan el alma. Porque quien había detrás de los EPIS no eran héroes. Éramos personas que se alejaban de sus familias para protegerlas de un posible contagio. Personas que salíamos del hospital cargadas con todas esas emociones, y que regresábamos a nuestro trabajo desde la soledad y el agotamiento, un día más».
  2. “Hemos sido mensajeros del último adiós para personas mayores que morían solas, escuchando la voz de sus hijos a través de un teléfono. Hemos hecho videollamadas, hemos dado la mano y nos hemos tenido que tragar las lágrimas cuando alguien nos decía: “No me dejes morir solo”.
  3. «Quiero pedir también a los poderes públicos que defiendan la sanidad de todos. Que recuerden que no hay mejor homenaje a quienes nos dejaron que velar por nuestra salud y garantizar la dignidad de nuestras profesiones».

El acto civil de ayer es un símbolo de lo que debemos seguir haciendo todos los días frente a la pandemia. Las palabras que pronunció la enfermera y supervisora de urgencias no debemos olvidarlas. Tanta soledad en momentos transcendentales de la vida nos debe animar a ofrecer un reconocimiento diario a la responsabilidad individual y colectiva en esta pandemia, más allá de este tipo de actos oficiales, que podemos manifestar con una conducta digna y ordenada para contener el virus, porque una mascarilla, una distancia adecuada y un lavado cuidadoso de manos, valen ahora más que muchas palabras. Es la forma de mantener viva la llama que ayer presidía el acto de homenaje a las víctimas del coronavirus.

Ahora, sigo escuchando una versión preciosa de la Canción espiritual (Geistliches Lied), Opus 30 de Johannes Brahms (1856), que acompañó el acto, con un arreglo para cuerdas que realizó Sir John Eliot Gardiner e interpretado en 2012 por la Octopus Symphony Chorus & Le Concert d’Anvers, bajo la dirección de Bart Van Reyn, en el palacio de Bellas Artes de Bruselas. Ayer se interpretó por parte de 45 profesores de la Orquesta Sinfónica y 20 profesores del Coro, ambos de la RTVE, bajo la dirección de su maestro titular, Pablo González. Una estrofa de la canción, que está basada en un poema del autor coral alemán Paul Flemming, sobre la aceptación del destino y la confianza en Dios, expresa curiosamente el camino a seguir en un contexto de creencias con un telón de fondo civil y laico: ¿Por qué te preocupas de un día para otro? / Hay Uno que está por encima de todo / que te da, también, lo que es tuyo.

Necesitamos que la música nos ayude a comprender estos momentos, a todos y sin distinción alguna de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social. Sobre todo, asimilarlos de la mejor forma posible, para no olvidar, ni siquiera un momento, a los que se fueron sin haber podido decirnos, unos a otros, una sola palabra: adiós.

Artemisia Gentileschi pintó la melancolía

ARTEMISIA GENTILESCHI AUTORRETRATO2
Artemisia Gentileschi, Autorretrato como alegoría de la pintura, (Ca. 1638-1639) Palacio de Buckingham (Reino Unido)

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Pablo Neruda, Me gustas cuando callas

Sevilla, 16/VII/2020

La cultura en este blog va por barrios. La melancolía, también. A Mozart, melancólico por naturaleza propia, le entusiasmó la idea de estrenar su preciosa y enigmática ópera La flauta mágica en un teatro de barrio de Viena, la ciudad de los palacios reales. He escrito bastante sobre esta “debilidad ética” de Mozart poco tiempo antes de fallecer muy joven. Hoy, la cultura en este cuaderno digital va por la pintura y por la melancolía. Verán. Les presento en esta ocasión a una pintora barroca extraordinaria, Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 – Nápoles, 1654), que he procurado conocer en profundidad a través de la historia del arte y de biógrafos solventes. Hay un motivo que me ha impulsado a conocer con detalle a esta pintora y ha sido la elección de una obra de la misma en la exposición que actualmente se está desarrollando en el Museo del Prado bajo un título muy sugerente, Reencuentro, con motivo de la reapertura de sus salas el pasado 6 de junio y que se mantendrá abierta hasta el 13 de septiembre, reubicando más de 190 piezas que evocan la museografía existente cuando el Prado abrió sus puertas por primera vez.  En esta colección se presenta una obra de Artemisia Gentileschi, Nacimiento de San Juan Bautista (ca. 1635), en el que se representa a San Juan, desnudo, atendido por un grupo de mujeres. Salvo error por mi parte, es la única obra de una mujer pintora que se recoge en esta muestra tan especial. De ahí que me llamara tanto la atención.

