Isabel Santaló, una artista en el olvido

Isabel Santaló, Autorretrato, años 50 / Cartel promocional del documental.

Sevilla, 19/XI/2022

El presente es muy invasivo, exige mucha atención, […] borra todo lo demás, lo apaga todo, ha dicho el pintor Antonio López, a quien tanto admiro, en el documental, que siempre mostró gran respeto por la obra de la pintora cordobesa Isabel Santaló (Córdoba, 1923), nombre artístico de Isabel Martínez Ruiz, que ahora se la recuerda de forma muy especial a través de un documental que se estrenará el próximo 25 de noviembre, La visita y un jardín secreto, dirigido por Irene M. Borrego, una sobrina alejada de ella un tiempo por imposición de su entorno y porque su tía era considerada “el personaje maldito de la familia”. Carlos del Amor expuso en el Telediario 2, del pasado 17 de noviembre, en una semblanza suya escrita con gran delicadeza de espíritu, algo habitual en él, que “El olvido es un lugar habitable o pisable. El olvido puede ser un modesto piso en el que los recuerdos flotan en silencio como motas de polvo casi invisibles. El olvido es una pared llena de alcayatas donde un día hubo cuadros. El olvido es convivir con lo que fuimos sin que nadie sepa que lo fuimos. A la artista Isabel Santaló la atropelló el olvido”.

En un Cuaderno de Arte del Ateneo de Madrid, publicado por la Editora Nacional en 1958, Caballero Bonald escribió unas páginas a modo de catálogo, Isabel Santaló o «la moral construida», con motivo de una exposición de su obra en la Sala del Prado, del Ateneo de Madrid, del 12 al 26 de mayo de 1958, que me ha parecido de sumo interés rescatar hoy del olvido para compartirlo con la Noosfera, porque nos ayudará a comprender mejor la vida y obra de esta pintora olvidada, ¡una más!, en este país tan desmemoriado siempre de su historia, de forma no inocente. Sus palabras finales son un mensaje muy profundo sobre la quintaesencia de la obra de Isabel Santaló: “Todo lo que es Isabel está reproducido, inscrito en su pintura, abasteciéndola de moral, por así decirlo, y justificando incluso la buena ley de sus posibles equivocaciones. Porque su pintura, habla con palabras reales y también habla con palabras soñadas. Esos toros de nocturna tragedia, esas cabezas ciegas que no miran a parte alguna, esos colores que ya son sólo formas, ¿no sobreviven acaso como turbias transfiguraciones de la realidad, como deformadas memorias del sueño? Decía Stendhal —y recordaba Baudelaire— que «la pintura no es más que moral construida». Y eso es, en definitiva, lo que pretenden ser los cuadros de Isabel Santaló. Que ya es un ambicioso programa”. Sus cuadros hablan de ella y así lo entendió Caballero Bonald: “Isabel Santaló ha trabajado mucho y delante de mucha soledad, de una soledad febril, casi avarienta, poblada de contradictorios imperativos, de entrañables callejones sin salida. Isabel Santaló ha vivido sus cuadros cada mañana, soñándolos desde mucho antes de realizarlos, sin darse demasiada cuenta de ello, viéndose materialmente reproducida en cada pincelada, retratándose ella misma a través de una larga serie de adivinaciones y de súbitas consecuencias creadoras”.

Vuelvo a recordar la frase de Antonio López, como voz en off autorizada en este documental: El presente es muy invasivo, exige mucha atención, […] borra todo lo demás, lo apaga todo…”. Sólo he pretendido localizar hoy, en este presente tan complejo, a una persona que vive en una isla desconocida, una artista que merece todo nuestro respeto en la historia oscura de olvidos en nuestro país.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ángela Álvarez, con 95 años, cumplió su sueño en los Grammy Latino

Ángela Álvarez, Ansias locas, en el disco homónimo.

Sevilla, 18/XI/2022

Es de bien nacidos ser agradecidos, se dice en nuestro lengua española a través de varios continentes. Anoche se cumplió un sueño dorado de la cantora cubana Ángela Álvarez a sus 95 años, al recibir la “premiación” a la Mejor Nueva Artista, en la vigesimotercera entrega de los Grammy Latino, junto con la cantante mejicana Silvana Estrada, compitiendo con artistas de tan sólo 17 años y en la que también hay que destacar los cuatro Grammy recibidos por Rosalía y su obra reciente Motomami. Todo un símbolo si, además, cuenta con un solo disco en su haber, Ángela Álvarez, publicado precisamente hace tan sólo un año. La intrahistoria de Ángela es una concatenación de sueños cumplidos desde que salió de Cuba para poder reunirse con sus cuatro hijos que ya habían abandonado con anterioridad la isla hacia Miami, en 1962, en la Operación Peter Pan auspiciada por Estados Unidos. Aunque logró salir de la isla tres meses después, el reagrupamiento con sus hijos no fue fácil: “Sin saber hablar inglés, tuvo que aceptar los trabajos que podía conseguir: recogiendo tomates en el campo o limpiando oficinas por las noches”. Unos años más tarde y gracias a la mediación del presidente de México, Adolfo López Mateos, logró que su marido saliera también de la isla para unirse al fin toda la familia en México.

He encontrado una referencia espléndida de su azarosa vida en la BBC, de la que entresaco algunas líneas de gran interés humano, una isla desconocida en el pleno sentido de la palabra isla. Gracias al actor Andy García y a su documental, Miss Angela, su gran figura humana saltó al mundo, junto a su primer concierto multitudinario en el teatro Avalon de Los Ángeles, patrocinado también por el actor cubano. Ángela no ha olvidado nunca a su amada isla: “Yo nunca he vuelto. Yo quiero guardar en mi corazón y en mi mente lo que yo dejé. Yo no sé cómo estará. Ya realmente familia íntima mía, ya no están en Cuba. Entonces, yo no quiero ir. Yo le he compuesto a Cuba muchos cantos, pensando en mi isla tan linda». Canciones como «Un canto a mi Cuba», «Romper el yugo» («Oh, Dios eterno, tiende tu mano, ayuda a Cuba a renacer, calma la ira, aplaca el odio, dale al cubano la libertad»), «Añoranzas», “Ansias locas”, “Camino sin rumbo”, inspirada en la muerte de su marido en 1977 y “En mi jardín”, dedicada también a su hija María que también falleció por la misma causa. Estoy de acuerdo con el comentario de la entrevista citada de la BBC, porque resume muy bien el sentido más profundo del premio recibido: “Así, el disco puede oírse como la obra musical que es, pero también como una suerte de diario sentimental de su autora”. Así se premia no sólo una irrupción en el mundo de la música latina, sino toda su vida y sueños cumplidos.

