Los pájaros deberán hacer un curso sobre aerogeneradores

Sevilla, 16/VIII/2021

La escuela del mundo al revés sigue abierta las veinticuatro horas del día. Una noticia de hoy lo confirma de forma plena: “El Gobierno de Aragón plantea que los pájaros deben adaptarse y aprender a esquivar aerogeneradores”. La verdad es que parece un chiste de mal gusto pero es una realidad como la vida misma: “La Consejería de Industria contradice a los grupos ecologistas y asegura que “no se constata con carácter general la necesidad de aplicar medidas complementarias por mortalidad de avifauna” en los parques eólicos de la comunidad”. Parece ser que las aves tendrán que adaptarse a esta realidad de los nuevos parques eólicos o les va a ir muy mal. Están advertidos: o aprenden a esquivarlos o eso es lo que hay, morirán sin remisión.

Lo más triste es que está comprobado que en los pasos migratorios, cualquier obstáculo es perjudicial para las aves, que vuelan siguiendo unos patrones fijos desde hace millones de años. Alimoches, buitres leonados, milanos negros, cernícalos, avutardas y más buitres, entre otras especies, en esa zona y en otras de la comunidad, ya saben lo que hay: tienen que matricularse inmediatamente en la escuela del mundo al revés, con una asignatura troncal sobre aerogeneradores. O se adaptan o mueren sin remisión.

Para contextualizar históricamente esta información, he consultado una publicación de la Sociedad Española de Ornitología (SEO) de 2012, Directrices para la evaluación del impacto de los parques eólicos en aves y murciélagos. Versión 3.0 que a pesar del tiempo transcurrido desde su publicación puede ayudar a comprender bien el problema: “Teniendo en cuenta estos parámetros, con la cautela que supone hacer un cálculo en el que las administraciones no proporcionan información oficial, y teniendo en cuenta las estimaciones más conservadoras sobre el porcentaje de superficie muestreada, se estima entre 6 y 18 millones de aves y murciélagos muertos en los 17.780 aerogeneradores instalados en España. Independientemente, si consideramos como más aproximado la horquilla inferior o la superior, se puede afirmar que la cantidad de ejemplares que mueren en parques eólicos es muy grande, y que dependiendo del estado de conservación de cada especie en particular dichas mortalidades pueden ser definitivamente inasumibles”. Los datos se refieren a 2.011, pero salvando lo que haya que salvar y ante el tiempo transcurrido, las cifras serán aún mayores en estos momentos, como se puede ver más adelante en una publicación reciente de Ecologistas en Acción.

Es verdad que la intervención humana en la muerte de aves y murciélagos en España es mayor en otras actividades diferentes a los parques eólicos, pero la referencia hoy en este artículo es a la respuesta tan sorprendente del Gobierno de Aragón. Así se explica en el citado Informe de la SEO: “Con la información disponible, parece que la mortalidad directa producida por colisión con los aerogeneradores es inferior a la ocasionada por otras infraestructuras humanas (Crockford, 1992; Coulson et al., 1995; Gill et al., 1996; Erickson et al., 2001; Kerlinger, 2001; Percival, 2001; Langston y Pullan, 2002; Kingsley y Whittam, 2007). Además, parece que existe una gran variabilidad en la mortalidad detectada entre parques eólicos. No obstante, es complicado aproximarse al impacto real ya que: 1) solo se ha realizado un seguimiento de un porcentaje pequeño de los aerogeneradores, 2) por lo general solo se analiza el impacto a través de las mortalidades detectadas y no sobre las poblaciones, 3) No se suelen utilizar correcciones usando la tasa de detección y de desaparición de los cadáveres, 4) existe una gran falta de transparencia en los seguimientos del impacto por parte de las compañías y las administraciones y 5) en muchas ocasiones la metodología empleada no es la adecuada”. Falta transparencia, en definitiva, sobre la cuestión de fondo.