Me interesó esta obra porque desde hace tiempo estaba estudiando la presencia de Artemisia Gentileschi en España y, concretamente, en Sevilla, con una obra enigmática, María Magdalena como la melancolía,  que me consta que era muy querida por su autora por su identificación con ella como mujer “pecadora” (?) que sufrió mucho en su vida ajetreada y singular aunque ha sido muy maltratada por la historia y por la Iglesia oficial. Artemisia sufrió un triste episodio de juventud, concretamente la violación cuando solo tenía 17 años, en 1612, por parte del mentor propuesto por su padre, Agostino Tassi (1566-1644), ya que al ser mujer no podía cursar los estudios oficiales de pintura en las Academias correspondientes, solo para hombres, lo que propició un juicio promovido por su padre, muy estudiado, que ganó y que se puede conocer con detalle en una obra muy interesante dedicada a esta pintora (1).

Esta pintura se encuentra en la actualidad en el Museo de la Catedral de Sevilla, considerándose el original de las dos versiones que existen en la actualidad con el mismo título, siendo la segunda versión la que se encuentra en el Museo Soumaya de Ciudad de México, como segunda interpretación de la melancolía de María Magdalena, no una copia, cuestión que hoy es el eje de este artículo.

MARIA MAGDALENA2 SEVILLAArtemisia Gentileschi, María Magdalena como la melancolía / Detalle (Ca. 1622)  Museo de la Catedral de Sevilla

MARIA MAGDALENA MEXICOArtemisia Gentileschi, María Magdalena como la melancolía / Detalle (Ca. 1625) Museo Soumaya (Ciudad de México)

Las principales diferencias entre las dos obras estriban en que la pintura original, la que se encuentra en la catedral de Sevilla, sufrió una intervención de la censura por haberla considerado con graves faltas de recato. Pruebas radiográficas han demostrado que se cubrió el hombro y el pecho izquierdos con un lienzo en el que se aprecia el cambio de color en la zona agregada por la censura: “Este último cuadro [el que está en Sevilla] es el original, y el otro, que se encuentra en el museo Soumaya en la ciudad de México, es una copia de la misma época. Pero es evidente que la copia revela que el original fue intervenido después de ser copiado, para que pudiese entrar sin escándalo en los recintos sagrados. En efecto, radiografías de la pintura muestran que el ropaje fue ampliado para cubrir lo que la Iglesia consideraba indecente y lujurioso. Lo más interesante es que, muy probablemente, fue la misma Artemisia quien pintara la copia hacia 1622, antes de que el comprador del cuadro, el duque de Alcalá y virrey de Nápoles, se llevara el cuadro [original] a su colección (según lo explica la historiadora Mary D. Garrard en su libro Artemisia Gentileschi around 1622: The shaping and reshaping of an artistic identity, Oakland, University of California Press, 2001). Seguramente tuvo una nueva encomienda de pintar a una Magdalena melancólica, y por ello copió ella misma su obra primera. La obra fue a dar, no se sabe cómo, a una colección privada en Lyon; después fue adquirida por Carlos Slim para el Soumaya” (2).

En el establecimiento de las diferencias entre ambas obras, me ha gustado mucho la reflexión localizada al respecto en el documento citado anteriormente: “Se cree que la copia de la Magdalena melancólica fue hecha por la misma Artemisia porque en ella la santa tiene un rostro diferente; un copista normalmente hubiese copiado los rasgos originales, sin crear un personaje nuevo, con la cara más redonda, la nariz más puntiaguda, la boca más curvada hacia abajo y los ojos más grandes con párpados pesados. La primera Magdalena tiene una actitud soñadora y sensual; en la copia su rostro es adusto y desconsolado. Las dos caras de la melancolía que pintó Artemisia reflejan posiblemente su propia experiencia como “pecadora”, ya que sufrió de muy joven una violación y tuvo que enfrentar un largo y penoso juicio promovido por su padre contra el violador que se negó a casarse con ella”.