Creo que Ángela Álvarez merece este reconocimiento como homenaje también a su “abuelidad”, una realidad “latina” que merece siempre un reconocimiento y “premiación” en su fondo y forma de expresar la verdad verdadera de la vida. Este término nació en Argentina y allí se ha reconocido un indicador científico, el índice de abuelidad, que tanta información ha dado sobre la identificación genética de los bebés robados durante la dictadura militar, sin olvidar nunca el papel jugado por las Abuelas de Mayo en sus reivindicaciones históricas y ejemplares, que por sí mismas eran un ejemplo andante de la abuelidad elevada hasta sus últimas consecuencias. La abuelidad femenina necesita un reconocimiento mundial por preservar, junto a la tradición oral multisecular de la abuelidad masculina en las genealogías, el trabajo silencioso y bien hecho en el seno de las familias, siendo su saber hacer diario un valor incalculable cuando el núcleo familiar se desestructura para siempre, causando un dolor irreparable para cada miembro de la misma y que sólo ellas han sabido reparar en muchas ocasiones a lo largo de los siglos. Siempre me ha llamado la atención científica la realidad dolorosa de cómo la abuelidad ha atendido la separatidad que sufren muchos niños de sus padres, tan magníficamente estudiada por John Bowlby. Gracias a los abuelos, muchos niños y niñas, como los hijos de Ángela Álvarez, salen adelante desde el punto de vista afectivo después de haber sido separados de sus padres, gracias a que los abuelos siempre han estado allí. Hablaré en su momento de una realidad científica que perdura en nuestra sociedad, la separatidad humana, fuente de mucho dolor para la migración y los refugiados, por ejemplo, que asolan cada día a este mundo al revés.

Dicho lo anterior, creo que junto a Andy García, hay un cooperante necesario en su éxito actual, su nieto Carlos José Álvarez, músico, compositor y contrapunto de la abuelidad de Ángela Álvarez, como gran artífice de su “reciente carrera musical”, pidiéndole que recuperara sus cuadernos donde a lo largo de la vida había ido haciendo anotaciones de sus canciones. De sus páginas salieron las quince canciones de su “primer y único” disco, Ángela Álvarez, aunque hay bastantes canciones más que también se publicarán. Me quedo ahora escuchando “Ansias locas”, porque en un mundo tan cicatero con los sueños, Ángela Álvarez cree en el de aprender a querer a pesar de todo: “Tú me enseñaste a soñar / Tú me enseñaste a sentir / ansias locas de querer / ansias locas de besar / Yo contigo lo aprendí”.

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Acabemos con los silencios cómplices del Mundial de Qatar 2022 (II)

campaña #PayUpFIFA

Sevilla, 17/XI/2022

Sé que muchos calificarán esta nueva incursión por mi parte en el Mundial de Qatar como el rayo que no cesa, sin el candor de la obra homónima de Miguel Hernández, aunque mirándolo bien el poeta tan querido por mí, defendió esa realidad del amor y la solidaridad en medio de sinsabores y sinrazones demostrables todavía hoy. Se sabe ya que el Mundial, que comenzará el próximo domingo, reportará a la FIFA cerca de 6.500 millones de dólares en ingresos, a lo que se une una cifra escandalosa en la situación económica mundial actual del coste de las infraestructuras y organización de este evento, que se acerca en torno a los 200.000 millones de euros. ¿Alguien o algún país da tanto para los nadies del mundo? Sé que es una pregunta incómoda, pero cada vez que leo estas cifras mareantes de inversión en fútbol y ganancias de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), organizadora del evento, me parece que justifica de forma sobrada la petición que recogía en mi reflexión publicada en este cuaderno digital el pasado 8 de octubre, cuando escribía que según se informaba en la sede oficial de Amnistía Internacional, “Los resultados de la encuesta respaldan la campaña #PayUpFIFA lanzada por una coalición de organizaciones de derechos humanos —entre ellas Amnistía Internacional—, grupos de aficionados y sindicatos en mayo de 2022, que pide a la FIFA que reserve una suma para indemnizar a los trabajadores y trabajadoras y evitar futuros abusos. La coalición pide que la FIFA destine como mínimo 440 millones de dólares estadounidenses al fondo, una cantidad equivalente a la dotación en premios de la Copa Mundial. El mundo mundial está al lado del movimientos de lucha para defender derechos sociales, cuando sabemos qué es lo que ha pasado bajo el césped impecable de esos estadios y los miles de trabajadores que han muerto por accidentes laborales durante la construcción y puesta a punto de todas la infraestructuras del Mundial en Qatar.

Vuelvo a insistir en que debemos acabar con los silencios cómplices del Mundial Qatar 2022, animando de nuevo a quienes lean estas líneas a que participen en la campaña #PayUpFIFA, promovida por una coalición de organizaciones de derechos humanos. Será una forma digna de “asistir” a este Mundial y no seguir participando de silencios cómplices. La población migrante trabajadora en Qatar y sus familias lo agradecerán, siendo un homenaje también a los que perdieron la vida durante su faraónica construcción para este evento, porque sus familias merecen nuestro recuerdo y apoyo social, justo y solidario.

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¿Estamos donde debemos estar?

Isak Dinesen (1885-1962)

Sevilla, 16/XI/2022

Han pasado muchos años desde que escuché una frase en la película “Memorias de África” (1985), “Estoy donde debo estar”, que no he olvidado y que reproducía fielmente la que figuraba en el comienzo de la obra homónima de Isak Dinesen (1885-1962), seudónimo de la baronesa Karen Blixen, publicada en Dinamarca en 1937: “Yo tenía una granja en África, al pie de las colinas de Ngong. El ecuador atravesaba aquellas tierras altas a un centenar de millas al norte, y la granja se asentaba a una altura de unos seis mil pies. Durante el día te sentías a una gran altitud, cerca del sol, las primeras horas de la mañana y las tardes eran límpidas y sosegadas, y las noches frías. La situación geográfica y la altitud se combinaban para formar un paisaje único en el mundo. No era ni excesivo ni opulento; era el África destilada a seis mil pies de altura, como la intensa y refinada esencia de un continente. Los colores eran secos y quemados, como los colores en cerámica. Los árboles tenían un follaje luminoso y delicado, de estructura diferente a la de los árboles de Europa; no crecían en arco ni en cúpula, sino en capas horizontales, y su forma daba a los altos árboles solitarios un parecido con las palmeras, o un aire romántico y heroico, como barcos aparejados con las velas cargadas, y los linderos del bosque tenían una extraña apariencia, como si el bosque entero vibrase ligeramente. Las desnudas y retorcidas acacias crecían aquí y allá entre la hierba de las grandes praderas, y la hierba tenía un aroma como de tomillo y arrayán de los pantanos; en algunos lugares el olor era tan fuerte que escocía las narices. Todas las flores que encontrabas en las praderas o entre las trepadoras y lianas de los bosques nativos eran diminutas, como flores de las dunas; tan sólo en el mismísimo principio de las grandes lluvias crecía un cierto número de grandes y pesados lirios muy olorosos. Las panorámicas eran inmensamente vacías. Todo lo que se veía estaba hecho para la grandeza y la libertad, y poseía una inigualable nobleza. La principal característica del paisaje y de tu vida en él era el aire. Al recordar una estancia en las tierras altas africanas te impresiona el sentimiento de haber vivido durante un tiempo en el aire. Lo habitual era que el cielo tuviera un color azul pálido o violeta, con una profusión de nubes poderosas, ingrávidas, siempre cambiantes, encumbradas y flotantes, pero también tenía un vigor azulado, y a corta distancia coloreaba con un azul intenso y fresco las cadenas de colinas y los bosques. A mediodía el aire estaba vivo sobre la tierra, como una llama; centelleaba, se ondulaba y brillaba como agua fluyendo, reflejaba y duplicaba todos los objetos, creando una gran Fata Morgana. Allí arriba respirabas a gusto y absorbías seguridad y ligereza de corazón. En las tierras altas te despertabas por la mañana y pensabas: ‘Estoy donde debo estar’».