La situación actual en España es un aviso para navegantes sobre el comportamiento humano en relación con la biodiversidad. Según la organización Ecologistas en Acción, “En los últimos años se han comenzado a instalar en España una generación de grandes aerogeneradores eólicos que superan los 2 MW de potencia unitaria. Se encuentran ya en tramitación proyectos con máquinas de más de 6 MW. Los impactos de los aerogeneradores en la fauna son de sobra conocidos pero, dado lo novedoso de la instalación de este tipo de grandes máquinas en España, y aunque diversos estudios realizados en EE UU y en Europa ya alertaban de la posible mayor incidencia en la mortalidad, hasta ahora no se disponía de datos de la afección real que podrían provocar sobre quirópteros y avifauna”. Han aportado recientemente unos datos esclarecedores: “Los datos del registro del Gobierno de Navarra, facilitados a Ecologistas en Acción en ese territorio, detallan que en el recientemente construido complejo eólico Cavar, que cuenta con 32 aerogeneradores SG132 (mayores de 3 MW), se han producido 89 colisiones de rapaces en los primeros diez meses de funcionamiento, 80 de ellas de buitre leonado. Por otro lado, en los parques eólicos La Nava y Los Cierzos, situados en la provincia de Zaragoza, que suman 10 aerogeneradores de 3 MW instalados, dos organizaciones ambientales, Ansar y Amigos de la Tierra, han detectado en 2020 una siniestralidad registrada de 110 aves y 297 murciélagos”.

Tengo que reconocer que no me han educado de la forma debida cerca de la ornitología, pero sí puedo afirmar que siento un respeto especial hacia un pájaro diminuto, el gorrión, que he conocido bien a lo largo de mi vida. Desde el Parque del Retiro en Madrid, hasta el de María Luisa en Sevilla, es de los pocos pájaros que he distinguido bien en su alegre caminar, saltarín por excelencia y de una nobleza más que encomiable, porque se posa en tu mano con cierto descaro con solo ofrecerle una migaja de pan. Pero hay dos gorriones que me han marcado en mi vida, el de Serrat en su delicada canción Como un gorrión y el de Manuel Rivas en su precioso relato La lengua de las mariposas, a través de Pardal (gorrión, en gallego), un niño con ese nombre que llevo dentro de mi persona de secreto. Hasta que hoy he conocido a través de un fotoensayo de Juan Millás, que los gorriones desaparecen y he sentido como si los gorriones a los que he querido especialmente fueran a desaparecer algún día también de mi vida interior: “Contrariamente a otras aves urbanas que en las plazas nos miran desde el desafecto, el gorrión tiene algo de hombrecillo emplumado que anhela nuestra suerte y forma de vida”.

No lo olvido, aunque tampoco me importaría sentarme junto a él en esta escuela del mundo al revés, porque aprendería mucho de su forma de ser y estar en el mundo y porque me contaría cosas asombrosas: que nació libre como el viento, / que no tiene amo ni patrón / y que se mueve por instinto, porque como gorrión es lo que sabe hacer muy bien. Una cosa más. Siempre me ha asombrado el papel de Papageno, el protagonista de una ópera especial de Mozart, La Flauta Mágica, por su profesión: encantador de pájaros y su simbología tan cercana a la vida, frente a la muerte tan propicia para la Reina de la Noche. Todavía recuerdo de mi viaje a Viena en 2007 la mirada de Papageno en su puerta del teatro sobre el río Viena (mi querido Teatro de barrio), sintiéndose cómplice del movimiento de la Secesión, a escasos metros de su deteriorada figura, cubierto de plumas y con su inseparable jaula para meter/sacar los pájaros encantados (sin saber nunca a qué tipo de pájaros –uccellaci (pajarracos) o uccellini (pajarillos), pasolinianos- se estaba refiriendo en su larga andanza). He recordado a este personaje tan entrañable como si fuera posible invitarle a rescatar hoy en su jaula a los gorriones en peligro de extinción, junto a los alimoches, buitres leonados, milanos negros, cernícalos, avutardas y más buitres que sobrevuelan como pueden el cielo de Aragón, a pesar de los avisos para evitar unos pájaros metálicos enormes de los que ya saben que no tienen alma en su interior.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.