He profundizado en conocer cómo llegó a Sevilla el cuadro de “María Magdalena como Melancolía”. Varios estudios coinciden en la trazabilidad histórica del mismo desde la compra hasta su llegada a la catedral, es decir, que la pintura pertenecía a la colección de Fernando Enríquez-Afán de Ribera y Téllez-Girón (1583-1637), III duque de Alcalá de los Gazules, V marqués de Tarifa, VI conde de Los Molares y virrey de Nápoles (1629-1631), años en los que coincidió con Artemisia Gentileschi en la citada ciudad. Se sabe que la obra llegó a la catedral procedente de la Casa de Pilatos, donde atesoraba el virrey de Nápoles un importante fondo artístico de pinturas y antigüedades. Como dato curioso, esta obra aparecía en el inventario como “una Magdalena sentada en una silla durmiendo sobre el brazo”. Nada más.

Estamos viviendo una etapa muy alargada en el tiempo en torno a la melancolía y podemos incluso dar la razón a Víctor Hugo cuando decía que la melancolía era la felicidad de estar triste. La melancolía es un talante, una forma de ser talantoso o no. El adjetivo “talantoso” es el claro exponente de lo que queremos decir cuando una persona tiene talante, es decir, se asegura que la persona está de buen humor o semblante. Y aquí es donde quería llegar: al humor o semblante. Ya lo decía Nebrija y el Padre Alcalá en sus Vocabularios y acertaban en su análisis, porque, al final, de humores se trata cuando hablamos de talante. La melancolía o el humor proveniente de la bilis negra (eso significa la conjunción de las dos palabras de raíz griega, “melan” (negra) y “colía” (bilis) es en definitiva un estado de humor anímico. La visión clásica de la melancolía se encuadra en la teoría de los cuatro humores, “adoptada por los filósofos y físicos de las antiguas civilizaciones griega y romana. Desde Hipócrates, la teoría humoral fue el punto de vista más común del funcionamiento del cuerpo humano entre los físicos europeos hasta la llegada de la medicina moderna en el siglo XIX. En esencia, esta teoría mantiene que el cuerpo humano está lleno de cuatro sustancias básicas, llamadas humores, cuyo equilibrio indica el estado de salud de la persona. Así, todas las enfermedades y discapacidades resultarían de un exceso o un déficit de alguno de estos cuatro humores. Estos fueron identificados como bilis negra [melancolía], bilis, flema y sangre. Tanto griegos y romanos como el resto de posteriores sociedades de Europa occidental que adoptaron y adaptaron la filosofía médica clásica, consideraban que cada uno de los cuatro humores aumentaba o disminuía en función de la dieta y la actividad de cada individuo. Cuando un paciente sufría de superávit o desequilibrio de líquidos, entonces su personalidad y su salud se veían afectadas”.

La melancolía se entiende popularmente y según la RAE, en una primera acepción como «Estado anímico permanente, vago y sosegado, de tristeza y desinterés, que surge por causas físicas o morales, por lo general de leve importancia». Cuando deriva hacia una enfermedad, la cuarta acepción del Diccionario de la lengua española la define como «Estado patológico caracterizado por una depresión profunda acompañada de diversas alteraciones físicas y de comportamiento». La melancolía que retrató a la perfección Artemisia Gentileschi corresponde al primer sentimiento expresado y sentido a nivel popular, pero que suele remitir una vez pasado un tiempo de aceptación del hecho causante y el duelo correspondiente. Casi siempre deja huella y hay que aprender a vivir con ese estado de humor o de ánimo. En ocasiones deriva en una patología que necesita atención profesional para salir de ella.

En este contexto y a pesar del dolor interno que experimentó Artemisia por la violación sufrida, dedicó su obra a ensalzar la figura de la mujer representándola con gran coraje y valor, siendo la obra titulada Judit decapitando a Holofernes la que se considera más icónica de la venganza que quiso expresar por la citada violación. Junto a esta obra, en muchas otras figura siempre el protagonismo de la mujer a través de acciones y expresiones muy sorprendentes para la época en las que las pintó. Mujeres, siempre, que actúan solas o en común reivindicando su papel en la historia, alejadas de elementos sacros y con un viso laico de pintura reivindicativa rompiendo el canon de la época.

La investigadora principal de la obra de Artemisia Gentileschi, Mary Garrad, sintetiza en la dedicatoria de su libro Artemisia Gentileschi. The Image of the Female Hero in Italian Baroque Art (1989), lo que significa esta artista en el devenir de los siglos: “Este libro está dedicado al tema tratado en él, Artemisia Gentileschi, artista prima inter pares, con admiración, gratitud y afecto”. Fue el primer texto académico que abordó con objetividad plena la vida y obra de la excelsa pintora.