He respetado el contexto de la frase citada porque responde a algo que necesitamos experimentar en la vida, la conciencia de la pertenencia al lugar y el sitio en el que vivimos, somos y estamos, algo mucho más profundo que el mero sentimiento. Es lo que aprendí cuando era joven en relación con la diferencia entre sentimiento y conciencia de clase, que no es lo mismo cuando lo aplicas a una determinada ideología, de clase, obviamente, no inocente. Esta dialéctica vital es la que me ha recordado hoy la frase de Isak Dinesen en Memorias de África, porque el drama vital está servido cuando no estamos donde debemos estar y, además, nos conformamos con el status quo de nuestra existencia, como si estuviéramos predestinados a ello. El conformismo, que tanto detesto y que puede llegar a modular nuestra ideología de clase, que también existe, es el enemigo público número uno de la vida, porque nunca avanzaremos en asumirlo, quedándonos afincados en meros sentimientos de quietud ante todo, que no es lo mismo, porque son estados pasajeros, nada más, que se olvidan con una frecuencia meridiana y no permanecen en nuestras personas de secreto, menos en la de todos. Cualquier compromiso humano brilla por su ausencia. No ocurre con la conciencia de clase, con una ideología detrás, porque toda la vida se circunscribirá a ella, fundamentalmente porque estaremos siempre donde debemos estar y no desubicados en todo lo que nos rodea, personas incluidas. Esa es y no otra, la auténtica razón de nuestra felicidad o infelicidad vital. Creo que he comprendido de nuevo a Isak Dinesen cuando, rememorando su experiencia biográfica en África, sabía elevar su mirada interior porque “Allí arriba respirabas a gusto y absorbías seguridad y ligereza de corazón. En las tierras altas te despertabas por la mañana y pensabas: Estoy donde debo estar”. Meryl Streep y Robert Redford interpretaron esta conciencia del deber estar, a la perfección, en Memorias de África. Por la magia del cine, hoy lo he recordado de nuevo, dejándonos una pregunta en el aire que respiramos a diario y que nos ofrece seguridad y ligereza de corazón: ¿Estamos donde debemos estar? Esa es la cuestión.

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El mundo ha alcanzado hoy el último ochomil

Sevilla, 15/XI/2022

Utilizando el lenguaje de los alpinistas, el mundo ha alcanzado a la hora que escribo estas palabras el último ochomil, es decir, la cifra de ocho mil millones de personas que ya poblamos este planeta, según la previsión de Naciones Unidas: “un hito en el desarrollo humano. Este crecimiento sin precedentes se debe al aumento gradual de la esperanza de vida humana debido a las mejoras en la salud pública, la nutrición, la higiene personal y la medicina. También es el resultado de niveles altos y persistentes de fecundidad en algunos países. Si bien la población mundial tardó 12 años en crecer de 7 a 8 mil millones, tomará aproximadamente 15 años, hasta 2037, para que alcance los 9 mil millones, una señal de que la tasa de crecimiento general de la población mundial se está desacelerando”.

El Secretario General de la ONU, Antonio Gutierres, ha manifestado con ocasión de este acontecimiento mundial que “El hito es una ocasión para celebrar la diversidad y los avances, al tiempo que se considera la responsabilidad compartida de la humanidad por el planeta». Es muy interesante visualizar los documentos educativos que la ONU ha elaborado para este acontecimiento mundial, a través de una campaña, 8 Billion: A World of Infinite Possibilities (unfpa.org), en la que se ofrecen datos de suma importancia para comprender qué significa haber “alcanzado esta cima de población mundial”, este “nuevo ocho mil”, “una cima” de infinitas posibilidades, al compartir material sobre 8 tendencias para un mundo de 8 mil millones de personas: crecimiento lento, menos niños, vidas más largas, personas en movimiento, poblaciones que envejecen, mujeres que sobreviven a los hombres, dos pandemias y centros cambiantes.

Asimismo, se puede leer un documento elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) de esta organización mundial, el informe nº 140 de políticas, Un mundo de 8 mil millones, en el que se desarrolla un análisis económico con inclusión de perspectivas para el futuro, en una realidad que se cumple hoy al haber crecido la población mundial en 1.000 millones desde 2010: “Este es un hito notable dado que la población humana fue inferior a 1 000 millones durante milenios hasta alrededor de 1800, y que tomó más de 100 años para crecer de 1 a 2 mil millones. En comparación, el aumento de la población mundial durante el último siglo ha sido bastante rápido. A pesar de una desaceleración gradual en el ritmo de crecimiento, se prevé que la población mundial supere los 9.000 millones alrededor de 2037 y los 10 000 millones alrededor de 2058”.