En cualquier caso, la figura de María Magdalena fue muy querida por Artemisia, a la que llegó a representar en sus cuadros hasta en cuatro ocasiones (incluyendo también su cuestionada María Magdalena Penitente, ¿arrepentida o melancólica?) Si tuviera que elegir entre sus interpretaciones de esta mujer, representada siempre como mujer sola y libre ante Jesús de Nazareth, me quedaría -por admiración y respeto a su obra melancólica- con la titulada María Magdalena en éxtasis, sola, sin ropajes especiales ni ungüento divino, de la que se ha conocido su existencia hace muy poco, concretamente en 2014, ya que solo se tenía una referencia de ella por una fotografía en blanco y negro tomada a principios del siglo XX que se conservaba en el fondo artístico de un marchante de arte italiano. Más de ochenta años después, el óleo de 81 x 105 centímetros, descubierto en una colección antigua del sur de Francia, fue subastado por la Galería Sotheby’s, adjudicándose finalmente por 850.000 euros, cuando el precio de salida estaba entre 200.000 y 300.000 euros.

El mensaje del cuadro no deja duda alguna sobre la autoría de Gentileschi y puedo dar la razón en este momento a la expresión ya citada de Víctor Hugo: la melancolía es la felicidad de estar triste, porque no creo tanto en la situación de éxtasis de la Magdalena como en la de su auténtica melancolía, es decir, un estado de soledad y tristeza que puede inundar el alma humana y recrearnos en él porque siempre queda la esperanza de la espera de algo o alguien que estuvo o que llegará a tiempo para hacernos felices. Contemplando esta María Magdalena, suenan muy bien las palabras de Neruda en este momento: Mariposa de sueño, te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía.

MARIA MAGDALENA EN EXTASIS Artemisia Gentileschi, María Magdalena en éxtasis

Un detalle de última hora nos puede dar una idea de la importancia mundial de esta pintora barroca. El pasado 8 de julio, Google dedicó su doodle del día a Artemisia Gentileschi, recordando el 427 aniversario de su nacimiento. Millones de personas abrieron su sesión con una recreación del autorretrato que encabeza estas líneas y tuvieron la oportunidad de conocerla gracias al mágico mundo de Internet. ¡Feliz coincidencia y homenaje implícito!

Me consuela históricamente pensar que podré visitar aquí, en Sevilla, a Artemisa y María Magdalena, tanto monta monta tanto, habiendo comprendido qué significa el poder reparador de su melancolía.

(1) Gentileschi, Artemisia (Edición de Eva Menzio). Cartas precedidas de las actas del proceso por estupro, 2016. Madrid: Anaya (Cuadernos de Arte Cátedra).

(2) https://www.letraslibres.com/mexico-espana/artemisia-y-la-melancolia

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Cosas de estío / 7. Podemos compartir lo que es nuestro empeño

Propongo compartir lo que es mi empeño
Y el empeño de muchos que se afanan
Propongo, en fin, tu entrega apasionada
Cual si fuera a cumplir mi último sueño

Pablo Milanés, Proposiciones

Sevilla, 15/VII/2020 / 2ª edición

He dado un pequeño salto en la publicación de esta serie porque hoy correspondía la 6ª, que en 2018 dediqué a las noticias que hieren nuestra sensibilidad, refiriéndome en concreto a unas imágenes que había facilitado la ONG Proactiva Open Arms, acerca de un rescate doloroso en el Mediterráneo, en el que se reflejaba el espanto en el rostro de una mujer salvada en alta mar, junto a los cadáveres de otra mujer y un niño, dejados a su suerte, presuntamente, por un guardacostas libio. No quiero volver a reproducirlas porque la situación ahora es diferente y no quiero volver a transmitir tanto dolor en una época en la que estamos recuperándonos de un estado de alarma que ha dejado bastantes daños colaterales en todos y en cada uno. Ahora, hay que trabajar en la esperanza de que podemos vivir en un mundo nuevo. Si me permiten, hoy he sentido de nuevo mucho dolor al conocer que 7.100 trabajadoras temporeras marroquíes, que han recogido la fresa en Huelva, esperan pacientemente que su Gobierno abra las fronteras para poder volver a su país, viviendo una situación muy difícil y siendo víctimas una vez más de la precariedad en la que viven y las consecuencias del coronavirus.