También se puede consultar otro documento esencial, Perspectivas de la Población Mundial 2022 (World Population Prospects 2022), que presenta proyecciones de población hasta el año 2100, reflejando una variedad de resultados muy interesantes a nivel mundial, regional y nacional. Por primera vez, las estimaciones y proyecciones se presentan en intervalos de un año de edad y tiempo en lugar de los intervalos de cinco años utilizados anteriormente. El documento trata de una realidad que no se debe olvidar: “la población mundial está creciendo a su ritmo anual más lento desde 1950, por debajo del 1 por ciento en 2020. Las últimas proyecciones de las Naciones Unidas sugieren que la población mundial podría llegar a alrededor de 8.500 millones en 2030 y 9.700 millones en 2050. Se proyecta que alcanzará un pico de alrededor de 10.400 millones de personas durante la década de 2080 y que permanecerá en ese nivel hasta 2100. El informe Perspectivas de la Población Mundial 2022 también indica que la fecundidad ha disminuido notablemente en las últimas décadas en muchos países. En la actualidad, dos tercios de la población mundial vive en un país o área donde la fecundidad a lo largo de la vida es inferior a 2,1 nacimientos por mujer, nivel aproximado para llegar a un crecimiento nulo a largo plazo en poblaciones con mortalidad baja. Se proyecta que la población de 61 países o áreas disminuirá en un 1% o más entre 2022 y 2050, debido a sus niveles persistentemente bajos de fecundidad y, en algunos casos, a sus altas tasas de emigración. Más de la mitad del aumento de la población mundial previsto hasta 2050 se concentrará en ocho países: Egipto, Etiopía, India, Filipinas, Nigeria, Pakistán, República Democrática del Congo y República Unida de Tanzania. Se espera que los países del África subsahariana contribuirán con más de la mitad del crecimiento de la población mundial previsto hasta 2050”.

Por último, se ofrece otro informe, Crecimiento de la población mundial y desarrollo sostenible (Global Population Growth and Sustainable Development), en el que se examina cómo el rápido crecimiento actual de la población humana es una consecuencia de la transición demográfica de niveles altos a bajos de mortalidad y fertilidad. También explora la contribución del aumento de la población mundial a la degradación ambiental, incluido el cambio climático.

Fanfarria para el hombre corriente, Aaron Copland. Concierto realizado el 8 de mayo de 2005 en el Teatro Monumental de Madrid, bajo la dirección del maestro Jesús López Cobos, con la finalidad de la reconstrucción de un orfanato para 120 niños y niñas en Tete, Mozambique.

Con la información anterior se puede llevar a cabo una evaluación de esta “conquista humana” al haberse alcanzado esta mañana (en España) la “cima” de los ocho mil millones de personas que vivimos en este mundo tan diverso y complejo en sus políticas de atención a las personas, a todas y cada una, donde no se debería quedar nadie atrás en atención integral para salvaguardar el interés general. Conocer los datos de este acontecimiento mundial nos permitirá emitir juicios bien informados, porque es la quintaesencia de cualquier evaluación, lo que ayuda siempre a trascender el territorio tan abonado de la mera opinión.

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Debemos protegernos de la política del aturdimiento

Sevilla, 14/XI/2022

He leído con bastante emoción y sobrecogimiento el artículo que ha publicado mi admirado Manuel Rivas en elDiario.es sobre la catástrofe del Prestige, El negacionismo comenzó con el ‘Prestige’, al cumplirse el vigésimo aniversario de aquél acontecimiento trágico y con tantos daños colaterales, donde analiza la verdad de lo que ocurrió a pesar de la política de aturdimiento que se ensayó en aquél acontecimiento tan nefasto para la sociedad gallega y, por extensión, para todo el país: “Un analista político brasileño, Marcos Nobre, acuñó la denominación de “política de Atordoamento” (Aturdimiento) para definir lo que caracterizó la pasada campaña electoral. Un incesante bombardeo de fake news, videos montados y otros medios de propaganda basados en el engaño cuyo objetivo en principio sería convencer a los indecisos. Al final, más que indecisa, había mucha gente aturdida. En estado de estupor. Esa estrategia ya se ensayó en España con motivo de la catástrofe del Prestige. Fue laboratorio anticipatorio de muchas cosas. También de la política de Aturdimiento, una vez que en la población había cundido la desconfianza. Se negaba la mayor: lo que los propios ojos veían. Como en un verso de Manuel Antonio, el poeta gallego navegante, mirabas al mar y el horizonte estaba “enfermo”. Gravemente enfermo. Pero, además, se afirmaba, sin margen a la duda, que la decisión de alejar el buque era la única viable. “Lo volveríamos a hacer”, repetían los responsables una y otra vez”. Recomiendo leerlo, porque Manuel Rivas nunca defrauda con sus palabras cuidadas y blindadas para que la verdad resplandezca siempre en lo que dice y escribe.

Creo que conviene reflexionar profundamente sobre esta política del aturdimiento, entendido este como “una perturbación y falta de conocimiento causada regularmente por algún golpe u otro accidente que en cierto modo, priva del uso de los sentidos” (RAE A, 1781, pág: 482,1), aunque Covarrubias ya había adelantado su significado al asociarlo a un pájaro, el tordo, de ahí “atordimiento” que derivó en “aturdimiento”, porque es un ave que “tiene flaca la cabeza y en el verano se suele caer en el suelo aturdido por el calor”. Hoy, se entiende como una «perturbación de los sentidos por efecto de un golpe, de un ruido extraordinario, etc.», que se aplica en determinadas políticas “mentirosas” por oficio y definición, porque todas no son iguales y según la formulación anteriormente expuesta, como un incesante bombardeo de noticias falsas (fake news), videos montados y otros medios de propaganda basados en el engaño no inocente, cuyo objetivo es trasladarlas a la población en general para aturdir y perturbar hasta límites insospechados a la gente no informada e incauta.

Frente a la guerra tradicional estamos ante un nuevo escenario: la guerra digital. Marcos Nobre, el politólogo brasileño citado por Rivas en su artículo, ha ejercido la denuncia de forma continua durante la última campaña electoral para la presidencia de Brasil: “Bombardeas a las personas de manera que no consiguen ni siquiera pensar. Se quedan aturdidas por las bombas que caen en forma de fake news y vídeos, que impiden un debate público decente”, calificando al “bolsonarismo” como  “un “partido digital” que también usa la política clásica. Su principal método es el atordoamento (aturdimiento)”. En nuestro país también estamos viviendo esta política, ejercida por los partidos “mentirosos” y sus satélites de comunicación, léase medios de comunicación en general y redes sociales manipuladas hasta la saciedad, que como auténtica gota malaya presentan los hechos que ocurren como “verdaderos” desde su óptica, utilizando todo tipo de artimañas y lenguaje soez e indecente, para que triunfe su gran mantra: “cuanto todo esté peor, mejor”, sea lo que sea y caiga quien caiga.

Para comprender bien este fenómeno tan actual, vuelvo a recoger unas palabras de Manuel Rivas en el artículo citado que describen muy bien que significó esta política del aturdimiento en relación con el “Prestige”: “Los primeros días, se aplicó la política del Atordoamento. La gente reaccionó con estupor. Pero esta vez no acabaría metida en su concha. Ante la desinformación y el desgobierno se produjo una revolución de las conciencias. En los discursos políticos se invocaba mucho entonces a la sociedad civil. La teoría, sobre todo por parte de la derecha neoliberal, era: menos Estado, más sociedad civil. Pero cuando surgió la sociedad civil en activo, y eso fue Nunca Máis, los notorios ideólogos de la sociedad civil la declararon improcedente. Quienes se consideran propietarios de la Constitución, ignoraron que en ella se dice que ante una catástrofe es “imprescindible la solidaridad colectiva”. Entre comunidad y caos, la gente eligió la comunidad. Fue una revolución positiva, ecológica, en la que energía mareomotriz fue el civismo. Se limpió el miedo y se limpiaron las playas, las islas, los acantilados. Fue hecho social total. Con una excitación cultural creativa, en la que las armas eran los paraguas, las maletas, las cruces, las caracolas y manifiestos sentipensantes. Esa revolución tuvo su Internacional ecológica, con miles de voluntarios de todo el mundo. Si hoy hablamos del Prestige, veinte años después, es por una catástrofe agravada por el negacionismo. Pero, sobre todo, por la memoria fértil de una revolución cívica que resistió el bombardeo de mentiras, la intoxicación de las palabras y la política fósil del Aturdimiento”.

Estamos en plena política del aturdimiento, no nos engañemos. De ahí la importancia de descubrir la verdad donde se encuentre y de ayudarnos a identificarla para que de una célula humana podamos llegar a ser un tejido social y un órgano pensante de la Humanidad, lo que se ha llamado la Noosfera (del griego “nóos” inteligencia y “sfaíra” (1), esfera, en el ámbito digital, tan propicio para ese ámbito político: conjunto de los seres inteligentes con el medio en que viven, de acuerdo con la definición de la Real Academia Española, aceptada desde 1984), como tercer nivel o tercera capa envolvente (piel pensante) de las otras dos: la geosfera y la biosfera. Ante la política digital del aturdimiento, podemos contrarrestar esta burda acción con la inteligencia digital de la Noosfera. Ya lo dijo también Tom Wolfe en 2001, en un libro recopilatorio de artículos suyos, El periodismo canalla y otros artículos, donde encontré una referencia a Teilhard de Chardin, a quien debo mi interés manifiesto por el cerebro desde 1964, convirtiéndose también en icono de este blog desde su entrada en funcionamiento en 2005, que tiene una actualidad y frescura sorprendentes: “Con la evolución del hombre –escribió-, se ha impuesto una nueva ley de la naturaleza: la convergencia”. Gracias a la tecnología, la especie del Homo sapiens, “hasta ahora desperdigada”, empezaba a unirse en un único “sistema nervioso de la humanidad”, una “membrana viva”, una “estupenda máquina pensante”, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una “piel pensante”, o una “noosfera”, por usar el neologismo favorito de Teilhard. Pero ¿cuál era exactamente la tecnología que daría origen a esa convergencia, esa noosfera? En sus últimos años, Teilhard respondió a esta pregunta en términos bastante explícitos: la radio, la televisión, el teléfono y “esos asombrosos ordenadores electrónicos, que emiten centenares de miles de señales por segundo”. Todo ello si se utiliza de forma racional no a través de “noticias falsas”, en general, para producir sólo aturdimiento individual y social. Tim Berners-Lee, el inventor de la World Wide Web, señaló en su momento paralelismos entre la Web y la estructura del cerebro, pero insistió mucho en que el “cerebro global” no es más que una metáfora. Teilhard de Chardin, por el contrario, afirmó que la humanidad está constituyendo un cerebro real, como el de nuestras cabezas, pero de mayor tamaño” (2): la Noosfera, una malla pensante que nos puede librar del Aturdimiento, digital por supuesto, que nos rodea sin piedad alguna.

(1) Es muy interesante la cuarta acepción de “esfera”, aceptada por la Real Academia Española: “4. Ámbito, espacio al que se circunscribe una persona, una actuación, etc. (RAE, Diccionario de la lengua española, actualización 2021).

(2) Johnson, S., Sistemas emergentes, 2003. Madrid: Turner-FCE, 103s.

NOTA: NOTA: la imagen se recuperó el 17/XI/2019 de http://a53.idata.over-blog.com/460×600/1/21/63/43/2011-Catorce/medios-de-comunicacion1.jpg

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Mantengo mi palabra como un latido

Rafael Cadenas

Sevilla, 13/XI/2022

Si lo que nos queda en estos tiempos difíciles es la palabra, siguiendo de cerca a mi admirado Blas de Otero, sé que hay que cuidarla hasta extremos insospechados. Es lo que he entendido en unos versos de Rafael Cadenas, reciente Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2022, desconocido en mi acervo cultural, pero al que debo una aproximación tan interesante como la que nos muestra hoy el poeta venezolano Adalber Salas Hernández, en un artículo lleno de respeto y admiración de su vida y obra: Rafael Cadenas: un Premio Cervantes para la lengua. Creo que así lo he comprendido a través de la primera estrofa de unos versos suyos en el poema número 32 del volumen Intemperie, 1977, en su Ars Poética:   

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.

Tal ha sido mi asombro ante esta belleza de contenido en palabras breves, que he continuado leyendo el poema completo, para descubrir su quintaesencia:

Que cada palabra lleve lo que dice.
Que sea como el temblor que la sostiene.
Que se mantenga como un latido.
No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni
añadir brillos a lo que es.
Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad.
Seamos reales.
Quiero exactitudes aterradoras.
Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis
palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.
Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame
la impostura, restriégame la estafa. Te lo agradeceré, en serio.
Enloquezco por corresponderme.
Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

Me sumo al reconocimiento del premio, a sus 92 años, una vida llena de versos del particular destierro de su alma humana. Yo conozco bien la poesía de Blas de Otero y su homenaje a la palabra, que aún nos queda, pero me ha estremecido leer que con ella No he de proferir adornada falsedad ni poner tinta dudosa ni / añadir brillos a lo que es. / Esto me obliga a oírme. Pero estamos aquí para decir verdad. / Seamos reales. / Quiero exactitudes aterradoras. / Tiemblo cuando creo que me falsifico. Debo llevar en peso mis / palabras. Me poseen tanto como yo a ellas.

Hoy, cuando me he sentado ante pantalla en blanco del ordenador y he recordado en mi alma de secreto a Ítalo Calvino porque, según él, en ese momento puedo escribir muchas palabras, no olvido lo que dejó escrito: lo importante es que diga con ellas algo esencial. He vuelto a leer varias veces este poema y confieso que he sentido como mías las últimas palabras de Cadenas en su poema, porque dirigiéndome a ti, lector o lectora de estas líneas, creo que quien las lee es quien debe juzgar mi examen de estas palabras, a modo de conciencia viva, para no engañar a nadie a través de lo poco que me queda, esa palabra: Si no veo bien, dime tú, tú que me conoces, mi mentira, señálame la impostura, restriégame la estafa. Te lo agradeceré, en serio. Enloquezco por corresponderme. Sé mi ojo, espérame en la noche y divísame, escrútame, sacúdeme.