Con este telón de fondo, vuelvo a tratar hoy un tema recurrente en este cuaderno digital: necesitamos hacer proposiciones que nos llenen el alma para vivir dignamente, fuera de toda duda, para ser felices, instalados en la utilidad de lo que muchos llaman vida inútil: soñar despiertos, amar con locura y ser dignos con la disponibilidad de los bienes naturales y públicos de los que cada uno disponga.

Pablo Milanés, que me acompaña en muchas ocasiones en mi rincón de pensar, nos ofrece unas palabras breves y buenas, Proposiciones, porque no hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos de que la felicidad es tener y no ser. Seguir su canción al pie de la letra y contextualizándola en nuestras vidas, nos puede ayudar a estar atentos a disfrutar esta jornada, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo es posible, porque el verano llega siempre, de forma puntual y con sus cosas, haciendo nuestro el crisol de esta morada.

Cosas de estío / 7. Podemos compartir lo que es nuestro empeño

Decía Mario Benedetti que “cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Ocurre casi a diario porque nacemos sin una guía de cómo ser curiosos y saber hacer proposiciones que nos llenen el alma para vivir dignamente, fuera de toda duda, para ser felices, instalados en la utilidad de lo que muchos llaman vida inútil: soñar despiertos, amar con locura y ser dignos con la disponibilidad de los bienes naturales y públicos.

El estío es un tiempo propicio para las proposiciones dignas y honestas, ante un mundo que pregunta tanto y sin cesar, en un síndrome de los porqué de un Peter Pan siempre redivivo. Creo que la disponibilidad de un tiempo para pensar nos permite recurrir a algo que olvidamos a diario y que puede ser un incentivo para ser más felices: olvidarnos de las respuestas que no nos gustan en la forma de ser y estar en el mundo, proponiendo ideas y cosas útiles para todos e instalarnos por una vez en el terreno de las proposiciones. Según la Real Academia Española, proponer es “manifestar con razones algo para conocimiento de alguien, o para inducirle a adoptarlo”, aunque el Diccionario de Autoridades da un sentido al lema «proponer» de especial relevancia: «representar o hacer presente con razones a uno alguna cosa, para que llegue a su noticia, o para inducirle a hacer lo que desea». Impecable propuesta cuando deseamos que el bien se haga difusivo de sí mismo para todos.

Recuerdo que Pablo Milanés lo sintetizó muy bien en una canción muy corta, Proposiciones, porque lo bueno, si breve, dos veces bueno. Pensando en la letra de aquella canción, no hacen falta ya muchas palabras para compartir este empeño de compartir ilusión por cambiar aquello que no nos hace felices, por mucho que el mercado se empeñe en convencernos que la felicidad es tener y no ser. Es más fácil estar atentos a disfrutar esta jornada, sin ir más lejos, inquietando el gusto de los demás a través de los sentidos, compartir mensajes que entusiasmen a los demás, sobre todo a los que están más cerca, lanzándonos por caminos y veredas anunciando que otro mundo es posible, porque el verano llega siempre, de forma puntual y con sus cosas, haciendo nuestro el crisol de esta morada.

Lo he manifestado varias veces en hojas sueltas de este cuaderno digital: necesitamos declarar las proposiciones decentes para avanzar en una sociedad más justa para todos. Ese es mi empeño. Escuchamos todos los días noticias que reflejan un mundo hecho polvo en búsqueda permanente de paz política e interior. Faltan proposiciones compartidas para aunar esfuerzos y voluntades a través del amor y el sufrimiento, como aquellos habitantes ejemplares de Santa María de Iquique, de los que aprendí tanto al escuchar atentamente su proposición a unos mensajeros de nombre araucano, Quilapayún, que no olvido.

Cosas de estío, de las proposiciones dignas. Como si fuéramos a cumplir el último sueño, a pesar de las preguntas cambiadas.

Sevilla, 21/VII/2018

Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos

HAROLD LLOYD

Sevilla, 14/VII/2020 / 2ª edición

El tiempo suele ser calificado como un bien escaso y lo más curioso es que, a veces, cuando lo tenemos a raudales en nuestras manos y en nuestra mente, no sabemos qué hacer con él, porque una realidad tan próxima y sin estar en el mercado (ni se compra ni se vende en Amazon), acaba muchas veces por desbordarnos debido al mal uso que hacemos a diario de un bien que no es escaso si lo administramos bien.