Puedo asegurar que hoy la mantengo como un latido, porque estoy en este blog para decir verdad. A través de la palabra.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Hay que reforzar la ética individual y colectiva ante el ocaso de la democracia

Sevilla, 12/XI/2022

Hace exactamente un año que publiqué en este cuaderno digital, por razones de necesidad que no de azar, un artículo sobre la ética para la postpandemia, atenazados como estábamos ante un peligro que nos acechaba a diario. Ha pasado un año y ahora la nueva pandemia que asola el país, la del virus de la antidemocracia, es lo que me anima a publicarlo de nuevo para reforzar los grandes principios éticos de la vida porque, sinceramente, no tengo otros. Cambio lo que tengo que cambiar por razones de contexto histórico, pero verán que tiene una actualidad plena ante el ocaso de la democracia en nuestro país.

Aquél día presenté en sociedad a Markus Gabriel, como un filósofo alemán de vanguardia y representante destacado del Nuevo Realismo, catedrático de epistemología, filosofía moderna y contemporánea en la Universidad de Bonn, director del Centro Internacional de Filosofía (International Center for Philosophy NRW) y del Centro para la Ciencia y el Pensamiento (Center for Science and Thought) en la Universidad de Bonn, que cuidaba con esmero científico el intercambio interdisciplinario entre la filosofía y las ciencias naturales para encontrar soluciones productivas y sostenibles a varias de las cuestiones más urgentes de nuestro tiempo y que acababa de publicar en su traducción española un libro de gran interés para aquél tiempo de postpandemia, Ética para tiempos oscuros. Valores universales para el siglo XXI (1), donde según la sinopsis oficial de la editora “analiza los grandes problemas humanos de estos tiempos oscuros: la amenaza a la democracia por parte de la ultraderecha, la xenofobia, el populismo, la coerción a la libertad y al pensamiento a través de la digitalización a ultranza y la obsesión con la tecnología, el consumismo desaforado y los retos de nuestro entorno, en especial, el coronavirus y el cambio climático. Para poder enfrentarnos a ellos necesitamos recuperar los valores universales nacidos de la Ilustración, y la filosofía será una herramienta fundamental para crear una sociedad más libre y justa, capaz de desafiar a los retos del siglo XXI!”. Consideraba, por tanto, de indudable interés su lectura en tiempos de postpandemia, tiempos oscuros y difíciles por definición. Hoy, ante el ocaso de la democracia, como vemos casi a diario liderado por líderes políticos en nuestro país y más allá de nuestras fronteras, como fenómeno más preocupante que lo que se piensa superficialmente en este país de tanta desmemoria democrática.

Leí el libro, porque tenía en aquellos días la ilusión de dar sentido a mi vida después de una travesía dura y pertinaz como fue la pandemia del coronavirus y los daños colaterales asociados que, por cierto, tan pronto hemos olvidado. Esta es la razón de fondo para leerlo de nuevo, porque ante tiempos de turbación y de tanta mudanza anímica, haciendo caso omiso a Ignacio de Loyola, deseo buscar el acompañamiento de Gabriel Markus, lo que me permite descubrir de nuevo el poder de la ética, en su justo sentido, tal y como la he venido definiendo a lo largo de los años en páginas especiales de este cuaderno digital que busca, esencialmente, islas desconocidas. La ética que he aprendido y enseñado en mis tiempos académicos ha sido siempre la de la situación que, a diario, nos interroga en nuestra persona de todos y en la de secreto, para alcanzar un objetivo que nos haga ser más felices viviendo con sentido lo que hacemos a diario. No hay nada más inteligente en la vida que buscar la felicidad a diario a través de la inteligencia humana. Esta realidad ética la he definido siempre como el suelo firme que justifica nuestra existencia, es decir, la solería que ponemos a lo largo de la vida y sobre la que pisamos a diario para seguir viviendo con justificación de lo que hacemos, no mero ajustamiento, tal y como me lo enseñó el profesor López-Aranguren hace ya muchos años, cuando comparaba la ética al suelo firme que justifica todos los actos humanos a lo largo de la vida, porque es la “raíz de la que brotan todos los actos humanos, o todavía mejor, el suelo firme que justifica dichos actos, en definitiva, una forma de vida”. Y es verdad, porque la ética no debería estar sometida a la moda o al mercado, como una mercancía más, como sucede ahora, porque bien entendida es una actitud permanente ante la vida personal y social, pública y privada, sostenida en el tiempo que corresponda vivir a cada uno, es decir, una forma de vida.

Dije también aquél 12 de noviembre de 2021 que, siguiendo al pie de la letra a Cavafis, cada uno de nosotros nos podemos convertir en un Ulises redivivo, lo que nos permite pensar que esta dura etapa que estamos atravesando de ocaso de la democracia, en múltiples proyecciones de la vida política diaria, como ciudadanos y ciudadanas de a pie, debería ser sólo eso, una etapa, un alto en un puerto hasta ahora desconocido, porque el viaje es muy largo: Ten siempre a Ítaca en tu mente. / Llegar allí es tu destino. / Mas no apresures nunca el viaje. / Mejor que dure muchos años / y atracar, viejo ya, en la isla, / enriquecido de cuanto ganaste en el camino / sin esperar a que Ítaca te enriquezca. También acudo a Benedetti cuando hago esta pausa para escribir en este largo viaje ético a la Ítaca particular de cada persona, porque él siempre supo poner hermosura a la vertiente más triste de la vida, ofreciéndonos una forma de entender las necesarias pausas en el caminar diario personal, familiar, profesional y social con altura de miras éticas hacia la Ítaca de cada uno: De vez en cuando hay que hacer una pausa / contemplarse a sí mismo / sin la fruición cotidiana / examinar el pasado / rubro por rubro / etapa por etapa / baldosa por baldosa / y no llorarse las mentiras / sino cantarse las verdades.

También es verdad que solo necesitamos hacer pausas de vez en cuando y no tanto rebobinar, porque no queremos perder el sentido de la vida. Es lo que Herman Hesse llamaba obstinación, una virtud, a la que admiraba mucho, una sola, porque es obediencia a una sola ley que lleva al “propio sentido” de la vida. Fundamentalmente, algo que necesitamos con urgencia: cantarnos las verdades sobre lo que nos pasa, pisando las baldosas que vamos poniendo en nuestra vida a modo de solería, que es lo único que justifica nuestros actos éticos para no tener que llorar las mentiras. Sin prisa, con pausa, buscando con ética personal y de situación la Ítaca que todos tenemos derecho a soñar y alcanzar algún día. Aunque ahora tengamos que luchar contra un cíclope antidemocrático, con ojos de huracán político, al que venceremos si nuestro pensar es elevado, si selecta es la emoción que toca nuestro espíritu y nuestro cuerpo. Porque hoy no olvidamos hacer una pausa Ética cuando navegamos a diario hacia cada Ítaca particular, que cuando llueve se moja como las demás al cruzar mares procelosos, a la que tenemos la legítima ilusión de llegar aunque ahora vivamos encerrados en una jaula de cristal.