Tener tiempo es uno de los regalos más preciados que nos ofrece la vida y lo hemos podido comprobar con la experiencia reciente del confinamiento domiciliario por el estado de alarma, que lo planteé en su momento como una oportunidad y fortaleza ante el coronavirus llamándolo por su nombre, tiempo, en la línea que tantas veces he justificado en este cuaderno digital: tenemos el tiempo dentro de nosotros, siendo uno de mis principios que, si no gusta, no tengo otro que lo sustituya en su fondo y forma.

En este estío tan especial y rodeado de limitaciones, podemos regalarnos tiempo otra vez y regalarlo a los demás, en cualquier formato, para reflexionar sobre momentos cruciales del ciclo vital de cualquier persona y su entorno, tal y como lo expuse en el post que sigue de esta serie: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz.

Son veintisiete posibilidades de repasar qué es el tiempo en nuestras vidas y cómo nos agarramos a él como al clásico minutero de Harold Lloyd, haciendo malabarismos para comprenderlo y compartirlo con los demás en momentos difíciles. También, en los placenteros.

Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos

El estío atesora aparentemente tiempo, un regalo muy preciado en estos tiempos tan modernos, en los que acusamos su falta proverbial. Recuerdo que el Eclesiastés (Qohélet) no pensaba así, porque nos dice que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de él a lo largo de la vida: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz. Casi nada, pero administrar esta carga vital, en su tiempo específico, es harina de otro costal.

Excepto dos muy concretas, nacer y morir, que compartimos todos los seres vivos en el ciclo vital natural y evolutivo, las demás oportunidades compartidas por la experiencia de Qohélet (persona educada en la Asamblea), dependen de nuestra forma de vivir el tiempo en el que nos ha tocado desarrollarnos como seres humanos. Cada uno, cada una, con sus cadaunadas, puede repasar en su particular estío esta lista tan sabia, para comprobar qué experiencia de las citadas hemos vivido o nos gustaría experimentar mediante esta oportunidad que nos ofrece el solsticio de verano. Es la ocasión para tachar algunas ya vividas y pasadas o resaltar con fosforescencia las que se pueden jerarquizar como más atractivas. Podemos probar para ver qué nos queda por vivir según el guion del Eclesiastés (Qohélet).

Si señalo las positivas, plantar, edificar, reír, danzar, abrazarse, buscar, guardar, coser, callar, hablar, amar y vivir en paz, comprobamos que la historia de las experiencias vitales humanas obedece a la búsqueda de un sano equilibrio con los tiempos difíciles de las restantes experiencias que podríamos calificar como negativas (con matices). Quizá sea la ocasión en este estío, con sus cosas, de primar esta búsqueda de razones positivas para vivir, porque hay que sacar tiempo para disfrutar lo que dice Qohélet que es la experiencia de sus antepasados a lo largo de los siglos, aunque para que no se nos suban los humos a la cabeza (todos podemos ser histéricos, según la palabra griega -hísteris- que explica que los humos se nos suben a la cabeza y así nos va…), él nos dice que seamos prudentes a la hora de valorar las 27 experiencias y entender qué significado tiene vivir, aunque sea apasionadamente.

Al final, tengo que repasar la lista de las 27 oportunidades para aprovechar el tiempo en vida, siendo una tarea muy compleja cuando olvidamos el momento presente, el carpe diem de cada uno, de cada una, y se piensa en el futuro que trasciende este estío, por ejemplo, porque hay tres preguntas del Eclesiastés (Qohélet), que no dejan indiferente a nadie: ¿qué gana el que trabaja con fatiga, si se demuestra antes o después que todo es vanidad de vanidades, solo vanidad, algo así como intentar atrapar el viento?, ¿qué diferencia hay entre el hombre y el animal si ambos vuelven siempre al polvo? Y, por último, ¿quién guiará al hombre a contemplar lo que hay después de él?

No hay muchas respuestas, mejor dicho, ninguna en ese capítulo premonitorio. En el capítulo siguiente, Qohélet, tras su maravillosa descripción de los 27 tiempos y una vanidad imposible, nos orienta en tiempos difíciles después de su tremendo aviso para navegantes: lo mejor que te puede pasar en este estío es que tengas un amigo, ya que, si te caes, siempre estará ahí para levantarte, porque la experiencia de siglos dice que la amistad es como la cuerda de tres hilos que jamás se puede romper. Él si sabía qué hacer con el tiempo de estío que a cada uno, cada una, le toca vivir, caminando juntos, casi siempre atrapando vientos.

Sevilla, 12/VII/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://www.elbotedelosdeseos.es/tag/hermano-mayor/

Cosas de estío / 4. Días largos, sol quieto

Sevilla, 13/VII/2020 / 2ª. edición

Todos los veranos me refugio unos días en la obra de Pablo Neruda. Este año vuelvo a leer la publicación que el verano pasado dediqué a los juguetes grandes más queridos del autor chileno, sus mascarones y mascaronas de proa y popa, que de todo hay en su casa de Isla Negra. En aquella ocasión recordaba en el Prólogo de Mascarones de proa, que los sabios del lugar y del tiempo marítimo suelen decir que «los mascarones de proa pretendían siempre calmar la ira divina a través de figuras amables que estaban autorizadas a romper continuamente las olas sin descanso alguno. Iban por delante, sin complejos, abriendo surcos marítimos en viajes apasionantes cuando, sobre todo, buscaban islas desconocidas. Voy a surcar también diversos mares de vida a través de ríos que buscan siempre el mar para culminar viajes fascinantes. Para mí, el más importante de todos: el de la palabra que nos queda a través del tiempo».

En estos días largos y de sol quieto, conviene recordar también que todos llevamos un niño o una niña dentro. Neruda sabía que sus mascarones, los juguetes más grandes de su casa, le acompañaban siempre para seguir contándoles historias increíbles vividas durante sus singladuras azarosas: “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche”.

Entremos en su casa de Isla Negra, saludando hoy a María Celeste, a quien tanto quería y que no podía verla llorar. Neruda nos espera siempre con ardiente paciencia para comprender sus lágrimas.

Cosas de estío / 4. Días largos, sol quieto

El estío tiene estas cosas: disponemos de más luz porque el sol se queda quieto a mediodía (solsticio, sol quieto) y nos entrega más luminosidad para contemplar la vida de otras formas. El pasado 3 de julio, fue el día en el que la Tierra estuvo este año más lejos del Sol, como una contradicción astrológica que impresiona, cuando tanto tenemos que agradecerle por su quietud. Es el día del afelio, que nos recuerda la recurrencia de otro fenómeno, el perihelio, que nos acerca con sigilo al Sol, en momentos del invierno en los que tanto necesitamos disponer de luz.

Más o menos es lo que nos ocurre en la vida ordinaria, cuando hay días que lo vemos todo más claro y, otros, solo vemos la oscuridad del túnel, con un problema añadido: todo es aleatorio y no responde a la sincronización orbital y científica del fenómeno astrológico. Ésta es la razón principal para valorar en términos de oportunidad vital disponer de días más largos por el regalo de un astro quieto.

Decía Neruda que “A plena luz de sol sucede el día, / el día sol, el silencioso sello / extendido en los campos del camino. / Yo soy un hombre luz, con tanta rosa, / con tanta claridad destinada / que llegaré a morirme de fulgor”.  Este precioso poema, El Sol, me recuerda en este estío tan especial para el país que hay que agregar luz a la patria en tiempos revueltos, como ciudadano de a pie que solo camina a veces en la más profunda oscuridad: “Otra vez, ya se sabe, y para siempre / sumo y agrego luz al patriotismo: / mis deberes son duramente diurnos: / debo entregar y abrir nuevas ventanas, / establecer la claridad invicta / y aunque no me comprendan, continuar / mi propaganda de cristalería”.

¡Qué tarea política tan hermosa para un ciudadano que ama su ciudad, cumplir con sus deberes diurnos, a plena luz del día, aprovechando el estío, tiempo de luz porque el sol se queda quieto durante mucho tiempo, abriendo ventanas para la libertad, muy comprometido con la propaganda de cristalería por donde pasan rayos de luz teñidos de colores! Es verdad que a veces nos encarga la vida tareas casi imposibles, a personas que aparecemos en el mundo como “enlutados de origen”, sin luz, según Neruda: “A veces pienso imitar la humildad / y pedir que perdonen mi alegría / pero no tengo tiempo: es necesario / llegar temprano y correr a otra parte / sin más motivo que la luz de hoy, / mi propia luz o la luz de la noche: / y cuando ya extendí la claridad / en ese punto o en otro cualquiera / me dicen que está oscuro en el Perú, / que no salió la luz en Patagonia”.