Gabriel Markus habla en su libro, con rotundidad, de los peligros que nos acechan: “A los peligros de la crisis ecológica, así como de las nuevas guerras debidas a la potenciación del nacionalismo, que amenazan la vida de cientos de millones de personas, solo se les puede responder por medio del progreso moral. Ha llegado la hora de que el ser humano se acuerde de su capacidad moral y empiece a admitir que solo una cooperación global —que deje a un lado los egoísmos de los Estados nacionales— puede frenarnos en nuestro acercamiento cada vez más acelerado al precipicio de la historia mundial”. Y aborda determinadas respuestas a esta crisis galopante de valores, ofreciendo vías para alcanzar un nuevo progreso moral en el siglo XXI, entre las que destaca la detección de la nueva esclavitud humana que existe en la actualidad, el progreso y retroceso moral en tiempos de coronavirus, los límites que tiene el economicismo, arrojando una luz sobre una posible y necesaria pandemia metafísica. La Ética es hoy más necesaria que nunca, la ética de todos y para todos.

Creo que hoy, al publicar de nuevo aquellas palabras, salvando el contexto histórico que hay que salvar (mutatis mutandis), encuentro de nuevo en la frase final de la Introducción del libro citado, una declaración hermosa de intenciones al escribirlo, así como su hilo conductor: “La intolerancia radical, que tiene por objeto socavar por todos los medios posibles (incluida la violencia contra inocentes) las bases del Estado democrático de derecho, no es algo que uno deba tolerar. En consecuencia este libro se dirige a aquellas personas que sienten el deseo de abordar racionalmente —es decir, sin dejarse llevar tan solo por la propia opinión— la cuestión de si en estos tiempos oscuros hay hechos morales y un progreso moral, y de cómo podemos organizar un sistema de valores para el siglo XXI, sobre la base de los valores universales. Que esté creciendo la cantidad de personas que no se interesan por estas cuestiones forma parte del problema a cuya solución quisiera contribuir con estas reflexiones desde una perspectiva filosófica”. ¿Les suenan estas palabras en el contexto actual? De ahí mi interés por divulgarlo hoy de nuevo, porque lo necesitamos más que nunca ante los intolerantes y mediocres del Reino del Siempre Jamás, los antidemócratas por definición, que están mucho más cerca de nosotros de lo que parece a simple vista.

(1) Gabriel, Markus, Ética para tiempos oscuros. Valores universales para el siglo XXI, 2021. Barcelona: Pasado & Presente.

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Las librerías son espacios, con el tiempo dentro, para cuidar el alma humana

Día de las Librerías

Sevilla, 11/XI/2022, Día de las Librerías

Yo… […]

que no soy lo que soy ni lo que no soy
que a pesar de todo tengo un orgullo satánico aunque a ciertas horas haya sido humilde hasta igualarme a las piedras
que he vivido quince años en el mismo círculo
que me creí predestinado para algo fuera de lo común y nada he logrado
que nunca usaré corbata
que no encuentro mi cuerpo
que he percibido por relámpagos mi falsedad y no he podido derribarme, barrer todo y crear de mi indolencia, mi
flotación, mi extravío una frescura nueva, y obstinadamente me suicido al alcance de la mano
me levantaré del suelo más ridículo todavía para seguir burlándome de los otros y de mí hasta el día del juicio final.

Rafael Cadenas, en Derrota

Dedicado hoy al poeta venezolano Rafael Cadenas (Barquisimeto, 1930), que ayer obtuvo el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2022, concedido por el Ministerio de Cultura y Deporte, por “su vasta y dilatada obra literaria”, reconociendo “la trascendencia de un creador que ha hecho de la poesía un motivo de su propia existencia y la ha llevado hasta alturas de excelencia en nuestra lengua”. Según el jurado, “su obra es una de las más importantes y demuestra el poder transformador de la palabra cuando la lengua es llevada al límite de sus posibilidades creadoras”. Cadenas “hace destilar de las palabras su esencia deslumbrante, colocándolas en el territorio dual del sueño y la vigilia y haciendo que sus poemas sean una honda expresión de la existencia misma y del universo, poniéndolas también en una dimensión que es a la vez mística y terrenal”.

El lema de este año para celebrar este día tan especial, Librerías, espacio y tiempo,  lo ha captado muy bien la diseñadora del cartel oficial, Ana Jarén, ilustradora sevillana encargada de crear la ilustración para la duodécima edición del Día de las Librerías, en la que las protagonistas son obviamente ella, las librerías, de ahí que se haya centrado en los espacios físicos. Según la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (CEGAL), Ana cuenta que “En esta ilustración trato de presentar las librerías como ese lugar cálido y confortable al que acudimos para encontrarnos con los libros y con nosotros mismos. Las librerías nos invitan a estar a gusto, tranquilos, un lugar feliz en el que bajar revoluciones y resguardarnos del alto ritmo de vida que llevamos”. El sector del libro está viviendo unos momentos de esperanza fundada en su presente y futuro después de haber atravesado una pandemia desoladora. informa también en su página oficial que “según el último censo de librerías, presentado el pasado mes de junio en el Congreso de Librerías organizado por CEGAL, en España hay 2.977 librerías en las que el peso del libro es superior al 30 % de su facturación anual. Lo que supone una media de 6,2 librerías independientes por cada 100.000 habitantes. Más del 96 % de las librerías se encuentran en municipios de más de 5.000 habitantes que concentran un 88 % de la población. Hay, por tanto, una parte de la ciudadanía a la que acudir a una librería le resulta algo más complicado, si bien no es imposible. De facilitarle la tarea se encarga TodosTusLibros.com, plataforma que, en la actualidad, agrupa a 665 librerías (y la cifra va en aumento). Todostuslibros.com es un servicio de consulta bibliográfica, de interacción con el público, difusión cultural y comercio del sector del libro fruto de la unión de las librerías a través de sus asociaciones y gremios representantes que forman parte de CEGAL y la colaboración de los diferentes operadores del sector (editores y distribuidores), con el apoyo de las instituciones públicas”.