Comprendo a Neruda, mucho más cuando sé que le gustaba contemplar los ojos de María Celeste, su mascarón de proa preferido, que lloraba cada vez que el calor del fuego que ardía en la chimenea de su casa, en la Isla Negra, condensaba el vapor en sus ojos de cristal. Que sonreía siempre cuando llegaba el sol. Hoy, en un día largo y con un sol quieto, no quiero que los tristes y tibios de siempre perdonen mis sueños y mi utopía, porque no tengo tiempo. La luz de este solsticio, con el sol quieto pero generoso, me ofrece la posibilidad de llegar temprano y correr a otra parte sin más motivo que aprovechar la claridad del día, sabiendo que se rumorea que está oscuro en este país, que no sale la luz en Andalucía.

Le pido a Neruda que me acompañe con sus versos, porque “Hoy, este abierto mediodía vuela / con todas las abejas de la luz: / es una sola copa la distancia, / al territorio claro de mi vida”.  Es verdad: son las cosas del estío, en días largos gracias a un sol que se queda quieto para que podamos disfrutar de los territorios claros de nuestra vida.

Sevilla, 11/VII/2018

Mozart podría haber sido cubano

Sevilla, 12/VII/2020

Sarah Willis lo dice en el vídeo que preside estas líneas: “Mozart podría perfectamente haber sido cubano, por sus melodías, sus ritmos, su amor por la vida…”. Me ha impresionado conocer esta bonita historia musical, nacida en Cuba y que hoy se presenta al mundo bajo la denominación de “Mozart y Mambo”, una conjunción que hay que escucharla e intentar comprenderla en su fondo y forma.

Sarah Willis toca un instrumento bastante desconocido, la trompa francesa, formando parte de la Orquesta Filarmónica de Berlín desde 2001, siendo la creadora en 2014 de un programa de televisión en Alemania, “Sarah’s Music”, para Deutsche Welle, en el que ha entrevistado a grandes músicos como Gustavo Dudamel o Wynton Marsalis. Pero lo que verdaderamente revolucionó su concepción de la música como medio de comunicación social fue su llegada a Cuba para dar una clase magistral de trompa. Aquella forma de vivir la música por el pueblo cubano en general, la llevó a fundar un conjunto cubano de trompas, Trompas de La Habana, que formaron parte del programa de televisión citado anteriormente.

WILLIS Y MOZART EN LA HABANA

El pasado 10 de julio se publicó a nivel internacional “Mozart y Mambo”, un álbum que combina la música del maestro Mozart con una representación de la música cubana tradicional, vivida y sentida por el pueblo cubano. La frase del título de este post inspiró el proyecto de Sarah. De esta forma conoció la Orquesta del Liceo de La Habana, con su director al frente, José Antonio Méndez Padrón, con la que interpreta en el disco obras de Mozart para tropa y orquesta tales como el Concierto número 3 en mi bemol mayo (KV. 447) y el Rondó en mi bemol mayor (KV. 371),  junto a un ‘Rondo alla Mambo’ (inspirado en el Concierto número 3 citado anteriormente), un Mambo ‘Sarahnade’, una versión cubana de “Una pequeña serenata nocturna” (KV. 525) y otras obras muy interesantes de fusión. Se incluyen también tres canciones populares entre las que figura la famosa “Dos gardenias”, de Ibrahim Ferrer y el Buena Vista Social Club, junto a “El manisero” y “¡Qué rico el mambo!”. Escuchar la versión de “Dos gardenias” con los primeros compases de la trompa solista es una delicia.

He querido presentar hoy esta experiencia porque quiero contribuir mediante este post a divulgar una conjunción musical asombrosa mediante la publicación de esta obra, Mozart y Mambo, en homenaje a Cuba, un país que ama la música y la enseña en sus casas y en las escuelas desde que los niños y niñas cubanos nacen en un mundo lleno de dificultades pero con la alegría permanente de vivir, cantar y soñar despiertos. Estoy de acuerdo con su frase de entrada: “Mozart podría perfectamente haber sido cubano, por sus melodías, sus ritmos, su amor por la vida…”.

Por último, una observación importante: el dinero que se obtenga por la venta del disco, se destinará a la compra de instrumentos nuevos para la Orquesta del Liceo que interviene en la obra. Lo merecen por su pasión por la música.

NOTA: la imagen de Sarah Willis contemplando una estatua de Mozart en La Habana, se ha recuperado hoy de https://www.dw.com/en/mozart-y-mambo-sarah-willis-in-cuba/av-53956483

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.