Quien lee este cuaderno digital sabe que estas páginas están impregnadas de un amor profundo a las librerías, porque alguna vez he escrito que estos espacios, con el tiempo dentro, son la atención primaria del alma, siendo este el motivo por el que cuido la mía con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, los libreros y libreras, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que, repito, he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro.

Las librerías son una antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”. Nunca olvido el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, por su ilusión de poner una librería (que también tuve yo en una época de mi vida), que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros. Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué: – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.
Guido: – ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel! A ver dime algo que te caiga mal.
Josué: – Las arañas. ¿Y a ti?
Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada. En la celebración del Día de la Librerías, estas palabras son un pequeño homenaje a los libros con alma y a Guido Orefice, un librero digno, como tantos miles que en este país, en esta Comunidad, intentan abrir sus puertas todos los días, para una comprensión de la vida diferente, porque casi todo está en los libros, hasta la posibilidad de ser más felices en tiempos de dolor y mudanzas del alma.

Hay silencios al leer que hablan por sí solos y que cuidan con mimo nuestra alma. Es el motivo principal de por qué se hace imprescindible proclamar la necesidad de la lectura como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer siendo mayores, porque la realidad amarga es que muchas veces no lo sabemos hacer. El alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide en un día tan importante como hoy.

Las librerías son la atención primaria del alma y la lectura de los libros que compramos es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte que casi todo lo cura, porque casi todo está en los libros. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible porque, aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida. Maravilloso, porque en tiempos de silencio ético y cultural es necesario acudir a las librerías y a las bibliotecas (incluidas las nuestras), salvando lo que haya que salvar, porque es verdad que a lo largo de nuestra vida necesitamos acudir al librero o librera de atención primaria o al especialista… en las clínicas del alma.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

No tengo que recordarte, democracia, porque nunca te olvido

Jamás te recuerdo, porque nunca te olvido

Enrique Bunbury, El rumbo de tus sueños

Sevilla, 10/XI/2022

Debería ser una de las declaraciones de amor social más importantes en la vida de las personas: no tengo que recordarte, democracia, porque nunca te olvido. Ante su llamativo ocaso (léase todo lo publicado ayer en las elecciones americanas), es urgente reivindicar su importancia para seguir viviendo en sociedad, a pesar de los esfuerzos que se hace a diario por muchos dirigentes y líderes sociales para condenarla al ostracismo. No hace falta ir a Estados Unidos o a Ucrania para aseverar esta realidad que clama al cielo que se pretende conquistar por muchos antidemócratas, porque en nuestro país es constatable con datos que hay signos evidentes de que vivir en democracia es algo que tenemos que recordar todos los días, porque la olvidamos con una facilidad pasmosa, sobre todo cuando falta diálogo para comprender que “todos no somos iguales” y que, por tanto, no podemos ni debemos pensar lo mismo y que se ha demostrado a lo largo de los siglos que es la mejor forma de convivencia humana cuando precisamente nada humano, incluso nuestro peor rostro, nos debería ser ajeno.

Creo que a tenor de lo expuesto anteriormente es urgente introducir en la programación de la escuela del mundo al revés, en la que estamos instalados en nuestro país,  una asignatura que llevara por título “Educación para la Democracia”, visto el fracaso que llevamos a nuestras espaldas democráticas con una que se llamó, no hace tanto tiempo, “Educación para la Ciudadanía”, acusada de forma torticera y sin compasión de “adoctrinamiento” en las escuelas de este país. En este contexto, he hecho un pequeño ejercicio democrático para demostrarlo, abriendo hoy un periódico de tirada nacional, con ramificaciones internacionales, que lucha por la información democrática (que también existe) al alcance de todos, en los que leo los siguientes titulares referidos a nuestro país, entre otros muchos: “El PP de Feijóo asume las tesis revisionistas de la extrema derecha sobre la memoria histórica”, “El Gobierno estudia si el homenaje de Almeida al golpista Millán-Astray vulnera la Ley de Memoria Democrática”, “La Fiscalía pide a Interior más grabaciones sobre la tragedia de Melilla”, “La confesión de Barrionuevo sobre el GAL fuerza al Gobierno a marcar distancias con la guerra sucia contra ETA”, “El Banco de España camufló el gastó de 1,2 millones de euros en dos piscinas para sus trabajadores”, “Los nuevos médicos de familia que huyen de Madrid: “Ofrecen contratos que son una vergüenza”, “Yolanda Díaz asegura que “la política no va de andar a tortas, va de sumar” y que hay “coalición progresista para rato” y, para terminar como botones de muestra, una nada aleccionadora: “El Parlamento [de Andalucía] frena una pregunta del PSOE al Gobierno de Moreno sobre la trama criminal que salpica a la alcaldesa de Marbella”, sabiendo que “La alcaldesa de Marbella adjudicó obras por más de 600.000 euros al “testaferro” de su hijastro procesado por narcotráfico”. Como vemos, todo muy edificante y aleccionador, con una realidad incuestionable: algo pasa con la democracia en este país y por lo menos algún medio nos ofrece noticias veraces para estar bien informados y poder actuar en consecuencia.

No hace falta ser Einstein para constatar que la democracia peligra día a día, por la radicalidad tan agresiva que se está instalando en la sociedad de este país al revés, de forma silenciosa, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies, que diría Eduardo Galeano. Los ocho botones de muestra señalados anteriormente, entresacados hoy de una primera página digital, muestran el mundo al revés de la democracia auténtica en nuestro país. Esta es la razón de por qué no debemos olvidarla nunca, para no tener que estar recordándola siempre. Estoy convencido de que la democracia hay que cuidarla cada día y con tres pilares de cuidados básicos que he reiterado en muchas ocasiones en este cuaderno digital: el primero, participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota, sabiendo que las ideologías no son inocentes y que todos los partidos no son lo mismo. De ahí la necesidad de recurrir a una información veraz y objetiva de los programas y del conocimiento de los líderes que los representan, con objeto de que cada persona pueda emitir juicios bien informados, no sólo en el momento de introducir el voto en la urna, sino también en la convivencia diaria, huyendo de silencios cómplices, en una permanente alborada democrática. El segundo pilar se centra en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en libertad de conciencia y acto del día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Libertad, porque es lo más preciado de lo que dispone el ser humano cada día en la tarea diaria de entrar en ella.

Finalmente, el tercer pilar nos obliga a pensar en el día después de las elecciones, en los días del después que llegan hasta hoy, por ejemplo, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con el voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político de la democracia, como el campo, es para quien la trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma.

En definitiva, lo que planteo es una alborada democrática, vigilante y continua, donde no tengamos que recordarla permanentemente, algo que sólo es posible cuando no la olvidamos ni siquiera un momento.  

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de Significado De Democracia, Características, Orígenes Y Usos. (quesignifica.tv)  

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